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sábado, abril 17, 2010

El general desesperado

Jesusa Cervantes

A las 6 de la tarde del pasado 7 de abril, en el salón de usos Múltiples de la Secretaría de la Defensa Nacional, el general Guillermo Galván Galván, parco y directo, se dirigió a los legisladores, a los diputados que tenía frente a él y, sin más, les pidió su apoyo para aprobar una “legislación emergente” que les permita legalizar los actos que desde el año 2006, Felipe Calderón Hinojosa, los obligó a enfrentar enmarcados en la guerra contra el narcotráfico.

El diputado del PRI, Ardelio Vargas, excomisionado de la extinta Policía Federal Preventiva (PFP) y actual presidente de la Comisión de Defensa en la Cámara de Diputados, encabezo la comitiva de priistas, panistas, petistas y legisladores del Partido Verde.

Enrique Ibarra, del Partido del Trabajo, y Pablo Escudero, del PVEM, escuchaban azorados las peticione del general Galván, del secretario de la Defensa Nacional: carta abierta para legalizar los atropellos que han cometido en su lucha contra el narcotráfico, según denuncias ciudadanas promovidas ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos.

El encuentro que tuvo el general Galván con los diputados se repetiría cinco días después con los senadores de la República. Sin embargo, en esa reunión las peticiones no fueron tan claras como con los integrantes de la Cámara baja.

La petición de aquel 7 de abril ante diputados obtuvo 9 puntos centrales, los cuales forman parte de la nueva Ley de Seguridad Nacional que el próximo lunes se discutirá en comisiones en el Senado de la República. Sin embargo, la traducción de su contenido, en voz del propio general, resultó más clara y cruda ante los diputados.

Las demandas fueron:

--Uno: potestad para realizar cateos en persecuciones en flagrancia.

--Dos: poder para detener durante 24 horas a los presuntos miembros del crimen organizado, es decir retener a supuestos delincuentes para someterlos a interrogatorios durante todo un día.

--Tres: Contar con la potestad de tomar las huellas dactilares de quienes dependa.

--Cuatro: Intervenir las comunicaciones

--Cinco: Potestad para rastrear o hackear páginas de internet.

--Seis: Cancelar espectáculos públicos.

--Siete: Poder intervenir para disolver concentraciones de vehículos como los ocurridos recientemente en los estados de Nuevo León y Tamaulipas, y donde presuntos narcotraficantes bloquearon calles céntricas de diversas ciudades para impedir el paso de las policías...

Los dos aspectos más graves que generaron escozor al diputado del PVEM, Pablo Escudero, y a Enrique Ibarra, del PT, fueron la petición del general para que quedara explicito en la Ley que el Ejercito puede declarar “zonas de excepción”, es decir establecer lo que se conoce como toque de queda, donde ningún ciudadano puede estar en las calles a determinada hora y, en caso de ser sorprendió, puede ser detenido por miembros del Ejercito.

Y el más preocupante: “Eximir a las fuerzas militares de responsabilidad de sus actos, salvo que se les acrediten conductas intencionadas.”

En este aspecto habría que preguntarse cómo se acredita una intención.

Otro de los aspectos que habría que preguntarse es si la declaratoria de una “zona de excepción” incluye la autorización o legalización de los retenes militares y que hasta hoy se vienen practicando, en franca violación a la Constitución, ya que en ella se establece la libertad de tránsito para todos los mexicanos.

Todo lo que solicitó el general Galván no fue otra cosa que legalizar la guerra contra el narcotráfico ordenada por Calderón en 2006, sólo que no hay que olvidar que una de las premisas de toda guerra es que en la lucha los contrincantes se valen de todo, pues todo les está permitido para ganar.

La lógica del general Galván, expuesta ese día ante los diputados, “es que el Ejercito, incluyendo a la Marina, es el último reducto que tiene el Estado para su protección debido a que las policías locales están infiltradas y, que mientras se depuran se hacen necesaria la presencia de las fuerzas armadas en las calles por un periodo de cinco a 10 años para poder acabar con el narcotráfico”.

De aceptarse todas estas demandas del general y de Felipe Calderón en la nueva ley de Seguridad Nacional los mexicanos estarán totalmente desprotegidos y a merced de las fuerzas militares que, con la ley en la mano, podrían incurrir en vejaciones; y no es difícil que esto ocurra. Si no, sólo basta echar un ojo a los cientos de denuncias que hay en la CNDH en contra del Ejercito Mexicano por violaciones a los derechos humanos; o recordar el caso de la anciana Ernestina Ascencio, quien fue violada por militares y cuyas lesiones le provocaron la muerte, aunque para el gobierno Federal la mujer murió por una gastritis.

Pero esto no es lo único preocupante con esta nueva Ley en caso de ser aprobada tal y como lo pidió el general Galván, durante las elecciones presidenciales del 2012 México se enfrentaría a un escenario donde la represión podría estar presente y no sólo en las mentes de los mexicanos.

Como sabemos, actualmente las acciones que realiza el Ejército en contra de la lucha contra el narcotráfico son actividades que no se le están asignadas en la Constitución y que son exclusivas de la Policía Federal.

Así pues, todas las peticiones que realizó el secretario de la Defensa a diputados y senadores es que, con la ley en la mano, el Ejército realice todas las funciones que sólo se le confieren al Ministerio Público y la Policía Federal. En pocas palabras: El poder judicial estaría siendo desplazado por la Secretaría de la Defensa Nacional y por la Secretaría de la Marina.

Estas peticiones no hacen sino abrir más la puerta para que el gobierno de Felipe Calderón intensifique sus actos autoritarios que ha venido realizando desde que “tomó” el poder y entró por la puerta de atrás del Congreso de la Unión, el 1 de diciembre de 2006 custodiado por elementos de la Secretaría de la Marina.

Lo único que pretende hoy Calderón con esta nueva ley que se discutirá el lunes, es recompensar y otorgarles más poder a quienes abrieron, por la fuerza, las puertas de la Cámara de Diputados para que pudiera protestar como presidente de la República y aligerar el enorme costal de dudas que le aventó la mitad de los votantes al cuestionar su legitimidad.

Drogas: la guerra siempre estuvo perdida, hay que ponerle fin

Desfiladero / Jaime Avilés

Razonemos: las únicas armas que pueden acabar con el tráfico de drogas son las bombas nucleares, siempre y cuando sean arrojadas sobre los cinco continentes, los siete mares y los millares de islas que hay en el mundo, hasta consumar la extinción total de la humanidad. De lo contrario, siempre habrá productores, distribuidores y usuarios de sustancias ilícitas, recreativas o lenitivas, sobre las superficies sólidas del planeta, incluyendo el piso de los barcos que cruzan o bordean océanos y lagos. En otras palabras, es imposible vencer militarmente al narcotráfico.

A lo que sí tenemos derecho a aspirar como sociedad, y a exigirle al gobierno, es a que regule el comercio de estupefacientes, atenúe sus efectos sociales y aplique medidas en verdad eficaces para reducir su consumo, empezando por ofrecer a los jóvenes una realidad menos insoportable, en la que encuentren acceso al estudio, al trabajo, a la salud, al deporte y a una vida libre y plena, que en serio valga la pena vivir y disfrutar, con la mente limpia, sin venenos contra el dolor, la frustración perpetua y la certeza de que el futuro no existe.

Felipe Calderón engañó al país con la mentira de la guerra contra el narcotráfico, sabiendo que no tenía la más mínima posibilidad de ganarla. Hoy, cuando todos vemos que la perdió, debería asumir las consecuencias. En 1982, en Argentina, una de las dictaduras militares más sanguinarias de Latinoamérica le declaró la guerra a Inglaterra, con el propósito de obtener apoyo político entre la sociedad civil. La superioridad de los británicos en cuanto a armamento y poder de fuego no sólo causó la muerte de miles de jóvenes patriotas enviados al frente, sino que destruyó al ejército de ese país del sur. Menos de dos años después, la dictadura cayó y, por decisión de los gobiernos civiles que la sucedieron, las fuerzas armadas jamás volvieron a reponerse del golpe.

De algún modo, Calderón ha repetido esa historia. Después de robarse la Presidencia en medio de un enorme repudio popular, lanzó una guerra para legitimarse y también la perdió, pero lejos de mostrarse dispuesto a imitar a los generales argentinos, renunciando al poder que el pueblo no le confirió, pretende aprovechar su derrota para mantener a las tropas indefinidamente en las calles, y a través de éstas imponerle líneas de acción a quien lo remplace al frente del Poder Ejecutivo (o lo que de esa entelequia quede cuando se vaya, si es que se va).

De diciembre de 2006 a abril de 2010 han muerto más de 22 mil personas –en su mayoría, ya no cabe duda, víctimas inocentes–, pero la exportación de cocaína a Estados Unidos desde México ha registrado un aumento constante, y el uso y abuso de esa y otras drogas dentro de nuestro país sigue expandiéndose. En lugar de proteger la salud de la población con el despliegue de soldados y marinos, Calderón ha ocasionado un grave desgaste a las fuerzas armadas: las quejas por sus abusos contra civiles indefensos se elevaron 500 por ciento en estos más de tres años (según la CNDH), pero los tribunales militares no han procesado a ningún elemento involucrado en crímenes de esta índole.

Por desgracia, el Ejército Mexicano actúa cada vez más como el de Colombia. Allá, merced a un programa del gobierno de Álvaro Uribe, los soldados cobran recompensa en efectivo, en días de vacaciones, o en ascensos de grado, si matan a un guerrillero. Sin embargo, para no molestarse en pelear contra la guerrilla y hacerle bajas, los soldados colombianos secuestran a civiles, los disfrazan de guerrilleros, los asesinan y los presentan como trofeos. Esto también empieza a suceder en México. No en balde, el Plan Colombia y la Iniciativa Mérida tienen como fuerza de inspiración común al ejército de Estados Unidos. No en vano, Calderón admira profundamente a Uribe, y Enrique Peña Nieto babea por él.

El pasado 3 de marzo, en Ciudad Anáhuac, un pueblo de Nuevo León al norte de Monterrey, Juan Carlos Peña Chavarría y su compañera, Rocío Elías Garza, ambos de 30 años, bien conocidos en aquella comunidad, salieron de la empresa Delphi, donde trabajaban, a bordo de un coche Lumina gris, modelo 96, placas de circulación SDD-5108, cuando quedaron atrapados en una balacera entre narcos y el Ejército. Cuatro sicarios murieron frente a Delphi y otros dos en la preparatoria pública número 24, muy cercana, pese a que ya se habían rendido.

En la refriega, una bala hirió en el brazo a Juan Carlos, y cuando él y Rocío creyeron que todo había terminado, ella salió de su escondite para pedir auxilio a los soldados; éstos le dispararon a quemarropa y le dieron un tiro en la cabeza que le desfiguró el rostro; a Juan Carlos le hicieron lo mismo; luego colocaron una pistola en la mano derecha del cadáver de Rocío y la denunciaron como integrante del crimen organizado.

El viernes 19 de marzo, Jorge Antonio Mercado y Javier Francisco Arredondo, estudiantes de posgrado en mecatrónica, fueron asesinados al salir del Tec de Monterrey y el Ejército los presentó como sicarios. En Colombia, cuando un soldado mata a un guerrillero de verdad, se dice que protagonizó un acto positivo. Pero a los inocentes que asesinan y disfrazan para cobrar la resistencia se les llama falsos positivos. ¿Esto explica no sólo las muertes recientes en Monterrey sino la desaparición de jovencitos secuestrados por el Ejército Mexicano en Ciudad Juárez y diversos puntos de Tamaulipas?

Ebrard contra AMLO en la UACM

El próximo miércoles 21, los 42 miembros del Consejo Universitario de la UACM, la casa de estudios superiores creada por Andrés Manuel López Obrador, se reunirán para decidir quién sucederá al rector Manuel Pérez Rocha. Esther Orozco tiene amarrados 18 votos porque ése es el número de consejeros que pertenecen, como ella, al área de ciencias; Hugo Aboites cuenta con 11, de humanidades y ciencias sociales; un tercer aspirante reunió seis y quedan siete indecisos.

Marcelo Ebrard y la Asamblea Legislativa del Distrito Federal disminuyeron en un tercio los recursos que le correspondían este año a la Autónoma de la Ciudad de México; sus cabilderos dijeron bajo cuerda que el resto del dinero se entregaría si la doctora Orozco resultaba electa. Ella, en su campaña, ha criticado el hecho de que, de la primera generación de estudiantes de la UACM, sólo se han graduado 24, lo cual no es exacto, porque de ellos 237 aprobaron todas sus materias, 28 se titularon, cuatro están a punto de hacerlo, 203 siguen escribiendo su tesis de licenciatura y dos desertaron.

La UACM es la única universidad que no rechaza a ningún estudiante; los acepta a todos para ratificar el derecho universal a la educación, pero como no puede atenderlos al mismo tiempo los somete a un sorteo para ver quiénes entran primero y quiénes después. Ese modelo, que incluye la impartición de clases de licenciatura en las cárceles del Distrito Federal, podría ser sustituido por uno que privilegie el eficientismo, aumente el número de graduados pero excluya a los que estudiaron primaria y secundaria en condiciones más adversas y llegan con menos pertrechos intelectuales.

Aboites, por su parte, garantiza la continuidad del modelo que impulsó López Obrador por medio de Pérez Rocha. La inclinación de Ebrard por la doctora Orozco es una señal más del alejamiento del alcalde capitalino, no sólo del proyecto alternativo de nación, sino de los propios chilangos, que no quieren ser expulsados de sus casas por un viaducto de paga estilo Peña Nieto que la ciudad no necesita. ¿Funcionará el chantaje en la UACM?

Ya se sabrá el miércoles. Por lo pronto, en Cancún, el Ejército desmanteló un muy sofisticado centro de espionaje político al servicio del fanático predicador luterano Gregorio Sánchez Martínez, Greg, candidato de Dios, de los legionarios de Cristo, de Manuel Camacho y de Jesús Ortega al gobierno de Quintana Roo...



Expertos detallan pérdida de interés público en caso Paulette

El Universal

La historia tuvo la solidaridad de internautas, después la desconfianza y el reproche a los padres, y hoy claman justicia

CIUDAD DE MÉXICO.- “No dejes que Paulette se olvide”, dicen los últimos tweets referentes al tema. El nombre y la imagen de la niña dejaron de estar en las portadas de los periódicos. Los noticieros de radio y televisión ya no abren con información sobre el caso.

Algunos analistas y expertos en redes sociales, como Luis Martínez de la Universidad Iberoamericana (UI), aseguran que el tópico “Paulette” pasó de moda en los medios pero no en redes sociales. “No es extraño, ocurre con todos los temas, la gente los apropia y después los cambia por otro”, dice el investigador.

Él explica que el caso Paulette tuvo todos los elementos para enganchar. Primero, la historia, parecida a las de películas de Disney, con una madre malvada, un padre desconectado y una princesa de cuatro años indefensa.

La historia, dice, cumplió con los tres elementos que se necesitan para que un tema sea exitoso en las redes sociales: explosividad, viralidad y una buena causa. El evento surgió de repente, todos unidos en busca de una niña que había desaparecido de su cama; rápidamente el tema se hizo viral, comenzó a rebotar en las principales redes sociales, el primer día el grupo “Ayudemos a Paulette para que regrese a casa” formado en Facebook tenía ya 12 mil seguidores. En Twittter “Paulette” se convirtió de inmediato en un “trend topic”. La gente se involucró por lo que pensó, de primer momento, era una buena causa.

El especialista asegura que el tema tuvo tres diferentes momentos en las redes sociales: primero, los internautas fueron solidarios, se unieron; después, vino la desconfianza y el linchamiento hacia los padres de la niña; hoy es una historia sin desenlace y se ha convertido en una fuerte crítica y exigencia por justicia ante el tema.

“Los seguidores de redes sociales se sintieron utilizados por los padres de Paulette, se sintieron engañados, pues el tema que habían magnificado en sus páginas y perfiles se trató de una mentira”.

A partir del 31 de marzo, cuando la Procuraduría de Justicia del Estado de México encontró el cadáver de la niña entre la base y el colchón de su propia cama, el tema dio un giro completo. Lo que había sido una campaña por encontrar juntos a una pequeña de cuatro años, terminó en el linchamiento público más grande que se recuerde en las redes sociales de internet.

Los grupos más populares

Comenzaron a surgir grupos en Facebook, uno de los más grandes: “Yo también creo que los papás de Paulette Gebara la mataron”, hoy con 23 mil seguidores, opinando y mostrándose indignados ante la noticia. Otros menos populares como el grupo “Duérmete niño, duérmete ya, que ahí viene Lisette Farah y te asfixiará”, con tres mil 300 fans.

Otro grupo que se ha destacado entre los más populares es “¡Un, Dos, Tres por Paulette que está debajo de la cama!”, con más de seis mil fans.

Según el académico Luis Martínez, si está misma historia hubiera ocurrido hace 10 años, sin el boom de las redes sociales, pero con la misma cobertura en medios, el efecto hubiese sido el mismo. “La exposición en los medios y la forma de presentar está noticia es lo que atrapó a la gente, tiene que ver hasta cómo musicalizan las notas y la gran expectativa que generaron los medios alrededor de Paulette e incluso los anuncios pidiendo ayuda que los mismos padres colocaron en las calles de la ciudad”, dice.

Peña Nieto asegura que habrá precisión antes que velocidad


La Procuraduría General de Justicia del Estado de México (PGJEM) continuará la investigación sobre la muerte de la menor Paulette Gebara anteponiendo la precisión a la velocidad con que se quiera que se realice, afirmó el gobernador Enrique Peña Nieto.

Durante su pronunciamiento en el foro Alcances y Retos de la Reforma al Sistema de Justicia Penal, el mandatario estatal aseguró que se utilizarán los instrumentos necesarios para encontrar la verdad en esta investigación.

“La actuación de la Procuraduría de Justicia del Estado debe anteponer a la velocidad con la que se quisiera trabajar la mayor precisión para encontrar la verdad y poder actuar con toda justicia”.

“Ha venido trabajando la Procuraduría de Justicia de nuestro Estado, para con todos los instrumentos que tiene a su alcance, con todas las investigaciones y el uso de la ciencia y la tecnología poder encontrar la verdad al caso que tanto ha conmovido a la sociedad mexicana, la pérdida lamentable de la niña Paulette”.

Por otra parte, Mauricio Gebara, padre de la niña Paulette Gebara Farah, participó en una diligencia de reconstrucción de hechos en su domicilio de Interlomas, en el Poniente de la Ciudad de México, lo que forma parte de las investigaciones realizadas por la Procuraduría de Justicia del Estado de México para esclarecer la muerte de la menor.

En dicha diligencia ministerial el padre de Paulette reconstruyó los hechos desde que llega a bordo de su camioneta junto con sus dos hijas, procedentes de Valle de Bravo, y la forma en que éstas son bajadas de la unidad e ingresan al departamento.

Telón de fondo

La desaparición y contradicciones

La noche del 21 de marzo Mauricio Gebara regresó de Valle de Bravo con sus dos hijas, Lisette y Paulette, de siete y cuatro años, respectivamente, tras un fin de semana de descanso y se las entregó a su esposa, Lisette Farah, en su residencia de Interlomas.

Sus papás y Érika y Martha Casimiro Cesáreo, nanas de Paulette la reportaron como desaparecida el 22 de marzo de 2010, aunque una semana después fue encontrada sin vida en su recámara. Las autoridades mexiquenses dictaron arraigo a Mauricio Gebara y a Lisette Farah, padres de la menor desaparecida, así como a las hermanas Cesáreo el 29 de marzo, por caer en contradicciones en sus declaraciones.

El 31 de marzo las autoridades encontraron muerta a la menor en el espacio inferior de su cama y la base de su cama.

Las hermanas Casimiro Cesáreo precisaron en sus declaraciones que revisaron bien toda la casa y que la menor no se encontraba ahí, mucho menos en su recámara. El domingo 4 de abril se levantó el arraigo de los padres de Paulette y las dos nanas. Familiaeres dela menor recogieron sus restos del Servicio Médico Forense, donde lo sometieron a estudios. Los restos de Paulette Gebara fueron velados primero por su padre y abuelos de la menor en el Panteón Francés.

Un día después, Lisette Farah honró los servicios fúnebres de su hija.

El procurador mexiquense Alberto Bazbaz en entrevista con Carlos Loret de Mola determinó que las causas de la muerte de la menor fueron asfixia, y señaló como indiciada a su madre, Lisette Farah, aunque después afirmó que las cusas reales del deceso se determinarán por estudios científicos.


Senado de México lamenta que se minimice muerte de civiles

El coordinador del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en el Senado, Manlio Fabio Beltrones, indicó que ninguna muerte es menor, y sobre todo tratándose de niños; esto luego que el presidente Felipe Calderón afirmó que la muerte de civiles "son las menos".

Lamentó que se trate de minimizar un asunto "de tan alta gravedad". Consideró que el combate debe seguir pero también se debe garantizar el respeto a los derechos humanos.

Por separado, el presidente del Senado y coordinador del Partido de la Revolución Democrática (PRD), Carlos Navarrete, señaló que cualquier número que sea el de las víctimas civiles, debe prender los focos rojos del gobierno.

En tanto, el coordinador de los senadores del Partido Acción Nacional (PAN), Gustavo Madero, manifestó que es un tema muy delicado y "nunca hay que minimizar".

Simulacro de sismo genera confusión en cuerpos de emergencia capitalinos

A mediodía se escucharon alertas sobre daños causados por un terremoto de 8.1 grados

El próximo ensayo que se haga será el más grande de la ciudad, afirma el jefe de Gobierno

Gabriela Romero, Josefina Quintero y Agustín Salgado / La Jornada


En punto del mediodía comenzó a escucharse el sonido de más de un centenar de silbatos alertando sobre el sismo de 8.1 grados de intensidad que segundos después se presentó. Miles de trabajadores y funcionarios salieron de sus oficinas ubicadas en los edificios del Gobierno del Distrito Federal y en 13 de las 16 delegaciones, dirigiéndose a los puntos de encuentro.

Por medio de la frecuencia de radio de los cuerpos de emergencia empezaron a escucharse los reportes sobre puentes caídos, edificios con personas adentro a punto de colapsarse, incendios, choques. Mientras el sonido de sirenas de patrullas y bomberos se hacía más intenso.

Por algunos momentos imperó la confusión entre los elementos de seguridad, bomberos, de ambulancias que, sorprendidos, se dirigían a la zona del conflicto. Minutos después se hacía la aclaración de que se trataba de un simulacro de sismo.

Para evitar confusiones los siguientes reportes iban acompañados de "es el simulacro" o "es verdad".

El jefe de Gobierno, Marcelo Ebrard Casaubon, que la hora del simulacro se encontraba en su oficina del Antiguo Palacio del Ayuntamiento, salió a la calle, pero no se dirigió al punto de encuentro, sino que camino a la calle de Cinco de Febrero.

Personal de Protección Civil detuvo el tránsito entre Veinte de Noviembre y Pino Suárez, para que los trabajadores pudieran cruzar la calle, provocando la molestia de los conductores.

En las delegaciones Miguel Hidalgo, Milpa Alta y Xochimilco no se suspendieron las actividades. Mientras que en Iztacalco se colapsaron dos edificios, de los que 70 personas fueron evacuadas y trasladadas al albergue que se habilitó en la Sala de Armas. En Venustiano Carranza hubo 74 reportes de siniestros.

En Benito Juárez el desalojo de oficinas se hizo en un minuto 40 segundos, menor tiempo que el de anteriores simulacros. Las personas que no salieron de las instalaciones fueron reportadas como víctimas de crisis nerviosas, lesiones y en otras hasta se dijo que habían muerto. En Tlalpan sólo se desalojaron dos edificios.

Alrededor de 25 minutos después del simulacro de sismo, el secretario de Protección Civil, Elías Miguel Brizuela, ofrecía la primera conferencia de prensa para informar que el epicentro fue en Atoyac de Álvarez con una magnitud de 8.1 grados en la escala de Richter.

Más tarde, el mandatario capitalino ofrecía otra en la que detalló que en el simulacro habían participado 69 dependencias, se instalaron 17 puestos de mando, se integraron mil 500 brigadas, cada uno con seis compañeras y compañeros, que tienen que cubrir mil 500 puntos en las zonas que pueden tener algún riesgo en un sismo.

Explicó que el objetivo de este simulacro es evaluar la capacidad de respuesta del Gobierno del DF y mejorarla. "El próximo simulacro que se haga con todas las instancias del gobierno y del sistema educativo será el más grande que se haya hecho en la ciudad. Vamos a involucrar universidades, escuelas privadas, y al sector productivo", anticipó.

Desmantelan centros de espionaje en Quintana Roo

ANSA

Un nuevo centro de espionaje, el segundo en los últimos dos días, fue desmantelado en el estado de Quintana Roo, sur de México, al cabo de una investigación conjunta entre el Ejército y la Procuraduría General de la República.

Los lugares de escucha telefónica eran dirigidos desde un apartamento del condominio Xcaret, en el centro veraniego de Riviera Maya, cerca de la frontera con Belice.

El pasado jueves fue encontrado por el Ejército un primer centro de espionaje, vinculado con el alcalde del balneario de Cancún Gregorio Sánchez, candidato del izquierdista Partido de la Revolución Democrática al gobierno del Estado, informó la Procuraduría de Quintana Roo.

El gobierno del Estado presentó ante la Procuraduría General una denuncia formal "por delitos que ponen en riesgo la seguridad".

Por lo menos una persona fue detenida en uno de esos sitios donde se montó un aparato de espionaje que ejercía vigilancia sobre dirigentes de partidos, precandidatos, funcionarios federales y estaduales, analistas y periodistas.

En el lugar donde se espiaba había máquinas de scanner para teléfonos celulares y fijos, micrograbadoras, pantallas de sonido digital, digitalizadores y tecnología de espionaje y radiocomunicación, según la denuncia. DFB

Minimiza Calderón las matanzas contra civiles

Claudia Herrera e Israel Rodríguez / La Jornada

Los civiles inocentes sorprendidos en un fuego cruzado son realmente los menos, porque 90 por ciento de los homicidios se cometen entre los propios criminales y no llega a 5 por ciento las muertes de soldados o policías en México, aseguró el presidente Felipe Calderón.

Tras la racha de asesinatos de civiles en Chihuahua, Nuevo León, Durango y Guerrero, el michoacano señaló ayer que son lamentables y penosos los casos perpetrados últimamente, pero su número es inferior respecto a la estadística total y son todavía mucho menos las muertes de turistas.

Reunido con empresarios del sector turístico de diversos países, pidió tomar con la objetividad posible la situación de la violencia en México, e incluso reconoció que el país tiene un problema de imagen, y no como algunos malintencionadamente me tomaron estas palabras.

Después de inaugurar el Virtuoso Simposium 2010 en el hotel St. Regis de la ciudad de México, Calderón invitó a los asistentes a formularle preguntas. Para ello aludió al “título de aquella célebre película norteamericana de los 70: Todo lo que usted siempre quiso saber sobre México, pero temía preguntar. Es el momento de saberlo”.

Inexplicablemente las dos personas que tomaron la palabra no aludieron a la inseguridad en el país, y mejor solicitaron al Presidente su opinión sobre la regata deportiva y la oferta cultural en la ciudad de México.

El mandatario tuvo que incluir el tema, y reconoció que la violencia preocupa a los turistas, en particular las noticias cotidianas acerca de muertes violentas, pero aclaró que son resultado de las batallas entre los cárteles por la defensa de ciertos territorios, lo que ha causado una situación de inestabilidad interna en esos grupos.

“Pero más de 90 por ciento de esos homicidios y ejecuciones, según lo hemos venido catalogando, obedecen precisamente a la lucha de unos cárteles contra otros, es decir, no son ni siquiera acciones, ha habido muchos soldados, muchos policías caídos en cumplimiento de su deber, pero éste es un porcentaje que no llega, por ejemplo, a 5 por ciento de esas muertes.

Y son mucho menos todavía, aunque los ha habido por desgracia, y lo lamentamos, algunos civiles alguna vez atrapados en el fuego cruzado entre los delincuentes o policías con delincuentes, pero son realmente los menos, aunque los casos son muy penosos para nosotros como los habidos últimamente.

Con ello pareció aludir a asesinatos de civiles cometidos en semanas recientes: de dos estudiantes del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, de cuatro personas en Acapulco, Guerrero, y de dos niños atacados por soldados.

Sugirió a los empresarios que en su análisis consideren a México con objetividad, y volvió a citar estadísticas que ubican a Jamaica, República Dominicana y ciudades como Washington, Nueva Orleáns y Río de Janeiro por encima de México en cuanto al índice de muertes violentas. También insistió que los brasileños no hablan mal de su país.

Admitió que México tiene ciudades problemáticas como Ciudad Juárez, pero aseguró que la nueva estrategia anticrimen empieza a dar resultados poco a poco, lo cual se corroborará en las cifras de abril.

Mencionó que Yucatán, Campeche y quizá Quintana Roo tienen tasas de homicidios equiparables a las de países europeos, de cinco asesinatos por cada cien mil habitantes.

En su intento por convencer a los empresarios turísticos sobre los atractivos de México, los invitó a visitar la exposición del pintor (Henri) Matisse en el Palacio de Bellas Artes, pero tras ser advertido por sus colaboradores de que el dato era erróneo lo corrigió minutos después y aclaró que se trataba de René Magritte.

Al promover las zonas arqueológicas de México, recordó que la ciudad de Teotihuacán empezó a construir sus pirámides justo cuando Jesucristo estuvo en este mundo, en el año cero, y que los conquistadores españoles tuvieron el mal gusto de destruir la vieja ciudad de los aztecas para construir una de las urbes más imponentes del siglo XVI en América.