sábado, marzo 26, 2011

Crisis nuclear en Japón aun no termina

Yukiya Amano dijo que la crisis esta muy lejos de acabarse

El director del Organismo Internacional de Energía Atómica (IAEA, por sus siglas en inglés), Yukiya Amano, aseguró que la crisis nuclear en Japón causada por el reciente terremoto y tsunami todavía está lejos de terminarse, informó la BBC.

"Podría durar semanas, incluso meses", afirmó.

Amano, quien ahora se encuentra en Japón, dijo que se necesitaban más esfuerzos para poner fin a la crisis. Sin embargo, dejó claro que no criticaba la respuesta japonesa.

El IAEA envió este sábado equipos adicionales de ayuda a Japón.

Entrevista del diario El País a Felipe Calderón

Javier Moreno / El País

1. LOS MUERTOS.

Fue un día en Los Pinos, la residencia oficial del presidente de México, muy al principio de su mandato, cuando Felipe Calderón mantuvo la siguiente conversación con uno de los 30 gobernadores del país:

-Oiga presidente, por favor, ayúdeme a sacar a los criminales que están metidísimos en mi Estado.

-Mira gobernador, te lo digo con afecto y con respeto. Un día tú dejas entrar a tres muchachos a la cochera de tu casa, y le dices a tu esposa: mira, me han dicho que se van a portar divinamente, van a bolear algunos zapatos de la cuadra, no se van a meter. Luego pasa el tiempo, y te le encuentras a uno de ellos abriéndote el refrigerador, comiéndose el sándwich que te venías antojando desde que saliste de tu oficina, y dice, perdón, buenas noches. Y luego te lo encuentras justo un día que estás cansado y te quieres echar un baño, en la bañera. Ah perdón, no quise interrumpir. Y un buen día que ya te lo encontraste con tu ropa y en tu recámara, ya no lo cuentes más. Vienes y me dices: oye, por favor, ayúdame a sacarlo. ¿No te parece que es un poco tarde?

Mientras escucho a Calderón relatar la anécdota, a la que no le ahorra un punto de negro sarcasmo, no puedo dejar de recordar que la última vez que le entrevisté en Madrid, con ocasión de una visita oficial en 2008, la cifra de muertos por la violencia de las bandas criminales asociadas al narcotráfico rondaba los 4.000. Llevaba él dos años al frente del Gobierno. Ahora van ya más de 30.000, y su progresión es geométrica: el año pasado fueron el doble que el anterior, y el triple que el ejercicio precedente.

¿Qué significan 30.000 muertos para una sociedad democrática y moderna como el México del siglo XXI? ¿Cómo aprehender la tragedia en términos puramente humanos? Camus explica en La Peste que la única forma de hacerse una idea cabal, de no dejarse degradar por la inhumanidad de las estadísticas, consistiría en arrastrar los cadáveres víctimas de la plaga, la gran metáfora de la violencia del siglo pasado, a una playa cercana a Orán, colocarlos en un único túmulo y recubrirlo con los rostros de conocidos y amigos.

No me cabe duda de que a Calderón le incomoda el asunto, y uno puede entender la razón. Declaró una lucha sin cuartel contra los criminales nada más tomar posesión, convirtió la batalla contra los narcotraficantes en la prioridad de su gobierno y hoy, entrando ya en la fase final de su mandato, los resultados todavía no reflejan el esfuerzo realizado, los ciudadanos se han hartado de las balaceras, de los decapitados, de los muertos sin sentido, de la sensación de inseguridad en algunas ciudades, del estado de angustia permanente.

La diplomacia mexicana se topa con dificultades para explicar en el resto del mundo que se trata de un fenómeno limitado geográficamente a determinadas zonas del país, cuyo territorio en general resulta más seguro que muchos otros en América Latina. Los críticos le acusan de haber metido al país en un avispero sin medir sus fuerzas, sin conocer bien al enemigo ni calibrar las consecuencias. Los abusos y las violaciones de los derechos humanos y las garantías constitucionales menudean. Dos excelentes estudiantes del Tecnológico de Monterrey, probablemente la mejor y más avanzada universidad del país, cayeron abatidos por error el año pasado a manos del Ejército, que luego trató de hacerlos pasar por narcotraficantes.

Y finalmente, el presidente comienza a intuir que el juicio último de los ciudadanos sobre la guerra contra el narco determinará su posición en la historia como presidente de México, independientemente de sus otros logros, que no son pocos: una recuperación económica brillante después de la crisis financiera global, una consolidación de la imagen de estabilidad económica de México en los mercados internacionales, avances notables en sanidad, educación y en general, en la mayoría de indicadores sociales, pese a la enorme desigualdad social que aún lastra el país.

Todas esas razones hacen de la violencia un asunto espinoso para el presidente. Calderón, sin embargo, no rehúye la discusión. Justo al contrario: se extiende de forma deliberada en las respuestas sin alterarse en ningún momento, y ofrece una explicación sentida y exhaustiva a todas mis cuestiones. De alguna manera, siente que la razón de la historia se encuentra de su lado. Y lo que sigue constituye probablemente el relato más honesto que yo haya escuchado en público de un alto cargo mexicano sobre la responsabilidad del Estado, actual o pasada, en la extensión de la violencia. Un discurso inaudito en muchos aspectos, especialmente en labios del presidente de la República.

Estamos sentados en la biblioteca situada junto a su despacho, en su residencia oficial en Ciudad de México, conocida como Los Pinos, donde se celebró esta entrevista el lunes de la semana pasada. La biblioteca, espaciosa y solemne, con elevadas paredes recubiertas de anaqueles de maderas de calidad, también tiene nombre. Se llama biblioteca José Vasconcelos, en memoria del político mexicano del siglo pasado al que se venera como el gran impulsor de la educación pública en el país, y contiene mayormente libros personales de Calderón, abogado de formación, que este consulta con frecuencia.

¿Por qué decide el presidente, nada más asumir el poder, el 1 de diciembre de 2006, centrarse en el combate a la violencia organizada? ¿Qué elementos le llevan a apretar el detonador que, cuatro años y pico después ha dejado un rastro inabarcable de muertos, una orgía de violencia a la que no se atisba fin? He leído declaraciones suyas, le digo, en las que sugiere que recibió advertencias antes de tomar la decisión, recomendaciones de "ahí no te metas", alusiones a chantajes, menciones a supuestas traiciones. Le pido al presidente, pues, que aclare esas alusiones veladas. ¿Hubo parte de su equipo, o del Gobierno, o de la Administración que le sugiriese, que le incitase a no afrontar esta batalla de la manera en que lo hizo?

-No, de mi Administración no.

-¿Y de Administraciones anteriores?

-Prefiero dejarlo así.

-Presidente, yo entiendo que la pregunta sobre si el Gobierno del presidente Vicente Fox

[su antecesor en el cargo y de su mismo partido, el PAN] hizo lo suficiente o no, no es cómoda, entre otras cosas, porque...

-La pregunta es bastante buena y cómoda, la que es incómoda es la respuesta.

Por un instante, el silencio parece inundar la biblioteca José Vasconcelos. Se alcanza a distinguir por primera vez el ligerísimo zumbido del aire acondicionado. Luego el presidente continúa su relato, sin aspaviento alguno.

-El hecho es que cuando yo llego a la presidencia me doy cuenta del enorme poder que han adquirido los criminales, y también entiendo que una parte medular del poder que adquirieron fue por omisión. O por asumir que puede haber cierto tipo de entendimiento con ellos. El problema es que en los lugares donde imperaba esa cultura es donde no solo más avanzaron, sino también donde resultan más violentos. Usted puede examinar y las cifras de mayor tasa de homicidios y delitos en México están en Chihuahua, en Tamaulipas y en Sinaloa, por lo menos en 2010. Estoy convencido de que de haber actuado antes el Gobierno como tal en todos los frentes, no solo combatiendo a los criminales sino reconstruyendo sus instituciones, revisando las policías, aplicando las pruebas de control de confianza o creando unidades especiales para delitos específicos como el secuestro hace rato que este problema se hubiera resuelto, o no hubiera alcanzado la magnitud que ha alcanzado.

-¿Existe alguna posibilidad de que México acabe siendo un Estado fallido?

-Pues por ahora no, afortunadamente. Cuando salió este tema nos hizo muchísimo daño. Muchos medios de comunicación, muchos, lo retomaron y eso dibujó a México como un Estado al borde de la catástrofe, que no tenía futuro.

-El origen fue un informe oficial de Estados Unidos

[del Pentágono, publicado el 25 de noviembre de 2008].

-Sí, que fue muy irresponsable y eso causó un daño brutal. Yo veo ahora el mundo y pregunto dónde están los que dijeron que México era un Estado fallido. Veo lo que está ocurriendo en Egipto, veo lo que está ocurriendo en todo el Norte de África, veo lo que está ocurriendo en Asia, veo lo que está ocurriendo en África, veo lo que está ocurriendo hace mucho tiempo en Somalia, veo lo que está ocurriendo en algunos de nuestros países de América Latina. En este país todos los días van a la escuela 36 millones de alumnos, puntualmente. El país funciona. Tenemos poderes muy fuertes separados, independientes: el Ejecutivo, el Legislativo, el Judicial. Es un país que tiene elecciones regulares. Se gana y se pierde; se debate muy fuerte, no se persigue a la prensa. Hay absoluta libertad de publicar, de presentar todos los temas en un ambiente de libertad sin precedentes en México. Es un país que funciona y que incluso en el tema más grave que tiene, que es el de la delincuencia, se le enfrenta, se le golpea severamente y a la vez se construyen instituciones. La verdad es que México está realmente muy, muy lejos de ello.

-¿Es posible que alguien en la política albergue la tentación de llegar a algún tipo de pacto de coexistencia con los criminales? Antes o después de las próximas elecciones.

-Ha salido recientemente. Hay unas declaraciones de algún exgobernador. No me preocuparon mucho, porque se desmintieron. Pero sí hay esa tesitura. Sí, la cultura política en México antes preveía que la solución era arreglarse con los criminales y ya. Cosas que encajan en la vieja cultura política donde la corrupción era un engranaje modular. Entonces el acuerdo era, mira yo no te veo porque ese es un asunto federal.... tú no me ves, todos contentos. No me meto contigo, tú no te metes conmigo y se acabó. Suponiendo sin conceder, como dicen, que eso fuera cierto, ya no tiene sentido. Eso se acabó. Porque yo no sé si funcionaba cuando ellos se dedicaban a pasar rápido y ya. Pero arreglarse con ellos, el arreglo solo consigue que les dejes las llaves del pueblo que tú gobiernas, del municipio del que tú eres alcalde, del Estado en el que tú eres gobernador, o del país del que tú eres presidente, y decirle, bueno, si tú quieres el control territorial de esto te lo dejo. ¿Cuál puede ser el arreglo conveniente? El día que quieras detenerlos, cuando están metidos en la vida de todos, no los puedes detener, ya no. Y aunque todo el mundo dice rechazar esa cultura de transa y de corrupción, mi temor es que sí hay una tentación en algunas partes porque esa cultura prevalezca. El único arreglo posible entonces sería un presidente que dé las llaves a los criminales y les diga mira, haz exactamente lo que quieras, pero con ciertos límites.

2 EE UU. "LA IGNORANCIA DEL SEÑOR..."

El desenlace fue rápido, pero doloroso. El sábado pasado, el Departamento de Estado dio a conocer una escueta nota sobre México titulada simplemente Ambassador Pascual. En ella se daba cuenta de que su embajador en la capital mexicana, Carlos Pascual, presentaba su dimisión apenas año y medio después de tomar posesión.

El presidente Obama lamentaba la decisión. La secretaria de Estado, Hillary Clinton, agradecía los esfuerzos del diplomático en su breve mandato e informaba de que seguiría en su puesto hasta encontrarle un sustituto, lo que daba idea de la premura con la que se tomó la medida. La nota evitaba cualquier explicación de la verdadera razón de un desarrollo inaudito en las relaciones mexicano-estadounidenses: es la primera vez que un embajador presenta su dimisión. Al menos, nadie en México recuerda un desenlace semejante. No hay relación más importante para México que la de Estados Unidos. No hay embajador con más influencia en el país que el estadounidense.

Lo cierto es que Calderón y Pascual no se dirigían la palabra y que todos los intentos del diplomático por restablecer una relación normal de trabajo habían fracasado desde que estallase la crisis el 2 de diciembre pasado. Ese día, EL PAÍS publicó una información firmada por el corresponsal en México, Pablo Ordaz, en la que se daba cuenta de un cable de WikiLeaks con opiniones devastadoras del embajador Pascual sobre el Ejército mexicano, sobre sus capacidades para la lucha contra el narcotráfico y sobre la supuesta descoordinación de las instituciones mexicanas. La embajada aseguraba, según el despacho secreto, que los militares mexicanos actúan con lentitud y tienen aversión al riesgo.

Calderón montó en cólera y no se molestó en ocultarlo. Es más, se ocupó de que su malestar con Pascual resonase alto y claro en Washington. La estrategia comenzó con una entrevista al diario El Universal, en la que declaró: "Yo al embajador estadounidense no tengo por qué decirle cuántas veces me reúno con el gabinete de seguridad ni qué digo; la verdad es que no es un asunto de su incumbencia. No acepto ni tolero ningún tipo de intervención. Pero la ignorancia del señor se traduce en una distorsión de lo que ocurre en México y se cae en una afectación y una molestia en nuestro propio equipo".

Y prosiguió en Washington, donde en una reunión con la dirección del diario estadounidense The Washington Post afirmó sobre el polémico cable: "Es difícil, cuando ves el coraje del Ejército. Por ejemplo, ellos han perdido probablemente 300 soldados... y de pronto alguien en la embajada americana dice que no son lo suficientemente valientes".

El día que se celebró esta entrevista, el embajador no había dimitido todavía. Pero buen conocedor de los delicados mecanismos que regulan las relaciones entre ambos países, resulta más que probable que Calderón ya supiese que la presión que había ejercido era más que suficiente.

-¿Se habla usted con el embajador Carlos Pascual?

-Generalmente, el trato con los embajadores lo lleva la Cancillería, salvo algunos casos excepcionales.

Se trata de la primera vez, en toda la conversación, en la que Calderón se muestra abiertamente incómodo. Piensa varios segundos antes de responder, se revuelve en su asiento, se echa para atrás, levanta el brazo.

-Lo digo porque usted le ha llamado ignorante. Yo tengo dudas de que un embajador pueda seguir en su cargo cuando el presidente del país le califica públicamente de ignorante.

-En ese tema ya he dicho todo lo que he tenido que decir y para mí es muy importante la relación con Estados Unidos y es una relación muy compleja y mucho más amplia que el tema relativo a las personas.

-Es innegable que las críticas del embajador sobre la lentitud y la aversión al riesgo del Ejército en la lucha contra la violencia y la descoordinación de los organismos en México encargados de la lucha contra la violencia causaron mucho malestar aquí.

-Hay muchas cosas, pero insisto, para mí es un tema en el que está ya señalado lo que debía señalar.

Efectivamente, eso era lo fundamental. El embajador dimitía cinco días después. El presidente continúa su relato.

-Y sí quiero reiterar, primero, claro que el Ejército mexicano es un Ejército valiente, un Ejército popular, un Ejército leal y un Ejército eficaz, en general las Fuerzas Armadas, la Marina también y ahora la Policía Federal; y segundo que una de las grandes aportaciones que ha tenido esta etapa tan dura es que hemos construido una institucionalidad a nivel federal de una coordinación me atrevo a decir sin precedentes. Yo doy seguimiento personal cada semana en reuniones del gabinete de seguridad y diariamente me reúno por lo menos una o dos horas con algunos de los miembros del Gabinete para abordar los temas y eso ha contribuido a generar una coordinación que a la vez se traduce en resultados cada vez más eficaces.

El fiasco Pascual, sin embargo, constituye con toda probabilidad tan solo la muestra más visible de una relación que no ha acabado de funcionar bien desde el principio. La llegada de la Administración Obama supuso unos meses iniciales de dificultad para establecer una relación de trabajo, con el interés del nuevo presidente centrado sobre todo en Oriente Medio y Asia.

El tirón de la demanda de droga no cede, el tráfico de armas desde el sur de Estados Unidos hacia México se incrementa y los pactos que Calderón firmó con el presidente George Bush, denominados Plan Mérida, con los que el mexicano contaba para sostener la batalla que inició con su mandato se retrasan continuamente por asuntos administrativos.

-Usted insiste en sus discursos en que Estados Unidos debería antes que nada atajar su consumo. ¿Por qué lo plantea como algo crucial, si sabe que no va a suceder?

-Porque sí se requieren políticas públicas que desalienten e inhiban el uso de drogas como una parte de una solución completa, integral, holística, como se dice de repente, convergente como dicen los americanos. Es una parte que no puedes olvidar. Segundo, otra cosa muy importante que hemos platicado el presidente Obama y yo en mi reciente visita a Washington es el tema de armas.

-Pero la venta y tráfico de armas de Estados Unidos hacia México no solo no baja, sino que está aumentando. Y usted ha declarado que Estados Unidos no coopera lo suficiente a nivel institucional.

-Bueno, vamos por partes. Ciertamente a mí desde niño me dijeron que nunca iba a ganar el PAN y eso no fue cierto; y también cuando fui candidato, me dijeron nunca vas a ganar, y tampoco fue cierto; entonces eso de que nunca va a ocurrir ...yo por lo menos lo pongo en duda. El tráfico de armas sí puede bajar.

-Puede bajar, pero no ha bajado.

-Si Estados Unidos restableciera la normativa que estableció el presidente Clinton bajaría, y eso está en el ámbito político [George Bush dejó expirar en 2004 una norma de Clinton que prohibía la venta de armas de asalto en EE UU. Obama no la ha restablecido, pese a las peticiones de Calderón]. El presidente Obama es político y yo también soy político. Y lo primero que tienes que hacer para ganar una batalla es ir por ella o al revés, lo primero que tienes que hacer para perderla es simplemente rendirte. En el tema de las armas yo no me voy a rendir. Al contrario, mejor presionar, porque es un tema fuerte. La normativa terminó en 2004. En 2005 tú ves claramente como empiezan tanto los decomisos de armas como los incidentes de violencia entre bandas criminales. Eso es un factor estructural del problema.

-Presidente, súmele todo: el aumento del tráfico de armas, la falta de cooperación institucional, los rezagos administrativos al plan Mérida, todo eso son declaraciones suyas que yo he leído. Usted llegó, demostró mucha energía para combatir este fenómeno. Después de cinco años, ¿siente un punto de decepción, que EE UU no le ha ayudado todo lo necesario en esta batalla?

-Más que decepción ha sido un reclamo permanente, y no a lo último, es desde el primer día. De hecho la iniciativa de Mérida salió por eso. Y creo que en esos temas no hay que cejar nunca en la insistencia. Y es lo que yo he hecho. Sí debo decir que a partir de mi visita con el presidente Obama acordamos avanzar en todos los temas y eso me parece muy bien. Así que no hay decepción. Porque aquí yo sigo también al fundador del PAN, Manuel Gómez Morín. Una frase brillantísima suya: "Que no haya ilusos para que no haya desilusionados". Tengo perfectamente las expectativas de lo que puede o no puede ocurrir. Pero también soy consciente de que hay decisiones muy grandes que en política sí se pueden hacer. Por eso lucho con todo por ellas.

3 LA SUCESIÓN Y SUS RITOS

A los ritos de sucesión propios, México suma ahora la agitación preelectoral de las democracias modernas. Durante las siete décadas de hegemonía del Partido Revolucionario Institucional (PRI), el presidente elegía a su sucesor a discreción. Se le daba a conocer al pueblo en el momento elegido, el conocido destape, y a continuación este era debidamente entronizado en elecciones de cuya limpieza dudaban todos, menos el propio PRI. Y así, cada seis años.

La elección del año que viene puede suponer la vuelta del viejo partido de régimen al poder tras dos sexenios del conservador Partido de Acción Nacional (PAN), la formación del presidente Calderón. La izquierda del Partido Revolucionario Institucional (PRD) sigue destrozándose en una guerra civil aparentemente interminable, en el PAN no despunta nadie, de momento, y el PRI lidera las encuestas con un candidato muy destacado.

Bastan unos días en el Distrito Federal para darse cuenta de que no existe otro tema de conversación en los cenáculos de la capital mexicana, y que la atención del país se centra ya en los comicios del año que viene con una intensidad tal que parecería eclipsar, al menos en términos de eficacia política, al todavía ocupante de Los Pinos. Aunque su mandato finaliza el 1 de diciembre de 2012, las elecciones se celebran en julio, por lo que durante seis meses Calderón tendrá que convivir con un presidente electo, lo que de alguna manera restringe aún más su futuro político. A partir de ahora, su capacidad de llegar a pactos en las Cámaras se irá reduciendo de forma progresiva. Privado de la posibilidad de la reelección, le digo al presidente, con el país sumido en todo tipo de cábalas preelectorales, ¿tiene usted todavía alguna gran meta para lo que le queda de mandato? ¿Algún objetivo que crea que pueda conseguir en términos políticos?

-Vaya, todos. ¿No? En primer lugar, probablemente, el país, la opinión pública, los ciudadanos, puedan estar pensando en la elección el próximo año y eso es normal. Además eso es deseable. Que lo piensen. Además, que lo piensen muy bien. Pero yo estoy en mi tarea, en mis metas y en mis objetivos. En términos taurinos lo que viene es el tercer tercio, en lo que estamos es el de la faena y es precisamente la audacia y es el de más cosas.

-Cite uno o dos en concreto.

-Uno concretísimo: la cobertura universal de salud, por ejemplo, que es una meta que le gustaría lograrla para cualquier nación desarrollada o no. El presidente Obama dio una batalla campal el año pasado y antepasado por la reforma de salud, para avanzar un poco en la cobertura pero no va a alcanzar la cobertura universal. Nosotros vamos a alcanzar cobertura universal de salud y eso lo tengo clavado y quiero terminar la presidencia de la República dejándole a México cobertura universal de salud. Es decir, médico, medicinas y tratamiento para cualquier mexicana o mexicano que lo necesite. Y para eso hemos hecho la mayor obra de infraestructura sanitaria de salud de México en la historia; en cuatro años hemos hecho más de 1.000 hospitales o clínicas nuevas y hemos remodelado y ampliado otras 1.500.

-¿Ese es el punto por el que le gustaría ser recordado?

-Usted me ha pedido un ejemplo o dos y yo estaba entrando en el primero. Le puedo dar otro, por ejemplo en materia de infraestructura. La mayor obra de infraestructura que se ha hecho en México se ha hecho ahora, por lo menos en el pasado reciente del México moderno, en el último medio siglo. Nosotros hemos construido o modernizado casi 16.000 kilómetros de carreteras en cuatro años, que es más que todo lo que se hizo en México en toda la década de los noventa. A mí me gusta estar incluso realizando los tramos carreteros, el avance, cómo van cumpliendo las constructoras. No puede meterse un presidente en los detalles, pero sí me gusta saber por qué y cómo se cumple una meta. Y el tercer tema, evidentemente, me pidió dos, pero el tercero para mí es dejar una sólida base institucional que permita a México no solo seguir enfrentando sino resolver definitivamente el problema de seguridad pública que tenemos. Y en esto también hemos avanzado.

-Su partido ha ensayado alianzas con la izquierda en varios Estados para frenar al PRI. ¿Es posible que suceda algo similar en 2012 para evitar la vuelta del PRI al poder?

-No lo sé, francamente. Yo lo veo muy remoto. Soy escéptico. Pero vaya, si me hubiera preguntado hace dos años si veía alianzas entre el PAN y el PRD en los Estados también le hubiera dicho que era muy remoto.

-Y sin embargo ha sucedido. Quiero decir: ha sucedido con éxito.

-Ha sucedido con éxito, efectivamente. Yo creo que depende. Al PRI le preocupan mucho. Pero la paradoja es que las alianzas son una función directa del antipriismo que el propio PRI suele suscitar.

-La percepción generalizada, corríjame si no es así, es que su partido no dispone ahora mismo de un candidato claro y potente.

-No, ahora mismo, no.

-¿Por qué?

-En México el presidente de la República no es jefe de bancada, no es jefe de su partido, no puede ser candidato y sin embargo es la figura, querámoslo o no, la más destacada del partido en el Gobierno. Y eso evidentemente genera condicionantes distintas entre quienes puedan sucederlo. Ahora bien, también se verá este año o el próximo que comenzará a crecer la figura de quien sea el candidato y a reducirse la del propio presidente, lo cual es bueno para el partido.

4 NACIONALISMO CONTRA CRECIMIENTO

La de la economía resulta seguramente la más descarnada de las paradojas que constituyen México. Gigantescas empresas líderes en América Latina y en el mundo conviven con un tejido industrial medio de una fragilidad inconmensurable. La desigualdad en la distribución de la renta provoca violentos contrastes: zonas plenamente incorporadas al mundo desarrollado pespuntean amplios espacios de rezago económico y social. Una riqueza en recursos petroleros que fue legendaria sostiene una industria, Pemex, estatal, en declive los últimos años, plagada de ineficiencias, incapaz de lograr los recursos con los que reinventarse. Los políticos mexicanos debaten desde hace años sobre si modificar o no la Constitución para facilitar el acceso de la industria extranjera a los recursos petroleros mexicanos, una discusión imposible, plagada de prejuicios nacionalistas. Unos ingresos fiscales crónicamente deficientes impiden al Estado acometer las necesidades de modernización del país. Así terminamos la conversación. ¿Se puede construir un Estado moderno cuando la recaudación fiscal es directa es apenas del 10% del PIB?, le pregunto a Calderón. ¿Es suficiente eso para el México al que sus ciudadanos legítimamente aspiran?

-No, no es suficiente. Claramente no. Se requiere una reforma tributaria. Ya hemos hecho dos de ellas, que han sido avances significativos, que en conjunto representan casi el 2% del PIB de recaudación. De hecho, yo a finales de 2009 presenté una propuesta muy ambiciosa al respecto y finalmente no pasó, o pasó solo una pequeña parte.

-¿Qué parte pasó?

-Pues una pequeña parte, que fue un aumento junto al IVA y sin que se ampliara la base; es decir, reforma insuficiente. Pero bueno. Ha habido una gran resistencia política, básicamente del PRI y del PRD, por hacer la reforma fiscal que se necesita en México.

-Los ingresos del Estado dependen excesivamente de Pemex y las previsiones para la próxima década son claramente descendentes. Ya sé que eso será un problema de sus sucesores, no suyo. Pero ¿no cree que dos sexenios del PAN deberían haber sentado las bases fiscales para México moderno y con futuro...?

-El hecho relevante aquí es que han sido Gobiernos sin mayoría, y con una oposición claramente orientada a bloquear una reforma tributaria de fondo. El presidente Fox lo intentó varias veces, y yo lo he intentado. Seguimos intentándolo. Pero aquí es donde pienso que las imputaciones políticas de coste y beneficio por los electores respecto a los partidos que se responsabilizan de sus decisiones es fundamental. Qué duda cabe de que la imposibilidad de una reforma tributaria ha venido por ese lado. No por falta de voluntad del Gobierno, sino por falta de voluntad de la oposición.

-Siguiendo con Pemex. Encontré esta afirmación de un analista: "Brasil se está convirtiendo en una potencia petrolera mundial y México está frenado por las restricciones legales, por el populismo de los políticos y la corrupción de los sindicatos". ¿Con qué parte de esta afirmación no está de acuerdo?

-Coincido plenamente en que la gran reforma que se hizo en Brasil, y por cierto la hizo Cardoso, está dando mayores frutos allá. Y que es la gran pendiente de México.

-¿Qué le falta entonces a México para estar ahí, en la cabeza del grupo de países emergentes?

-Algunas cosas estamos realmente en la cabeza, a lo mejor no somos vistos así...

-¿Es solo un problema de percepción?

-No solo, pero hay también un asunto de percepción. Yo suelo decir una cosa. Lo que sí me queda claro es que hay una diferencia sustancial entre Brasil y México. Que todos los brasileños, desde el presidente hasta el último de los brasileños, en cualquier parte del mundo y en cualquier momento habla maravillas de su país, y qué envidia. Y en cambio, una de las grandes especialidades es hablar mal de México.

-Debe ser algo cultural. No es muy distinto en España.

-No sé, pero hay algo cultural ahí, hay algo cultural fuerte. Hay gente muy destacada en México, muy inteligente, brillante, que esa inteligencia y esa brillantez no la utiliza. Cuando va a hablar de México por ejemplo en alguna universidad igual lo que habla es al revés. Todo lo que pueda decir mal del país lo dice con extraordinaria nitidez. Río de Janeiro tiene una tasa de homicidios de unos 83 homicidios por cada 100.000 habitantes contra 14 de México. Y sin embargo, Río de Janeiro va a organizar la Copa del Mundo y los Juegos Olímpicos. Tenemos una política internacional muy activa, contribuimos con lo que podemos en las mejores causas sin estar reclamando para nosotros un lugar permanente en el Consejo de Seguridad. En la parte petrolera, como dije al principio, sí tenemos un problema por las restricciones políticas, laborales, por prejuicios. Eso ha impedido que México sea la potencia petrolera que está llamada a ser.

-Usted también ha dicho, hablando de la reforma que Pemex necesita: si la lógica imperara, la reforma ya se habría aprobado. ¿Qué lógica impera entonces?

-Presenté una reforma bastante ambiciosa y la lógica que imperó finalmente es la del prejuicio del nacionalismo. Se le impide a Pemex hacer alianzas estratégicas, cosa que hizo que Petrobras detonara, y se le impide por los prejuicios políticos, en este caso del PRD, del PRI, que impidieron que la reforma fuera más allá. Un partido que no tiene mayoría tiene que alcanzar los acuerdos que le permite su representación parlamentaria. Eso fue lo que pasó. Eso atrasó más a México.

Acusan a Peña Nieto de ‘comprar votos’ contra la alianza PAN-PRD

El vicecoordinador de los diputados del PAN, Carlos Alberto Pérez Cuevas, pidió que el gobernador del estado de México, Enrique Peña Nieto, “saque las manos” de la consulta ciudadana que se llevará a cabo en la entidad.

Mañana domingo, el PAN y PRD realizarán una consulta ciudadana en el estado de México, para saber la opinión de los mexiquenses en torno a una posible alianza electoral entre ambas fuerzas políticas, para los comicios del próximo 3 de julio.

En entrevista, el legislador panista mencionó que ya se detectó un operativo de “compra de votos” mediante una tarjeta electrónica para hacerla válida en los supermercados.

Por ello, dijo, en la víspera de la consulta hacemos un llamado para que esto se investigue, dudamos de la Procuraduría General de Justicia del estado de México, pero al menos sí exigiremos que haga una investigación.

“Y a todas luces preocupa al gobierno del estado de México y a su titular, y a sus presuntos candidatos, que exista una alianza”, sostuvo Pérez Cuevas.

El diputado del Partido Acción Nacional (PAN) afirmó que la mayoría de las encuestas que se han publicado hasta ahora, señalan que más de la mitad de los mexiquenses entrevistados están a favor de la alianza con el Partido de la Revolución Democrática (PRD) en ese estado.

“Eso va ser lo que vamos a tratar de construir y de lograr para transformar la realidad de esta entidad, pero lo que estamos observando es que el gobierno del estado de México desesperado va a pensar en hacer un operativo para tratar de que gane el no”, subrayó.

Una respuesta sugerida

Alfonso López Collada

La discusión sobre la posible alianza PAN-PRD en Edomex debe trascender el pragmatismo electoral, pues lo que está en juego queda muy lejos de éste. El tema no debiera ser manejado como un asunto de interés chambista ni partidista, sino de compromiso social.

Por otra parte no debemos soslayar la lección clara que encierra el documental “Presunto culpable”: si el mismo juez dictamina dos veces sobre el mismo asunto, repetirá su sentencia. El Tribunal Federal Electoral que le negó el triunfo a López Obrador y se lo regaló a Calderón en el 2006, fue el mismo que dos años más tarde declaró vencedor a Jesús Ortega en las internas del PRD en perjuicio de Alejandro Encinas y las bases.

Segundo ejemplo: hace algunos meses, los “chuchos” nuevamente las elecciones perredistas para evitar que Encinas llegara a la presidencia, y se optó por prolongar la gestión de Ortega hasta hace una semana. La misma camarilla es la que ha promovido una consulta que seguramente sólo a ellos beneficiará, pues de otro modo no se aferrarían a tal absurdo. No es necesaria la adivinación mágica para anticipar que, con el mismo juez, “vencerán” los mismos.

Bien sabemos que el resultado de una encuesta puede inducirse según se formule la pregunta. No es lo mismo “¿Cuál es su opinión sobre operación Rápido y Furioso?” que “¿Qué opinión le merece, en términos de soberanía, la invasión de nuestro Territorio Nacional mediante la operación Rápido y Furioso?”. La primera frase es una pregunta, pero la segunda sugiere una respuesta.

La alianza propuesta en Edomex, al plantearse a nivel abstracto, remite sólo a lo electoral y lleva al engaño, pues esta “primera auscultación” no incluye a los candidatos, por lo que de ninguna forma puede considerarse antesala de las elecciones. Es un velado ejercicio de manipulación de la opinión pública.

Inundó tsunami 500 kilómetros cuadrados en Japón

El maremoto del pasado 11 de marzo en Japón inundó y devastó más de 500 kilómetros cuadrados de territorio en las prefecturas de Aomori, Iwate, Miyagi, Fukushima e Ibaraki.

La cifra fue determinada por expertos de la empresa geoespacial privada Pasco, quienes analizaron imágenes satelitales de las costas japonesas tomadas entre el 11 y el 20 de marzo.

De acuerdo la cadena japonesa de televisión NHK, la prefectura de Miyagi fue la más afectada con 300 kilómetros cuadrados de tierra inundada. Le siguen Fukushima con 110 e Iwate con 50.

Agregó que en algunas zonas, como la región meridional de Miyagi, la zona inundada se ha reducido en los últimos días.

El sismo de 9.0 grados Richter registrado el 11 de marzo lanzó una serie de olas gigantes hacia las costas del noreste de Japón, lo que ocasionó la muerte de más de 10 mil personas y la desaparición de otras 16 mil, según el último balance oficial.

Suman tres decesos en Juárez por virus AH1N1

Un agente de la Dirección General de Tránsito Municipal infectado con el virus AH1N1 falleció durante esta madrugada, con lo que suman tres víctimas del virus durante esta semana.

Trascendió que el uniformado que falleció era el comandante del Distrito Oriente de la DGTM Rosario Isidro Gutierrez Palma, de 33 años de edad.

Con este son tres los decesos que se registran por esta misma causa, el primero de ellos ocurrió el martes cuando otro agente de la DGTM de apellido Caballero falleció tras lo que se consideró en un principio se trataba de una ‘neumonía atípica’.

Ayer trascendió que una mujer que se encontraba en una clínica sería la segunda víctima de este virus, caso que fue confirmado durante la conferencia de prensa que ofreció el gobernador César Duarte, al término de una reunión con empresarios juarenses.

Dentro de la corporación vial se habla de que existen al menos otros dos casos que están bajo tratamiento y otros cuatro han sido descartados en la ciudad.

Las autoridades municipales indicaron de manera oficial que la corporación se encontraba en código rojo y más de 250 miembros fueron vacunados.

Los agentes viales desde el miércoles pasado patrullan las calles con medidas precautorias entre las que destacan usar cubre bocas y guantes de látex.

Héctor Puertas, jefe de la Jurisdicción Sanitaria II, refirió que en Ciudad Juárez se cuenta con vacunas suficientes para apoyar a la población y que tan sólo durante esta semana fueron aplicadas 10 mil dosis a personas que así lo solicitaron.

A nivel estatal, autoridades del sector salud informaron que hay 25 personas que se encuentran en observación y realizándose las pruebas para determinar si se trata de casos relacionados con este virus o bien, sólo son enfermedades propias de la temporada.

La traición de Calderón

Jesusa Cervantes

Felipe Calderón Hinojosa ¿traicionó al Ejército? Veamos…

El 7 de diciembre de 2006, el hombre que entró al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación por la puerta de atrás para recibir su constancia de mayoría que lo acreditaba como presidente de México, declaró “la guerra” al narcotráfico; el mismo personaje que ingresó también por la puerta de atrás al Poder Legislativo para protestar como titular del Ejecutivo, resguardado por elementos de la Marina, parece que no cumplirá la palabra empeñada a las Fuerzas Armadas, sus principales seguidores y protectores en esta lucha desigual.

Desigual porque mientras las organizaciones criminales conocen su territorio, tienen armas más potentes y están bajo la protección de las cientos de pandillas y de policías, el Ejército no puede recurrir al mismo armamento ni actuar bajo la misma lógica de éstos. Hacerlo sería provocar masacras de civiles, las muertes del llamado “daño colateral” serían mayores.

Calderón, en su calidad de comandante supremo, ordenó a militares y marinos combatir lo que los policías de Genaro García Luna, titular de la Secretaria de Seguridad Pública, no han podido.

Por su tradición y origen, el Ejército en México ha sido, y es, obediente a lo que diga el mando supremo, y en esa obediencia se colocó en la palestra del descrédito, generó entre la población sentimientos encontrados, pues mientras unos aplauden su participación, otros la reprueban por, supuestos o reales, abusos y violaciones a los derechos humanos.

Después de que Calderón sacó a las calles al Ejército, en 2008 la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) pidió que se le dieran las bases legales para accionar en terreno que, por ley, les esté vedado. Demandaron establecer los protocolos para realizar labores de inteligencia militar (toda la vida la han realizado pero pedían la legalización), que se definiera en qué momentos un acto puede ser combatido por las policías públicas, locales o federales, y en cuáles, el Ejército.

Año con año, en el Día del Ejército la demanda ha sido la misma: otorgar legalidad a su trabajo en las calles, rancherías, poblados; en suma, todo el territorio en su combate al narcotráfico y lucha contra el crimen organizado.

Calderón los sacó a las calles, Calderón tendría que darles las herramientas. Por lo menos eso fue lo que creyeron las Fuerzas Armadas. Y se enviaron al Senado de la República iniciativas de reformas a la Ley Nacional de Seguridad, pero de manera absurda, sin la participación del sector castrense en la elaboración. De ahí que durante la discusión en el Senado más de un militar sostuvo que nunca fueron consultados. El operador de tal maniobra fue Fernando Gómez Mont, entonces secretario de Gobernación.

Por eso, cuando el documento fue turnado a la Cámara de Diputados para su ratificación, la Sedena pidió al entonces presidente de la Comisión de la Defensa Nacional, Ardelio Vargas, que el documento fuera “congelado”. Y durante casi un año, Sedena, Marina, Policía federal, Procuraduría, Cisen, diputados priistas y el jurídico de la Presidencia de la República, prácticamente reelaboraron los temas cruciales de la minuta. Esto es, lo que tiene que ver con suspensión de garantías, inteligencia militar, cateos, detenciones y los momentos en que los militares deberían sustituir a las policías y los momentos en que deberían actuar en coordinación con estas.

La Sedena incrementó su cabildeo en la Cámara de Diputados, se supone que el PAN --partido del presidente de la República que puso a las fuerzas armadas en este brete de perseguir a capos de la droga--, los apoyaría pero nunca ha podido operar políticamente en su favor, es mas, los legisladores panistas ni siquiera han participado en los encuentros recientes que ha habido.

Del lado de quien dicta la agenda, el PRI, la Sedena tuvo poco eco, quizá porque algunos ven al sector castrense actual como una organización militar “calderonista” y no “institucional”; quizá porque los tricolores ya se sienten en la silla presidencial y quieren ser ellos, los que den las bases legales para el proceder de las Fuerzas Armadas con la debida consecuencia de que sea a este partido al que se le deba el favor y no al gobierno-PAN.

Hipótesis puede haber muchas, lo cierto es que en su quinto año de estar actuando en las calles fuera de la legalidad, Calderón aún no le cumple al Ejército. Y por como están las cosas en la Cámara de Diputados, todo parece indicar que no habrá Ley Nacional de Seguridad, por lo menos no en este periodo que concluye el próximo 30 de abril.

En el siguiente periodo de sesiones, de septiembre a diciembre, el tema tendrá más dificultades para ser abordado, debido a que todos los trabajos se centran en el Presupuesto de Egresos y la Ley de Ingresos. De 2012, ni hablar, la carrera presidencial entrará a su recta final y a los partidos lo que menos les interesará en ese momento es andarse peleando con el Ejército o dedicar su tiempo en asuntos que no tengan que ver con la elección.

En la Secretaría de la Defensa Nacional están conscientes de que no habrá ley, pero lo que no está claro es si ellos piensan que Calderón los traicionó, les incumplió.

En este espacio no se pretende que se legalice todo lo que hace el Ejército pero sí que se establezcan las reglas bajo las cuales debe actuar en la calle durante el combate al crimen organizado y el narcotráfico. Si no es así, que regrese a los cuarteles.

La traición de Calderón no es sólo por no operar políticamente a favor de las fuerzas armadas que lo respaldan, para que se apruebe la ley, sino porque finalmente los deja en la indefinición.

En este momento, un sector del PRI está queriendo negociar con la Sedena lo que tanto les molestó el año pasado a los militares y que fue promovido por Gómez Mont: supeditarlos a los gobernantes locales.

La historia se reedita sólo que ahora quien empuja en sentido contrario de la Sedena parece ser el PRI.

Calderón traicionó a las Fuerzas Armadas que lo protegieron aquel 1 de diciembre en San Lázaro, a las fuerzas a las que envió a la guerra sin ley que respaldara su accionar, y con esta traición está dejando la puerta abierta para que el siguiente presidente de la República pueda juzgar a la milicia por violaciones graves a los derechos humanos, a las garantías individuales.

Calderón abre el paso para que el futuro gobernante de la nación, si quiere, pueda dar paso a una comisión de la verdad para juzgar el actuar del sector castrense en las calles del país y cómo fue su participación en las 35 mil muertes que, al día de hoy, ha dejado esta “guerra”.

* * * * *

Dato: muy activo inició el nuevo presidente de la Comisión de la Defensa Nacional, Rogelio Cerda. A un mes de que asumió el cargo ya realizó dos reuniones y la próxima semana tendrá la comparecencia del procurador General de la República, Arturo Chávez; del titular del Sistema de Admisitracion Tributaria, y posiblemente al administrador General de Aduanas para que detallen lo que se ha hecho como consecuencia del operativo “Rápido y furioso” realizado por Estados Unidos para introducir ilegalmente más 2 mil armas a México.

México no es un estado fallido: Calderón

La delincuencia es el problema más grave que enfrenta México. Considera que un pacto de coexistencia con los criminales no es la solución para atajar la violencia

MADRID, ESPAÑA (26/MAR/2011).- El Presidente de México, Felipe Calderón, en una entrevista que publica este domingo el diario español "El País", asegura que México no es un estado fallido y responsabiliza en parte a Estados Unidos del tráfico de armas hacia su país.

En una entrevista realizada en la residencia oficial de Los Pinos, en Ciudad de México, Calderón lamenta que el asunto de relacionar a México como estado fallido provenga de un informe oficial de Estados Unidos.

Calderón destaca que la delincuencia es el problema más grave que enfrenta México y descarta un pacto de coexistencia con los criminales como la solución para atajar la violencia que sufre el país.

"La cultura política en México antes preveía que la solución era arreglarse con los criminales y ya (...). Entonces el acuerdo era, mira yo no te veo porque ese es un asunto federal...tu no me ves, todos contentos. No me meto contigo, tu no te metes conmigo (...) Eso se acabó", subraya.

Sin embargo, Calderón admite su temor a que esa tentación de la cultura de pacto y arreglo con los criminales prevalezca en algunas partes del país.

El gobernante mexicano también fue preguntado sobre la relación con Estados Unidos y la reciente dimisión del embajador de este país en México, Carlos Pascual, quien cuestionó, en un cable de Wikileaks, al Ejército mexicano y sus capacidades para luchar contra el narcotráfico.

"Para mí es muy importante la relación con Estados Unidos y es una relación muy compleja y mucho más amplia que el tema relativo a las personas (Pascual)", asegura Calderón, quien defiende el papel de las Fuerzas Armadas y la Policía Federal en el combate contra el narcotráfico.

Se calcula que la lucha antinarcóticos se ha cobrado la vida de más de 35 mil personas en México desde 2006, cuando Calderón militarizó el combate a los carteles de la droga.

En este sentido señala, en parte, la responsabilidad de Estados Unidos en la violencia interna mexicana por la demanda de droga en el país vecino y el trafico de armas desde el sur de Estados Unidos.

"En el tema de las armas, yo no me voy a rendir. Al contrario, mejor presionar, porque es un tema fuerte", indica en la entrevista al diario "El País".

A falta de un año para las próximas elecciones presidenciales, Calderón apunta a las infraestructuras, la cobertura universal de salud y la creación de una sólida base institucional que resuelva el problema de la seguridad pública como sus prioridades antes de finalizar su mandato.

Calderón quien no da pistas sobre el futuro candidato del Partido de Acción Nacional (PAN) con vistas a los comicios de 2012, también critica a la oposición de entorpecer la reforma tributaria y de prejuicios nacionalistas que frenan la conversión del país en una potencia petrolera.

"Tenemos un problema por las restricciones políticas, laborales, por prejuicios. Eso ha impedido que México sea la potencia petrolera que está llamada a ser", afirma.

CRÉDITOS: EFE / PEM

El Enmascarado en el Museo de Nueva York

Por El Enmascarado en el Exilio

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