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miércoles, octubre 05, 2011

El árbitro, enemigo de la elección 2012

Itinerario Político / Ricardo Alemán

En cuestión de horas –el próximo viernes–, inicia de manera formal y legal el proceso electoral federal de 2012. Sin embargo, y contrario a las dos elecciones presidenciables recientes, en esta ocasión, el peligro de que el proceso pudiera desbarrancar no está en los partidos y tampoco en los candidatos. No, el riesgo está en el árbitro. ¿Por qué?

Porque salvo un milagro de última hora –que obligara a la Cámara de Diputados a seleccionar a los tres consejeros del IFE faltantes–, la contienda federal y la elección presidencial podrían arrancar no sólo con un árbitro electoral cojo, sino que sus auxiliares –el resto de consejeros–, alardean de su parcialidad por los partidos que los promovieron, y apuestan claramente al fracaso de la contienda electoral.

A manera de ejemplo, podemos suponer que en el clásico Chivas-América, se anuncia que el árbitro del cotejo correrá los 90 minutos sin una pierna, pero además pitará las incidencias del juego con un criterio a favor de la escuadra americanista. ¿Cuál sería el resultado? ¿Alguien creería que se trata de una contienda seria, confiable y creíble? ¿Se podría dar crédito al resultado de ese juego?

Está claro que un juego como ese no sería otra cosa que un fraude, una burla para los aficionados. Bueno, pues algo así podría ocurrir en la elección presidencial que arrancará de manera legal y formal este viernes.

Y es que, como todos saben, los partidos representados en la Cámara de Diputados, han sido omisos en su responsabilidad constitucional de elegir a tres consejeros del IFE faltantes, que debieron estar en funciones desde el 30 de octubre de 2010. En otras palabras, que los diputados, sus respectivos partidos y el IFE, hoy no sólo operan de manera ilegal, sino en forma inconstitucional.

Pero además de esa grave falta, los seis consejeros que hasta el día de hoy están en funciones obedecen a los partidos que los impusieron en el cargo. Por el PAN, están los consejeros Macarita Elizondo y Benito Nacif; por el PRD el consejero presidente, Leonardo Valdés y Alfredo Figueroa, y por el PRI, Marco Antonio Baños y Javier Guerrero. Cualquiera podría decir que se trata de un reparto equitativo y que, por tanto, de los tres restantes, le corresponderían uno a cada partido, para que el reparto del IFE sea equilibrado.

Pero lo que pocos saben es que los cuatro primeros, los consejeros afines al PAN y el PRD, actúan como mafia que mayoritea todos los días a los dos del PRI. En otras palabras, que gracias a la reforma electoral de noviembre de 2007, los partidos demolieron la ciudadanización del IFE y se apropiaron, de manera grosera, inmoral y nada democrática, de los conejeros que, por esa razón, son consejeros de partido. Lo anterior explica la razón por la que hasta hoy ha sido imposible designar a los tres consejeros faltantes.

Pero lo explicamos con peras y manzanas. Resulta que entre 2006 y 2009, el PAN y el PRD eran la primera y segunda mayoría en la Cámara de Diputados. Por esa razón se repartieron cuatro de los primeros seis consejeros partidistas –que no ciudadanos–, del nuevo IFE. También por esa razón –y en su condición de minoría–, al PRI le correspondió tomar sólo dos posiciones.

Pero en 2009, el PRI y su aliado, el PVEM, se convirtieron en la fuerza mayoritaria en San Lázaro y, por ello, los tricolores y los verdes reclamaron los tres lugares de los consejeros a elegir en octubre de 2010. El acuerdo de origen –de 2007, cuando el PRI era la tercera fuerza en Sal Lázaro–, establecía que al PRI le correspondía sólo un consejero durante el reparto previsto para octubre de 2010. Sin embargo, el tricolor desconoció ese pacto y con su nueva mayoría reclamó los tres consejeros, a fin de que, sumados a los dos que ya tiene, pidiera llegar a cinco.

El jaloneo sobre ese nuevo reparto empantanó las negociaciones y hasta hoy están paradas, sin que a nadie le importe que la elección presidencial se pueda desbarrancar, en tanto pretende ser reventada por los consejeros aliados del PAN y el PRD. Es probable que en las próximas horas, el PRI y el PVEM consigan dos de los tres consejeros que reclaman, con lo que tendrían cuatro consejeros, contra cinco de la dupla PAN-PRD.

El PRI está en desventaja frente a los aliados PAN y PRD. Pero esas son las reglas que aprobaron los partidos, cuando quitaron a los ciudadanos el control del árbitro. Por eso existe el riesgo de que la elección sea reventada. Al tiempo.

EN EL CAMINO.

En Veracruz la culpa no es del indio, sino del que lo hizo compadre.

Los planes de Videgaray y Peña Nieto

Campos Elíseos / Katia D'Artigues

Las llamadas de Josefina


¿Qué político ha formado equipo, si bien estudiantil, tanto con Martí Batres como con Ernesto Cordero y José Antonio Meade? Su nombre es Luis Videgaray, priísta, quien todo indica que será el coordinador de la campaña de Enrique Peña Nieto a la Presidencia.

Abogado por la UNAM y Economista por el ITAM (cursó las carreras al mismo tiempo al igual que Meade, uno de sus más cercanos amigos a la fecha), hizo planilla con Martí en tiempos del controvertido Consejo Estudiantil Universitario, que llevó a la realización del Congreso Universitario y de ahí, a la reforma universitaria. Martí sí entró a la lista, él se quedó a punto… y apoyó a Cordero para ser presidente del consejo de estudiantes cerca de 1990.

Luis Videgaray es un hombre al que la vida lo ha sorprendido con las oportunidades que le ha dado en los últimos años. Priísta desde los 17, sí quería estar en la política, pero la vida lo llevó por otros caminos. Fue asesor de Pedro Aspe en la Secretaría de Hacienda y luego se fue a trabajar con él en Protego Asesores, una consultoría en la que él se encargó de reestructurar deuda pública de Estados.

Así conoció a Peña Nieto, quien era el coordinador de los diputados priístas -en un Congreso sin mayoría- cuando Pedro Aspe, tras una negociación con el entonces gobernador, Arturo Montiel, lo mandó a hablar con él. Se cayeron bien y el tema de la nueva ley de deuda salió tras de que hizo mucha labor de cabildeo con los diputados de todos los partidos.

Lo tomó por sorpresa la invitación de Peña Nieto a ser secretario de Finanzas. Y la decisión de irse la consultó con tres personas: Su esposa, Virginia; su madre, abogada y quien sacó a los tres hijos Videgaray adelante tras la muerte de su esposo cuando Luis, el mayor, tenía 11 años, y con Pepe Meade. Decidió dar el salto.

Se quería concentrar en ser técnico y reestructura las finanzas del Estado, pero su buena relación con el Congreso lo llevó a ser el interlocutor natural con el Legislativo. Y ahí conoció a… Eruviel Ávila, de quien luego sería coordinador de campaña sin haber coordinado nunca una.

Videgaray dice que ya no hace planes para su vida. Hace bien.

Ayer, releyendo el libro “Los Suspirantes”, me topé con un dato interesante en el capítulo que Guillermo Osorno hizo sobre Josefina Vázquez Mota, fruto de varias entrevistas con ella y con otros personajes, claro.

¿Recuerda la reciente polémica sobre una llamada que Josefina dijo tener con Luis Carlos Ugalde temprano en la noche del 2 de julio cuando él le habría dicho —y ella lo sostiene— que Felipe Calderón iba a adelante por un pequeño margen? Bueno, pues en la entrevista con Osorno revela que no sólo fue una llamada, sino 3. Lo cito textual: “La tres veces que hablé con él reconoció que habíamos ganado. Pero fueron llamadas muy difíciles porque le pedíamos que reconociera públicamente el triunfo, sobre todo en esas condiciones de polarización”.

Ugalde insiste en que no le dijo que iban adelante… al menos hasta antes de las 11 de la noche, momento en el cual él ni sabía el resultado que le fue entregado en el último momento antes de pasar al aire en televisión a hacer ese memorable anuncio de que no daría ganador. En su libro, “Así lo viví” no hace referencia a llamada alguna más que con Fox y Carlos Abascal. Y que no le tomó la llamada ni a Felipe Calderón ni a Elba Esther Gordillo.

Y ah, otra cosa, Josefina en la entrevista sitúa en otro momento, hasta el miércoles a las 4 de la mañana con 16 minutos, cuando llevaban ya una ventaja, fue el momento en el que Luis H. Álvarez le dijo: “Ya me puedo morir, Josefina, es todo lo que yo quería ver en mi vida”.

Será que no es lo mismo decirlo por escrito que en video, supongo.

Cómo estarán las cosas en Veracruz, que ayer fue necesario que el gobierno federal diera a conocer el Operativo Veracruz Zeg…perdón, Seguro. Los detalles se los presento en la edición on line de esta columna. Por cierto ¿sabe quién será uno de los oradores durante uno de los actos de AMLO en Washington? ¿y qué hizo Paulina Velasco el día que Santiago Creel le dio el anillo de compromiso? Y después de 10 meses de muerto, hoy en Caracas entierran al ex presidente…Se acabó aquí el espacio.

¿Vieja guardia… o guarida?

Marco A. Flota / Grillotina

Fue don Adolfo López Mateos el que inventó darle chamba a los ex presidentes, para tenerlos quietos, especialmente al Tata Lázaro, quien hasta intentó irse a Cuba para combatir contra los gringos en Bahía de Cochinos (muchos años antes de los cochineros del PRD, creado por su vástago Cuauhtemito).

Años después don Jesús Reyes Heroles pronunció su segunda frase más célebre:

“Un político sin chamba es un guerrillero en potencia”

Con tales antecedentes, el nuevo PRI ha decidido poner a trabajar a sus ex gobernadores. En especial a los más recientes, para que no les entre la nostalgia de la plenitud del pinche poder en sus estados.
Es el caso, digamos, de José Reyes Baeza, ex mandatario de Chihuahua, a quien han encargado Nayarit, Jalisco, Colima, Michoacán y Guerrero, para que en ellos promueva el voto y opere la maquinaria que debe regresar al PRI a Los Pinos. Misma tarea dieron, pero en Querétaro, Hidalgo, Tlaxcala, Morelos, DF y Edomex, a René Juárez Cisneros, quien no es tan recién ex gobernador: Salió hace 6 años. Pero como el nuevo mandatario de Guerrero, Heladio Ramírez, sí ex reciente ex priísta, puede entrarle la tentación de “asesorarlo”.

(Amplio paquete- 6 entidades- encargaron a Juárez Cisneros pero, si usted se fija bien, difícilmente le permita la gente del Gelboy poner un pie en el Estado de México o las huestes de doña Beatriz en el DF. Y en cuanto a Hidalgo, Tlaxcala y Morelos los puede recorrer a pie... y en un día).

A ver si se adapta el tamaulipeco Eugenio Hernández, porque no va a encontrar cabrito, machaca ni carne asada en Chiapas, Tabasco, Quintana Roo, Campeche y Yucatán. Suponemos que le hará el asco al PAN de cazón campechano o a los PANuchos yucatecos, pero al menos en la tierra de Ivonne Ortega Pacheco podrá degustar la cochinita PRIbil.

A Jesús Aguilar Padilla, quien acaba de perder Sinaloa con Malova, lo premian mandándolo a Veracruz, donde no tendrá a mano los mariscos de “Los Arcos”, pero no cantan mal las rancheras las delicias marítimas de “Villa Rica”, en Boca del Río. En cambio, suponemos que se le indigestará la cecina de Oaxaca, asada por Gabino Cue, o el mole poblano, guisado por Rafael Moreno Valle.

Como se ve, la intención es distanciar a los ex gobernadores de su terruño por aquello del no te entumas... o entumas al sucesor. Pero no alejan tanto al duranguense Ismael Hernández, pues lo mandan a Zacatecas, San Luis Potosí y Aguascalientes: 3 estados recuperados por el PRI. Pero le añadieron a su paquete Guanajuato, donde sólo podrá obtener el voto de las momias, dado que los priístas en las buenas épocas hacían votar hasta a los muertos.

Como Humberto Moreira todavía no es ex gobernador, sino gobernador con licencia, tenía que darle chamba a su antecesor, Enrique Martínez y Martínez: Le encarga la campaña en las dos Californias, Sonora, Sinaloa y Chihuahua.

Sin embargo, este último Estado, Chihuahua, es el que le hubiera gustado al veracruzano Fidel Herrera, para hacerse a la idea de que está gobernando junto con Duarte, aunque sea César Duarte, el norteño, no Javier, su paisano. Pero a Herrera lo mandan a Tamaulipas, Nuevo León, Coahuila y Durango.

Al menos en Durango se le alimentará el ego a Fidel cuando escuche que: “Aquí gobierna Herrera”. (Aunque se trate de su tocayo Jorge Herrera Caldera, quien acaba de tomar posesión)


¡RRIINNGG!
-Bueno, casa de campaña de Josefina Vázquez Mota...
-¿Es cierto que su coordinador de campaña, Ernesto Ruffo, dijo que ella “es una heroína”?
-Sí, pero Josefina no es heroína, es Mota....

EPIGRILLO
Para evitar un comando
-Monterrey está cañón-,
Góber de Nuevo León
llevó a sus niños a Orlando
(Mientras, los regios, orando)

Indignados, movimiento que cruza el Atlántico

Jenaro Villamil

En 1920 Paul Klee pintó su acuarela Angelus Novus. Es la imagen de un ángel fragmentado, temeroso, con mirada elusiva como el futuro. El filósofo Walter Benjamin, en 1940, escribió que el Angelus Novus representa el espanto “ante esta tempestad a la que llamamos progreso”. Era el año de la firma del pacto nazi-estalinista que auguraba la guerra más cruenta y devastadora del siglo XX.

El apunte de Benjamin es una de las inspiraciones del filósofo y diplomático Stéphane Hessel, autor de un breve manifiesto de apenas 50 páginas titulado ¡Indignaos!, convertido de inmediato en la hoja de ruta del movimiento de los Indignados que ha tomado las calles de las ciudades principales de España, Grecia, Israel, París y que ha cruzado el Atlántico y está en Wall Street.

En menos de dos semanas de protesta en el parque Zuccotti, de Manhattan, y la expresión de los indignados estadunidenses crece. La detención masiva de 700 manifestantes y el gas pimienta arrojado contra los participantes neoyorquinos no ha apagado la protesta. Al contrario, la extendió a otras ciudades norteamericanas.

El mismo tono de las protestas y la convocatoria a través de redes sociales está en el movimiento estudiantil de Chile, en las primeras marchas que acompañaron a Javier Sicilia en el Movimiento de Paz con Justicia y Dignidad. Seguramente, en México nos deparan otras manifestaciones –hasta ahora apagadas por el miedo y la indiferencia– enlazadas con los indignados de muchas otras partes del mundo.

Estos primeros apuntes constituyen una reseña, análisis y comentario de las tesis sencillas y eficaces que Stéphane Hessel ha planteado en este libro, aparecido en diciembre de 2010, y convertido en un best seller de los movimientos altermundistas, indignados y pacifistas de esta nueva era.

Hessel, la Juventud de los 93 Años

“Noventa y tres años. Es algo así como la última etapa. El final ya no está muy lejos”.

Con estas tres breves frases Hessel conjura el ocaso de una vida extraordinariamente productiva como militante, diplomático y filósofo para hablarle a las nuevas generaciones. El joven Hessel, protagonista hace 66 años del Consejo Nacional de Resistencia de Francia, dialoga con el joven de 93 años que lanza el siguiente alegato:

“El motivo fundamental de la Resistencia fue la indignación. Nosotros, veteranos de la Resistencia y de las fuerzas combatientes de la Francia Libre, apelamos a las jóvenes generaciones a dar vida y transmitir la herencia de la Resistencia y sus ideales. Nosotros les decimos: coged el relevo, ¡indignaos! Los responsables políticos, económicos, intelectuales y el conjunto de la sociedad no puede claudicar ni dejarse impresionar por la dictadura actual de los mercaderes financieros que amenazan la paz y la democracia”.

Por supuesto, Hessel no está dando un diagnóstico nuevo. La energía de su texto no radica en este punto sino en la sugerente convocatoria a tomar la iniciativa, a partir de la indignación, no de la exasperación, ni la desesperanza, mucho menos del cinismo prevaleciente.

Su convocatoria no se limita a Francia, mucho menos a Europa. Quizá sin proponérselo su alegato convirtió la indignación en el motor de las manifestaciones en los países de la Unión Europea –atenazada por la quiebra del mercado común y sus promesas de riqueza para todos-, en Estados Unidos, en América Latina, en el mundo árabe y hasta en Japón. Esta nación asiática, resquebrajada tras el efecto de Fukushima, es decir, el fracaso de la segunda “utopía nuclear” que ha detonado el malestar social en un país que se preciaba de un autocontrol cívico milenario.

Indiferencia e Indignación

Hessel parte de una premisa mayor que han corroborado las recientes revueltas en el mundo árabe y en España y Grecia: “vivimos en una interconectividad que no ha existido jamás. Pero en este mundo hay cosas insoportables. Para verlo, debemos observar bien, buscar”.

Y líneas abajo, Hessel plantea una de las tesis que ha seducido por su claridad y contundencia:

“Yo le digo a los jóvenes: buscad un poco, encontraréis. La peor actitud es la indiferencia, decir ‘paso de todo, y me los apaño’. Si os comportáis así, perdéis uno de los componentes esenciales que forman al hombre: la facultad de indignación y el compromiso que le sigue”.

En esta frase, Hessel anticipa lo que será su segundo manifiesto, editado este año, Comprometéos!

El joven de 93 años argumenta dos razones fundamentales para indignarse:

“La inmensa distancia que existe entre los muy pobres y los muy ricos, que no para de aumentar”. Esta es una innovación del siglo que después de la Guerra fría prometió el progreso gracias al libre mercado. El resultado: ha arrojado a las calles del desempleo, el subempleo y la indignidad a millones de jóvenes que supuestamente iban a ser los herederos del brillante mundo libre que cantaron las sirenas tras el derrumbe del Muro de Berlín y el bloque soviético. En contraste, una élite cada vez más reducida, concentra riqueza, opulencia y soberbia. Banqueros y sus gerentes, dueños de medios y sus intereses, especuladores y criminales de cuello blanco que detonan “burbujas” financieras y quiebran a los Estados.

“Los derechos humanos y la situación del planeta”. Lo advierte Hessel, quien fue uno de los principales redactores de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la ONU, en 1948.

La universalidad de estos derechos obliga a actuar también, universalmente, frente a cualquiera de sus violaciones: al libre tránsito, a la dignidad humana de los migrantes, a la libertad de expresión, a la libertad de asociación, al derecho a la salud, a la educación, a la vivienda, a condiciones de vida dignas.

Hessel explica que esta Declaración Universal de 1948 tuvo un objetivo central:

“Desbaratar el argumento de plena soberanía que un Estado puede hacer valer mientras comete crímenes contra la humanidad en su territorio. Este fue el caso de Hitler, que se creyó dueño y señor autorizado a provocar un genocidio”.

¿Cuántos nuevos y peligrosos Hitlercitos que se sienten “autorizados” y hasta heroicos no existen ahora en el mundo? No nos vayamos lejos. En México padecemos a una réplica a escala de autoridades corrompidas, avorazadas, que prefieren justificar los baños de sangre a comprometerse a garantizar una convivencia digna, pacífica. Hasta se comparan con Churchill cuando se parecen más a la lógica de Hitler.

Frente a esto, Hessel advierte que lo peor es la indiferencia. Y la exasperación.

Exasperación, Violencia y Esperanza

Hessel abunda sobre un fenómeno que conoce muy bien por su compromiso diplomático desde el 2002 en los territorios palestinos ocupados en Gaza. Teoriza sobre la pertinencia o no del terrorismo ante una ocupación militar. Y la viabilidad de los métodos no violentos.

“¿Le sirve de algo a Hamas enviar cohetes a la ciudad de Sdérot? La respuesta es no. No sirve a su causa, pero podemos explicarnos estos actos por la exasperación.

“En la noción de exasperación, hay que comprender la violencia como una lamentable conclusión de situaciones inaceptables para aquellos que las sufren…No deberíamos exasperarnos, deberíamos esperanzarnos. La exasperación es una negación de la esperanza. Es algo comprensible, casi diría que natural, pero precisamente por eso no es aceptable. Porque permite obtener los resultados que puede eventualmente producir la esperanza” (cursivas mías).

Piensen en estas palabras las sociedades exasperadas por la violencia doble y hasta triple del crimen organizado, de las fuerzas policiacas y militares que dicen combatirlo y ahora hasta de grupos paramilitares. Son explicables la exasperación, el temor y el odio que de ellas se derivan, pero no justificables. Las principales víctimas son los ciudadanos, reducidos a la peor indignidad: ser una cifra más en el conteo de miles de muertos, criminalizados a priori en el supremo tribunal de las apariencias.

La solución no es la violencia, subraya Hessel.

“Hay que comprender que la violencia da la espalda a la esperanza. Hay que dotar a la esperanza de confianza, la confianza en la no violencia. Es el camino que debemos aprender a seguir.

Tanto del lado de los opresores como de los oprimidos, hay que llegar a una negociación que haga desaparecer la opresión; eso es lo que permitiría que no haya violencia terrorista. Es por esta razón que no deberíamos acumular mucho odio”, argumenta.

Morena y las encuestas

Miguel Ángel Granados Chapa

Se realizó el domingo en el Auditorio Nacional la asamblea constitutiva de una singular agrupación, el Movimiento de Regeneración Nacional, Morena. Al encabezar el acto Andrés Manuel López Obrador, su constructor y dirigente principal, reveló las peculiaridades y contradicciones de una organización hecha a mano (y a pie), no sólo con sentido electoral, pero que está lista para participar en los comicios presidenciales venideros.

No hay duda de que ningún movimiento en torno de ningún candidato o aspirante a suceder a Felipe Calderón contiene la potencia que se conoce en el Morena y de que se percibió una alegre porción anteayer. No es imposible convocar a diez mil asistentes a reuniones en el Auditorio Nacional. Lo hicieron en septiembre pasado el presidente de la república y el jefe del gobierno del Distrito Federal, abusando ambos de la libertad propagandística que otorga un mal dibujado propósito de evitar los personalismos pagados con recursos del erario. El hito, por lo tanto, no consiste en la pletórica asamblea congregada por López Obrador, sino en la valiosa heterogeneidad de su movimiento: el domingo, por un lado, acudió una muestra de las multitudes (cuatro millones dice su dirigente) que integran el Movimiento. Por otro lado, fueron presentados los consejos ejecutivo y consultivo. compuestos en su mayor parte de mexicanos excepcionales que entregan su tiempo y su energía a un proyecto en cuya confección han participado también muchos de ellos No son políticos a la antigua usanza, de los que se acomodan "picando piedra" es decir haciéndose un lugar cerca del candidato presidencial para que éste los coloque en posiciones de gobierno a la hora del triunfo. Este es un extremo tan lejano en este momento, que pecarían de ingenuos quienes se aproximaran con sus talentos y experiencias en pos de una chamba en Morena. Allí, en el sentido laboral de la expresión, no hay vacantes, aunque haya espacio para todas las personas que estén convencidas de que es inadmisible la situación actual de México y de que es posible modificarla.

Morena es un abigarrado conjunto de fuerzas y de expresiones. No todos sus integrantes son ciudadanos hasta ahora ajenos a la política. Hay en ese movimiento miembros de los partidos que apoyaron en 2006 a López Obrador. Es posible esa doble militancia porque Morena no es una organización con capacidad para presentar candidatos, aunque sí para hacerlo en elecciones como lo hará encargándose de la organización y vigilancia de los próximos comicios, según convenio que incluyó al PRD, el más renuente de los tres partidos mencionados.

Morena corresponde a una antigua concepción de López Obrador, creyente desde siempre en la participación directa de la gente en sus propios asuntos. Desde joven administrador pública en La Chontalpa, hasta la conversión del PRD en un movimiento capaz en 1997 de obtener triunfos que modificaron el funcionamiento de la república (una mayoría opositora en la Cámara de Diputados, y el gobierno capitalino). Logró también encabezar la oposición más permanente a una elección tenida como fraudulenta) y ha salido con la gente a la calle en contra de la desnacionalización de Pemex (que se frenó entre otros factores por esa movilización).

Distante y aun opuesto a la dirección de su propio partido, ahora López Obrador está a la cabeza de un Morena susceptible de actuar en refuerzo de partidos políticos, sin López Obrador. Deliberadamente se ha dejado en la penumbra, o ni siquiera se han pactado, los mecanismos que hagan práctica la fórmula que han pactado López Obrador y Marcelo Ebrard: será, de entre ellos, candidato quien esté mejor situado en las encuestas.

Así llanamente hablando, la fórmula es absurda. Los sondeos de opinión pública actúan en una realidad virtual, mientras que la decisión de quién sea el candidato de la izquierda tiene que adoptarse en la realidad real, la de la gente que votará conforme le satisfaga un líder o un partido. No objeto la investigación demoscópica como instrumento para percibir algunos rasgos de esa realidad real. Lo que digo, en el caso particular concreto de las encuestas que escogerán entre López Obrador y Ebrard, es que dejarán en la inmovilidad a todo un movimiento, cuyos miembros están listos para actuar y no podrán hacerlo, en espera de que el azar les permita ser escogidos para contestar un cuestionario y de ese modo influir en el resultado, que ha de pasar por la mediación de los sondeadores.

El azar es realmente azaroso. Aunque desde que cundieron los sondeos electorales he tenido un domicilio fijo, soy titular de por lo menos dos número telefónicos, el de mi oficina y el de mi casa, y ahora el de un móvil y, hasta hace poco al menos, era un activo participante de la vida callejera, jamás me he topado con quien realice una encuesta. Jamás se me ha preguntado mi preferencia electoral. Y supongo que esta peculiar, y a mi juicio extraña marginación, le ha ocurrido a millones de personas. ¿Pueden unos partidos y unos aspirantes confiar su destino en este azaroso azar?

La exposición al público, lo que no puede hacerse sino a través de los medios, es factor, dicen los expertos para contar entre las preferencias electorales. Si eso es verdad, ¿tenía Ernesto Cordero una presencia en los medios como secretario de Hacienda menor que la muy desordenada que se aprecia hoy? ¿Y es únicamente esa exposición pública la que lo hace crecer en las preferencias como se dice que está ocurriendo?

Tengan cuidado con las encuestas, todos. Pueden ser desdichadas.