GANA BITCOINS RAPIDO Y FACIL

sábado, octubre 11, 2008

Debe Ortiz Martínez ofrecer los nombres de los compradores de 6 mmdd, porque al parecer se vendieron a especuladores, exige López Obrador

Andrés Manuel López Obrador afirmó que a menos de dos años de mal gobernar el país Felipe Calderón sólo ha logrado “que actualmente la economía mexicana esté tronando y en pique y lo peor es el daño que ha ocasionado al pueblo de México”.

El presidente legítimo de México indicó que en los últimos días “se vino otra calamidad” que es la devaluación del peso en 30 por ciento, que es producto de la crisis económica en Estados Unidos, la cual afectará a la gente, porque aumentarán los precios de los artículos de primera necesidad, la economía decrecerá y se dejarán de recibir las remesas que envían los trabajadores migratorios.

La descomposición económica, política y social y la decadencia que vive México se deben al mal gobierno de Calderón y a la aplicación, desde hace 26 años, de una política de pillaje, de una política económica neoliberal que ha dejado en el desamparo a millones de mexicanos, afirmó.

Asimismo, continuó, se han perdido los valores, porque los potentados quieren que triunfe a toda costa el dinero, han elevado a rango supremo lo material, pero hay que insistir en que la felicidad no tiene que ver necesariamente con lo material, sino con estar bien con la conciencia, con uno mismo y con el prójimo.

Desde Peribán de Ramos, López Obrador mencionó que solicitará al gobernador del Banco de México, Guillermo Ortiz que informe sobre quiénes compraron en 60 minutos más 6 mil millones de dólares de las reservas internacionales para frenar la devaluación del peso.

“Yo tengo una hipótesis, el Banco de México soltó los dólares de las reservas para ayudar a los de arriba y eso significa que están especulando con ese dinero, porque no lo pudieron comprar los pequeños y medianos empresarios”, aclaró.

Añadió: “Y por eso le vamos a pedirle al responsable del Banxico que diga, como decía mi paisano Chico Che en una canción: ¿quién pompó los dólares? ¿quién pompó?”

Al tener conocimiento que a partir de este día los senadores priistas y panistas comenzaron a revisar los dictámenes de la llamada reforma energética, López Obrador dejó en claro que si aprueban un proyecto privatizador de la industria petrolera, “de inmediato me regreso al Distrito Federal y voy a convocar al pueblo a la movilización y a la resistencia civil pacífica”.

Y agregó: “Si quieren privatizar la industria petrolera, ahí nos vamos a ver las caras, ahí los vamos a ir a visitar al Senado de la República”.

En el tercer día de recorrido por municipios de Michoacán, convocó al presidente pelele, Felipe Calderón, a cambiar la actual política económica que sólo ha beneficiado a alrededor de 50 mil personas y ha dejado en el abandono a 100 millones de mexicanos.

Expresó que el movimiento de transformación del país insistirá en cambiar la política económica neoliberal, porque no es posible que haya tanta pobreza y desigualdad entre los mexicanos, cuando se tiene un país rico en recursos naturales.

Mencionó que la crisis económica, política y social que impera en el país se resume en una frase de su paisano don Querubín Fernández: “México tiene todo, hay de todo, pero se lo clavan todo”.

Indicó que desde hace 14 meses advirtió de la crisis económica que iba a registrar Estados Unidos y alertó: “la situación se van a poner aún más grave en el país, habrá más desempleo, van a tronar empresas, van a despedir trabajadores, porque las empresas han perdido acciones en las Bolsa Mexicana de Valores”.

Acompañado por el senador Jesús Garibay y el diputado federal Irineo Mendoza, recordó que hace 15 días Calderón dijo que si a Estados Unidos le iba a dar pulmonía, a México sólo le iba a dar gripe.

Sin embargo, aclaró que el Gobierno Legítimo de México propuso al Congreso de la Unión un plan anticrisis, que establece una reducción al gasto superfluo del gobierno.

A su paso por esta localidad, mencionó que como candidato a la presidencia nacional del PRD visitó el municipio y estuvo acompañado por el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas. “Buenavista sigue siendo un municipio con más apoyo, donde la gente está más convencida de la necesidad del cambio, es uno de los municipios más perredista de todo México”, señaló.

En este municipio, ubicado en el Valle de Apatzingán de la Tierra Caliente, recordó también que el general Lázaro Cárdenas del Río se incorporó en 1913 a la Revolución Mexicana.

Barack Obama y John McCain: La misma cosa pero con diferente calzón

Por favor, no se dejen engañar más. No crean que un moreno simpático con mucho carisma va a cambiar o hacer la revolución en un país como los Estados Unidos, donde el verdadero poder lo detiene una poderosa oligarquía oculta detrás del poder político de fachada. Las declaraciones en una confrontación TV de ambos aspirantes a la presidencia estadounidense es en ese sentido muy instructivo: defienden los intereses de los verdaderos patrones del país y sus verdaderos objetivos: más guerra, más intromisión, más lobby militaro-industrial, más rapiña, más imperialismo pero esta vez con guante para ser más elegantes.

Los candidatos a la presidencia de Estados Unidos, el demócrata Barack Obama y el republicano John McCain evitaron llamar a Rusia "imperio del mal", pero criticaron la operación militar emprendida por el Kremlin contra Georgia.

Durante el segundo de tres debates televisados, previos a las elecciones el próximo 4 de noviembre, el moderador preguntó a los candidatos si estaban de acuerdo en el calificar a Rusia "imperio del mal", como lo hizo en 1983 el ex presidente Ronald Reagan en relación a la Unión Soviética.

"Creo que ellos (los rusos) demuestran una conducta maligna, pero debemos comprender que Rusia no es la antigua Unión Soviética, aunque todavía tienen impulsos de nacionalismo, y esto es peligroso", respondió Obama.

"Puede ser", respondió a la pregunta McCain con una sonrisa.

"Todo de depende de la forma en que responderemos a Rusia, también depende de muchas cosas. Si respondo "si" a la pregunta, esto quiere decir que de nuevo comenzamos la guerra fría y si respondo "no", esto puede interpretarse en que pasamos por alto la conducta de Rusia", subrayó McCain.

A juicio del candidato republicano, Estados Unidos debe sostener relaciones con Rusia de tal forma que Moscú entienda que se encuentra frente a "Estados Unidos muy fuerte y decidido, que sabe defender sus propios intereses y los intereses de otros países del mundo".

Añadió que en las relaciones ruso estadounidenses, "la energía va a ser un gran factor. Georgia y Ucrania son puertas de entrada a Europa. Esa es una de las razones por las que están en nuestra esfera de interés", explicó McCain.

Por su parte, Obama dijo que su país debe ayudar a Estonia, Letonia y el resto de países de la antigua órbita socialista, "especialmente Georgia que se encuentra al borde de grandes dificultades económicas" .

Obama apoyo la tesis de su oponente republicano al afirmar que el aspecto energético es un asunto clave en las relaciones entre EEUU y Rusia.

"Si logramos disminuir nuestro consumo de energía, será menor la cantidad de petrodólares en disposición de ellos (rusos) para causar daños en el mundo. Esto fortalece a nostros y debilita a ellos (rusos) en asuntos como Georgia", subrayó Obama.

Fuente: Ria Novosti.

Ni Hayek ni Keynes, hoy más que nunca Marx

Marcos Roitman Rosenmann

Vivimos tiempos de incertidumbre. Quienes valoran la extensión de la crisis del capitalismo son los movimientos alternativos, sus gestores y causantes. Los diagnósticos y proyecciones sobre la globalización neoliberal lanzados hace 20 años por los movimientos antiglobalización o antisistémicos han dado en la diana. Las políticas de privatización, apertura comercial, financiera y flexibilidad laboral escondían un enorme grado de explotación y especulación. El resultado sería inevitablemente el colapso general del planeta. Nada hacía presagiar otro sendero. Sin embargo, resulta extraño que los economistas neoliberales se queden perplejos y apunten a pecados bíblicos como la tacañería y la avaricia para explicar la crisis. ¿Acaso piensan en otra racionalidad del capitalismo? Su incultura parece situarse en las mismas cotas que la crisis. Son de hondo calado. De nada les ha servido obtener master o doctorados en Chicago o la fundación Heritage. Lo recomendable hubiese sido darles a leer los cuentos de Charles Dickens y poner sobre su mesa los estudios históricos de Sombart relacionando el burgués con la propensión al lujo y el origen del capitalismo. Pero la mala memoria de los actuales tecnócratas de las finanzas coincide con la derrota de su doctrina del libre mercado. No les gusta reconocer que el derroche es parte de la mentalidad plutocrática de la evolución del capitalismo. No hay banquero que no haga ostentación de su riqueza en forma de yates, coches de lujo, organice viajes de placer, comidas opíparas, orgías, adquiera ropas de marca, participe de prostitución de alto copete, y se vanaglorie de comprar y vender obras de arte. De otra manera no serían capitalistas. El robo y la piratería es consustancial a los orígenes del capitalismo y precede la globalización neoliberal. Baste recorrer las calles de Florencia o de Venecia para saber de qué hablamos. Los Medici y los Sforza. Palacios y riquezas en diferentes arquetipos muestran su poder y el de sus repúblicas. Sorokin lo ejemplarizó con una metáfora. El capitalismo no puede vivir en una sociedad de credo comunista, se debe al lujo. El capitalismo no tiene salida al margen de sus parámetros de consumo y de organización económica. Requiere tragar, engullir, es violento y necesita un mayor grado de fuerza bruta para apuntalarse. Se mantiene gracias a la eficiente acción de las clases dominantes y de las elites económicas, verdaderas controladoras del Estado y de sus aparatos de dominación política. Hipótesis comprobable si vemos el itinerario que se pretende seguir al “donar” millones de dólares o euros a quienes han provocado la mayor crisis social y económica hasta ahora conocida debido a su falta de escrúpulos para obtener un plus y engordar sus cuentas corrientes a costa del contribuyente. No podía ser de otra manera.

Marx tenía razón. Cuando los gobiernos conservadores y neoliberales se prestan a rejuvenecer el sistema financiero por medio de un intervencionismo estatal se refuerza el carácter de clase del Estado. Es el capitalista global el que está representado en su forma equivalente general. En momentos de necesidad emerge su esencia. Inyectar millones y millones de dólares o euros para evitar una catástrofe financiera o una caída espectacular de los valores bursátiles, supone orientar políticamente las decisiones. Pero igualmente, conlleva salvar a los grandes empresarios y las trasnacionales. El horizonte es reflotar el sistema. No se busca una crítica sobre las causas que han motivado llegar hasta aquí. No se preguntan sobre los orígenes de un orden social fundado en la expoliación de los recursos naturales, en la degradación del medio ambiente, y en una continuada y constante pérdida de derechos sociales, políticos y económicos de las grandes mayorías. Es decir, no se trata de dar un giro de 180 grados. La respuesta a la crisis consiste en velar su causa, la irracionalidad de la explotación del hombre por el hombre y del hombre hacia la naturaleza. En ocultar el beneficio de las empresas trasnacionales, dueñas de las tecnologías y las patentes capaces, primero, de crear hambrunas en continentes enteros y, después, de llevar a la muerte a miles de niños obteniendo pingües beneficios para aumentar rendimientos en condiciones de monopolio. Empresas patrocinadoras de guerras espurias, de venta de armas, de trabajo infantil y de inmigración ilegal. Factores que coadyuvan para abaratar costes de producción y aumentar su control sobre gobernantes corruptos y dóciles.

No nos llamemos a engaños. Insuflar dinero a los grandes bancos y salir en defensa de sus consejeros y altos cargos es parte de una estrategia pendular. Cuando no resulta oportuno tejer con Hayek, se teje con Keynes. Unas veces desde la oferta y otras desde la demanda. Tanto monta, monta tanto. En cualquier caso, el resultado es el mismo. La relación capital-trabajo se asienta sobre la expropiación del excedente económico producido por el trabajador en condiciones de apropiación privada. Así, quienes pagan los platos rotos de esta estrategia son los de siempre. Las clases explotadas y oprimidas del campo y la ciudad. Salvar el orden económico, sin modificar su estructura y su organización, conlleva un aumento de la desigualdad social y la explotación. Pero el discurso de la cohesión social recubre esta opción bajo el eufemismo de apoyar una estrategia de aumentar prestaciones a los más débiles. Políticas para los desamparados y los pobres de solemnidad. Así, se soslayan las indemnizaciones millonarias a los ejecutivos de los bancos y las empresas trasnacionales cuyos contratos blindados se gestionaron con anterioridad. Los impuestos de todos irán a los bolsillos de unos pocos y servirán para pagar una buenas vacaciones y aligerar el estrés de su ineficaz gestión. Ninguno pasará por la cárcel, previo juicio. Tampoco se verá sometido al escarnio público ni se avergonzará. Seguirán en sus trece, para ellos, nada ha fallado; esperarán agazapados la siguiente oportunidad. Su relato será simple: han sido unos pocos inescrupulosos los causantes del desastre. Las aguas deben volver a su cauce. El capitalismo retomará su rumbo y otra vez se podrá robar a manos llenas. Por este camino el planeta desaparecerá. Ni Hayek ni Keynes, hoy más que nunca Marx.

Todo lo que usted quiere saber sobre el origen de esta crisis pero teme no entenderlo

Walden Bello

Todos nos hacemos estas preguntas sobre la actual crisis financiera: ¿ya pasó lo peor? ¿Qué causó el colapso del centro neurálgico del capitalismo global? ¿Fue la codicia? ¿Fue el de Wall Street un caso de alguacil alguacilado? ¿Fue falta de regulación? Pero ¿no hay nada más? ¿No hay nada sistémico? ¿Qué tiene que ver la crisis de sobreproducción de mediados de los años 70 con los acontecimientos recientes? ¿Qué pasó, pues? ¿Cómo trató de resolver el capitalismo la crisis de sobreproducción? ¿En qué consistió la reestructuración neoliberal? ¿En qué medida la globalización de los 80 y los 90 fue una respuesta a la crisis de los 70?

¿Por qué la globalización no pudo superar la crisis? ¿Cuáles fueron los problemas de la financiarización como vía de salida a la crisis de sobreproducción de los 70? ¿Por qué la financiarización es tan volátil? ¿Cómo se forman, crecen y estallan las burbujas? ¿Cómo se formó la presente burbuja inmobiliaria? ¿Y cómo creció? ¿Cómo pudieron las hipotecas subprime degenerar en un problema de tales dimensiones? ¿Y cómo es posible que los titanes de Wall Street se desplomaran como un castillo de naipes? ¿Qué pasará ahora?

Todos, en efecto, nos hacemos esas preguntas. Pero pocos pueden tratar de contestarlas con la insólita combinación de elegancia, profundidad, claridad y extremada sencillez del economista y politólogo Walden Bello. Y mucho menos en apenas 4000 palabras.

El derrumbe de Wall Street no se debe solo a la codicia y a la falta de regulación estatal de un sector hiperactivo. Procede también, y sobre todo, de la crisis de sobreproducción que ha venido minando al capitalismo remundializado desde mediados de los 70. Así ve esta crisis de fin de época Walden Bello.

Muchos en Wall Street todavía están digiriendo los acontecimientos epocales de las últimas semanas:

* Entre 1 y 3 billones de dólares de activos financieros evaporados.

* Wall Street, nacionalizado, con la Reserva Federal y el Departamento del Tesoro tomando todas las decisiones estratégicas importantes en el sector financiero, y a todo eso, con un gobierno que, tras el rescate de AIG, pasa a dirigir la mayor compañía aseguradora del mundo.

* El mayor rescate desde la gran depresión, con 700 mil millones de dólares reunidos a la desesperada para salvar al sistema financiero global.

Las explicaciones habituales ya no bastan. Los acontecimientos extraordinarios precisan de explicaciones extraordinarias. Pero antes…

¿Ya pasó lo peor?

No, si algo ha quedado claro con los movimientos contradictorios de estas semanas en que, al tiempo que se permitía la quiebra de Lehman Brothers, se nacionalizaba AIG y se fraguaba la toma de control de Merril Lynch por el Bank of America, es que no hay una estrategia para afrontar la crisis; a lo sumo, respuestas tácticas, como bomberos que se pisan la manguera, abrumados por la magnitud del incendio.

El rescate de 700 mil millones de dólares de las obligaciones hipotecariamente respaldadas en poder de los bancos no es una estrategia, sino, básicamente, un esfuerzo a la desesperada para restaurar la confianza en el sistema, para prevenir la erosión de la fe en los bancos y en otras instituciones financieras y para evitar una afluencia masiva de retirada de fondos de los bancos como la que desencadenó la Gran Depresión de 1929.

¿Qué causó el colapso del centro neurálgico del capitalismo global? ¿Fue la codicia?

La vieja y venerada codicia jugó su parte. A eso se refería Klaus Schwab, el organizador del Foro Económico Mundial, el jamboree de la elite global celebrado anualmente en los Alpes suizos, cuando dijo a su clientela en Davos este año: "Tenemos que pagar por los pecados del pasado".

¿Fue el de Wall Street un caso de alguacil alguacilado?

Desde luego. Los especuladores financieros rizaron el rizo hasta confundirse ellos mismos con la creación de contratos financieros más y más complejos, como los derivados, tratando de ganar dinero a partir de todo tipo de riesgos (incluidos exóticos instrumentos de futuros, como los credits default swaps o contratos de protección de derivados crediticios, que permitían a los inversores apostar, por ejemplo, a que los prestatarios de la propia corporación bancaria ¡no serían capaces de devolver su deuda! Tal es el comercio multibillonario no-regulado que acabó tumbando a AIG.

El 17 de diciembre de 2005, cuando la International Financing Review (IFR) anunció sus premios anuales del año –uno de los programas de premios más prestigioso del sector—, dejó esto dicho:

"Lehman Brothers no sólo mantuvo su presencia global en el mercado, sino que dirigió la penetración en el espacio de preferencia… desarrollando nuevos productos y diseñando transacciones capaces de subvenir a las necesidades de los prestatarios… Lehman Brothers es el más innovador en el espacio de preferencia precisamente por hacer cosas que no pueden verse en ningún otro sitio."

Huelgan comentarios.

¿Fue falta de regulación?

Sí. Todo el mundo reconoce ahora que la capacidad de Wall Street para innovar y excogitar instrumentos financieros más y más sofisticados ha ido mucho más allá de la capacidad regulatoria del Estado, y no porque el Estado no fuera capaz de regular, sino porque la actitud neoliberal, de laissez-faire, imperante impidió al Estado diseñar mecanismos efectivos de regulación.

Pero ¿no hay nada más? ¿No hay nada sistémico?

Bien, Georges Soros, que lo vio venir, dice que lo que estamos pasando es la crisis del sistema financiero, la crisis del "gigantesco sistema circulatorio" de un "sistema capitalista global… que está reventando por las costuras".

Para seguir con la idea del archiespeculador, a lo que estamos asistiendo es a la intensificación de una de las crisis o contradicciones centrales del capitalismo global, cual es la crisis de sobreproducción, también conocida como sobreacumulación o sobrecapacidad.

Se trata de la tendencia del capitalismo a construir una ingente capacidad productiva que termina por rebasar la capacidad de consumo de la población debido a las desigualdades que limitan el poder de compra popular, lo cual termina por erosionar las tasas de beneficio.

Pero, ¿qué tiene que ver la crisis de sobreproducción con los acontecimientos recientes?

Muchísimo. Pero, para entender la conexión, tenemos que retrotraernos a la llamada Época Dorada del capitalism contemporáneo, al período comprendido entre 1945 y 1975.

Fue un período de rápido crecimiento, tanto en las economías del centro como en las subdesarrolladas, un crecimiento propulsado, en parte, por la masiva reconstrucción de Europa y del Este asiático tras la devastación de la II Guerra Mundial, y en parte, por la nueva configuración socio-económica institucionalizada bajo el nuevo estado keynesiano. Un aspecto clave de esta última fueron los severos controles estatales de la actividad de mercado, el uso agresivo de políticas fiscales y monetarias para minimizar la inflación y la recesión, así como un régimen de salarios relativamente altos para estimular y mantener la demanda.

¿Qué pasó, pues?

Bien, este período de elevado crecimiento terminó a mediados de los 70, cuando las economías del centro se vieron inmersas en la estanflación, es decir, en la coexistencia de un bajo crecimiento con una inflación alta, lo que la teoría económica neoclásica suponía imposible.

Sin embargo, la estanflación no era sino el síntoma de una causa más profunda, a saber: la reconstrucción de Alemania y del Japón, así como el rápido crecimiento de economías en vías de industrialización, como Brasil, Taiwán y Corea del Sur, añadió una enorme capacidad productiva e incrementó la competición global, mientras que la desigualdad social, dentro de cada país, y entre países, limitó globalmente el incremento del poder adquisitivo y de la demanda, resultando así erosionada la tasa de beneficio. La drástica subida del precio del petróleo en los setenta no hizo sino agravar la cosa.

¿Cómo trató de resolver el capitalismo la crisis de sobreproducción?

El capital ensayó tres vías de salida del atolladero de la sobreproducción: la reestructuración neoliberal, la globalización y la financiarización.

¿En qué consistió la reestructuración neoliberal?

La reestructuración neoliberal tomó la forma del reaganismo y del thatcherismo en el Norte y del ajuste estructural en el Sur. El objetivo era la revigorización de la acumulación de capital, lo que se consiguió: 1) removiendo las restricciones estatales al crecimiento, al uso y a los flujos de capital y de riqueza; y 2) redistribuyendo el ingreso de las clases pobres y medias a los ricos, de acuerdo con la teoría de que se motivaría así a los ricos para invertir y alimentar el crecimiento económico.

El problema de esa fórmula era que, al redistribuir el ingreso en favor de los ricos, estrangulaba el ingreso de los pobres y de las clases medias, lo que provocaba la restricción de la demanda, sin necesariamente inducir a los ricos a invertir más en producción.

De hecho, la reestructuración neoliberal, que se generalizó en el Norte y en el Sur a lo largo de los años ochenta y noventa, tuvo unos pobres registros en términos de crecimiento: el crecimiento global promedio fue de un 1,1% en los 90 y de un 1,4 en los 80, mientras que el promedio en los 60 y en los 70, cuando las políticas intervencionistas eran dominantes, fue, respectivamente, de un 3,5% y de un 2,54%. La reestructuración neoliberal no pudo terminar con la estanflación.

¿En qué medida la globalización fue una respuesta a la crisis?

La segunda vía de escape global ensayada por el capital para enfrentarse a la estanflación fue la "acumulación extensiva" o globalización, es decir, la rápida integración de las zonas semicapitalistas, no-capitalistas y precapitalistas a la economía global de mercado. Rosa Luxemburgo, la celebrada economista y revolucionaria alemana, se percató de este mecanismo hace mucho tiempo, viéndolo como un mecanismo necesario para restaurar la tasa de beneficio en las economías metropolitanas. ¿Cómo? Ganando acceso al trabajo barato; ganando mercados, aun si limitados, nuevos; ganando nuevas fuentes de productos agrícolas y de materia primas baratos; y creando nuevas áreas para inversión en infraestructura. La integración se produce a través de la liberalización del comercio, removiendo los obstáculos a la movilidad del capital y aboliendo las fronteras para la inversión exterior.

China, ni que decir tiene, es el caso más destacado de un área no-capitalista integrada en la economía capitalista global en los últimos 25 años.

Para contrarrestar sus declinantes beneficios, un considerable número de corporaciones empresariales situadas entre las primeras 500 del ranquin de la revista Fortune han trasladado una parte significativa de sus operaciones a China, a fin de aprovechar las ventajas del llamado "precio chino" (las ventajas de costes derivadas de un trabajo barato chino aparentemente inagotable). A mediados de la primera década del siglo XXI, entre el 40 y el 50 por ciento de los beneficios de las corporaciones estadounidenses dimanaban de sus operaciones y ventas en el exterior, y señaladamente, en China.

¿Por qué la globalización no pudo superar la crisis?

El problema con esta vía de salida del estancamiento es que exacerba el problema de la sobreproducción, porque añade capacidad productiva. La China de los últimos 25 años ha venido a añadir un volumen tremendo de capacidad manufacturera, lo que ha tenido por efecto deprimir los precios y los beneficios. No por casualidad, los beneficios de las corporaciones estadounidenses dejaron de crecer hacia 1997- De acuerdo con un índice estadístico, las tasas de beneficios de las 500 de Fortune pasó de 7,15 en 1960-69 a 5,30 en 1980-90, a 2,29 en 1990-99 y a 1,32 n 2000-2002.

Dadas las limitadas ganancias obtenidas en punto a contener el impacto depresivo de la sobreproducción, ya a través de la reestructuración neoliberal, ya con la globalización, la tecera vía de salida resultó vital para mantener y elevar la rentabilidad. La tecera vía es la financiarización.

En el mundo ideal de la teoría económica neoclásica, el sistema financiero es el mecanismo, merced al cual los ahorradores, o quienes se hallan en posesión de fondos excedentes, se juntan con los empresarios que tienen necesidad de sus fondos para invertir en producción. En el mundo real del capitalismo tardío, con la inversión en industria y en agricultura arrojando magros beneficios por causa de la sobreproducción, grandes cantidades de fondos excedentes circulan y son invertidas y reinvertidas en el sector financiero. Es decir, el sistema financiero gira sobre sí mismo.

El resultado es que se ensancha el hiato abierto entre una economía financiera hiperactiva y una economía real en estancamiento. Como bien observa un ejecutivo financiero: "ha habido una creciente desconexión entre la economía real y la economía financiera en estos últimos años. La economía real ha crecido, pero nada comparable a la economía financiera… hasta que estalló".

Lo que no nos dice este observador es que la desconexión entre la economía real y la economía financiera no es accidental: que la economía financiera se disparó precisamente para hacer frente al estancamiento dimanante de la sobreproducción de la economía real.

¿Cuáles fueron los problemas de la financiarización como vía de salida?

El problema de invertir en operaciones del sector financiero es que equivale a exprimir valor de valor ya creado. Puede crear beneficios, de acuerdo, pero no crea nuevo valor –sólo la industria, la agricultura, el comercio y los servicios crean valor nuevo—. Puesto que los beneficios no se basan en la creación de valor nuevo o añadido, las operaciones de inversión resultan extremadamente volátiles, y los pecios de las acciones, las obligaciones y otras formas de inversión pueden llegar a divergir radicalmente de su valor real: por ejemplo, las acciones en empresas incipientes de Internet, que se mantuvieron por un tiempo al alza, sostenidas principalmente por valoraciones financieras en espiral, para luego desplomarse. Los beneficios dependen, entonces, del aprovechamiento de las ventajas ofrecidas por movimientos de precios que divergen al alza del valor de las mercancías, para vender oportunamente antes de que la realidad fuerce la "corrección" a la baja para ajustarse a los valores reales. El alza radical de los precios de un activo, mucho más allá de los valores reales, es lo que se llama la formación de una burbuja.

¿Por qué la financiarización es tan volátil?

Con la rentabilidad dependiendo de golpes especulativos, no resulta sorprendente que el sector financiero vaya de burbuja en burbuja, o de una manía especulativa a otra.

Puesto que está sostenido por una manía especulativa, el capitalismo inducido financieramente no ha dejado de batir registros en materia de crisis financieras desde que los mercados de capitales fueron desregulados y liberalizados en los 80.

Antes de la actual debacle de Wall Street, las más explosivas fueron la crisis financiera mexicana de 1994-95, la crisis financiera asiática de 1997-1998, la crisis financiera rusa de 1996, el colapso del mercado de valores de Wall Street de 2001 y el colapso financiero argentino de 2002.

El antiguo secretario del Tesoro con Bill Clinton, un hombre de Wall Street –Rober Rubin—, predijo hace cinco años que "las crisis financieras futuras serán con casi toda seguridad inevitables, y podrían llegar a ser hasta peores."

¿Cómo se forman, crecen y estallan las burbujas?

Sirvámonos, a modo de ejemplo, de la crisis financiera asiática de 1997-98.

* Primero: balanza de pagos y liberalización financiera impuestas por el FMI y el Departamento noteamericano del Tesoro.

* Luego, entrada de fondos extranjeros en busca de rápida y elevada rentabilidad, lo que significa que entraron en el Mercado inmobiliario y en el Mercado de valores.

* Sobreinversión, lo que llevó al desplome de los precios en el Mercado de valores y en el Mercado inmobiliario, lo que, a su vez, condujo al pánico y a la coinsiguiente retiada de fondos: en 1997, en unas pocas semanas 100 mil millones de dólares abandonaron las economías del este asiático.

* Rescate de los especuladores extranjeros por parte del FMI.

* Colapso de la economía real: la recesión se extiende por todo el Este asiático en 1998.

* A pesar de la desestabilización a gran escala, todos los intentos realizados para imponer regulaciones nacionales o globales del sistema financiero fueron rechazadas con razones puramente ideológicas.

Volvamos a la presente burbuja. ¿Cómo se formó?

El actual colapso de Wall Street arraiga en la burbuja tecnológica de fines de los 90, cuando el precio de las acciones de las empresas incipientes en el mundo de Internet se disparó, para luego desplomarse, resultando todo ello en la pérdida de activos por valor de 7 billones de dólares y en la recesión de 2001-2002.

Las laxas políticas monetarias de la Rerserva Federal bajo Alan Greenspan estimularon la burbuja tecnológica, y cuando está colapsó dando paso a la recesión, Greenspan, tratando de prevenir una recesión duradera, rebajó en junio de 2003 los tipos de interés a un nivel sin precedentes en 45 años (al 1%), manteniéndolo en ese nivel durante más de un año. Con eso lo que consiguió fue estimular la formación de otra burbuja: la burbuja inmobiliaria.

En fecha tan temprana como 2002, economistas como Dean Baker, del Center for Economic Policy Research, alertaron sobre la formación de una burbuja inmobiliaria. Sin embargo, en fecha tan tardía como 2005 el entonces presidente del Consejo Económico de asesores de la Presidencia de la nación y actual presidente de la Reserva Federal, Bern Bernanke, atribuía el incremento de los precios de la vivienda en EEUU a "unos fundamentos económicos robustos", y no a la actividad especulativa. ¿A quién puede sorprender que el estallido de la crisis subprime en verano de 2007 pillara a este hombrecito con la guardia totalmente baja?

¿Y cómo creció?

Oigámoslo de boca de uno de los propios jugadores clave en los mercados, de George Soros: "Las instituciones hipotecarias animaron a los hipotecados a refinanciar sus hipotecas aprovechando la revalorización experimentada entretanto por sus casas. Rebajaron sus criterios de préstamo e introdujeron nuevos productos, como hipotecas a interés variable, hipotecas que ’sólo servían intereses’ y ’ofertas promocionales’ con tipos de interés para partirse de risa. Todo eso animó a especular con la vivienda. Los precios de las casas comenzaron a subir a un ritmo de dos dígitos. Eso sirvió para retroalimentar la especulación, y el alza de los precios inmobiliarios consiguió que los propietarios de casas se sintieran ricos; el resultado fue el boom consumista que ha sostenido a la economía estos últimos años."

Observando las cosas más de cerca, se ve que la crisis hipotecaria no resultó de una oferta superior a la demanda real. La "demanda" estaba, por mucho, fabricada por la manía especulativa de promotores y financieros empeñados en conseguir grandes beneficios a partir de su acceso al dinero foráneo que inundó a los EEUU de la última década. Ingentes volúmenes hipotecarios fueron agresivamente ofrecidos y vendidos a millones de personas que, normalmente, no habrían podido permitírselo ofreciéndoles unos tipos de interés ridículamente bajos, ulteriormente ajustables para sacar más dinero de los propietarios de casas.

¿Pero cómo pudieron las hipotecas subprime degenerar en un problema de tales dimensiones?

Porque los activos pasaron entonces a ser "segurizados": quienes habían generado las hipotecas, procedieron a amalgamarlas con otros activos en complejos productos derivados llamados "obligaciones de deuda colateralizada" (CDO, por sus siglas en inglés), lo cual resultó relativamente fácil dado que trabajaban con diversos tipos de intermediarios que, sabedores del riesgo, se deshacían de esos títulos de valores lo más rápidamente posible, pasándolos a otros bancos e inversores institucionales. Esas instituciones, a su vez, se deshacían del producto, pasándolo a otros bancos y a instituciones financieras foráneas.

Cuando aumentaron los tipos de interés de los préstamos subprime, de las hipotecas variables y de otros préstamos inmobiliarios, el juego tocó a su fin. Hay cerca de 6 millones de hipotecas subprime, el 40% de las cuales entrarán en impago en los próximos dos años, según estimaciones de Soros.

A los que hay que añadir otros 5 millones de impagos en los próximos 7 años, derivados de los tipos hipotecarios variables y de otros "préstamos flexibles". Pero los títulos, cuyo valor se cuenta por billones de dólares, ya se han infiltrado como un virus en el sistema financiero global. El gigantesco sistema circulatorio del capitalismo global ha sido fatalmente infectado.

¿Pero cómo pudieron los titanes de Wall Street desplomarse como un castillo de naipes?

Lo que ocurrió con Lehman Brothers, Merrill Lynch, Fannie Mae, Freddie Mac y Bear Stearns fue, simplemente, que las pérdidas representadas por esos títulos tóxicos rebasaban por mucho sus reservas, lo que condujo a su caída. Y más caerán, probablemente, cuando sus libros de contabilidad, que en los que ahora esos títulos figuran en el Haber, se corrijan para reflejar el actual valor de esos activos.

Y muchos otros les seguirán, a medida que vayan quedando expuestas otras operaciones especulativas, como las centradas en las tarjetas de crédito y en las diferentes variedades de seguros contra riesgos. AIG cayó por causa de su gigantesca exposición en el área no-regulada de los contratos de protección crediticia derivada (credit default swaps), unos derivados financieros que permitían a los inversores apostar dinero a la posibilidad de que las empresas no pudieran devolver los préstamos.

Tales apuestas sobre impagos crediticios representan ahora un mercado de 45 billones de dólares, un mercado, como dicho, que carece de toda regulación. La ciclópea dimensión de los activos que podrían quedar dañados en caso de que AIG colapsara fue lo que movió a Washington a cambiar de idea e intervenir para rescatarlo, luego de haber dejado caer a Lehman Brothers.

¿Qué pasará ahora?

Puede decirse sin avilantez que habrá más bancarrotas y más nacionalizaciones e intervenciones públicas, desempeñando las instituciones y los bancos extranjeros un papel auxiliar del gobierno de los EEUU. Que el colapso de Wall Street irá a más y prolongará la recesión norteamericana. Y que la recesión en EEUU se comunicará a Asia y al resto del mundo, que sufrirá también una recesión, si no algo peor. La razón de esto último es que el principal mercado exterior de China son los EEUU y que China, a su vez, importa materias primas y bienes intermedios –de los que se sirve para sus exportaciones a los EEUU— de Japón, Corea y el Sudeste asiático. La globalización ha hecho imposible el "desacoplamiento". Los EEUU, China y el Este asiático andan ahora como tres prisioneros atados a una misma cadena.

¿Y en suma?

El desplome de Wall Street no sólo se debe a la codicia y a la falta de regulación estatal de un sector hiperactivo. El colapso de Wall Street hunde sus raíces en la crisis de sobreproducción que ha sido la plaga del capitalismo global desde mediados de los 70.

La financiarización de la inversión ha sido una de las vías de escape para salir del estancamiento, siendo las otras dos la reestructuración neoliberal y la globalización. Habiendo resultado de poco alivio la reestructuración neoliberal y la globalización, la financiarización pareció atractiva como mecanismo de restauración de la rentabilidad. Pero lo que ahora ha quedado demostrado es que la financiarización es una senda peligrosa que lleva a la formación de burbujas especulativas, capaces de ofrecer una efímera prosperidad a unos cuantos, pero que terminan en el colapso empresarial y en la recesión de la economía real.

Las cuestiones clave son éstas: ¿Cuán profunda y duradera será esta recesión? ¿Necesitará la economía de los EEUU generar otra burbuja especulativa para salir de esta recesión? Y si tal es el caso, ¿dónde se formará la siguiente burbuja? Algunos dicen que la próxima surgirá en el complejo militar-industrial o en el "capitalismo del desastre" sobre el que escribe Naomi Klein. Pero eso es harina de otro costal.

Walden Bello, profesor de ciencias políticas y sociales en la Universidad de Filipinas (Manila), es miembro del Transnational Institute de Amsterdam y presidente de Freedom from Debt Coalition, así como analista senior en Focus on the Global South.

Traducción para www.sinpermiso.info: Ricardo Timón y Mínima Estrellav

Walden Bello Director ejecutivo de la organización Focus in the Global South y profesor de sociología y administración pública en la Universidad de Filipinas.

Otra vez, ya nos saquearon...

Francisco Rodríguez / Índice Político

Moneda que está en la mano, / tal vez se deba guardar. /
La monedita del alma / se pierde si no se da

Antonio Machado

¿CUÁNTO SE "REMARON" funcionarios, banqueros y, entre otros, cambistas hace dos días? ¿A dónde fueron a parar casi mil millones de dólares –de los 2 mil 500 ofrecidos— que el Banco de México subastó para apuntalar al peso frente al billete verde? ¿De verdad flota nuestra moneda o, como sucede con otras variables financieras y económicas, hay grupos político-mercantiles que la manipulan?

Muy artificialmente, nuestra unidad monetaria se devaluó los primeros dos días de esta semana laboral. Llegó a arañar los 14 pesos por cada dólar que había en el mercado.

Ante ello, contradiciendo sus cacareadas políticas de libre flotación, de libre mercado, neoliberales, en fin, Guillermo Ortiz y sus vicegobernadores del Banco Central determinar "inyectar" 2 mil 500 millones de dólares en el mercado, para con ello obligar al peso a encontrar su nivel "real" frente a la moneda estadounidense.

Si el nivel alcanzado no era el real, ¿por qué no dejaron que por si mismo descendiera? ¿A qué beneficiar a los especuladores?

Porque, mire usted, con esta intervención de Banco de México, se confirma lo que siempre se ha sospechado. Que desde la esquina de la avenida 5 de Mayo con Eje Central se manejan casi casi al antojo las paridades frente a otras monedas.

Al antojo, esa paridad se redujo hasta a 9 pesos con 90 centavos por dólar allá por el no muy lejano mes de julio. Hubo protestas, sobre todo de los exportadores. Y sonrisas socarronas de quienes, conociendo a los autores de la crisis del 94-95 y la posterior implantación del Fobaproa, adivinaron la jugada: "van a devaluar en tres o cuatro meses, ya verás", me dijo repetidamente un aguzado observador.

Hubo quienes en julio aprovecharon la barata. La propia Secretaría de hacienda compró 8 mil millones de dólares. De esos de 9.90.

Y artificialmente, esta semana llegó, como le decía, a casi 14 pesos.

Esos de 14 pesos, comprados en menos de 10, fueron los subastados anteayer.

Quiere decir en números llanos, que las ganancias por la diferencia o spread entre lo que les costó y el precio al que lo vendieron fue de más de cuatro pesos por cada unidad.

Y si el miércoles se vendieron mil millones de estos billetes de 14, comprados en menos de 10, y si Pitágoras no fue un egresado de Stanford o Chicago, el resultado es que "alguien" o muchos "alguien" se "remó" "remaron" 4 mil millones de pesos.

Buen "negocio", ¿no cree usted?

Y ya ayer, lo mismo que hoy, a partir del próximo lunes, todos los días, el Banco de México pondrá a la venta 400 millones de dólares diarios. De esos adquiridos a menos de 10 pesos. Con una ganancia de 2 pesos diarios, en promedio. 800 millones de pesos, cada día, de ganancia para quienes lo compraron en menos de 10.

¿Le gusta el negocio de los monetaristas?

A cualquiera.

Por esa razón, porque ya son muchas de este tipo las que han hecho, es que desde ya aceptan nuevas chambas, por ejemplo, en Suiza.

Ya nos saquearon. Nos volverán a saquear.

Crisis estadounidense encarecerá financiamiento, alerta experto

Alfredo Ceballos

La aberración de la crisis, dijo, es que encarece a los países en desarrollo el costo de financiamiento, cuando por decisiones políticas los gobiernos deciden ayudar a Estados Unidos colocando miles de millones de dólares en el banco del Tesoro a tasas bajas.

La crisis refleja la descomposición de un sistema que genera injusticias e inequidades, afirmó en entrevista con Prensa Latina el profesor de la Universidad Central de Venezuela.

Explicó que hay un elemento inevitable al hablar del nivel global por el solo hecho que algunos países están drenando liquidez para enfrentar la situación financiera.

Alguien, precisó, va a poner la plata para Estados Unidos y eso significa emisiones de bonos a vender a Japón, China y la Unión Europea lo cual de alguna forma va a traer liquidez, incluso también de países del tercer mundo, lamentablemente.

Sojo estima que para enfrentar la crisis van a emitir letras del tesoro con un rendimiento relativamente bajo que los inversionistas compran porque sienten que es una forma segura.

Por tanto, agregó, atraen capitales no solamente de naciones industrializadas, sino de países de tamaño intermedio y recordó que el Caribe tiene sus reservas internacionales casi todas en letra del Tesoro estadounidense.

Según su criterio se trata de un sistema financiero injusto, pues los países colocan sus reservas con tasas de interés del 1.5 ó 2.5 por ciento y cuando piden prestado reciben tasas que se reflejan en el llamado riesgo país de 12 y 14 por ciento.

Venezuela, puntualizó, tiene un riesgo país de alrededor de mil puntos básicos, quiere decir que tenemos que pagar 10 por ciento de interés por encima de lo que se cotiza la letra del Tesoro.

En relación con las razones de la crisis expresó que, al analizarlas, medios noticosos como CNN y BBC de Londres las ocultan cuando se imputa la responsabilidad a personas que compraron casas sin condiciones y capacidades para pagarla.

El fracaso fundamental –precisó- es la visión aplicada a partir de la búsqueda de estados más pequeños, saliéndose del negocio con privatizaciones para dejar todo a la oferta y demanda, con mínimas regulaciones y mínima intervención del estado.

Esa visión, base del consenso de Washington, justificaba desde el punto de vista ideológico –dijo- aplicarle a América Latina los paquetes económicos del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, que mostraron muchos fracasos.

O sea, la crisis financieras en Estados Unidos en esencia no se diferencia de la crisis en Brasil, en Argentina o México, solo que nunca analizan el problema de fondo, en opinión del experto.

Sojo estimó que se presenta una especie de crisis de sub-consumo, una sociedad que genera crecimiento pero con una desigual distribución del ingreso, y concentración de las riquezas.

Advirtió que hay coincidencias con la crisis de 1929 como una década previa de mercados especulativos creciendo sin sustento real y un proceso de monopolización de los distintos mercados.

Las 200 empresas más grandes en 1929, recordó, tenían 50 por ciento de la producción, en coincidencia hoy 200 empresas tienen ventas equivalentes a más del 31 por ciento del PIB mundial, pero sólo emplean 0,75 por ciento de la fuerza de trabajo.

Evidentemente, aclaró, se están generando procesos de incremento de la inequidad distributiva del ingreso y problemas de consumo que se reflejan en las crisis hipotecarias.

Es decir, precisó, un segmento está al margen de la capacidad de consumo pero en un momento de inyección de liquidez, los banqueros le prestan a aquel deudor de mayor riesgo y le cobran a tasas mas elevadas y eso es los que estuvieron haciendo.

Pero cuando la economía empieza a andar mal, hay problemas con el empleo, entonces la parte mas delgada de la cuerda son esas personas que no pudieron pagar la hipoteca de su casa porque no tenían empleo, apuntó Sojo.

El sistema –subrayó- los desemplea, pero la prensa los señala como culpables, es decir no es víctima sino un irresponsable que compro una casa con dinero que le prestó un banquero.

No dicen que el sistema generó excesos de liquidez que obligaba al mismo sistema a colocar esos recursos en algún lugar, añadió.

Entonces efectivamente esas explicaciones que uno se consigue en la BBC y CNN no tratan el problema de fondo que es un sistémico y que es una crisis realmente del sistema capitalista.

El capitalismo tiene mecanismos de defensas para ver como sobrevive, pero lo que si esta muy golpeado en este momento es ese esquema desarrollado en las dos ultimas décadas y media que es el modelo neoliberal, en opinión del experto.

La crisis en el fondo, agregó, es de confianza y el rescate financiero busca en primer lugar rescatar la confianza, sino la rescata no hay nada que hacer.

Aunque estima que la vía de solución es la estatización de la banca, Sojo admitió que sería una demostración muy costosa para los defensores del sistema neoliberal como esta concebido y harán todo lo posible por no ser ellos los que tomen esa decisión.

Wall Street meltdown primer

Walden Bello*

NEW YORK — Flying into New York Tuesday, I had the same feeling I had when I arrived in Beirut two years ago, at the height of the Israeli bombing of that city — that of entering a war zone. The immigration agent, upon learning I taught political economy, commented, “Well, I guess you folks will now be revising all those textbooks?” The bus driver welcomed passengers with the words, “New York is still here, ladies and gentlemen, but Wall Street has disappeared, like the Twin Towers.” Even the usually cheerful morning shows feel obligated to begin with the bad news, with one host attributing the bleak events to “the fat cats of Wall Street who turned into pigs.” This city is shell-shocked, and most people still have to digest the momentous events of the last two weeks:

• a trillion dollars’ worth of capital going up in smoke in Wall Street’s steep plunge of 778 points on Black Monday II, Sept. 29, as investors reacted in panic to US House of Representatives’ rejection of President George W. Bush’s gargantuan $700 billion bailout of financial institutions on the verge of bankruptcy;

• the collapse of one of the Street’s most prominent investment banks, Lehman Brothers, followed by the largest bank failure in US history, that of Washington Mutual, the country’s largest savings and loan institution;

• Wall Street effectively nationalized, with the Federal Reserve and the Department of Treasury making all the major strategic decisions in the financial sector and, with the rescue of the American International Group (AIG), the amazing fact that the US government now runs the world’s biggest insurance company;

• Over $5 trillion in total market capitalization has been wiped out since October of last year, with over a trillion of this accounted for by the unraveling of Wall Street’s financial titans.

The usual explanations no longer suffice. Extraordinary events demand extraordinary explanations. But first…

Is the worst over?

No, if anything is clear from the contradictory moves of the last week — allowing Lehman Brothers and Washington Mutual to collapse while taking over AIG, and engineering Bank of America’s takeover of Merrill Lynch — there is no strategy to deal with the crisis, just tactical responses, like the fire department’s response to a conflagration.

The proposed $700-billion buyout of banks’ bad mortgaged-backed securities is not a strategy but mainly a desperate effort to shore up confidence in the system, to prevent the erosion of trust in the banks and other financial institutions and preventing a massive bank run such as the one that triggered the Great Depression of 1929.

What caused the collapse of global capitalism’s nerve center? Was it greed?

Good old fashioned greed played a part. This is what Klaus Schwab, the organizer of the World Economic Forum, the yearly global elite jamboree in the Swiss Alps, meant when he told his clientele in Davos earlier this year: “We have to pay for the sins of the past.”

Was this a case of Wall Street outsmarting itself?

Definitely. Financial speculators outsmarted themselves by creating more and more complex financial contracts like derivatives that would securitize and make money from all forms of risk — including exotic futures instruments as “credit default swaps” that enable investors to bet on the odds that the banks’ own corporate borrowers would not be able to pay their debts! This is the unregulated multi-trillion- dollar trade that brought down AIG.

On Dec. 17, 2005, when International Financing Review (IFR) announced its 2005 Annual Awards — one of the securities industry's most prestigious awards programs — it had this to say: "[Lehman Brothers] not only maintained its overall market presence, but also led the charge into the preferred space by ... developing new products and tailoring transactions to fit borrowers' needs…. Lehman Brothers is the most innovative in the preferred space, just doing things you won't see elsewhere."

No comment.

Was it lack of regulation?

Yes — everyone acknowledges by now that Wall Street’s capacity to innovate and turn out more and more sophisticated financial instruments had run far ahead of government’s regulatory capability, not because government was not capable of regulating but because the dominant neoliberal, laissez-faire attitude prevented government from devising effective mechanisms with which to regulate. The massive trading in derivatives helped precipitate this crisis, and the US Congress paved the way when it passed a law excluding derivatives from being regulated by the Securities Exchange Commission in 2000.

But isn’t there something more that is happening? Something systemic?

Well, George Soros, who saw this coming, says what we are going through is the crisis of the “gigantic circulatory system” of a “global capitalist system that is…coming apart at the seams.”

To elaborate on the arch-speculator’ s insight, what we are seeing is the intensification of one of the central crises or contradictions of global capitalism which is the crisis of overproduction, also known as over-accumulation or overcapacity.

This is the tendency for capitalism to build up tremendous productive capacity that outruns the population’s capacity to consume owing to social inequalities that limit popular purchasing power, thus eroding profitability.

But what does the crisis of overproduction have to do with recent events?

Plenty. But to understand the connections, we must go back in time to the so-called Golden Age of Contemporary Capitalism, the period from 1945 to 1975.

This was a period of rapid growth both in the center economies and in the underdeveloped economies — one that was partly triggered by the massive reconstruction of Europe and East Asia after the devastation of the Second World War, and partly by the new socioeconomic arrangements that were institutionalized under the new Keynesian state. Among the latter, key were strong state controls over market activity, aggressive use of fiscal and monetary policy to minimize inflation and recession, and a regime of relatively high wages to stimulate and maintain demand.

So what went wrong?

Well, this period of high growth came to an end in the mid-seventies, when the center economies were seized by stagflation, meaning the coexistence of low growth with high inflation, which was not supposed to happen under neoclassical economics.

Stagflation, however, was but a symptom of a deeper cause: the reconstruction of Germany and Japan and the rapid growth of industrializing economies like Brazil, Taiwan, and South Korea added tremendous new productive capacity and increased global competition, while social inequalities within countries and between countries globally limited the growth of purchasing power and demand, thus eroding profitability. This was aggravated by the massive oil price rises of the seventies.

How did capitalism try to solve the crisis of overproduction?

Capital tried three escape routes from the conundrum of overproduction: neoliberal restructuring, globalization, and financialization.

What was neoliberal restructuring all about?

Neoliberal restructuring took the form of Reaganism and Thatcherism in the North and Structural Adjustment in the South. The aim was to invigorate capital accumulation, and this was to be done by (1) removing state constraints on the growth, use and flow of capital and wealth; and (2) redistribute income from the poor and middle classes to the rich on the theory that the rich would then be motivated to invest and reignite economic growth.

The problem with this formula was that in redistributing income to the rich, you were gutting the incomes of the poor and middle classes, thus restricting demand, while not necessarily inducing the rich to invest more in production. In fact, what they did was to channel a large part of their redistributed wealth to speculation.

The truth is neoliberal restructuring, which was generalized in the North and south during the eighties and nineties, had a poor record in terms of growth: global growth averaged 1.1 per cent in the nineties and 1.4 in the eighties, whereas it averaged 3.5 per cent in the 1960’s and 2.4 per cent in the seventies, when state interventionist policies were dominant. Neoliberal restructuring could not shake off stagnation.

How was globalization a response to the crisis?

The second escape route global capital took to counter stagnation was “extensive accumulation” or globalization, or the rapid integration of semi-capitalist, non-capitalist, or pre-capitalist areas into the global market economy. Rosa Luxemburg, the famous German revolutionary economist, saw this long ago as necessary to shore up the rate of profit in the metropolitan economies. How? By gaining access to cheap labor, by gaining new, albeit limited, markets, by gaining new sources of cheap agricultural and raw material products, and by bringing into being new areas for investment in infrastructure. Integration is accomplished via trade liberalization, removing barriers to the mobility of global capital, and abolishing barriers to foreign investment.

China is, of course, the most prominent case of a non-capitalist area to be integrated into the global capitalist economy over the last 25 years.

To counter their declining profits, a sizable number of the Fortune 500 corporations have moved a significant part of their operations to China to take advantage of the so-called “China Price” — the cost advantage deriving from China’s seemingly inexhaustible cheap labor. By the middle of the first decade of the 21st century, roughly 40 t0 50 per cent of the profits of US corporations were derived from their operations and sales abroad, especially China.

Why didn’t globalization surmount the crisis?

The problem with this escape route from stagnation is that it exacerbates the problem of overproduction because it adds to productive capacity. A tremendous amount of manufacturing capacity has been added in China over the last 25 years, and this has had a depressing effect on prices and profits. Not surprisingly, by around 1997, the profits of US corporations stopped growing. According to another index devised by economist Philip O’Hara, the profit rate of the Fortune 500 went from 7.15 in 1960-69 to 5.30 in 1980-90 to 2.29 in 1990-99 to 1.32 in 2000-2002.

What about financialization?

Given the limited gains in countering the depressive impact of overproduction via neoliberal restructuring and globalization, the third escape route became very critical for maintaining and raising profitability: financialization.

In the ideal world of neoclassical economics, the financial system is the mechanism by which the savers or those with surplus funds are joined with the entrepreneurs who have need of their funds to invest in production. In the real world of late capitalism, with investment in industry and agriculture yielding low profits owing to overcapacity, large amounts of surplus funds are circulating and being invested and reinvested in the financial sector — that is, the financial sector is turning in on itself.

The result is an increased bifurcation between a hyperactive financial economy and a stagnant real economy. As one financial executive notes, “there has been an increasing disconnect between the real and financial economies in the last few years. The real economy has grown … but nothing like that of the financial economy — until it imploded.”

What this observer does not tell us is that the disconnect between the real and the financial economy is not accidental — that the financial economy exploded precisely to make up for the stagnation owing to overproduction of the real economy.

What were the problems with financialization as an escape route?

The problem with investing in financial sector operations is that it is tantamount to squeezing value out of already created value. It may create profit, yes, but it does not create new value — only industry, agriculture, trade and services create new value. Because profit is not based on value that is created, investment operations become very volatile and prices of stocks, bonds, and other forms of investment can depart very radically from their real value — for instance, the stock of Internet startups that keep on rising, driven mainly by upwardly spiraling financial valuations, that then crash. Profits then depend on taking advantage of upward price departures from the value of commodities, then selling before reality enforces a “correction,” that is a crash back to real values. The radical rise of prices of an asset far beyond real values is what is called the formation of a bubble.

Why is financialization so volatile?

Profitability being dependent on speculative coups, it is not surprising that the finance sector lurches from one bubble to another, or from one speculative mania to another.

Because it is driven by speculative mania, finance driven capitalism has experienced about 100 financial crises since capital markets were deregulated and liberalized in the 1980s.

Prior to the current Wall Street meltdown, the most explosive of these were the Mexican Financial Crisis of 1994-95, the Asian Financial Crisis of 1997-98, the Russian Financial Crisis of 1996, the Wall Street Stock Market Collapse of 2001, and the Argentine Financial Collapse of 2002.

Bill Clinton’s treasury secretary, Wall Streeter Robert Rubin, predicted five years ago that “future financial crises are almost surely inevitable and could be even more severe.”

How do bubbles form, grow, and burst?

Let’s first use the Asian Financial Crisis of 1997-98 as an example.

• First, capital account and financial liberalization at the urging of the IMF and the US Department of Treasury;

• Then, entry of foreign funds seeking quick and high returns, meaning they went to real estate and the stock market;

• Overinvestment, leading to fall in stock and real estate prices, leading to panicky withdrawal of funds — in 1997, $100 billion left the East Asian economies in a few weeks;

• Bailout of foreign speculators by the IMF;

• Collapse of the real economy — recession throughout East Asia in 1998;

• Despite massive destabilization, efforts to impose both national and global regulation of financial system were opposed on ideological grounds.

Let’s go to the current bubble. How did it form?

The current Wall Street collapse has its roots in the Technology Bubble of the late 1990s, when the price of the stocks of Internet startups skyrocketed, then collapsed, resulting in the loss of $7 trillion worth of assets and the recession of 2001-02.

The loose money policies of the Fed under Alan Greenspan had encouraged the Technology Bubble, and when it collapsed into a recession, Greenspan, to try to counter a long recession, cut the prime rate to a 45-year low of 1.0 per cent in June 2003 and kept it there for over a year. This had the effect of encouraging another bubble — the real estate bubble.

As early as 2002, progressive economists such as Dean Baker of the Center for Economic Policy Research were warning about the real estate bubble. However, as late as 2005, then Council of Economic Adviser Chairman and now Federal Reserve Chairman Ben Bernanke attributed the rise in US housing prices to “strong economic fundamentals” instead of speculative activity. Is it any wonder that he was caught completely off guard when the subprime crisis broke in the summer of 2007?

And how did it grow?

Let’s hear it from one key market player himself, George Soros: “Mortgage institutions encouraged mortgage holders to refinance their mortgages and withdraw their excess equity. They lowered their lending standards and introduced new products, such as adjustable mortgages (ARMs), “interest only” mortgages, and promotional teaser rates.” All this encouraged speculation in residential housing units. House prices started to rise in double digit rates. This served to reinforce speculation, and the rise in house prices made the owners feel rich; the result was a consumption boom that has sustained the economy in recent years.”

Looking at the process more closely, the subprime mortgage crisis was not a case of supply outrunning real demand. The “demand” was largely fabricated by speculative mania on the part of developers and financiers that wanted to make great profits from their access to foreign money — lots of it from Asia — that flooded the US in the last decade. Big ticket mortgages or loans were aggressively made to millions who could not normally afford them by offering low “teaser” interest rates that would later be readjusted to jack up payments from the new homeowners.

But how could subprime mortgages going sour turn into such a big problem?

Because these assets were then “securitized” with other assets into complex derivative products called “collateralized debt obligations” (CDOs) by the mortgage originators working with different layers of middlemen who understated risk so as to offload them as quickly as possible to other banks and institutional investors. These institutions in turn offloaded these securities onto other banks and foreign financial institutions. The idea was to make a sale quickly, make a tidy profit, while foisting the risk on the suckers down the line.

When the interest rates were raised on the subprime loans, adjustable mortgages and other housing loans, the game was up. There are about six million subprime mortgages outstanding, 40 percent of which will likely go into default in the next two years, Soros estimates.

And five million more defaults from adjustable rate mortgages and other “flexible loans” will occur over the next several years. But securities whose values run into trillions of dollars have already been injected, like virus, into the global financial system. Global capitalism’s gigantic circulatory system was fatally infected.

But how could Wall Street titans collapse like a house of cards?

For Lehman Brothers, Merrill Lynch, Fannie Mae, Freddie Mac, and Bear Stearns, the losses represented by these toxic securities simply overwhelmed their reserves and brought them down. And more are likely to fall once their books — since lots of these holdings are recorded “off the balance sheet” — are corrected to reflect their actual holdings of these assets.

And many others will join them as other speculative operations such as credit cards and different varieties of risk insurance seize up. American International Group (AIG) was felled by its massive exposure in the unregulated area of credit default swaps, derivatives that make it possible for investors to bet on the possibility that companies will default on repaying loans. Such bets on credit defaults now make up a $45 trillion market that is entirely unregulated. It amounts to more than five times the total of the US government bond market. The mega-size of the assets that could go bad should AIG collapse was what made Washington change its mind and salvage it after it let Lehman Brothers collapse.

What’s going to happen now?

We can safely say then that there will be more bankruptcies and government takeovers, with foreign banks and institutions joining their US counterparts; that Wall Street’s collapse will deepen and prolong the US recession; and that in Asia and elsewhere, a US recession will translate into a recession, if not worse. The reason for the last point is that China’s main foreign market is the US and China in turn imports raw materials and intermediate goods that it uses for its exports to the US from Japan, Korea, and Southeast Asia. Globalization has made “decoupling” impossible. The US, China, and East Asia are like three prisoners bound together in a chain-gang.

In a nutshell…?

The Wall Street meltdown is not only due to greed and to the lack of government regulation of a hyperactive sector. The Wall Street collapse stems ultimately from the crisis of overproduction that has plagued global capitalism since the mid-1970s.

Financialization of investment activity has been one of the escape routes from stagnation, the other two being neoliberal restructuring and globalization. With neoliberal restructuring and globalization providing limited relief, financialization became attractive as a mechanism to shore up profitability. But financialization has proven to be a dangerous road, leading to speculative bubbles that lead to the temporary prosperity of a few but which ultimately end up in corporate collapse and in recession in the real economy.

The key questions now are: How deep and long will this recession be? Does the US economy need another speculative bubble to drag itself out of this recession? And if it does, where will the next bubble form? Some people say the military-industrial complex or the “disaster capitalism complex” that Naomi Klein writes about is the next one, but that’s another story?

* Walden Bello is professor of sociology at the University of the Philippines and senior analyst at the Bangkok-based research and advocacy institute Focus on the Global South. This article first appeared in Foreign Policy in Focus, 26 September 2008.

La Guerra Fría, recalentada

Gerardo Monroy

Link de la nota

Sólo dos líderes rusos de los últimos tiempos son estimados sin melindres por los medios de comunicación occidentales: el bien portado Mijail Gorbachov y el bebedor social Boris Yeltsin. Se les galardonó con flores, canciones, homenajes, artículos elogiosos en revistas, grados honoris causa... ¡hasta con un premio Nobel! Ambos se encargaron de desmantelar la Unión Soviética; ¿cómo no iban a adorarlos en Europa y América? Por el contrario, las referencias acerca de Vladimir Putin, sucesor de Yeltsin en la presidencia de Rusia y actual primer ministro del país, bosquejan a un individuo hermético, sorpresivo y por ello nada confiable, decepcionante porque no es el demócrata con quien el mundo civilizado anhelaría hacer tratos, sino otro autócrata absoluto en la fila de déspotas orientales que va de Iván IV Vassilievich a Iosif Vissarianovich Djugashvili.

En fecha tan temprana como 1992, la población de Osetia del Sur manifestó en un referendo su ánimo de independizarse de Georgia pero ésta, de la cual formalmente Osetia del Sur sigue siendo parte, se niega a reconocerla como una entidad distinta. A lo largo de 16 años y medio, entre Georgia y Osetia se han sucedido conflictos armados, reconciliaciones forzadas, intentos de diálogo; la tensión entre ambas repúblicas no ha podido ser aligerada de manera permanente. Tras la cumbre de abril del año en curso, la OTAN se mostró conforme con la eventual admisión de Ucrania y Georgia dentro de su coalición; de sumarse las dos ex-repúblicas soviéticas a la OTAN, la seguridad nacional de Rusia quedaría en riesgo, por lo que Putin empezó a acercarse a los independentistas de Osetia del Sur y de Abjasia. La noche del 7 de agosto, el ejército georgiano se introduce por tierra y aire en Tsjinvali, capital oseta. Rusia y Osetia responden al ataque. Al día 15 se estimaban decenas de rusos muertos, cientos de georgianos y mucho más de mil osetas.

Tsjinvali ha sido devastada; y no obstante haber sido el pueblo oseta el peor afectado en esta intensa guerra de diez días, Occidente, a través de su radio, a través de su prensa y su televisión, pretende engañarse a sí mismo haciéndonos creer que el enorme Goliat, el oso ruso, emprendió una inmoral y desmedida agresión contra el indefenso David georgiano. Los nombres de Rusia y Georgia ensombrecen la castigada figura de Osetia. Tal vez por eso tú también, lector hipócrita a pesar de ti mismo, crees y dices y repites los viejos clichés anti-rusos: que en el país gigante nunca dejaron de mandar los zares; que Stalin era un zar; que Stalin le da al mundo lo mismo que da Hitler. A partir de semejantes premisas irracionales, el subsecuente paso irracional es afirmar que los líderes rusos de hoy día, Putin y el presidente Dmitri Medvedev, son zares, son Stalin y son Hitler.

Detalles no muy importantes

Este paso ha sido dado por Robert Kagan, ex-analista de asuntos internacionales para el ex-presidente de Estados Unidos Ronald Reagan. Kagan publicó el lunes 11 de agosto en su columna del Washington Post un artículo ("Putin makes his move") que comienza con esta sorprendente declaración: "Los detalles de quién provocó que se adelantara la guerra de Rusia contra Georgia no son muy importantes. ¿Recuerda usted los detalles precisos de la Crisis de los Sudetes, antes de la Segunda Guerra Mundial, que causó la invasión a Checoslovaquia por parte de la Alemania nazi? Por supuesto que no, porque esos dilemas morales se recuerdan como una tragedia pequeña dentro de un drama mayor". Estoy citando la versión en castellano del artículo ("Putin hace su jugada") aparecida el 13 del mismo mes en el periódico mexicano Excélsior.

Para Kagan —un pensador cuyo ascendiente ha reconocido John McCain, candidato republicano a la presidencia norteamericana—, los antecedentes del conflicto caucásico no son relevantes. Equipara a la Rusia de hoy con la Alemania de ayer; si los lectores de Excélsior y del Washington Post no experimentan ningún sobresalto, se debe a que un sinfín de periodistas e historiadores nos han ido preparando durante las últimas décadas para asimilar sin resistencia las comparaciones entre el socialismo ruso y el fascismo alemán.

"La Rusia 'federal' de Putin ha sido zarista y soviética, es decir, totalmente contraria a la aparición independiente de las repúblicas ex-soviéticas", escribe en El Universal el martes 12 ("Georgia, un nuevo volcán para Putin") el profesor de la UNAM Juan María Alponte. Para Alponte, la política de George Bush II en el Cáucaso es "de contención" ("Sarkozy y la ONU buscan la paz en Georgia", El Universal, 15 de agosto), "toda la política exterior de Putin ha consistido en someter las ex-repúblicas separadas al centralismo de Moscú" ("Rusia: la explosión de las ex-'repúblicas'", 1 de agosto) y otra vez: "Moscú impone la doctrina de los zares y la de la ex-URSS" ("Georgia, un nuevo volcán..."). En el número 387 (17 de agosto) del semanario Vértigo ("Georgia: otra vez ante los imperios"), Alponte repite "que Stalin, Lenin y Putin no aceptaron nunca la modificación de las fronteras históricas del Imperio Zarista como fronteras de la nación".

Pese a ostentarse como historiador, Alponte no explica que, en el siglo XIX, osetas y georgianos se sometieron al imperio ruso buscando protegerse del imperio turco. Además, la reiterada comparación entre Putin y los bolcheviques es extravagante, pues las fronteras que defiende Alponte cuando critica a Putin fueron trazadas por ¡Stalin! A Alponte no le interesa ni el Lenin ni el Stalin de la realidad; para él Lenin y Stalin no son personas, sino fetiches de los que se sirve para avalar la política de Bush II contra Rusia; "de contención", sí, por supuesto. Hay que hablar mal de Rusia hasta cuando el tema no es Rusia; consúltese "La dura cuesta hasta los votos de noviembre" (Vértigo 390, 7 de septiembre), donde el invariable Alponte arremete contra Putin en un artículo destinado en principio a analizar la contienda presidencial estadunidense.

Ciego con el presente como con el pasado, Alponte no dice que la Georgia davidiana enfrentada al Goliat ruso tiene detrás de ella otro Goliat mayor que es su sostén. Las armas norteamericanas apuntalan a Georgia. Los medios de comunicación minimizan u omiten la participación de Estados Unidos en el conflicto, la asimilan a la "ayuda humanitaria" que Bush jura que enviará al Cáucaso y aun llegan a apoyar a Norteamérica como "fuerza estabilizadora". Los mandos militares georgianos han sido instruidos por efectivos estadunidenses, pero este "detalle" (Kagan dixit) "no es muy importante". Georgia destina 70% de su presupuesto a comprar armamento y, después de Estados Unidos y Gran Bretaña, es la nación que más tropas ha enviado a Irak: otro "detalle no muy importante". Tampoco parece "importante" que Mijail Saajashvili —el presidente georgiano— haya violado la tregua que tradicionalmente supone la celebración de los juegos olímpicos para, con Medvedev y Putin en Beijing, ordenar el ataque contra Tsjinvali.

El 14 de agosto, Ralph Peters, teniente coronel del Ejército de Estados Unidos, publicó en su columna del New York Post un texto ("A Czar is born") donde, después de insultar al pueblo ruso con juegos de palabras ("the Russians are alcohol-sodden bar barians"), vuelve a la amañada comparación entre la dirigencia rusa actual y la del pasado: "ni un solo líder del mundo libre que se desempeñe hoy en el cargo puede medirse con el zar Vladimir el Grande", "Sarko creyó ejercer un gran prestigio como estadista, pero Putin no lo vio más que como un 'tonto útil' (en jerga leninista)". Sarko es el apodo con que Peters desprecia a Nicolas Sarkozy, presidente de Francia y mediador en el conflicto. El zar Vladimir es, obviamente, Putin: un zar leninista; al fin y al cabo, ¿qué tanto vale la congruencia histórica? En público, de acuerdo con un reporte de Daniel Luban, Peters ha comparado a Putin no sólo con Stalin sino con Hitler: "nos enfrentamos al resurgimiento de una gran potencia con ambiciones imperialistas megalomaníacas, dirigida por el líder más eficaz del mundo actual. Encuentro una terrible reminiscencia con los años 30" ("Neoconservadores de EEUU comparan a Putin con Hitler", portal electrónico Inter Press Service, 14 de agosto).

Un cada día más vergonzoso Carlos Fuentes escribe en el periódico argentino La Nación (6 de septiembre): "Putin llegó con la clara intención de restaurar el poder de la Gran Moscovia. Él es heredero de Iván el Terrible, de Pedro el Grande y del terrible, aunque no grande, Stalin". Es sin duda sombrío que quien fuera un gran novelista repita falsedades sin imaginación, pero en esta muerte decidió Carlos Fuentes que desembocara su vejez.

Osetia en la tele gringa

Shepard Smith, conductor del noticiario Fox News en Estados Unidos, entrevistó el 13 de agosto a dos norteamericanas de ascendencia oseta: Amanda Kokoeva, de 12 años, y su tía Laura Tedeeva-Korewiski, quienes se encontraban visitando a sus parientes en Osetia del Sur cuando comenzaron los bombardeos. La entrevista discurre amablemente hasta que la niña les da las gracias a los soldados rusos que la rescataron y recuerda que los ataques contra los civiles provenían de Georgia. La tía menciona el nombre del culpable de la guerra: Mijail Saajashvili. Smith interrumpe a la mujer y anuncia un corte comercial. Laura suspira: "sé que no quieres escuchar esto..." Al volver del corte, Laura intenta desarrollar su juicio: no el pueblo de Georgia, sino el presidente Saajashvili es el culpable. "Debe de renunciar", dice. Smith la interrumpe por última vez: "eso es lo que quisieran los rusos". La entrevista finaliza. No duró más de tres minutos.

Crisis de Comercial Mexicana arrastra a Banorte

El Grupo Financiero Banorte admitió riegos en su recuperación de créditos después de la crisis en que sumió Controladora Comercial Mexicana (Comerci), firma a la que facilitó un préstamo por mil millones de pesos.

El hundimiento de Comerci, uno de los principales minoristas del país, sobrevino después del desplome del peso frente al dólar y la inestabilidad de los mercados accionarios luego de desatarse la crisis hipotecaria y financiera en Estados Unidos.

Comercial Mexicana anunció la víspera que había solicitado la protección de la justicia contra sus acreedores para renegociar su deuda, y con ello suspendió el pago de sus pasivos.

En un comunicado, Comerci reconoció que su deuda total es de 2 mil millones de dólares, e incluyó obligaciones en "instrumentos de derivados".

La controladora, que maneja entre otros las cadenas de tiendas de Comercial Mexicana y los restaurantes California, admitió la imposibilidad de cumplir el pago de 400 millones de pesos (unos 32 millones de dólares) en certificados bursátiles.

"Controladora Comercial Mexicana solicitó a un juzgado de distrito de la Ciudad de México que se declare a esta empresa en concurso mercantil", dijo la firma.

Cabe señalar que la Ley de Concursos Mercantiles establece un procedimiento para que las compañías mexicanas renegocien con sus acreedores el pago de sus pasivos, el siguiente paso es la declaratoria de quiebra hecha por un juez, con el fin de colocar a la venta los activos de la empresa y saldar la totalidad o parte de la deuda con sus acreedores.

Comerci es la segunda empresa mexicana que cotiza en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) en caer en suspensión de pagos, luego que a principios de la semana la productora de papel y empaques Corporación Durango solicitara entrar a concurso mercantil y la protección de una Corte de quiebra en Estados Unidos para renegociar su deuda.

La compañía minorista mexicana, cuyas acciones cayeron el miércoles 43% y este viernes poco más de 70%, alegó que sus obligaciones en moneda extranjera se incrementaron de manera importante por la volatilidad de los mercados.

Y este día, El Grupo Financiero Banorte se quejó de que Comercial Mexicana nunca reveló "posiciones de derivados" que pudieran llevar a la controladora a su actual situación de crisis.

Banorte, el quinto grupo más importante en el sistema financiero nacional, resaltó que el agregado de estas exposiciones a Comercial Mexicana representa 0.3% de sus activos totales, 0.5% de su cartera de crédito total y 2.6% de su capital contable reportado al cierre de junio de 2008.

Por el momento, la institución está a la espera de la resolución de la solicitud de la empresa detallista para entrar a concurso mercantil e iniciar un proceso de reestructura, en el que confía en "recuperar una parte o la totalidad del crédito".

Banorte mantiene además una alianza con Comercial Mexicana para ofrecer productos como préstamos a plazos, tarjetas de crédito, microseguros y productos de captación.

Ambas compañías anunciaron en febrero de 2008 la creación de una Sociedad Financiera de Objeto Múltiple (Sofom), con la que pensaban captar al quinto año de operaciones unas 3 millones de cuentas de crédito activas, y otras 3 millones de cuentas de productos de captación.

Comercial Mexicana tendría el 51% de la Sofom, mientras que Banorte poseería el resto de la participación accionaria.

Alerta a bancos

Este día algunas calificadoras importantes, como Moody's Investor Services, Standard and Poor's y Fitch, consideraron que la banca mexicana enfrentará una perspectiva negativa, pues comenzará a resentir los efectos de la crisis financiera de Estados Unidos.

En un reporte, Moody's prevé que la banca mexicana contraiga la entrega de créditos debido a un entorno "más difícil en comparación a 2007, lo que desafía el funcionamiento de los bancos en México".

Entre los elementos que pueden afectar a los bancos se encuentra la desaceleración en la actividad económica y las mayores tasas de interés por las presiones inflacionarias.

Finalmente la firma pronosticó una expansión del crédito bancario de 15% en este año frente al 25.4% alcanzado en 2007.

Standard and Poor's y Fitch, las otras dos mayores calificadoras, también han modificado su perspectiva sobre los bancos mexicanos, al subrayar que su entorno continuará debilitándose conforme avance la recesión global.

APRO

Demanda AMLO que las reservas internacionales no se utilicen para un rescate encubierto de grandes empresarios y banqueros

* Solicita a Guillermo Ortiz que actúe con responsabilidad, independencia, autonomía y bajo criterios técnicos de libre mercado y competencia

* El peso se devaluó 30 por ciento frente al dólar, a pesar de que el Banxico “ha inyectado” 10 mmdd para contener su caída, aclaró

* Y ¿quién va a rescatar a los comerciantes, a los pequeños y medianos empresarios y a la mayoría de nuestro pueblo?, preguntó

Desde la tierra del general Lázaro Cárdenas del Río, Andrés Manuel López Obrador, solicitó al gobernador del Banco de México, Guillermo Ortiz Martínez, que se desempeñe con absoluta responsabilidad, autonomía e independencia, que actúe con criterio técnico y que las reservas internacionales no se utilicen para realizar “un rescate encubierto” de grandes empresarios y banqueros, a costa del sufrimiento de la mayoría del pueblo.

También pidió al responsable del banco central que aclare si la subasta de 8 mil millones de dólares se adoptó bajo principios de profesionalismo y bajo los criterios técnicos de libre mercado y competencia o si los instrumentos del Estado mexicano se están utilizando, como siempre, para favorecer a los de arriba y para proteger a unos cuantos, a costa de una mayor crisis económica y de bienestar social.

Informó que un grupo de economistas del Gobierno Legítimo de México dará seguimiento puntual al proceso de venta extraordinaria de los 8 mil millones de dólares, a un tipo de cambio ponderado de 12.8623 y 12.7561 pesos por billete verde.

En el segundo día de recorrido por la geografía michoacana, el presidente legítimo de México manifestó que “ojalá y se resuelva el problema financiero, pero en dos días ha habido mucha especulación y son bastantes 10 mil millones de dólares en unas horas. Este fenómeno no se había dado anteriormente”.

Sin embargo, aclaró que la moneda nacional experimentó una devaluación de aproximadamente 30 por ciento frente al dólar norteamericano, a pesar de que el Banxico “ha inyectado” esta semana alrededor de 10 mil millones de dólares.

López Obrador fijó su posicionamiento momentos después de que el Banco de México hizo el anuncio de vender la mencionada cantidad de dólares. “Se han devorado alrededor de 8 mil millones de dólares, tratando de estabilizar al peso, tratando de controlar la devaluación”.

Recordó que el propio banco central determinó colocar en el mercado dinero de las reservas internacionales del país, para frenar la devaluación del peso. También “había dicho que iba a poner en circulación sólo 2 mil 500 millones de dólares y 400 millones por día, sin embargo este día han soltado 8 mil millones de las reservas”, destacó.

Ahora, subrayó, estamos hablando de 10 mil millones de dólares, para tratar de estabilizar la situación financiera en México.

Posteriormente, en Sahuayo de José María Morelos, López Obrador reiteró que pedirá al banco central una información detallada sobre la colocación de 10 mil millones de dólares para estabilizar al peso, “porque no vaya a ser que estén soltando todo ese dinero de las reservas para llevar a cabo un rescate en cubierto de las grandes empresas y de los grandes bancos, a costa del sufrimiento de la mayoría del pueblo”.

Y enfatizó: “Queremos ver cómo es que están aplicando esos mecanismos, porque no se trata nada más de una situación financiera, de rescatar a los de arriba. Y ¿quién va a rescatar a los comerciantes, a los pequeños y medianos empresarios, quién va a rescatar a la mayoría de nuestro pueblo?, preguntó.

En Ornelas, Jiquilpan de Juárez, Sahuayo de José María Morelos, Venustiano Carranza y Pajacuarán, el presidente legítimo de México recordó que desde hace 14 meses advirtió que la crisis norteamericana iba a afectar al país y que el gobierno espurio del Felipe Calderón tenía que tomar medidas para disminuir los efectos en la economía nacional.

Pero –señaló— el presidente pelele optó por la “politiquería” y todavía hace 15 días, de forma irresponsable y vulgar, dijo que si a Estados Unidos le daba pulmonía, a México solo le iba a dar gripe.

Es un absurdo decir que no afectará la crisis económica de Estados Unidos al país, si “todo nuestro intercambio comercial es con Estados Unidos. Por supuesto que sí repercute a nuestro país”, aclaró.

Dio a conocer que un promedio de 12 millones de mexicanos viven en Estados Unidos y, ante la situación de desempleo en el vecino país del norte, se reducirán los montos de las remesas de los trabajadores mexicanos.

Ante el pueblo michoacano, López Obrador lanzó una pregunta a Calderón Hinojosa: ¿Qué estuviste haciendo desde hace dos años?

Y adelantó la respuesta: Pues nada. El presidente espurio ha perdido el tiempo y no ha pegado ni un solo ladrillo.

En Ornelas visitó la casa del difunto historiador y autor del libro Pueblo en Vilo, Luis González González, a quien calificó como uno de los mejores historiadores de México.

Deja de circular el periódico El Centro

El periódico El Centro dejará de circular a partir de mañana sábado.

El propietario del diario, el empresario Carlos Flores, informará hoy a las 21 horas a la planta laboral las razones del abrupto cierre, que son de dominio al interior de la empresa: exigua circulación y fracaso financiero.

La subdirectora de estrategia de ese medio, Ana Francisca Vega adelantó esta mañana a algunos trabajadores que la edición de mañana sábado 11 de octubre será la última.

Fundado el 5 de marzo de 2007, El Centro tuvo su primera crisis hace un año cuando el 15 de octubre el entonces director de ese diario, Alejandro Gómez convocó a editores y coordinadores de sección para informarles que se acababa de tomar la decisión de despedir a Miguel Castillo Chávez, director editorial del rotativo fundado el 5 de marzo.

De acuerdo con Gómez, entonces director de publicaciones del consorcio, Castillo fue despedido por cuestiones de manejo editorial y enumeró lal lista de temas incómodos tocados por el diario: Mexicana de Aviación, Carlos Slim, la presidencia de la república, Juan Camilo Mouriño y "la cereza del pastel", Televisa.

De acuerdo con lo publicado por Jenaro Villamil en la revista Proceso, edición 1616, el descontento de Emilio Azcárraga Jean contra El Centro se detonó a partir de una entrevista de Víctor Hugo Sánchez con el exproductor de telenovelas de Televisa Víctor Hugo O`Farril, en la que acusó a El Tigre Emilio Azcárraga de haberlo traicionado, y a su heredero de inexperto.

El Centro había informado una semana atrás que dejaría de circular los fines de semana y que seguiría apareciendo de lunes a viernes.

Carlos Flores es dueño de Notmusa, que desde 1994 se convirtió en el principal conglomerado de revistas de espectáculos, modas y deportes y cuya información depende, en un gran porcentaje, de lo que ocurre en "el mundo" de Televisa.

Revoluciones Versión 2009 BETA

Comunidado del blog Revoluciones

Queremos informar a nuestros amigos y lectores que el blog Revoluciones ha sufrido varias modificaciones, ese hecho ha dado lugar a una nueva versión o diseño al cual hemos denominado "Revoluciones, Versión 2009 BETA" que no es otra cosa sino una renovación de nuestro espacio en Blogger. El anterior blog con más de 10,500 notas pueden visitarlo en www.revolucionesmx1.blogspot.com. Los cambios se deben a que el anterior blog presentaba varios errores tanto en carga de imágenes como en la carga de textos, es entendible que al ser mucha información se tardara en cargar, pero en los primeros días de octubre hubieron distintas fallas reportadas por nuestros lectores que nos obligaban a tener que ajustar muchas de esas 10,500 entradas, eso significaba perder mucho tiempo y desde hace tiempo hemos expuesto ante ustedes que tiempo es lo que poco tenemos para invertir en Revoluciones. Sin embargo, para que este esfuerzo continue en línea con o sin la participación de Sam García, tratamos de crear una versión más ligera, menos pesada y más cómoda para nuestros visitantes. Esperamos que el resultado sea positivo y todos ustedes puedan disfrutar de Revoluciones el poco o mucho tiempo que pueda seguir en línea, nuestra meta es estar con ustedes lo que resta de este año y empezar bien el 2009. No olviden apoyar económicamente a Sam García y si no pueden hacerlo sigan bajando la revista electrónica y compartanla con otros.

Novedades

En realidad el contenido será el mismo, pero las encuestas antes ubicadas en la parte derecha del blog, ahora las podrán encontrar en la parte baja al final de las entradas o post normales. Haremos una encuesta nueva por semana la cual aparecerá algunas horas en la cabecera del blog, pero después la podrán ubicar casi al final del blog. Otra cosa es el manejo de las RSS en el blog, las noticias de otros medios tanto nacionales como internacionales las podrán ubicar al final del blog, además de las noticias hemos incorporado algunos sitios de música, videos, software e informática. La columna derecha va a tener el archivo diario del blog (mucho se quejaron cuando en la anterior versión lo suprimimos, pues bien, ahora regresa el archivo), y como novedad, también ponemos el acceso directo a todas y cada una de las etiquetas o tags del blog. Otra novedad es que ahora pueden calificar los post, la opción se ve en "puntuación" y ya ustedes asignan desde una hasta cinco estrellas a cada post. Los problemas con las imágenes que llegaban a desajustar los textos y en algunos casos que se encimaban con las letras en algún post se ha resuelto, estamos trabajando con una plantilla básica de Blogger pero modificada por nuestro experto Sam García. Y finalmente, una cosa que era necesaria, ahora todos los textos primero se presentan con un resumen y viene el "leer más" para quienes les interesa seguir leyendo esa nota, eso ahorra que todos los textos se carguen completos de un jalón, eso nos permite tener más post en la página inicial y con menos consumo de recursos en las computadoras de los visitantes.

La verdad es que pocos blogs están funcionando como Revoluciones, al menos en los medios alternativos de comunicación en México no hay alguno que ofrezca tanto y gratis. Los invitamos a hacer comentarios no nada más en cada post sino también en el tagborad o minichat, y por supuesto, su voz en las encuestas es sumamente valiosa, esperamos sigan haciendo de Revoluciones su blog preferido.

Por su atención, muchas gracias.