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jueves, octubre 28, 2010

Dictaduras mediáticas

Martha Anaya / Crónica de Política

En un principio, refiere Porfirio Muñoz Ledo, el Estado utilizó a los medios como factor de legitimación política, otorgando concesiones muy ventajosas para los dueños de las empresas mediáticas y estos se convirtieron en cómplices de los beneficios mutuos que este maridaje les generaba.

Con el transcurso del tiempo, agrega, el poder económico de los medios creció desmesuradamente: su capacidad de dominio y penetración rebasó en muchos sentidos al aparato estatal y a la política misma, constituyéndose en un poder que en la vía de los hechos manifestó abiertamente sus pretensiones de imperar sobre la vida pública del país.

Los difusores de medios electrónicos se adjudicaron un papel preponderante para la formación de una opinión pública dirigida a sus propios intereses, desnaturalizaron el sentido cívico de este concepto y se convirtieron en intermediarios entre el Estado y la sociedad, atribuyéndose muchas veces, de manera ilegítima, una representación que no necesariamente tienen.

Mas sin embargo –subraya Muñoz Ledo–, juegan un rol decisivo en la determinación de la agenda política, económica y social, predisponen la opinión pública a favor o en contra de iniciativas gubernamentales, o intentan erosionar la imagen de figuras públicas mediante la manipulación. Incluso, y sin pudor alguno, han tratado de influir indebidamente en los resultados de los procesos electorales, políticos, legislativos y hasta judiciales.

Una parte considerable de la clase política –acusa–, ha decidido privilegiar sólo sus intereses coyunturales y no ha defendido republicanamente a la sociedad en su conjunto de los abusos que este poder fáctico comete.

Ante esta claudicación de la política, las empresas mediáticas han adquirido un poder más amplio que la mayoría de los funcionarios públicos y que los empresarios en general, pues los poderes políticos formales están más acotados jurídicamente, mientras que los medios se mantienen al margen de una regulación clara y precisa. Esta opacidad e imprecisión legal –advierte–, les ha permitido preservar y ampliar sus privilegios.

Cierto –reconoce—la crítica a la clase política y a toda manifestación de fuerza es necesaria y razonable, pues toda expresión de poder debe estar sujeta a los límites que las leyes establezcan, con el claro objetivo de impedir abusos. En ese tenor, es cuestionable que los medios electrónicos, gozando de una gran fortaleza, permanezcan intocados en todos los sentidos cuando cometen excesos.

Los medios, por supuesto, pueden criticarlo todo y a todos, pero cuál es la vía pública para criticarlos a ellos. Sin participación ciudadana en el control de los medios se construyen auténticas dictaduras mediáticas.

Esto es lo que estamos viviendo hoy en México. Y si no se regula a las televisoras, dijo recordando a Karl Popper, “éstas aniquilarán nuestras democracias”.

Porfirio Muñoz Ledo volvió a esta advertencia –expuesta originalmente en una iniciativa que duerme el sueño de los justos en San Lázaro– ahora que su “Bitácora Mexicana” llegó a sus 250 programas de transmisión.

La insistencia en el tema no estaba de más.

Los estereotipos de Carlos Salinas

Rubén Cortés

Al inaugurar el foro “México, entre el Norte y el Sur”, auspiciado en Madrid por la Fundación Botín, el ex presidente Carlos Salinas desmanteló estereotipos plantados en México por los enemigos del TLC.

Los transcribo:

—Frenó el acceso del campesinado a la tierra.

No. El ejido se consolidó, creció la superficie de tenencia de la tierra y el reparto benefició a dos millones de campesinos, mucho más en sólo 16 años que en siete décadas de reforma agraria. Abrió la propiedad a más de un millón de mujeres.

—Desindustrializó México.

Falso. Despegó el sector de la manufactura de exportación. Nos convertimos en uno de los principales productores de la industria automotriz y textil, aunque en ésta China luego nos desplazó.

—Provocó el abandono de América del Sur.

Incierto. Se firmaron acuerdos con Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica y Venezuela. El nivel de exportaciones hacia allá se elevó en 112 por ciento en cinco años. México creó las Cumbres Iberoamericanas, para unificar la voz de la región.

—Encadenó nuestro comercio a Estados Unidos.

Mentira. Desde antes del TLC, el comercio con Estados Unidos era entre 60 y 90 por ciento del total de las exportaciones. ¡Se optimizó!

—Arruinó a los trabajadores.

Invento. La mano de obra del sector exportador elevó a la mitad sus ingresos. Sí afectaron nuestras asimetrías geográficas internas. En el norte, más de la mitad de la mano de obra está en el sector exportador, pero en el sur sólo cinco por ciento está en ese sector y sus salarios no mejoraron con el impacto positivo derivado del acuerdo.

—Provocó migración.

No. La explosión migratoria se produjo tras el Error de Diciembre de 1994, durante el arranque del gobierno de Ernesto Zedillo. El TLC propició que Estados Unidos prestara dinero a México, el país saliera más rápido del hoyo y se revirtieran los flujos migratorios.

—Desplazó la producción de alimentos.

Falso. La producción de maíz creció de 15 millones de toneladas en 2004 a 30 millones en 2008. El consumo interno de proteínas aumentó 40 por ciento y los precios bajaron 30 por ciento. México se convirtió en el segundo vendedor de comida a Estados Unidos.

—La globalización canceló la soberanía.

No. La defensa de la soberanía viene del interior. Más afectan las crisis como la de 1995 y las malas maneras de resolverlas.

En fin, no lo tiene que decir el ex Presidente: el TLC fue sólo una carretera inaugurada hace 16 años, con capacidad para ser recorrida por los mejores ferraris.

¡Pero jamás la bachearon!

Esos baches se llaman reformas estructurales.

Zedillo, Fox, Calderón y la clase política no las hicieron.

Salinas hizo lo suyo. Que fue bastante.

Aprueban “Ley Simi” en México

Omar Sánchez

Ahora cuando el IMSS no cuente con los medicamentos necesarios que tiene que dar a los derechohabientes, se verá obligado a expedir vales que serán intercambiables en farmacias seleccionadas.

La adición aprobada al tercer párrafo del artículo 91 de la Ley del Seguro Social dice que en caso de que las farmacias del instituto no cuenten con el abasto suficiente para el surtimiento de las recetas, se procederá a utilizar cualquier medio de cambio electrónico o convencional como vales, bonos o tarjetas que se entregará al asegurado para que los pueda intercambiar con medicamentos.

En medio de cuestionamientos por parte del PRD y PT por la ilegalidad del proceso, fue aprobada la ley. De acuerdo con los perredistas a la bancada perredista sólo es para favorecer a dueños de farmacias particulares como las del Dr. Simi y Fénix
La bancada de Alejandro Encinas acusó que con esto el partido Verde Ecologista, promovente de la Ley, pagará facturas a quienes han apoyado a la bancada verde.

“Es más sencillo aumentarle el presupuesto al IMSS, que hacer todo el mecanismo que le da un negocio a quienes ya sabemos están detrás del PVEM”, expuso el perredista Guadalupe Acosta Naranjo.

¿Quién manda en México?

Gregorio Ortega Molina / La Costumbre Del Poder

El adelanto dado en el semanario Proceso del nuevo libro de Porfirio Muñoz Ledo, es tema de conversación en los círculos del poder. No el principal, como solía ocurrir. El político del jus sanguinis dejó de ser referente, lo que es un error, porque si bien perdió apostura política y permitió mellar su dignidad, de ninguna manera menguan su inteligencia ni su buena pluma: es un hombre de ideas, a ellas debió dedicarse.

En esta ocasión el diputado federal por el PT fue visitado por las Pitias. Es cierto, los signos, los acontecimientos y la realidad indican que México ha perdido viabilidad; también es verdad que este saqueado y aterido país está en proceso de 'afganización', como lo piden a gritos las últimas declaraciones de Hillary Clinton, de Bill Clinton y de Vicente Fox Quesada.

Los muy difundidos sucesos de Ciudad Juárez, Reynosa, Tijuana, Ciudad Victoria, el asesinato de 13 presidentes municipales, de un candidato a gobernador, indican que el análisis del señor diputado es válido. Pero hay más, tenemos a la vista cifras y datos que muestran el proceso acelerado de decadencia: en las instituciones, en la sociedad, en el gobierno que permite que ocurra lo que azora, pero también disminuye el valor que pueden dar los mexicanos a su patria, a sus personas. Lo han convertido en un país devaluado anímica y culturalmente: ahora los mexicanos hacen lo que los negros no están dispuestos a hacer.

Por investigación de El Diario, de Ciudad Juárez, nos enteramos que en 2009-2010 cerraron 5 mil 900 pequeños negocios. Las cifras de dicha investigación muestran que el cierre de tiendas de barrio se aceleró en las últimas dos semanas a consecuencia de extorsiones, pues al menos 48 establecimientos clausuraron en ese periodo. El reporte de la Cámara Nacional de Comercio en Pequeño indica que el padrón de negocios de este tipo cayó de 7 mil establecimientos que tenía en 2007, a sólo mil 100, como consta en su reporte más reciente.

Por otro lado, señala la investigación que el coordinador de la Mesa de Seguridad, Arturo Valenzuela Zorrilla, sostiene que la modalidad de la extorsión o cobro de piso se ha modificado, ya que de los puestos de hamburguesas y negocios pequeños y medianos, los delincuentes pasaron a vender protección a los grandes centros comerciales.

¿Qué país puede resistir, ante la inseguridad jurídica, la extorsión, la ausencia de autoridad, la ingobernabilidad de amplias zonas? No se trata de rasgarse las vestiduras, mucho menos de hacer apología del delito al ponderar las novísimas prácticas comerciales que imponen para determinar quién manda.

De lo que se trata es de establecer un diagnóstico preciso para aportar propuestas de solución adecuadas al problema, y no únicamente para buscar un enemigo común que unifique a los mexicanos con el propósito de hacerle un zurcido invisible al -por el momento- irreparablemente roto tejido social.

Las cifras de lo que sucede con la inversión extranjera y con los capitales nacionales, son aportadas por el Banco de México: Entre 2007 y 2009 las empresas extranjeras que operan en México remitieron a sus países de origen utilidades por 9 mil 18.5 millones de dólares; la suma supera en 91 por ciento las ganancias que transfirieron las firmas extranjeras a sus matrices en el primer trienio del gobierno anterior, que fueron de 4 mil 716.9 millones de dólares, y también fue mayor, en este caso en 89 por ciento, a la de los tres primeros años de la administración del último presidente priista.

Empresarios mexicanos transfirieron recursos al exterior para realizar inversiones en actividades productivas por 7 mil 598.1 millones de dólares en 2009, cantidad que superó en 556 por ciento la del año previo, que fue de mil 157.1 millones de dólares, de acuerdo con el informe citado.

Lo anterior sólo puede tener un significado: disminuye la confianza en México, a lo que habría que añadir las exigencias que sobre el comportamiento económico imponen los nuevos ejércitos, como los definió Juan José Millás en su columna de El País del último 15 de octubre.

Escribió el fino y oportuno analista español: “El ruido de sables ha sido sustituido por el de la ladronera, pero los golpes de Estado siguen siendo golpes de Estado, los dé un general o un financiero. Sometida al fin la institución castrense al poder civil, los políticos se humillan ahora ante los coroneles de la Bolsa. Quiere decirse que las pistolas han sido sustituidas por corbatas de seda y los uniformes verdes por trajes de Armani. El resultado final es que a usted y a mí nos aprietan las tuercas (si tenemos la fortuna de que todavía haya margen para apretárnoslas).

“Aceptamos como inevitable la existencia de los mercados globales al tiempo de afirmar su ingobernabilidad. En otras palabras, ni somos responsables de su aparición ni tenemos margen de maniobra alguno para corregir sus atropellos. He aquí la gran trampa intelectual del fenómeno. Dado, pues, que lo que sufrimos es un desastre natural y no un atraco pistola en mano, los políticos peregrinan hasta los nuevos cuarteles, donde son recibidos por los dioses del dinero, a quienes prometen el sacrificio de equis doncellas y de tantos jóvenes para apaciguar sus ánimos. No habíamos terminado de rescatarlos de su bancarrota con el dinero del contribuyente (el de usted y el mío) y ya estaban solicitando más vírgenes, más jóvenes, menos déficit. ¿Cómo se somete a un ejército de esta naturaleza?”

Es en este contexto que descarrila el oráculo de Porfirio Muñoz Ledo, porque no nada más México puede convertirse en una nación inviable, en un Estado fallido. La soberbia de los nuevos ejércitos y los poderes fácticos harán que la guerra atómica palidezca ante la ocupación económica, nueva esclavitud, nuevos dioses, posiblemente nuevos Estados, hasta en tanto la humillación parezca soportable a quienes la padecen.