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martes, octubre 14, 2014

Tocando la lira en Puebla


EPN y la ‘‘sociedad civil’’
Incendio en Chilpancingo
No sólo es Aguirre

Julio Hernández López / Astillero

El anfitrión, el enfoque conceptual y el segmento social seleccionado no parecían lo más adecuado, pero Enrique Peña Nieto estuvo ayer en Puebla, al lado de Rafael Moreno Valle, conocido como el Góber Bala, para hablar de ‘‘nuevos roles y expresiones de la sociedad civil’’ ante un auditorio con predominancia filantrópica empresarial y mientras en otras partes del país (ayer, particularmente en Oaxaca, Michoacán y sobre todo, en condiciones literales de incendio, en Guerrero) continuaba la lucha social contra los agravios criminales cometidos por gobiernos de los tres niveles y en tanto surgían más indicios de barbarie institucionalizada, ahora en un canal de aguas negras del emblemático estado de México (aunque el metafórico gobierno de Eruviel Ávila rápidamente salió a precisar que los restos óseos encontrados durante trabajos de limpieza de ciertos canales eran suficientemente imprecisos como para que se adjudiquen de inmediato a lo que todo mundo supone como cuerpos de ejecutados por bandos criminales de poderío desatado).

Surrealismo político (una forma elusiva de este tecleador para no utilizar el término ‘‘irracionalidad’’) el escuchar al ocupante formal del Poder Ejecutivo de un país parcialmente en llamas (donde aún no hay incendio se vive en un tenso rosticero) discurseando dislocadamente sobre mucho menos que buenas intenciones, pues frente al negro salvaje de la realidad resulta poco ético y sensato bordar palabrería en rosa. ‘‘En México los derechos humanos son la piedra angular de nuestro orden constitucional, y deben serlo también de nuestra realidad cotidiana’’, decía Peña Nieto ante el gobernador Moreno Valle, satisfecho de que nuevos escándalos condenen al archivo de la desmemoria el caso del menor José Luis Alberto Tehuatlie Tamayo, asesinado en un tramo de la autopista Puebla-Atlixco por policías estatales en estreno de la llamada ley bala, aprobada para enfrentar con disparos de armas de fuego las protestas políticas y sociales ‘‘desbordadas’’.

Protestas paralizan Chilpancingo; bloquean bancos, Oxxo, McDonald’s…

Apro

Integrantes del magisterio disidente tomaron instituciones bancarias, edificios públicos y plazas comerciales ubicadas en el centro de esta capital para insistir en su demanda de presentación con vida de 43 estudiantes de la normal de Ayotzinapa y castigo a los responsables de la masacre de Iguala.

Advirtieron sobre la radicalización de sus protestas y anunciaron la toma de las 81 alcaldías de la entidad para presionar a las autoridades gubernamentales.

Ello debido a que hasta la fecha siguen desparecidos 43 normalistas y no han sido detenidos, el alcalde perredista de Iguala, José Luis Abarca y dos jefes policiacos, que fueron responsabilizados por el gobierno federal y estatal de la masacre.

Lo anterior a un día de que normalistas y cetegistas destrozaron e incendiaron la sede del gobierno de Guerrero y el edificio del ayuntamiento de Chilpancingo.