miércoles, octubre 10, 2007

LAS DECLARACIONES DE AGUSTIN CARSTENS EN TORNO A LA REFORMA TRIBUTARIA MUESTRAN SU FRACASO AUN ANTES DE ENTRAR EN VIGOR:

LE VUELVEN A DAR LA RAZON AL GOBIERNO LEGITIMO DE AMLO

Mario Di Costanzo
Secretario de la Hacienda Pública
Gobierno Legítimo
Octubre 10 de 2007

A menos de un mes de que con el apoyo del PRIAN fue aprobada la reforma tributaria en el Congreso, que incluyó la creación de nuevos impuestos -incluyendo el gasolinazo-, Agustín Carstens Carstens planteó este martes que “va a ser indispensable” fortalecer la recaudación a través de los impuestos al consumo y a la renta.

Lo anterior resulta absurdo, incomprensible y refleja el fracaso de las propuestas que el mismo impulsó ante los diputados, en virtud de que parte central del “proyecto” promovido por Carstens, lo constituye el impuesto denominado “IETU” el cual a decir de el mismo busca sustituir en el corto plazo al Impuesto Sobre la Renta (ISR), de ahì que resulta absolutamente contradictorio, que ahora pretenda fortalecer al ISR, que es un tributo que hace menos de 2 meses el pretendía sustituir.

Por ello, la única manera de incrementar la recaudación en el país de forma estructural y sustancial, es con la eliminación de los regímenes fiscales especiales en la Ley del Impuesto sobre la Renta, tal y como lo ha planteado el Gobierno Legítimo de Andrés Manual López Obrador y lo propuso formalmente en la Cámara de Diputados el 24 de abril del año en curso.

De esta manera, por un lado, Agustin Carstens ya se está curando en salud, respecto de la cadena de incrementos en las tarifas de servicios públicos que el Gobierno tiene previsto realizar el próximo año, dentro de los que se encuentran, la gasolina, el gas y la electricidad y también busca empezar a generar los apoyos de los legisladores para insistir con el asunto del IVA a los Alimentos y las Medicinas.

Por otro lado, Carstens está previendo ya, los amparos que promoverán las personas físicas y morales, las profesionistas independientes y los pequeños contribuyentes ante el Impuesto Empresarial a Tasa Única y ante el Impuesto a los Depósitos en Efectivo (IDE), que el mismo promovió hace menos de dos meses.

Agustín Carstens olvida que no podrá haber reforma fiscal que alcance mientras los grandes grupos económicos no paguen impuestos y mientras que el gobierno no reduzca el excesivo gasto público superfluo.

Prueba de ello, es que de acuerdo a los datos de la propia dependencia a su cargo de mientras que entre agosto del 2006 y agosto del 2007, los ingresos tributarios se incrementaron en 59 mil 834 millones de pesos, el gasto corriente del gobierno registro un incremento de 52 mil 460.8 millones de pesos, de los cuales, 16 mil 111 millones de pesos fueron por concepto de servicios personales (sueldos) y únicamente 195.4 millones de pesos fueron para inversión física, es decir gasto de infraestructura.

Es conveniente recordar que teóricamente para definir un cambio “estructural” en una reforma fiscal es necesario que exista una redefinición o cambio de jerarquía en los principios tributarios, otorgando atención prioritaria al principio de proporcionalidad, equidad, eficiencia económica y de sencillez y transparencia en las figuras impositivas, estimulando la movilidad de los factores productivos y la competitividad empresarial.

Es claro que la reforma tributaria promovida por Carstens recientemente y aprobada por los legisladores PRIANISTAS no contiene ninguna característica que la pueda definir como una reforma estructural, y si contiene muchos elementos que van a ser posible la interposición de múltiples AMPAROS.

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