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domingo, abril 05, 2009

Desplome educativo; Vazquez Mota y Reyes Tamez, papanatas

Pedro Echeverría V.

1. Debe aplaudirse la salida de Vázquez Mota de la SEP, así como repudiarse que Reyes Tamez haya permanecido seis años en el cargo. Los dos personajes fueron un “cero a la izquierda”; agudizaron la caída de la educación durante el tiempo que permanecieron como secretarios del ramo. A Tamez se le vio siempre cargándole la bolsa del mandado de Martha Sahagún de Fox y a la pobre Josefina cargándole el portafolio al presidente ilegítimo Calderón. Tamez en seis años no pudo hilar discurso alguno y la Vázquez Mota se dedicó siempre a ensalzar a Calderón por su designación. De educación no tuvieron ni la menor idea, pero ¿cómo se multiplicó la educación privada y a los panistas colocados en cargos a pesar de su enorme ignorancia?

2. Se ha pensado siempre que en la Secretaría de Educación Pública se deben nombrar funcionarios de la más alta calidad cultural y moral. Quizá desde Vasconcelos y Torres Bodet se pensó que la SEP debería ser ocupada por escritores, poetas, filósofos cuyo pensamiento e ideales contribuyan a sensibilizar las ideas y la actuación de la sociedad mexicana para humanizarla. Nada de eso; la SEP sólo fue una dependencia gubernamental con una terrible burocracia política que consume, mal distribuye y tiene postrada la educación nacional. Medio centenar de secretarios de Educación, en vez de crear proyectos que permitan sacar a la educación de su vergonzoso desplome, tomaron esta secretaría como muestrario o como escalón político.

3. Aunque en cada país, también en el mundo, la ideología dominante es la ideología de la clase dominante y la educación escolarizada y los maestros conforman la correa de transmisión de esa ideología, siempre hay una minoría rebelde que se escapa del pensamiento generalizado y logra construir una manera diferente de ver y pensar las cosas. Aunque el pensamiento y la organización jerárquica de la familia, de la escuela, la iglesia y de las instituciones impiden que las cosas cambien, tenemos la obligación de entender la composición de las estructuras que nos oprimen con el fin e quebrarlas o destruirlas. Con ese objetivo pensamos, analizamos, denunciamos y proponemos lo que puede hacerse. La renuncia de Josefina Vázquez Mota a la SEP da motivo a esas reflexiones.

4. José Vasconcelos, el creador de la Secretaria de Educación en 1921 y centralizador de la educación, fue escritor de narrativas sobre la revolución mexicana, el rector de la Universidad de México, etcétera, sí fue un gran educador. Jaime Torres Bodet, el creador del Plan de Once años (1959/70), el que sustituyó la llamada educación socialista con la llamada educación democrática (1943), el poeta que impulsó la edición de los libros de texto gratuitos, si fue un gran educador. Si fueron de derecha, centro o izquierda, por ahora no está a discusión porque lo único que planteo es que de los 48 secretarios de educación de 1895 hasta hoy podría decirse que todos los demás sólo cumplieron como instrumento directo del presidente de la República que los nombró. Vasconcelos y Torres Bodet superaron a quienes los nombraron.

5. De 1946, año que entró a la Presidencia Alemán Valdez, hasta 1976 cuando la dejó Echeverría Álvarez, hubo aparentemente mucha estabilidad en la SEP porque durante cinco sexenios sucesivos un secretario de Educación cubrió, uno a uno, los seis años; sin embargo, con excepción de Torres Bodet, los otros secretarios pasaron sin dejar huella. En los demás sexenios y cuatrienios dos, tres, incluso cuatro políticos, fueron nombrados para encabezar la SEP. Los mandaban a esa secretaría como pago de favores, como los adecuados para negociar con el sindicato o como parte de alguna negociación; éstos dejaron la SEP cuando se declaraban incapaces y los pasaban a ocupar otros cargos. Basta con revisar la obra desempeñada por cada uno de ellos.

6. México lleva décadas ocupando los últimos lugares del mundo en aprovechamiento educativo. Pero no solo estamos muy mal frente a otros países en lectura, matemáticas, historia, etcétera, sino también, y es quizá lo más importante, estamos en los últimos lugares en porcentaje de presupuesto educativo, en matrícula escolar, en porcentaje de jóvenes en las escuelas, en cultura magisterial y cursos de actualización del magisterio. Potencialmente México podría superar sus problemas pero los gobiernos en lugar de ayudar a mover los obstáculos parecen más dedicados a destruir la educación pública. Por lo menos desde 1982 se ha estado dejando morir a la escuela pública que bajó su matrícula y calidad de 90 a 60 por ciento para apoyar la educación privada.

7. El sector educativo que debería estar a la vanguardia de la lucha por una educación de calidad al servicio del pueblo, es el magisterio nacional; sin embargo desde que el maestro es maestro, es decir, desde que egresa de la escuela normal, ya trae una formación normalista impuesta desde la SEP que consiste en una ideología de sumisión hacia la jerarquía educativa y hacia los programas que debe imponer a sus alumnos. Fuera de dos o tres rebeldes (generalmente de los normales rurales), la inmensa mayoría de los jóvenes egresados se da primero a la tarea de obtener su plaza y luego de conservarla mediante la adaptación al sistema. El magisterio es una pieza clave por estar en contacto directo con la población, por eso la burguesía ha sabido controlarlo ideológica y políticamente.

8. Aunque treinta años de lucha de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) han logrado rebelar sindical y políticamente al 25 por ciento del magisterio, éste 25 por ciento no alcanza liberarse ideológicamente de los contenidos educativos y de los métodos autoritarios de enseñanza. Un sistema bien planeado de construcción de planes de clase, de elaboración de material didáctico, de imposición de evaluaciones y de rendimiento de informes suele tener ocupados y atrapados a los profesores en una poderosa burocracia que lo oprime. ¿Cómo enseñar a ser libre y rebelde si se sigue atado a las disposiciones superiores en vez de tirarla por la borda mediante el trabajo y la reflexión colectiva? Si no se cambia radicalmente ideología y contenidos el “mejoramiento” de las escuelas y profesores beneficia al poder.

9. La batalla por la educación, “la madre de todas las batallas” por la transformación radical de la enseñanza debe darse, además del campo sindical y político, en difícil campo de lo ideológico. Podremos expulsar del sindicato a la Gordillo y sus secuaces, podemos evitar que los secretarios de educación sean ignorantes y sólo servidores del presidente en turno, pero si no logramos que la gran masa del millón de profesores cambien sus concepciones ideológicas y los métodos autoritarios que traen desde la escuela normal, por no decir desde antes, nada cambiará en serio y todo quedará en sacrificios y demagogia. Puede incluso que los dirigentes sean democráticos pero a mediano plazo, si las cosas no cambian, se convertirán en más de lo mismo. Y claro, nadie honesto debe luchar por eso.

pedroe@cablered.net.mx

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G-20: primeros resultados

Antonio Gershenson

Para apreciar los resultados de la reunión de jefes de Estado del G-20 (grupo de 19 países más la Unión Europea, para fines de política económica y financiera) debemos empezar por ver qué diferencias había, qué planteaban varios de los principales países y un subgrupo, el BRIC (Brasil, Rusia, India y China). Nos referimos sólo a las diferencias más notorias.

Había un consenso: una mayor cantidad de dinero que la hasta entonces disponible para préstamos a países que tuvieran necesidad del mismo para sortear mejor la crisis, especialmente los de menor desarrollo. Estados Unidos planteaba que con este dinero se llevaran a cabo más "rescates" como los ya habidos, de bancos o industrias clave. Los principales países del continente europeo rechazaban esto, decían que lo destinado a ese rubro era suficiente y que lo importante era una regulación más efectiva del sistema financiero y una supervisión para que no volviera a pasar lo de ahora. Esto llevaba implícito que también el sistema financiero estadunidense sería controlado por un sistema internacional, lo cual había despertado declaraciones en ese país oponiéndose a este control adicional al actual.

China y Rusia plantearon que el dólar dejara de ser la moneda usada en las transacciones internacionales. Se proponían los ya existentes derechos especiales de giro (DEG), emitidos por el Fondo Monetario Internacional (FMI) desde hace muchos años y basada en una "canasta" de las llamadas divisas duras. Se proponía que se agregaran otras monedas que ahora ya tienen mayor importancia que cuando se lanzaron por primera vez los DEG. Brasil e India, los otros dos países del BRIC, en su momento apoyaron esta propuesta.

Hubo hechos que adelantaban algo de la propuesta de que el dólar no fuera ya la moneda de las transacciones internacionales. También acordaron lo mismo que mencionamos para Europa continental: más regulación y control del sistema financiero. Asimismo decidieron estimular el mercado interno. China había firmado acuerdos de usar las monedas de los países que llevaban a cabo la operación o intercambio, en vez del dólar. Desde diciembre empezaron a firmar acuerdos de uso del yuan chino y de la otra moneda local con Malasia, Corea del Sur, Hong Kong, Belarus (Bielorrusia), Indonesia y, ya hace unos días, con Argentina. Este último país y Brasil habían firmado también un acuerdo similar entre ellos. Una demanda adicional era que los países en desarrollo tengan más representatividad en los organismos financieros internacionales.

Los países del BRIC habían emitido su propio comunicado al final de la reunión de ministros de economía y finanzas de los mismos países, antecedente de la que ahora terminó. Ahora decidieron no hacerlo, indicando con ello que consideraban importantes los acuerdos a los que se llegó. También lleva a considerar la posibilidad de que no todo lo acordado se haya incluido en el comunicado de la reunión de jefes de Estado.

Los principales acuerdos publicados son: uno de evidente consenso, la emisión o concentración de un billón 100 mil millones de dólares para contrarrestar la crisis. La mayor parte del dinero sería administrada por el FMI u otros organismos mundiales, pero una parte será manejada por los bancos regionales de desarrollo (como el que hemos mencionado de Asia y el que está por formalizarse en Sudamérica). No se incluyó el que se usara el dinero para "rescates", como proponían sobre todo Estados Unidos e Inglaterra. Obama jugó un papel de negociador y logró unificar posiciones en torno a varios puntos, lo cual incluyó que propuestas suyas quedaran fuera.

Una parte del dinero manejado por el FMI será emitida en unos nuevos "derechos especiales de giro", basados en varias monedas. Esto abre la puerta a un creciente uso de "monedas múltiples" en vez del dólar.

Se elaborará una "lista negra" de países que funcionan como paraísos fiscales. Se trata de naciones que mantienen en secreto las cuentas de sus clientes y permiten así no sólo la evasión fiscal sino el uso de dinero de procedencia ilegal.

Se establecerán nuevas normas para una mayor regulación del sistema financiero. También habrá mayor supervisión de este proceso, y eso incluye a los grandes bancos y financieras de cualquier país, incluso de Estados Unidos.

China asume el compromiso de tomar medidas para apoyar el comercio internacional, para compensar que aportó una cantidad pequeña al billón 100 mil millones de dólares.

En pocas palabras, en las diferencias entre el continente europeo y los anglosajones, ganaron los primeros. De las propuestas del BRIC, hubo avances limitados en lo que se publicó, y se irá viendo si en las semanas siguientes se avanza más. También está pendiente la mayor representación de países en desarrollo en las organizaciones internacionales.

Y dale con el Estado fallido

Arnaldo Córdova

Los intelectuales estadunidenses que, por lo general y con muy notables excepciones, son unos ineptos para el pensamiento teórico, sea por su preparación pragmática sea por su formación filosófica empirista (que dicta estar sólo a los hechos y heredada de los ingleses), son, por principio, incapaces de pensar en grande, sobre todo cuando se trata de las grandes realidades, como el Estado o la sociedad. Producen muchas ocurrencias que quieren pasar por conceptos, pero que ni siquiera resisten la prueba del tiempo. Apenas un par de años después ya nadie se acuerda de sus creaciones antojadizas y arbitrarias. Un concepto es una síntesis de pensamiento que describe, enuncia y hace comprensible un problema. Ellos sólo producen calificativos que no tienen más sustento que sus buenos o sus malos deseos.

La última ocurrencia es aquella que nos llega hablándonos del "Estado fallido", expresión que, evidentemente, surgió de la jerga empresarial. De una empresa o de un empresario, en efecto, se puede decir que es o que está "fallido"; pero no es posible usar ese calificativo para ningún otro ente o acción que ocurra fuera del mundo empresarial. De un cuerpo, por ejemplo, se puede decir que está enfermo, en decadencia o deteriorado, mas no "fallido". Incluso, de la economía de un país se puede decir que está en crisis (vale decir que está enferma), no "fallida"; las que andan "fallidas", como ahora en Estados Unidos, son las empresas que la sustentan. Si el Estado las puede rescatar es porque es un ente político, no una empresa, como nuestros gobernantes panistas se empeñan en verlo.

Por supuesto que el Estado puede "fallar" en sus funciones y así se le puede comparar con un auto descompuesto o falto de mantenimiento. Pero el Estado no es un objeto. Es un conjunto de instituciones (organismos, cargos y leyes) que nunca podrá estar en quiebra como una empresa, sino sólo que funciona mal. Los islandeses ahora saben que su Estado está quebrado, endeudado e insolvente, y aun así no es un Estado "fallido"; no puede pagar sus deudas, pero sigue siendo soberano. Ese es el pequeño problema con esa "teoría". La soberanía, por supuesto, tiene que ser efectiva. Si no es obedecida, simple y sencillamente ya no hay Estado.

Lo que sorprende es la inanidad teórica (significativa) de esa nueva ocurrencia. Se le vino a la mente a un par de investigadores gringos (uno de ellos el probable futuro embajador de Estados Unidos en México) que, además, querían definir la situación de un Estado conflictivo, en lo interno y en lo externo, como es Pakistán. Han sido algunos funcionarios estadunidenses, que acostumbran repetir como loros los "hallazgos" de sus estudiosos, los que nos han situado en la condición de Estado "fallido". Si Pakistán no domina ni controla su frontera norte y, por ello, es un Estado "fallido", pues México, que no controla las regiones dominadas por los narcotraficantes, es también un Estado "fallido". La lógica es de vómito.

México no es un Estado "fallido", no porque no funcione bien, pues funciona malísimo en manos de los panistas, sino porque el concepto mismo no es tal, no es concepto. Enrique Krauze publicó el pasado domingo un artículo en Reforma en el que refuta la tesis atendiendo a los logros del Estado mexicano, pero me pareció un ejercicio totalmente inútil, cuando más bien debió desenmascarar el sinsentido del pretendido concepto. Un Estado institucional gobernado por ineptos jamás podrá ser considerado un Estado "fallido". Si, además, esos ineptos forman una partida de ladrones que no se dedican a otra cosa que a saquear la riqueza pública para beneficio de unos cuantos y de ellos mismos, ese Estado es también un Estado saqueado y su sociedad una sociedad despojada.

Teorizar sobre el Estado mexicano implicaría partir de sus particularidades hasta lograr una síntesis en la cual se le pudiera definir. Si decimos que se trata de un Estado institucional, queremos decir que es un Estado permanente que opera a través de órganos funcionales y regidos por leyes aprobadas regularmente; si queremos decir, en cambio, que es un Estado democrático, debemos partir del análisis pormenorizado de su proceso histórico de democratización y, al final, sacar como conclusión una síntesis en la cual se pueda retratar objetivamente lo que es en realidad como tal. A eso, en la teoría del conocimiento, se le llama "generalización". Desde luego, entre la observación de lo particular, vale decir, de lo que es en realidad, y la síntesis o la generalización del conocimiento, hay sus excepciones.

Un Estado así definido no puede ser perfectamente institucional ni perfectamente democrático. La síntesis (o la definición) tiene que incluir aquello que no cuadra con su concepto. En el primer caso, Estado institucional, por ejemplo, que la corrupción es una excepción importante que distorsiona su principio o, en el segundo, Estado democrático, que hay imperfecciones (legales y políticas) que pueden demostrar que no es un Estado de verdad democrático, sino formalmente, o, peor, que es un Estado democrático "en formación", vale decir, incompleto e inacabado.

Los cánones de perfección son puramente convencionales y no tienen nada que ver con la realidad. Si los gringos piensan que el suyo es el Estado perfecto, deben andar en la luna. Todo el mundo puede ver que se trata de uno de los estados más corruptos que hay en el mundo, sólo que a lo bestia, por su tamaño; que su sistema jurídico no funciona y es horriblemente inequitativo e injusto (veamos lo que pasa con sus negros o sus "latinos" o sus indios); que la riqueza es el único parámetro que mide la eficacia y que decide el modo en el que se hace política, y tantas otras cosas que nos hablan de lo imperfecto e inacabado que es. De lo que se acusa a México es que no controla su delincuencia. En Estados Unidos la delincuencia siempre ha tenido sus propios territorios y cotos de poder (incluso políticos y judiciales). Hasta ahora empiezan a darse cuenta de que son el mayor mercado de drogas del mundo y, además, los que arman a nuestros delincuentes.

Si se concede, su Estado es tan "fallido" como el nuestro, sólo que más grandote y con muchísimos más recursos. Nuestros panistas gobernantes querrían hacer lo que hoy Obama está haciendo, sólo que ya no tienen suficientes recursos porque ya se lo robaron casi todo y ahora nos están endeudando a niveles que jamás habíamos alcanzado en el pasado y sin que podamos saber, como es el estilo de ellos, a dónde irán a parar esos enormes recursos venidos de fuera y que van a hipotecar nuestra economía por mucho tiempo.

El que quiera azul celeste, que le cueste

Mario Di Costanzo Armenta

Resulta una verdad irrefutable que nuestro país enfrenta ya una de las crisis económicas más fuertes de su historia y, paralelamente, las llamadas "elecciones intermedias" están a la vuelta de la esquina.

De hecho, los tres principales partidos políticos se encuentran inmersos en verdaderas guerras internas –por la definición de candidaturas– y externas –por la difusión de espots televisivos y en Internet– en las que todos tratan de vender sus principales logros.

Sin embargo, y a pesar de lo que puedan decir en su propaganda, es un hecho que a poco más de ocho años de gestión panista los resultados obtenidos son alarmantemente graves: el poder adquisitivo de la gente se encuentra pulverizado y la economía se halla no sólo estancada, sino que durante el presente año se ha visto disminuida, mientras el desempleo es el más alto desde 2000.

De esta manera, con preocupación y coraje los mexicanos nos damos cuenta de que mientras en diciembre de 2000 un kilogramo de frijol nos costaba seis pesos, al mes de marzo del presente año debemos pagar por ese mismo kilo de frijol 22 pesos (y dicen que aumentará). O como en el caso de la tortilla, cuyo precio llegó a ser de 2.50 pesos por kilogramo y actualmente no se encuentra en menos de nueve pesos.

Esto es, que tan sólo estos dos alimentos esenciales en la dieta de los mexicanos han incrementado su precio en 266 por ciento y 260 por ciento, cada uno. Y no se diga otros productos, como el huevo, el arroz, el aceite o la gasolina, que durante ese mismo lapso han registrado incrementos de 223 por ciento, 104 por ciento, 213 por ciento y 46 por ciento, respectivamente.

Mientras tanto, el salario mínimo de un obrero se ha incrementado en sólo 44.6 por ciento, lo que en otras palabras nos dice que mientras en 2000 con un salario mínimo diario (37.90 pesos) un obrero podía adquirir un kilo de frijol, uno de arroz, otro de huevo, un litro de aceite y medio kilogramo de tortilla, para marzo de 2009 el salario mínimo diario (54.80 pesos) únicamente le permite adquirir la mitad de cada producto anteriormente señalado.

A esto hay que añadir que por concepto de "deuda pública", en 2000 cada mexicano debía aproximadamente 23 mil 700 pesos y en la actualidad esa cifra es de 35 mil 000 pesos. Esto, sin contar los 47 mil millones de dólares (658 mil millones de pesos) que recibiremos como "apoyo o línea de crédito" del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del cual por cierto, aún no sabemos las condiciones, bajo las que fue otorgado y mucho menos se ha explicitado el destino que tendrá.

No olvidemos que hasta ahora, las señales que ha enviado el "gobierno de la estabilidad y el empleo" indican que si bien están decididos a rescatar al sector financiero de la economía, no son claras las intenciones de rescatar al sector de la economía real, aún y a pesar de los absurdos comerciales que han sacado en la televisión.

Señalo lo anterior ya que de materializarse el "apoyo" del FMI la deuda per cápita de los mexicanos se incrementará en aproximadamente seis mil pesos, para llegar a un total de 41 mil pesos, con lo que habrá crecido 73 por ciento en los últimos 8 años, es decir, que hasta la deuda per cápita se ha incrementado más que el salario mínimo.

Contrariamente, por ejemplo, el salario de los "presidentes" aumenta de manera importante, pues en los Decretos de Presupuesto se observa que dicho sueldo creció en 52.46 por ciento, al pasar de 100 mil pesos en 2000 a 152 mil 467 pesos para el presente año. A esto hay que agregar que el tipo de cambio era de 9.45 pesos por dólar y en la actualidad supera los 14 pesos; es decir, nuestra moneda valía 48 por ciento más que en la actualidad.

Desde luego, esto no quiere decir que antes de los panistas estábamos mejor. El propio Carlos Salinas de Gortari se ha referido a una etapa de los priistas como La década perdida. Y basta recordar a Zedillo, el Fobaproa y los Pidiregas; a Salinas, el Tratado de Libre Comercio y sus privatizaciones…

En suma: quizá no fue lo mismo, pero el resultado fue igual: pobreza, desigualdad y atraso.

Así, ahora vemos a un PRI tratando de olvidar su pasado, mezclando a "juniors a los que les sobra copete" con "viejos dinosaurios a los que ya les falta pelo", pero con la misma idea: seguir protegiendo a los ricos y poderosos mediante un Estado que desde hace tiempo fue privatizado por los bancos y los grandes capitales.

Desafortunadamente, los revolucionarios democráticos bajo el mando de los Chuchos (Ortegas, Zambranos, Navarretes o Sotelos) no aseguran ser la opción que garantice que las cosas puedan cambiar. Baste señalar algunos capítulos de la reforma electoral o bien de la mal llamada reforma fiscal o la energética, en donde bajo la teoría "gatopardiana" se han modificado las cosas… para quedar igual.

Ante ello, los ciudadanos al menos debemos reflexionar y considerar otras opciones que representan la posibilidad de iniciar un nuevo proyecto de nación, mismo que está fundamentado en la liberación del Estado, en el rescate de sus instituciones y en el cambio del modelo económico.

Si bien estas opciones hoy, son relativamente pequeñas, - incluyendo algunas dentro de los propios revolucionarios democráticos -, se están consolidando como un valioso instrumento para llevar a cabo la transformación que este país urgentemente requiere.

Sin embargo, mientras reflexionamos sobre lo que ha sido nuestro pasado, lo que es nuestro presente y lo que será nuestro futuro, sólo me queda decir: el que quiera azul celeste, que le cueste.

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