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sábado, enero 09, 2010

Triptico del SME en formato PDF

Triptico del SME, para descargar, imprimir y difundir

Debate MVS: Lorenzo Meyer, Sergio Aguayo, Denise Dresser y Carmen Aristegui









Vanessa Claudio en lencería

De su cuate el BZ...

Por si andan con mucho frío, aquí una razón para no tenerle miedo a las bajas temperaturas y levantar el ánimo:


El diálogo debe solicitarlo siempre el gobierno nunca los trabajadores que luchan en calles, campos y fábricas

Pedro Echeverría V.

Carta a los electricistas y demás trabajadores:

1. Dicen: “¡Ya, ya nos los jodimos, quieren dialogar! ¡Ahora tendrán que someterse a lo que les digamos! Aunque tengan buenos dialoguistas y mil argumentos, nosotros tenemos el poder y la fuerza y sólo podemos aceptar estos puntos”. Así ha sido siempre la política y no podrá ser de otra manera. Cualquier diálogo es una posición de fuerza o de debilidad. El gobierno tiene la fuerza del ejército, la policía, los medios de información; los trabajadores tienen la fuerza del movimiento de masas en las calles impidiendo que el sistema funcione. Si los trabajadores piden diálogo se los joderán y si el gobierno lo hace es porque tiene que aceptar las condiciones que le ponen los trabajadores. El diálogo sólo disfraza, con palabras, la realidad que se esconde: la fuerza. Pero si se trata de dialogar para someterse y para venderse, entonces se puede limosnear el diálogo.

2. La realidad es que el diálogo en política nunca ha existido. Me imagino siempre la escena en que los “dialogantes” con un cuchillo o un revolver escondido en la mano derecha “dialogan” mientras encuentran la oportunidad para asesinar al oponente. A no ser que se “dialogue” por asuntos intrascendentes que la autoridad –con su fuerza- trate de poner en práctica para su beneficio. Entonces ya no es diálogo sino monólogo porque todos giran en torno a las opiniones de quien manda u ordena. El diálogo solo se puede dar entre iguales con el fin de que cada parte exprese sus ideas, se analicen todas y surja una conclusión o propuesta más elevada e inteligente. Si el gobierno tiene el poder la contraparte debe contar con otro poder de igual peso. Como se ha dicho para que un país exija el desarme tiene que armarse, sino se burlarán de él por hacer el ridículo.

3. Se puede dialogar, platicar, conversar de otras cosas donde el poder o la política no tengan nada que ver; pero cuando se trata de política y asuntos económicos donde el poder, el mando, el control, el dominio están en juego los gobiernos sólo buscan dialogar con los que tienen menos fuerza que él para someterlos y para que el mismo gobierno salga con más fuerza. Cuando los gobiernos están frente a un movimiento serio primero busca dividirlo, desprestigiarlo, debilitarlo, reprimirlo, para luego destruirlo. Si el movimiento crece entonces lo desprestigia para reprimirlo, pero si el movimiento se hace más grande entonces busca contactos para platicar a escondidas y si el movimiento sigue creciendo exige desesperado un diálogo. Ese es el momento de los trabajadores; aunque el gobierno puede comprometer a todo y luego no cumplir.

4. De noviembre de 2002 a abril de 2003 los campesinos se movilizaron a nivel nacional e irrumpieron en la ciudad de México; el gobierno de Fox inmediatamente abrió negociaciones porque el movimiento tuvo presencia nacional. Los dirigentes de los humildes campesinos lograron la firma de acuerdos que les beneficiaran y se retiraron contentos a sus casas. Fox le dijo entonces a sus funcionarios: “denles todo lo que pidan a esos señores, total ni se los vamos a cumplir; lo que importa es que se vallan a sus pueblos y ya”. Fox no cumplió y los campesinos quedaron sin nada, a no ser con las limosnas que les tiró Fox debajo de la mesa. En 2001, había hecho algo parecido con la gran marcha de los zapatistas. Les pidió que retiren del DF para luego hacer aprobar los “acuerdos de San Andrés”. Al dejar la capital el gobierno aprobó una ley anti indígena.

5. ¿Qué quiere decir? Que el gobierno no dialoga con cualquier persona o individuo que no tenga presencia y unidad; sólo lo hace cuando se ve obligado por la fuerza. Si los trabajadores acuden a un “diálogo” en condiciones desventajosas resultará realmente lastimoso porque se reciben desprecios, humillaciones, regaños, inasistencia del funcionario; se acude como si fuera uno a pedir favores porque no se cuenta con la fuerza para exigir. Sería totalmente distinto que la gente esté bloqueando la ciudad e impidiendo que el tránsito se mueva. Cuando el gobierno pide dialogar es porque reconoce que el movimiento se puede extender, está fortaleciéndose; pero cuando –por informes de sus “orejas”, de sus policías secretos- sabe que el movimiento es débil o está proceso de dispersión y cansancio, se burla. Todo esto es elemental, de niños.

6. Con el argumento del diálogo han jodido siempre a los trabajadores. Los mismos niños, cuando son pacíficos, sometidos, silenciosos, nadie los pela, es decir sus padres no les hacen caso; pero cuando empiezan a gritar y rebelarse ponen nerviosos a sus padres y cuando se violentan y amenazan en serio con quemar la casa entonces los padres los reprimen o los llaman a dialogar. Los gobiernos siempre quieren meternos el rollo de que seamos buenos chicos, que colaboremos para que ellos roben más y se enriquezcan, que no nos quejemos por la madriza que a diario nos ponen. Parece que el verdadero diálogo en beneficio de los trabajadores sólo se dará cuando la casa comience a arder y sólo los trabajadores pudieran apagarla. A veces pienso que el gobierno nos está viendo la cara de cobardes, nos está incitando para ver si cumplimos o sólo hacemos rabietas.

7. ¿Puede sacarse alguna conclusión?: Que nos siguen viendo la cara de tontos a quienes luchamos junto a los trabajadores y a los obreros mismos. Las negociaciones deben buscarlas los altos funcionarios del gobierno cuando se vean acorralados y desesperados porque la sociedad con las protestas no puede funcionar. No nos equivoquemos: los trabajadores no deben tener la menor confianza a los gobernantes; no debe olvidarse que “son ellos o somos nosotros”. En las negociaciones no debe aceptarse ninguna promesa, todo deberá ser firmado en el instante (aunque la firma valga lo que el papel) Ninguna huelga de hambre, huelga general, bloqueo o movilización debe retirarse o suspenderse sin tener en las manos la solución. ¿Recuerdan que los pobres campesinos de Villa y Zapata aún no terminaban de retirarse pacíficamente de la ciudad de México en 1914 y toda la artillería y caballería del gobierno se lanzó para asesinarlos?

Páginas de gloria

Eduardo Ibarra Aguirre

Con llamamiento grandilocuente convocó Felipe de Jesús Calderón Hinojosa a que los mexicanos “no permitamos que visiones pesimistas nos paralicen e impidan alcanzar nuestros ideales. Si queremos escribir nuevas páginas de gloria, como las generaciones de mujeres y hombres que se han ganado ya un lugar en nuestra historia, hagamos a un lado las dudas”.

Una de las definiciones de pesimista, naturalmente que no las de los diccionarios, hacen referencia a “una persona generalmente bien informada”. Y por supuesto que Calderón Hinojosa es uno de los más y mejor informado sobre México, pero como la realidad –no la edulcorada por sus aliados del duopolio de la televisión y el oligopolio de la radio– no le favorece y, por el contrario, constituye un severo cuestionamiento sobre sus tres años, un mes y una semana de gobierno, así como al sexenio de Vicente Fox Quesada, entonces el abogado y economista que presumía un doctorado en Harvard, se refugia en el más inmovilista de los extremos: ¡Hagamos a un lado las dudas! Justamente la fuente del conocimiento a lo largo de la historia de la humanidad.

Pero tiene razón cuando asegura que ninguna de las (múltiples) dificultades vividas en 2009 puede atribuirse a la falta de carácter de los mexicanos que demostraron energía, coraje, creatividad y la capacidad para asumir retos. Sobre todo –agrego yo– una inconmensurable capacidad de aguante a sus gobernantes que si algo demostraron frente a la tormenta económica global fue debilidad, falta de carácter y dogmatismo cuasi religioso para aplicar las recetas de siempre, cuando el resto de las economías se volcaron sobre sus mercados internos con grandes inversiones públicas y fuertes estímulos fiscales. Los resultados están a la vista en China, India, Brasil…

Peor aún. La abulia e irresponsabilidad del impopular Doctor catarrito fueron premiadas por Calderón otorgándole la gubernatura del Banco de México para intervenir en las decisiones que en teoría debe tomar en forma autónoma Agustín Carstens Carstens. Otro premiado, después de que seis millones de mexicanos se incorporaron a las filas de la pobreza y que están en vías de abarcar a la mitad de la población, fue el nuevo titular de Hacienda y presunto delfín del Hijo desobediente.

Mientras los ciudadanos se deciden a escribir páginas de gloria, por supuesto que encabezados por el michoacano de Morelia –uno de los presidentes más grises de la historia–, éste persiste en la venta de futuro: “Existe una convicción profunda de que el país está destinado a ser grande”.

Esta recurrente práctica de ofrecer para 2030 –”No habrá un solo mexicano en pobreza extrema”– y 2040 –”México será la quinta economía del mundo”–, lo que no compromete al grupo gobernante –no adjetivo, describo las conductas públicas–, además de una fuga al futuro ante la persistente incapacidad para conducir el presente, empieza a mostrarse como un asunto propio del diván, amén de la falta de voluntad política para asumir la cruda realidad –sin estímulos etílicos– que padecen millones de desempleados y subempleados que llevaron a los primeros a un tope histórico 6.5 por ciento, los pobres extremos cuantificados oficialmente en 20 millones y los innúmeros agraviados por la inseguridad pública y la Guerra contra el narcotráfico y el crimen organizado que ya cobró 17 mil vidas.

Alejado de las ventas a largo plazo es plausible el establecimiento como prioridades del gobierno para el año en curso: generar empleos, combatir la pobreza extrema y fortalecer la seguridad pública. Ésta última resulta inviable sin afrontar las dos primeras. Y en efecto, como anuncia el titular del Ejecutivo, es indispensable combatir a los grupos criminales “sin distingos”.

Que así sea y así parezca.

Acuse de recibo

Agradezco los buenos deseos, enviados con motivo del inicio de 2010, a Edberto Urcelay Fabián (directivo de Constitución y República), Francisco A. Servin de Alba, Carlos Reyes Romero, Yolanda Robles Garnica, Julen Rementeria, María Jacobo Femat, José Luis Ortiz Santillán, Sara Lovera López, Luis Enrique Torres Prieto, Óscar Wong, Alberto Zárate (de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México), Mauricio Valdés Rodríguez, Juan Manuel Villalpando, Federico Campbell Peña (autor de La carroza negra de Bush. Soldados mexicanos en Irak y Afganistán), Benjamín Espinosa Mercado, Juan Manuel Velasco Álvarez y Lilia Rubio Zamora… También correspondo a los enviados por los colegas del Grupo María Cristina: Colette Louise Wall, Gema Alicia Hernández Rodríguez, Yolanda Cristina Massieu Trigo, Judith Álamo López, Elvira García, Lilia Cisneros Luján, Fátima Soto Rodríguez y Raquel Rodríguez Martínez; además de Francisco Portillo Ruiz (Alán), Ángel Solana Martino, José Calderoni Arroyo, Ramón Ojeda Mestre, Rodolfo González Sarrelangue, Ramón Sifri, Rodolfo Antonio Morales Rincón, Luis Francisco Canudas Flores, Gerardo Fernández Casanova, Jorge Avendaño, Arturo Feria Ortiz, José Sobrevilla, Luis Alberto García y Guillermo Buendía Hernández.

Integrantes del SME inician huelga de hambre indefinida

Alma E. Muñoz y Carolina Gómez Mena / La Jornada

Integrantes del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), pertenecientes a la división Necaxa de Luz y Fuerza del Centro (LFC), iniciaron ayer una huelga de hambre indefinida, en demanda de que el gobierno federal, a través de la Secretaría de Gobernación, establezca la mesa de diálogo que destrabe el conflicto suscitado tras el decreto de extinción de la paraestatal.

En tanto, dos sindicalistas fueron remitidos a la Procuraduría General de la República acusados de haber sacado material de instalaciones de LFC, ubicadas en la delegación Álvaro Obregón, cuando en realidad recogían las maletas con el equipo que unos sujetos sustrajeron momentos antes y que luego abandonaron, según un video en poder del gremio.

Domingo Aguilar Vázquez, subsecretario general de dicha división, precisó que los sindicalistas se encuentran en condiciones de efectuar la huelga, pues se han realizado todos sus análisis clínicos. Ellos son: el jubilado Refugio Zampayo, Óscar Zampayo Lira, Taurino Rosas, José Luis Mansur Vargas, Omar Ortega Ramírez y Sergio Vallejo Suárez. Anoche instalaron su campamento frente a las oficinas de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) en Reforma 164, en la capital del país.

En tanto, el titular de la Secretaría del Trabajo, Javier Lozano Alarcón, y la directiva del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) se confrontaron, a través de los medios de comunicación, luego de que el funcionario acusó al secretario del Exterior de la agrupación gremial, Fernando Amezcua, de haber encabezado "a una horda de vándalos" contra seguidores del disidente Alejandro Muñoz, el miércoles pasado. La dependencia a su cargo distribuyó entre la prensa cuatro fotografías como pruebas.

Amezcua le respondió: "ahora resulta que el titiritero es el vocero del títere". Dijo que para el SME queda claro que Lozano Alarcón "ha infiltrado a gente en las filas del sindicato porque ahora, de forma inmediata, dice que tiene las pruebas y las fotos" de lo que allí ocurrió.

En medios electrónicos, el secretario del Trabajo afirmó: "es increíble que digan que ellos son ajenos a estos actos vandálicos, cuando hay imágenes en los que se observa claramente a Fernando Amezcua, quien se ostenta aún como secretario del exterior del sindicato, encabezando a esa horda de vándalos que están agrediendo a gente totalmente ajena al conflicto. Dañaron vehículos que estaban estacionados en la vía pública, ante la mirada pasiva de la policía capitalina que estaba ahí para prevenir ese tipo de actos y, sin embargo, no hizo nada para impedirlo (sic) cuando vinieron a mi casa".

El sindicalista respondió que aunque en una de las imágenes distribuidas por la Secretaría del Trabajo "pudiera aparecer una cara agresiva (la suya)" fue para "aislar a la gente" y retirarnos del lugar.

Ese miércoles, al local donde la gente de Alejandro Muñoz realizaba una asamblea, llegaron electricistas afines a Esparza, para decirles que tienen obligaciones que cumplir con el SME, como "no hacer labores de esquirolaje". Luego un sujeto de camisa blanca lo confrontó y les lanzó un cohete, por lo que el grupo se retiró en marcha hacia el PRI.

Tras un mitin allí, los electricistas, con Mario El gato Benítez, regresaron al lugar y entonces se suscitó el enfrentamiento.

La jornada de protestas de los electricistas continuó ayer. Emprendieron movilizaciones por distintos puntos de la ciudad. Algunos caminaron por Reforma y protestaron frente a la cancillería.

En otro puntos, realizaron volanteos e instalaron mesas para recabar denuncias por cobros indebidos de suministro luz por parte de la CFE. El SME canceló tomar la Secretaría del Trabajo, como había anunciado, aunque la Policía Federal movilizó a por lo menos 200 efectivos para resguardar el inmueble.

Más allá de los Beltrán

Razones / Jorge Fernández Menéndez

La detención de Carlos Beltrán Leyva abrió el año en términos de seguridad y permitió confirmar que para esa organización criminal vienen días muy difíciles. Si 2008 había concluido con la muerte de su hermano Arturo luego del violento enfrentamiento en Cuernavaca y con el asesinato de la familia del marino Melquisedet Angulo Córdova, que había caído en ese combate con los custodios de Beltrán, la detención de Carlos implica un golpe serio a ese cártel, porque se demuestra que está mucho más cercado de lo que algunos analistas han considerado y también porque se le golpea en uno de sus operadores financieros, particularmente necesarios en un momento de crisis como el que deben estar viviendo.

El cerco parece obvio: Arturo cayó en una operación que se inició días antes en la llamada narcoposada y terminó con el enfrentamiento en los departamentos en los que vivía: en ambos casos, las fuerzas federales llegaron con información muy fidedigna. En el caso de Carlos, todo indica que fueron interceptadas sus llamadas con una de sus hermanas, a la que iba visitar para una reunión de fin de año. La información, como en el caso de Arturo, era precisa. El detenido se identificó como Carlos Orpineda Gámez, pero a través del nuevo sistema de inteligencia de la Policía Federal se confirmó su verdadera identidad. Con ello, tres de los seis hermanos Beltrán Leyva están detenidos o muertos, y con real capacidad operativa quedan dos, Héctor, que se hace llamar el H, y Mario, el General.

La de los Beltrán siempre ha sido una organización sumamente violenta. Pero los golpes recibidos parecen haberla llevado más allá y confirmaría también que las líneas de mando tienen cortes serios, algo particularmente notable cuando estamos ante un grupo con un mando tan vertical como los Beltrán Leyva. Ello explicaría tanto la violencia en la que ha caído esa organización como algunos hechos tan irracionales, tan brutales, como el asesinato de la familia del marino Angulo Córdova, la madrugada del 22 de diciembre, cuando un comando, formado por varios sicarios, tomó la vivienda donde el marino acababa de ser velado y mató a toda su familia.

No se recuerda una acción de estas características, en la lucha contra el narcotráfico, de parte de estos grupos a la familia de un servidor público muerto en servicio. A pesar de toda la violencia que hemos visto en estos años, se habían cuidado de llegar a esos límites, sólo comparables con las granadas arrojadas el 15 de septiembre de 2008 en la celebración del Grito de la Independencia en Morelia, que dejaron varios muertos, o con el asesinato, también por una granada, de una niña de solamente tres años, hace apenas unas semanas, en Morelia.

Esto era distinto. El hecho es que parece evidenciar que existe un profundo deterioro para poder realizar este tipo de acciones que quedan cada vez más en manos de sicarios de bajísimo nivel. Llama la atención que los responsables de esos crímenes que ya fueron detenidos han confesado que se los ordenaron mandos locales de la organización de Los Zetas, aliada a los Beltrán Leyva, pero no éstos. También que confesaran que, por cometer un crimen de esas características, hayan cobrado tan sólo 12 mil pesos.

Todo indicaría entonces que, con la muerte de Arturo, la caída de Carlos y la presión de las autoridades de México y las de Estados Unidos, el cártel de los Beltrán Leyva ha comenzado a sufrir un deterioro similar al que se dio hace unos años con el de Tijuana, el de otros hermanos, los Arellano Félix, después de la muerte y la detención de casi todos ellos.

Esto no implica que esos grupos desaparezcan, pero sí que pierden protagonismo, se fraccionen o se deban asociar con otros. En todo caso, entre los Beltrán Leyva, siguen estando al mando de la organización, según las autoridades federales, tanto Héctor, el mayor de los hermanos en libertad, como el jefe de los sicarios, Édgar Valdez Villarreal, apodado la Barbie, o Sergio Villarreal, apodado el Grande y que controla la zona de Durango y Sinaloa.

La pregunta que se hacen las autoridades es quién manda y si entre ellos no ha comenzado ya el enfrentamiento por el control del grupo. La muerte de Arturo Beltrán Leyva, decíamos a fin del año pasado, reconfiguraría, necesariamente, la geografía y las alianzas en el mundo del narcotráfico.

Todo indicaría que ya lo estamos comenzando a ver.

Los responsables de la muerte de la familia del marino han confesado que recibieron órdenes de Los Zetas.

La estrategia militar contra las delincuencias ha fracasado

Álvaro Cepeda Neri

Por poca que sea la preparación (y no es tan poca) de los soldados mexicanos como un Ejército, no hay la menor duda de que son, como institución para la defensa nacional, un cuerpo entrenado para combatir a muerte al adversario que en los frentes de guerra se conoce como enemigo.

Después de Lázaro Cárdenas y la renovación humana de militares en todos los rangos, los soldados ya no volvieron a participar en hechos de guerra al darse por concluida la Revolución y acabada la guerra cristera. Sus intervenciones, a partir de 1940 fueron para acciones aisladas (bastante amenazantes con motivo de huelgas y en particular a raíz de los movimientos estudiantiles de 1968), hasta que irrumpieron las guerrillas que tuvieron en el alzamiento del EZLN, en Chiapas, su máxima expresión.

En los tres años que lleva el calderonísmo, los soldados salieron masivamente de sus cuarteles y es común verlos por las calles enfrentados a las diversas delincuencias que, desde hace 24 años (De la Madrid, Salinas, Zedillo y Fox) habían ya sentado sus reales para, en el presente, ser lideradas por narcos equipados para una guerra y que cuentan con suficiente dinero y complicidades (para compra e introducción de armas, e invertir sus escandalosas fortunas dentro y fuera del país a través de redes financieras).

Calderón, como constitucionalmente se establece, siendo el jefe nato de las Fuerzas Armadas y General de cinco estrellas, debió haber tenido reuniones con los altos mandos de las tres fuerzas (Armada, Aviación y del Ejército), y haber convenido en usar esa militarización para el combate de las delincuencias organizadas en torno a los narcotraficantes.

Parecía, ante la corrupción e ineficacia de las policías y los arreglos entre narcos y funcionarios (la asociación se denomina narcopolítica), que la estrategia militar era la única que podría sacar al país de esa crisis de seguridad. Tres años después la estrategia ha fracasado y tenemos más de 20 mil homicidios que iniciaron los feminicidios de Ciudad Juárez.

Los soldados, al actuar al margen constitucional, ya que nunca se puso en vigor lo establecido en el Art. 29, queriendo o no han cometido muy serias violaciones a los derechos humanos, y se les acusa, junto a la policía federal, de atropellos infames contra la indefensa población civil, al darse los encuentros entre ellos y las delincuencias.

No son pocas las voces que piensan y dicen que la estrategia militar llevada a cabo, ya fracasó y que debe Calderón y los mandos militares revisarla si es que ha de continuar la militarización. Los mexicanos viven asustados por la actual situación, sobre todo en los municipios donde la lucha lleva tres años sin que las bajas de los narcotraficantes sean representativas.

Además, parece que éstos han redoblado su desafío resistiendo, para no decir que triunfantes, y no se ve el final de ese enfrentamiento. La nación solicita, si no han de abandonar los militares su comisión, modificar la estrategia para que no vaya a terminar en una guerra de todos contra todos.

Polémica estéril

Teodoro Rentería Arróyave

Con motivo de las alzas a los precios de los combustibles determinadas por el gobierno federal, se trenzan en agria polémica el presidente de la Junta de Coordinación Política del Senado de la República, Manlio Fabio Beltrones Rivera y el Secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, quien calificó de “infantiles” las declaraciones del también coordinador parlamentario del Partido Revolucionario Institucional, en el sentido de que Felipe Calderón Hinojosa es un presidente “que no escucha”, “ni atiende” las exigencias del Congreso de la Unión.

Ante las descalificaciones de Gómez Mont, Beltrones Rivera acusó que las alzas a la gasolina “no pueden llamarse diálogo constructivo” y sostuvo que Calderón trasgrede el Acuerdo Nacional en Favor de la Economía Familiar y el Empleo, al agregar que “la sociedad esperaba que el presidente cumpliera su promesa que hizo hace un año en dicho acuerdo que firmó, en el que se apunta que una de las acciones sería el congelamiento de precios de las gasolinas y la reducción del precio del gas en 10 por ciento durante todo 2009”

Por su parte Beatriz Paredes, dirigente nacional priísta, recordó al titular de Gobernación que “llenar la política de calificativos no es el mejor camino para el país”.

En un comunicado, Beltrones insistió en que, contra la palabra de Calderón, antes de concluir 2009 se impusieron aumentos “de manera sigilosa”, durante el periodo vacacional, sin explicación suficiente sobre las causas, a pesar del exhorto realizado por la Comisión Permanente el 22 de diciembre de que no hubiera alzas.

Como consecuencia de todo lo anterior, presentará el Partido Revolucionario Institucional en la Cámara de Diputados ante la Comisión Permanente del Congreso de la Unión, reformas a las leyes para que sea la Cámara baja la única instancia que esté facultada para aumentar el precio de los combustibles.

Como una actitud electorera del Partido Revolucionario Institucional, califica Gustavo Madero, coordinador del Partido Acción Nacional en el Senado de la República, que se condicione la aprobación de la Reforma del Estado del presidente Calderón Hinojosa a cambio de que el gobierno federal rectifique los recientes aumentos a los precios del diesel y las gasolinas.

Mientras tanto el presidente Felipe Calderón Hinojosa, en su mensaje de año nuevo, aseguró que 2010 será el año de la recuperación económica y llamó a no permitir que visiones pesimistas paralicen a México.

Sin mencionar las críticas que ha recibido por los aumentos de impuestos y los incrementos a los combustibles, en su mensaje difundido en cadena nacional, Calderón Hinojosa, además, justificó las “decisiones difíciles” tomadas y los “grandes sacrificios” que realizan los mexicanos, pues permitirán alejarnos de muy serios peligros financieros, así como tener una rápida recuperación económica.

Esta relación de hechos, este agarrón entre el Ejecutivo y la oposición del Legislativo descubre dos verdades: el presidente no cumplió con su compromiso de congelamiento y baja en los precios de los combustibles y esta nueva polémica será estéril como todas las anteriores, porque hasta ahora jamás hemos visto que el gobierno federal, ante las críticas, cambie una sola de sus determinaciones.

Se asegura que en México hay libertad de prensa y expresión, de acuerdo, pero cuando los hombres en el poder son insensibles a toda crítica y se niegan a toda rectificación, como ocurre en cualquier democracia, en esa forma violentan esos derechos fundamentales. Es como predicar en el desierto; todos oyen pero nadie escucha y mucho menos se actúa en congruencia y la víctima, mientras persistan estas necedades, es el pueblo en su conjunto.