lunes, enero 17, 2011

Moreira, o la bravuconería priista

Miguel Ángel Granados Chapa

Faltan casi dos meses para que la reemplace formalmente pero ya Humberto Moreira ha eclipsado a Beatriz Paredes. A diferencia de la tenacidad de la exgobernadora tlaxcalteca, que se afanó en dos ocasiones por llegar a la presidencia del PRI, Moreira recorrió un camino tan allanado que se le hace tarde para figurar a la cabeza de su partido, y por lo menos para fines escenográficos es ya el líder priista, mientras que la titular del cargo ha tenido que hacer mutis.

Se percibe ya, por esa anticipación, una mudanza en el estilo de dirección del partido. Beatriz Paredes no era precisamente silenciosa y cuando había que expresarse con rotundidad y aun dureza sobre el gobierno o el propio presidente Calderón, no vacilaba en hacerlo. Pero educada en la vieja política sabía contenerse, moderarse, quizá más de la cuenta en algunos momentos. En contraste, Moreira está imponiendo una locuacidad impregnada de bravuconería, ese estilo de habla populachera que confunde la sencillez y el lenguaje claro con la chabacanería y la insolencia. Se parece tanto en eso a Vicente Fox, que ha reproducido su anuncio sobre el exterminio de las tepocatas y las víboras prietas: filosofía política del más alambicado estilo, la más elevada alcurnia, la más profunda raíz.

Cada quien su habla, y cada partido su dirigente. Pero es de preguntarse si el estilo provocador de Moreira, al que los secretarios de estado carentes de obra que realizar contestan como si entablaran un debate y no protagonizaran simplemente una reyerta tabernaria, es el que conviene al partido que gobernó a México desde la Presidencia de la República durante siete décadas cuando está en aparente posibilidad de retornar a Los Pinos. Los ciudadanos que ven ese regreso como algo inexorable esperan, supongo, que vuelva al Poder Ejecutivo federal no el PRI de antaño, sino un nuevo partido, capaz de organizar el esfuerzo colectivo en un ambiente de competitividad electoral y legislativa, al que no estuvo acostumbrado durante esos setenta años.

Me inclino a pensar que no. Moreira representa el PRI autoritario del pasado, el habituado a imponer decisiones, el que no rendía cuentas porque no era permitido que nadie las demandara. No ha hecho más que política de campanario y ahora estará situado en un mirador más alto, desde el que contemplará horizontes más dilatados y en cuyo entorno deberá sostener diálogo con dirigentes de partidos no tan poderosos como el PRI de antaño o el de hoy (20 gubernaturas y la mayoría en la Cámara de Diputados, así como miles de ayuntamientos) pero no tan débiles como ayer.

El PRI requería un dirigente capaz de ejercer la fuerza que ha mantenido o recobrado pero con apego a reglas democráticas modernas. Un político que combinara capacidades para el pensamiento y para la acción. De lo contrario, se convertirá en un lastre de los empeños necesarios para el cambio o en un aval del conservadurismo partidario que niega la necesidad del cambio porque así como está el partido le va muy bien.

Pero quizá Moreira es ya el presidente del PRI, con sus bártulos localistas precisamente porque el grupo de poder que notoriamente maneja al partido lo necesita así, en apariencia autónomo pero en el fondo manejable, susceptible de ir de un lado a otro según convenga a los poderosos que, a falta de un presidente priista (por lo menos de aquí a diciembre de 2012), está tomando las decisiones en ese partido.

Según las apariencias, un día Moreira amaneció con la idea de ser presidente del PRI. Era un objetivo peregrino tomando en cuenta que la designación de la dirección nacional estaba ya resuelta, y que correspondería a Emilio Gamboa suceder a Paredes. Para ello se le había hecho volver de su breve ausencia, que no exilio, y detenerse en una estación de paso, la Confederación Nacional de Organizaciones Populares, esa CNOP que fue pilar del PRI junto con los sectores campesino y obrero. Como si ignorara ese designio, o le hubieran brotado aptitudes para desafiarlo, Moreira se presentó en el centro del escenario y se proclamó precandidato a la presidencia priista. Como por ensalmo, como antaño, cuando existía un poder que imponía la disciplina sin resquicios, todo el mundo se inclinó ante el propósito de Moreira. Nadie tomó a chunga su ocurrencia, nadie osó compararlo con Everardo Moreno, que pretendió contender con Roberto Madrazo por la candidatura presidencial una vez que el tabasqueño destrozó las aspiraciones de Arturo Montiel.

Sin oposición, sin siquiera extrañeza o curiosidad por la fuente de sus pretensiones, Moreira cubrió los trámites legales. Se inscribió junto con Cristina Díaz, diputada de Nuevo León; recibieron ambos su constancia de candidatos únicos y en unas horas se convirtieron en presidente y secretaria general electos. Él no ha esperado a quitarse el adjetivo y ejerce ya funciones, y está arreglando su entorno personal conforme a sus propósitos.

Tras pedir licencia para separarse del gobierno de Coahuila, hizo que la dócil legislatura que lo obedece sin chistar nombrara al valido que él designó como gobernador sustituto. Jorge Torres ocupa ese lugar, después de haber sido secretario de Finanzas y de Desarrollo Social del ahora líder nacional del PRI. No sólo cubrirá las espaldas de su antecesor, sino que contribuirá a que otro designio de Moreira se convierta en realidad como por arte de magia: que su hermano Rubén sea elegido en julio próximo gobernador constitucional. En una suerte de reelección, la historia coahuilense registrará 12 años de gobernantes del mismo apellido, de la misma índole, de la misma familia.

¿Cómo explicar esta facilidad de Moreira para sacar avante proyectos en apariencia extravagantes, por lo menos insólitos? Quizá la clave está en su amistad, o sometimiento, a dos personajes clave en la política priista de este momento. Una es Elba Esther Gordillo. No me equivoco al situarla dentro de la política priista. A pesar de su expulsión de ese partido, la lideresa magisterial es pieza infaltable en multitud de combinaciones del tricolor, a pesar de que con su partido, el Panal, juega a veces en contra de algunos intereses particulares priístas. Moreira es un delegado predilecto de la maestra, que le ha permitido ejercer otro rasgo de favoritismo apto para la construcción de un clan familiar dominante: Carlos Moreira, hermano menor de los gobernadores pretérito y futuro, ha sido, insólita y sucesivamente, líder de las dos secciones del sindicato magisterial en Coahuila.

La otra piedra miliar sobre la que descansa la súbita proyección nacional de Moreira es el grupo que ha elegido a Peña Nieto como próximo presidente de la República. Un vigoroso núcleo de poder que busca combinar las atildadas formas de su candidato presidencial con la bravuconería rústica del líder partidario. A éste habría que llamarlo Beto el regañón, en recuerdo de otro norteño, ese presente en la radio de los años cincuenta. El actor Vidal Alcocer, en su papel de Pepe el regañón, empleaba como rúbrica de su programa de consejos, precursor de las fórmulas de autoayuda, una excusa falsa: Yo no critico, yo digo y nada más.

Crecimiento económico: sólo promesas, nada de acciones

Orlando Delgado Selley

Convencido, Felipe Calderón dijo en su mensaje de Año Nuevo que México ha retomado la senda del crecimiento. Así que, a diferencia de las preocupaciones existentes en muchos gobiernos del mundo, especialmente en Estados Unidos y Europa, acá debemos estar tranquilos porque todo va bien: pronto se generarán los empleos bien remunerados que requerimos, habrá mejores oportunidades para todos, ya que atraeremos capitales externos. Con firmeza, añadió que en 2011 “los proyectos de cada familia podrán cumplirse”.

Pocos en México están de acuerdo con estas afirmaciones. Al contrario, parece haber unanimidad en que el país está en una difícil encrucijada.

No se trata, como gustan insistir en el gobierno panista, de un problema de percepciones diferentes. Como veremos, es un asunto de simples declaraciones demagógicas contra valoraciones fundamentadas. Igual que el PRI, no el de los viejos tiempos sino el actual, los funcionarios de este gobierno son capaces de afirmar cualquier cosa aunque sea completamente inaceptable.

La declaración de Calderón está sostenida en un argumento: la economía mexicana está creciendo y, según él, lo seguirá haciendo, por eso afirma que retomamos la senda del crecimiento. Este argumento carece de fundamento: en los próximos meses no es seguro que creceremos con dinamismo. Lo cierto es que la economía enfrentará dificultades crecientes derivadas de que el crecimiento de grandes economías del mundo se ha desacelerado.

Sin embargo, pese a que los problemas externos serán importantes, es posible que las dificultades mayores sean generadas por decisiones, o por la falta de ellas, del propio gobierno y de los autónomos del Banco de México. Se trata de decisiones sobre el tipo de cambio y las tasas de interés, el primero fijado por la Comisión de Cambios, formada por funcionarios de Hacienda y del Banco de México; y las segundas, decididas por la Junta de Gobierno del propio Banxico.

Así, Hacienda y el Banco de México, en este comienzo del año, están decidiendo que el peso se aprecie significativamente frente a monedas duras y que la tasa de interés de referencia se mantenga sin cambios.

Hace algunas semanas, Agustín Carstens declaró a una agencia noticiosa extranjera, Bloomberg, que la apreciación del peso no era necesariamente mala, lo que podía ser problemático era que el peso se revaluara rápidamente. Desde hace meses el peso se ha apreciado y el inicio de año hemos llegado a niveles que dan cuenta de una modificación importante del valor de nuestra moneda contra el dólar (12.20 pesos) o contra el euro (15.80 pesos). Esta revaluación ha sido expresamente permitida por el gobierno. Al mismo tiempo ha habido un fuerte ingreso de capitales extranjeros que han adquirido porciones crecientes de las emisiones de papeles gubernamentales.

Para el gobierno y para los funcionarios de Banxico, las entradas de capitales indican confianza en la fortaleza del país. En realidad, estos capitales buscan simple y llanamente mejores condiciones financieras, es decir, mayores tasas de interés y estabilidad cambiaria. Les pagamos más que en otros mercados y, por esa estricta razón, compran Cetes y cuanto papel gubernamental puedan.

Otros países de América Latina, como Perú o Brasil, también experimentaron entradas importantes de capital ante las bajísimas tasas de interés prevalecientes en el mercado estadunidense. Sus autoridades económicas decidieron disminuir esos flujos introduciendo impuestos a inversiones financieras de corto plazo. Con ello beneficiaron las finanzas gubernamentales y evitaron que se creara una burbuja de activos financieros.

El gobierno mexicano, como ha hecho recientemente, actúa diferente. Luego dice que hizo bien las cosas, pero en realidad los resultados económicos son desastrosos. El ejemplo de la contracción de 2009 es contundente: gobiernos de otros países de América Latina aumentaron el gasto, logrando amortiguar el impacto de la crisis financiera en sus economías. Calderón hizo lo contrario: se preocupó porque el déficit fiscal se mantuviera y nuestra economía se redujo más de 6%, mientras que Brasil, Perú, Argentina, Bolivia y otros tuvieron caídas de su producto muy pequeñas o incluso crecieron ligeramente.

Este 2011 se repite la película: gobiernos latinoamericanos, preocupados por las entradas masivas de “capitales golondrinos” toman medidas fiscales para controlarlos; en cambio, el gobierno mexicano dice que no deben tomarse medidas ante fenómenos transitorios y no hace nada.

Es cierto, no tenemos problemas de finanzas públicas, pero tenemos una economía estancada que no genera los empleos que la población necesita. Una revaluación del peso encarece las exportaciones que salen de México y abarata las importaciones, de modo que actúa contra la generación de nuevos puestos de trabajo. Crece el empleo informal, crecen los jóvenes que “ni trabajan ni estudian”, aumenta la inseguridad en todos lados. No se trata sólo de la inseguridad ligada a los cárteles de la droga, sino de la delincuencia cotidiana que asalta en microbuses, en colonias populares, en mercados y tianguis.

Para complicar esas dificultades que no se han resuelto, se permite que nuestra moneda se aprecie. Sin problemas de inflación, el Banco de México mantiene su postura de tasa de interés, premiando a capitales golondrinos que sólo buscan mejores rendimientos. Las decisiones de política económica internas actuando contra productores y prestadores de servicios y favoreciendo a especuladores.

Así que eso de que hemos retomado la senda del crecimiento no tiene sostén. En realidad, el panorama es complicado: Europa, rendida ante las presiones de los mercados --es decir, de los grandes inversionistas internacionales--, verá reducir sus tasas de crecimiento económico; Estados Unidos crecerá, pero muy por debajo de lo que requiere su enorme fuerza de trabajo; incluso China tendrá que atemperar su ritmo de expansión por los problemas de precios que enfrenta. De modo que no hay país que pueda impulsar el crecimiento mundial, lo que implicará una economía global que tenga un desempeño muy lento.

Las economías podrán crecer con mayor dinamismo si cuentan con factores internos capaces de impulsar la demanda de productos nacionales. Allí entra la política económica, con los instrumentos a su alcance. Cuando se decide no hacer nada para que el mercado interno se amplíe, es evidente que se pierde la posibilidad de aprovechar los aumentos de precios del petróleo y otras materias primas. Ya desperdiciaron la bonanza petrolera los príistas de los años ochenta, lo hizo el foxismo en el primer lustro de este nuevo siglo y lo volverá a desperdiciar este gobierno, que claramente no da una. Así que la confianza de Calderón en que este año será de realizaciones, es poco posible. Dicho seriamente, es inviable.

Guerrero, campo de entrenamiento

Martha Anaya / Crónica de Política

Para el periodista guerrerense Tomás Tenorio Galindo, lo que acontece a unas semanas de las elecciones para la gubernatura en su tierra, es “reflejo de las ambiciones en disputa” y “campo de entrenamiento para la campaña presidencial”.

-Todo mundo metió ya las manos en Guerrero –comenta–, quieren hacerse del poder para tener una especie de reserva electoral (con vistas al 2012): Manlio Fabio Beltrones apoyando a Manuel Añorve; Marcelo Ebrard al candidato del PRD, Ángel Aguirre.

Autor del libro Un asesinato político. El homicidio del diputado Armando Chavarría y la nueva Guerra Sucia en Guerrero (Grijalbo 2010), Tomás Tenorio mira con angustia el ambiente político guerrerense: “las ambiciones se están desbordando –insiste—y la golpiza a Guillermo Sánchez Nava (representante de la coalición Guerrero nos Une, conformada por el PRD, PT y Convergencia ante el Instituto Electoral del Estado Guerrero) es reflejo de esas pasiones desbordadas”.

Faltan escasas dos semanas para la elección a gobernador –son el próximo 30 de enero– y “la contienda está muy cerrada”, afirma el periodista. Ciertamente se ha ido dando una tendencia favorable al PRI desde el 2008, recuperando ciudades importantes del estado, posiciones en el congreso local y federal, “pero yo no aventuraría un resultado hasta que se sumen los votos”.

En realidad, más que el resultado electoral en sí, a Tomás Tenorio le inquieta el futuro de Guerrero, un estado “que no ha conocido tregua en el derramamiento de sangre” desde los años setenta, los de la guerrilla de Genaro Vázquez y Lucio Cabañas, “y la implacable guerra sucia emprendida por el Estado” que aún no ha terminado.

Y no ha terminado, sostiene, no sólo porque los responsables de los excesos del poder y los verdugos de al menos 532 guerrerenses muertos y desparecidos en aquella época “gozan de plena impunidad”, sino porque los cacicazgos regionales y políticos “permanecen intactos, activos, inmunes al paso del tiempo”.

Si Guerrero fuera un país aparte, indica, “sería visto como lo fue Colombia en los años ochenta, como un territorio sin ley, sometido por las bandas criminales y los escuadrones de la muerte”.

El arribo del PRD al gobierno con Zeferino Torreblanca, en febrero del 2005, nada cambió. El primer gobernador de oposición al PRI se alió precisamente con los caciques priistas: René Juárez Cisneros y Rubén Figueroa Alcocer, responsabilizado por la Suprema Corte de Justicia por la matanza de Aguas Blancas, en 1995.

La transición se convirtió “en una continuidad cínica que reprodujo todos los males de los enclaves de poder presuntamente derrotado”.

El saldo sexenal de la violencia durante el primer gobierno de alternancia en Guerrero sumará alrededor de siete mil muertes. No es de extrañar. La estructura policiaca permaneció bajo el control de los policías del régimen priista, del “figueroismo”.

El 20 de agosto del 2009, sin embargo, las alarmas de la violencia política resonaron “brutalmente”, cuando fue asesinado al salir de su casa el diputado Armando Chavarría, líder del Congreso de Guerrero y el precandidato más fuerte, viable y seguro del PRD para suceder a Zeferino Torreblanca.

Su asesinato, indica Tomás Tenorio, “significó el torcimiento final de esa penosa tendencia democratizadora”, y su ausencia produjo el escenario ideal para los grupos de poder político y económico que siempre han estado.

Y aún así, con un priista y un ex priista contendiendo con siglas diferentes, la violencia no para. La explicación, como expone Tomás Tenorio, está no sólo en la elección para gobernador del 30 de enero, sino en el 2012: Guerrero es hoy el campo de entrenamiento de la elección presidencial.

Guerrero: no hay manos limpias

Raymundo Riva Palacio / Estrictamente Personal

Los políticos están cosechando en Guerrero su siembra de odio, pero la sociedad es la que está pagando las consecuencias de sus irresponsabilidades. Que ninguno de los partidos se diga sorprendido por la violencia de sus adversarios en la elección para gobernador el 30 de enero, pues todos contribuyeron a la degradación de la vida pública. Los fontaneros del viejo sistema político renovaron su energía en el estado, al que vienen incendiando en cámara lenta con la difusión de documentos para atacar la credibilidad de los candidatos al gobierno y con acciones de fuerza.

La violencia electoral en Guerrero entró a la escena nacional la semana pasada tras la golpiza al representante del PRD en el instituto electoral Guillermo Sánchez Nava, que el PRI cuestiona que existiera y, en dado caso, que sus atacantes fueran priístas, y la revelación de un supuesto manual de operación política y electoral que recomienda crear un clima de inestabilidad y responsabilizar a la delincuencia organizada de la violencia, con el propósito de inhibir el voto.

La amenaza implícita de este escenario es que si esta va a ser la constante en los procesos electorales, lo único que se puede esperar en contiendas tan esperadas y complejas como el estado de México y Michoacán, que ponen en juego sus gubernaturas este año, o las presidenciales del próximo, es que se celebrarán dentro de un cráter en erupción, donde los que apuestan por la polarización encontrarán terreno fértil para la violencia y pocas herramientas para poder frenarla y controlarla.

Los contendientes, las coaliciones Guerrero Nos Une –de izquierda-, y Tiempos Mejores para Guerrero –PRI, Verde y Nueva Alianza-, sólo reconocen culpas de la violencia en sus adversarios. La realidad, por la suma de evidencias, es que ninguno está libre de responsabilidad. Si es una decisión de sus dirigencias o no, es algo desconocido. De lo que existen datos es que las dos han buscado desacreditar al adversario a través de campañas de propaganda negra desde hace tiempo.

El manual de marras es el producto más refinado de ella. Su origen se ha vinculado al PRI porque el incendiario contenido está impreso en páginas membreteadas de la consultoría Primer Círculo, presidida por el ex gobernador de Nuevo León, Natividad González Parás, y cuyo principal director es Fernando Lerdo de Tejada, ex vocero del presidente Ernesto Zedillo. Primer Círculo negó la autoría y existe la posibilidad real de que sea parte de una campaña de la contrainformación que hay en Guerrero.

Ese tipo de documentos han existido en el pasado pero no suelen llevar marcas ni es fácil rastrear su origen. La fecha de emisión del documento es de noviembre, pero no hay nada que permita corroborar si en efecto fue elaborado en ese mes. La fecha es importante porque hay recomendaciones como la de vincular acciones violentas al crimen organizado que ya sucedieron, que podrían haber sido redactadas después de haber ocurrido. Pero hay otras como “atentados”, que se produjeron después de su divulgación.

Es decir, el catálogo de acciones incendiarias es verosímil. Quiénes hacen que lo verosímil transite hacia lo cierto es lo que se tiene que descubrir y denunciar. En una entrevista este domingo en el programa Día Uno de Proyecto 40, el senador Graco Ramírez, delegado especial del PRD en Guerrero, dijo que su partido no hacía este tipo de campaña. Sin embargo, hay hechos que lo contradicen.

En octubre pasado circuló un expediente del candidato de priísta Manuel Añorve, donde se hacía una crítica de su gestión como presidente municipal de Acapulco, y se cuestionaba fuertemente su capacidad de gestión por el mero hecho de sus creencias religiosas -es evangélico-. Sin mucho pudor, el expediente tenía una tabla comparativa entre él y Ángel Heladio Rivera, que encabeza la coalición de izquierda, donde lo hacían ver como un político mediocre.

Ese expediente venía en hojas blancas y la familia tipográfica para sus letras es Arial, que es muy común. En ese mismo formato y tipo de letra, desde diciembre empezaron a llegar a periodistas varios expedientes de Rivera sobre dos matanzas de campesinos, una de Aguas Blancas –por lo cual cayó el gobernador Rubén Figueroa y él asumió el interinato- y otra en El Charco, que sí ocurrió durante su gobierno. El senador Ramírez, quien mostró en Día Uno parte de esos informes, dijo que varios periodistas les habían comentado que fueron priístas quienes les proporcionaron la documentación.

La utilización de las redes sociales también ha sido empleada por ambas coaliciones. Desde hace varios días circula por Internet un correo electrónico donde vinculan a Añorve con la delincuencia organizada, a quien acusan de haber abierto las puertas de Acapulco al narcotráfico. A Aguirre lo señalan desde el PRI como un gran conocedor del bajo mundo en Guerrero, por lo cual sugieren que es él quien mejor podría manipularlo a su gusto.

Son muchas palabras las que se cruzan los adversarios sin aportar sustento documental a sus acusaciones. A partir de los hechos, nadie puede dudar que hay campañas de propaganda de ambas coaliciones que difaman e incitan a la violencia. Si las dos afirman tener documentación que prueban las fechorías de sus rivales, simple: que denuncien pública y judicialmente a los responsablemente con las pruebas en las manos. Menos palabrería y más acción sustentada. Que se alejen de la retórica y recurran a los instrumentos legales. ¿Es mucho pedirles? Sí. Es mucho para esta clase política, donde la mayoría va en involución permanente.

Ejecutan en Monterrey a tres hermanos en un puesto de tacos

Tres hermanos fueron asesinados a balazos esta mañana mientras atendían un puesto de tacos de su propiedad, al sur de Monterrey.

Los hechos se registraron a las 09:00 horas en el exterior de tacos “El Beno”, en la avenida Antiguo Camino a Villa de Santiago, en la colonia Sierra Ventana.

Los hermanos fallecidos fueron identificados con los nombres de Heriberto, Benito y Juan Cardosa Vázquez. Uno de los cadáveres quedó tendido frente al puesto, otro detrás del negocio, y uno más en el interior de una tienda de abarrotes donde la víctima pretendió refugiarse, antes de ser alcanzado por los sicarios.

Según testigos, los pistoleros descendieron de un automóvil rojo y abrieron fuego contra los hermanos que, aparentemente, en el momento de la ejecución estaban solos en el puesto, ubicado sobre la banqueta.

El lugar fue acordonado por elementos del Ejército y de la Agencia estatal de Investigaciones, quienes levantaron evidencias.

9 narcohomicidios en San Luis Potosí; dos decapitados

Verónica Espinosa

Nueve personas fueron asesinadas –dos de ellas decapitadas- en diversos hechos vinculados al crimen organizado en las últimas horas en esta entidad.

Una de las víctimas era agente de la Policía Ministerial, según informó la Procuraduría de Justicia.

Dos de los cuerpos de las personas ejecutadas fueron dejados frente a las instalaciones de la Policía Ministerial en la capital.

Alrededor de las 22:30 horas del domingo cuatro hombres murieron en un enfrentamiento entre soldados adscritos a la 12ª Zona Militar y un grupo armado en la colonia San Rafael, en la capital del estado.

La comandancia de la IV Región Militar informó que los soldados fueron atacados con granadas de mano y repelieron la agresión cuando realizaban un patrullaje en las calles de Zaragoza y Camino a la Libertad.

Los cuatro fallecidos eran “integrantes de una célula criminal encargados de realizar diversas actividades delictivas en la capital del estado”, indicó la Región Militar.

Al recorrer esta colonia y los rumbos vecinos durante la persecución del resto de los agresores, los militares encontraron un vehículo que éstos dejaron abandonado en el interior del cual se hallaba el cadáver de un hombre que estaba esposado.

Los soldados aseguraron un arsenal: 18 armas largas y 9 armas cortas; una granada y equipo táctico, aunque no se informó de ninguna detención.

En este mismo operativo, la Policía Federal aseguró otra camioneta en la que habrían escapado el resto de los sicarios.

El grupo despojó a un particular de su vehículo para darse a la fuga, de acuerdo con la información de la Sedena.

En tanto que en la madrugada de hoy fueron encontrados los cuerpos de dos hombres en la calle Xóchitl, donde se ubican las instalaciones de la Policía Ministerial del estado, reportó la Procuraduría de Justicia.

Y a las 8:40 de la mañana se localizaron los restos de otras dos personas del sexo masculino que fueron degollados en la avenida Villa Vista esquina con Leavi.

Uno de los cuerpos, informó la PGJE, es del agente ministerial Víctor Manuel Maza Reséndiz. Ambos tenían una cartulina con un mensaje atribuido a la delincuencia organizada.

Los Hijos de Sánchez


Mark Sánchez: "Soy 100 por ciento mexicano"

Mark Sánchez no nació en suelo mexicano. Su padre tampoco. Su abuelo paterno tampoco. El contacto directo con México vino a través de su bisabuelo, Nicolás Sánchez, quien nació en Zacatecas y se mudó del sur de Texas a California.

Pero pese a que el mariscal de los Jets es la tercera generación de su familia nacida y criada en los Estados Unidos, siente un apego verdadero por el país azteca.

"Estoy en una posición única. [Ser] el mariscal en Nueva York, [ser] 100% mexicano, es algo muy especial", dijo Sánchez en un encuentro con la prensa latinoamericana en la semana del Super Bowl en Miami.

No tiene que ser así. Mark podría hacer como muchos otros atletas de ascendencia hispana y presentarse como un jugador más.

Pero está claro que esto es algo que Mark siente de verdad. Quiere resaltar sus raíces aztecas y seguir estrechando lazos con la audiencia latina.

"Es más divertido, [tener] más personas que puedan compartir conmigo todo el éxito que he tenido. Se lo debo en parte a todo su apoyo", afirmó.

Sánchez expresó su deseo de jugar en el Estadio Azteca y aseveró que quiere ser parte del esfuerzo de la NFL para celebrar más partidos en México. En el 2005 los 49ers y Cardenales jugaron frente a 103,467 almas en dicho recinto, la asistencia más grande a un partido de temporada regular en la historia de la NFL.

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