lunes, junio 30, 2008

¿De qué sirve correr si estamos en el camino equivocado?

No hay que ser un genio para darse cuenta de que tanto a Felipe Calderón como a la gran mayoría de los legisladores del PRI y del PAN les urge que ya concluya el debate que fue convocado por el Senado de la República como resultado de las acciones de resistencia civil que llevó y está llevando a cabo el movimiento que, en defensa del petróleo, encabeza Andrés Manuel López Obrador.

Y es que a la urgencia de tener aprobada la “reforma petrolera” para poder rendirle buenas cuentas al presidente George W. Bush antes de que concluya su mandato, se suma un problema adicional: la derrota que los defensores del plan calderonista se han llevado durante estas discusiones ha sido fenomenal.

Señalo lo anterior en virtud de que el jueves pasado me tocó asistir como ponente para abordar el tema referente al Régimen Fiscal de Pemex. Y debo decir que resulta más difícil encontrar un lugar para estacionarse cerca de la sede de los debates (por eso me fui en metro), que refutar los argumentos que defienden la absurda e ineficiente reforma presentada por Calderón y su equipo.

Así, durante estas últimas semanas lo que ha quedado en evidencia, es que:

Cada vez estamos más convencidos de que la visión que en su momento llevó al general Lázaro Cárdenas y a los legisladores a establecer la exclusividad de la Nación en materia de explotación de petróleo y sus derivados, no fue producto de un capricho o una simple ocurrencia, ya que los propios hechos nos muestran claramente la importancia estratégica que tiene, que tendrá y que ha tenido este energético en el desarrollo del país.

Luego entonces, ¿qué ha sucedido, por qué razón, si actualmente nuestro país es el sexto productor de petróleo en el mundo, tenemos que importar poco más de 40% de la gasolina que consumimos, 25% del gas natural y millones de dólares en productos petroquímicos?

Más aún: de acuerdo a diversas opiniones, estudios y análisis de instituciones y de especialistas o técnicos ampliamente reconocidos, se ha hecho evidente que el país todavía cuenta con una cantidad muy importante de petróleo, tanto en el subsuelo de su territorio como en aguas someras y profundas.

Ahora sabemos que —ya sea porque contamos con ellas o porque se pueden adquirir— no existen barreras tecnológicas que nos impidan aprovechar en beneficio de la Nación el enorme potencial de desarrollo que ofrece la industria del petróleo.

Todavía más, resulta absurdo que se acepte la premisa que sostiene que Petróleos Mexicanos está en quiebra, o bien que a pesar de los cuantiosos ingresos anuales que recibe haya registrado pérdidas en su operación.

Al respecto conviene señalar que actualmente las ventas anuales de esta empresa superan el billón de pesos, es decir, que sus ingresos representan el equivalente a 50 años del presupuesto anual de la Universidad Nacional Autónoma de México.

De esta manera, la sensatez y el sentido común nos indican que la primera reflexión que debemos de llevar a cabo consiste en saber si nuestro país enfrenta un problema petrolero que se origina en la propia paraestatal, o bien tiene su origen en el tratamiento fiscal y presupuestario que se le ha dado a la empresa, mismo que se deriva de las fallas que presenta el sistema hacendario del país.

Así, por ejemplo, de acuerdo con datos de PEMEX se observa que desde 2000 a la fecha, mientras que esta empresa ha registrado ventas acumuladas por 6 billones 307 mil millones de pesos, ha entregado ingresos a las arcas nacionales por 5 billones 100 mil millones de pesos, cifra que significa 80% de sus ventas.

Contrariamente, si revisamos los recursos presupuestarios que para el mismo periodo se han destinado a la inversión pública directa en Pemex, nos damos cuenta que estos ascienden aproximadamente a 180 mil millones de pesos, cifra que representa, apenas, 3% de sus ventas totales.

Lo anterior es la verdadera razón que explica las circunstancias por las que atraviesa la industria petrolera del país y nos permite afirmar, con la mayor contundencia del mundo, que los recursos económicos generados por nuestra industria petrolera han sido utilizados para eludir una reforma fiscal progresiva, que afecte los intereses de las grandes empresas privadas.

Es decir, que el problema de la paraestatal más bien obedece a un asunto fiscal y presupuestario, y no a uno de carácter energético: Pemex es uno de los principales damnificados de la política económica.

Lo peor de todo es que las iniciativas presentadas por Felipe Calderón no garantizan que la situación fiscal y presupuestaria de Pemex será modificada. En cambio, sí comprometen la entrega del mercado petrolero a la iniciativa privada.

Y es precisamente ahí donde se encuentra la mejor muestra de este neoliberalismo pervertido que busca proteger a pequeños grupos de poder económico en detrimento del patrimonio nacional.

Por esa razón debemos preguntarnos: ¿de qué sirve correr, si estamos en el camino equivocado?

viernes, junio 27, 2008

PALABRAS DEL SECRETARIO DE LA HACIENDA PUBLICA DEL GOBIERNO LEGITIMO EN EL SENADO DE LA REPUBLICA

Mario Di Costanzo
Secretario de la Hacienda Pública
Gobierno Legítimo
26 de Junio

EL REGIMEN FISCAL DE PEMEX

A) Diagnóstico

Durante los últimos meses mucho se ha comentado sobre el petróleo y la industria petrolera en México y en el mundo; de hecho, cada día estamos más conscientes de la importancia geopolítica y comercial de este energético.

Cada vez estamos más convencidos de que la visión que en su momento llevó al general Lázaro Cárdenas y a los legisladores a establecer la exclusividad de la Nación en materia de explotación de petróleo y sus derivados, no fue producto de un capricho o de una simple ocurrencia, ya que los propios hechos nos muestran claramente la importancia estratégica que tiene, que tendrá y que ha tenido este energético en el desarrollo del país.

Luego entonces, habría que preguntarnos qué ha sucedido, por qué razón, si actualmente nuestro país es el sexto productor de petróleo en el mundo, tenemos que importar poco más de 40% de la gasolina que consumimos, 25% del gas natural y millones de dólares en productos petroquímicos.

Más aún, de acuerdo a diversas opiniones, estudios y análisis de instituciones y de técnicos ampliamente reconocidos, se ha hecho evidente que el país todavía cuenta con una cantidad muy importante de petróleo, tanto en el subsuelo de su territorio como en aguas someras y profundas.

Sabemos también, ya sea porque contamos con ellas o porque se pueden adquirir, que no existen barreras tecnológicas que nos impidan aprovechar en beneficio de la Nación el enorme potencial de desarrollo que ofrece la industria del petróleo.

Todavía más, resulta absurdo que se acepte —sin revisar a fondo— la premisa que sostiene que Petróleos Mexicanos está en quiebra, o bien que a pesar de los cuantiosos ingresos anuales que recibe haya registrado pérdidas en su operación.

Al respecto, conviene señalar que actualmente las ventas anuales de esta empresa superan el billón de pesos, es decir, que sus ingresos representan el equivalente a 50 años del presupuesto anual de la Universidad Nacional Autónoma de México, por ejemplo. O al presupuesto del Seguro Social durante casi todo un sexenio.

De esta manera, más allá de ideologías políticas o económicas, la sensatez y el sentido común nos indican que la primera reflexión que debemos de llevar a cabo consiste en saber si nuestro país enfrenta un problema petrolero que se origina en la propia paraestatal, o bien tiene su origen en el tratamiento fiscal y presupuestario que se le ha dado a la empresa, mismo que se deriva de las fallas que presenta el sistema hacendario del país.

Así, por ejemplo, de acuerdo con datos de PEMEX se observa que desde el año 2000 a la fecha, mientras que esta empresa ha registrado ventas acumuladas por 6 billones 307 mil millones de pesos, ha entregado ingresos a las arcas nacionales por 5 billones 100 mil millones de pesos, cifra que significa 80% de sus ventas.

Contrariamente, si revisamos los recursos presupuestarios que para el mismo periodo se han destinado a la inversión pública directa en Pemex, nos damos cuenta que estos ascienden aproximadamente a 180 mil millones de pesos, cifra que representa, apenas, 3% de sus ventas totales.

Esta, señores legisladores, es la verdadera razón que explica las circunstancias por las que atraviesa la industria petrolera del país y nos permite afirmar con la mayor contundencia del mundo, que la situacion de Pemex y de esta industria es resultado directo del fracaso de este neoliberalismo pervertido que busca proteger a pequeños grupos de poder económico, en detrimento del patrimonio nacional.

B) Por qué razón Pemex tiene tan elevada carga fiscal

En México, el sistema tributario tiene grandes “huecos”, es decir, mantiene la existencia de “regímenes fiscales especiales” que permiten que las grandes empresas prácticamente no paguen impuestos.

Para corroborar lo anterior, sólo basta mencionar que mientras que las empresas aportan entre 55 y 60% del ingreso nacional, su contribución al pago sobre el impuesto sobre la renta como porcentaje del PIB ha sido de 2.5% en promedio durante los últimos 7 años.

En tanto, la contribución fiscal de los asalariados que generan 25% del ingreso nacional, ha sido en promedio de 2.25 por ciento, en ese mismo lapso.

Esto es, aunque la contribución de las empresas debería ser al menos del doble de la de los asalariados, en virtud de que contribuyen con el doble a la generación de ingreso, no sucede así gracias a los “regímenes fiscales especiales”.

Estos “huecos”, combinados con la deficiente administración tributaria, han obligado a que a PEMEX se le tengan que confiscar prácticamente todos sus ingresos para financiar un creciente y desmesurado gasto público corriente, que se ha privilegiado por encima del gasto en infraestructura productiva.

Así, por ejemplo, en el año 2005, a pesar de que PEMEX tuvo ventas por 925 mil millones de pesos, registró una pérdida de 76 mil millones de pesos, mientras que TELMEX, que tuvo ventas por 162 mil millones de pesos, (es decir, sólo 17% de lo que vendió PEMEX), registró una utilidad neta de 28 mil millones de pesos.

O bien podemos comparar el caso de Wall-Mart, que tuvo ventas por 165 mil millones de pesos y su pago de ISR representó sólo 2.4% de sus ventas totales.

Esta situación fue advertida por la propia Auditoría Superior de la Federación, la que aun antes de que este Congreso aprobara la mal llamada Reforma Fiscal, señaló que durante 2005 (año en el que PEMEX registró una pérdida de operación por haber entregado todos sus ingresos al fisco), 50 grandes contribuyentes pagaron en promedio 74 pesos por concepto del Impuesto Sobre la Renta. De hecho, señaló textualmente lo siguiente:

Se detectaron 50 grandes contribuyentes, cuyos pagos individuales de ISR en 2005, deducidas las devoluciones, fueron menores a 74 pesos, esto debido a que las devoluciones efectuadas en el periodo 2001-2005, por 604 mil 300 millones de pesos, superaron en 216% al incremento en la inversión privada que fue de 279 mil 832 millones de pesos, lo que contradice la hipótesis de que una menor tributación (como en rigor implican las devoluciones), libera recursos a los particulares para incrementar la inversión en capital. Por ello se genera una situación de privilegio para unos cuantos contribuyentes que contraviene el principio de equidad fiscal.

Cabe señalar que las recientes reformas fiscales aprobadas y que incluyen al IETU, no resolvieron esta situación, por lo que la política tributaria sigue siendo altamente adversa para PEMEX.

Al respecto, conviene subrayar que de acuerdo con información del propio PEMEX, se observa que es una de las empresas petroleras con mayor carga fiscal en el mundo.

C) A pesar de su contribución fiscal, Pemex no recibe recursos del Estado para poder crecer como empresa

De esta manera, desde 1983, en vez de modernizar la industria petrolera y convertirla en palanca del desarrollo nacional, todos los gobiernos neoliberales han optado, deliberadamente, por arruinarla y tener el pretexto para venderla y convertirla en un negocio privado, que es también el objetivo final de las iniciativas enviadas por Felipe Calderón.

Sólo baste señalar que la inversión pública directa en Petróleos Mexicanos se ha reducido al mínimo, ya que pasó de representar 2.9% del PIB en 1982, a 0.57% del PIB en 2007.

Desde hace 25 años no se construye una nueva refinería y por eso estamos importando, en promedio, 307 mil barriles diarios de gasolina.

Contrario a lo que debería hacerse, se han diseñado esquemas poco transparentes, costosos financieramente y con nulo impacto para la demanda de insumos nacionales y de mano de obra, llamados PIDIREGAS, que han permitido sustituir a la inversión pública por inversión privada y que, paradójicamente, han generado “deudas para PEMEX” .

A todo esto hay que añadir; que las aportaciones fiscales de PEMEX no se reducen al pago de impuestos y derechos, sino que incluyen el llamado superávit primario, restriccion que se le impone con el único fin de incrementar la capacidad de endeudamiento del gobierno, sin que se refleje en su balance presupuestal.

Al respecto es preciso señalar, que en la iniciativa de Felipe Calderòn, no esta claro que esta restricciòn se elimina.

En materia de excedentes petroleros, nadie sabe con precisión en dónde se encuentran, o a qué han sido destinados.

Se dice que gran parte de ellos, se han esfumado en la importación de gasolinas.

Sin embargo, tengo en mis manos un oficio de Pemex, que muestra que el precio al que se importó la gasolina durante el primer trimestre del este año, fue inferior al precio de venta a los distribuidores del país.

¿Será que este “subsidio” es el resultado de la nociva política de precios de transferencia que se aplica sobre las “subsidiarias de Pemex” y que ha elevado el costo de los energéticos en el país.

O bien, ¿será que estos excedentes son un nuevo superávit primario adicional, para el gobierno?

Porque una cosa nos queda clara: los excedentes petroleros, han permitido la tremenda expansión del gasto corriente en los últimos años.

Legisladoras y legisladores:

Las iniciativas presentadas por Felipe Calderón, no garantizan que la situación fiscal y presupuestaria de Pemex, será modificada.

En cambio prometen la entrega del mercado petrolero a la iniciativa privada, y es precisamente ahí, donde se encuentra su inconstitucionalidad e ineficiencia económica.

Permítanme recordarles, que de acuerdo con la Secretaría de Hacienda, al mes de diciembre de 2007 la deuda total del sector público se ubicó en 3.5 billones de pesos, de los cuales 45%, es decir, 1.6 billones, corresponde a conceptos que están directamente ligados con privatizaciones, como son el rescate bancario y el carretero, sin olvidar los PIDIREGAS, que han sido al final de cuentas intentos poco transparentes de promover la inversión privada en el sector energético.

Así, de los 33 mil 500 pesos que cada mexicano ya debe al nacer por concepto de deuda pública total, poco más de 15 mil son producto de privatizaciones.

Y a esto hay que añadir que, pese a esta deuda, enfrentamos bancos que cobran altas comisiones y elevadas tasas de interés, carreteras costosas y en mal estado, y por si fuera poco, elevadas tarifas de energía eléctrica y una gasolina cara; pero “subsidiada”.

De esta manera, para los mexicanos las privatizaciones están asociadas directamente con las palabras “rescate”, “falta de transparencia”, “corrupción” y “deuda”.

Luego entonces, resulta absurdo que ahora se pretenda resolver el problema que enfrenta el sector petrolero utilizando como herramienta principal a la “privatización” o, como algunos dicen para evitar esta palabra, la “inversión privada”, tal y como lo señala la iniciativa de Felipe Calderón.

Por ello, ustedes deben reflexionar y reconocer que gran parte del problema que enfrenta Pemex es fiscal y presupuestario.

Deben aceptar que ha sido con dinero del presupuesto y proveniente del petróleo con el que se han llevado a cabo los costosos rescates, producto precisamente del fracaso de las privatizaciones.

Así, por ejemplo, mientras en los últimos ocho años se han destinado poco más de 318 mil millones de pesos sólo para cubrir los intereses de la deuda generada por el rescate bancario, Pemex ha contado en el mismo periodo con recursos para inversión por 180 mil millones de pesos (cabe señalar que esta diferencia acumulada representa el costo de por lo menos tres y media refinerías).

Está absolutamente claro, pues, que los recursos económicos generados por nuestra industria petrolera han sido utilizados para eludir una reforma fiscal progresiva, que afecte los intereses de las grandes empresas privadas.

Está claro también que esto ha provocado que el Estado haya transformado el lugar que ocupaba PEMEX; y de ser un proveedor seguro de energía, lo ha convertido en la principal fuente de recursos fiscales.

Este régimen fiscal y presupuestario, al que durante años se ha sometido a Petróleos Mexicanos, ha tenido como resultado una baja dramática de nuestras reservas probadas de hidrocarburos, una creciente importación de petroquímicos y refinados, la descapitalización de PEMEX, y la consecuente disminución en su capacidad de crecimiento.

Esto nos permite afirmar que el problema de la paraestatal más bien obedece a un asunto fiscal y presupuestario, y no a uno de carácter energético: Pemex es uno de los principales damnificados de la política económica, como lo ha sido el campo, o el mercado interno.

Por ello, la solución debe buscarse en el marco de una reforma hacendaria que provea los recursos financieros que permitan el diseño de una política energética que responda y respete al mandato constitucional.

Es necesaria, aun y cuando Felipe Calderón tenga temor de afectar los intereses de quienes legitimaron el fraude del 2 de julio del 2006, una reforma tributaria que ataque los paraísos fiscales que hoy permiten a las grandes empresas no pagar impuestos.

Y también resulta indispensable terminar con los privilegios, prebendas, altos salarios de los funcionarios públicos y dispendios, que han provocado un desmedido crecimiento del gasto público superfluo.

Si Felipe Calderón teme adoptar estas medidas, asuman ustedes, legisladores y legisladoras, la responsabilidad de cumplir con la Constitución y otorgar a PEMEX viabilidad para llevar a cabo mandato, ya que esta orden constitucional, es a Pemex, y no a la iniciativa privada.

De lo contrario, cargarán con el estigma de haber entregado el patrimonio petrolero de la Nación.
Muchas gracias.

Ineficacia operativa, principal lastre de Pemex, coinciden expertos en el Senado

■ Para siete de los ponentes en el debate, la renta petrolera es del pueblo de México, no del gobierno

Roberto Garduño y Enrique Méndez / La Jornada

El análisis del régimen fiscal de Petróleos Mexicanos (Pemex) generó coincidencias entre los especialistas convocados al Senado de la República: el problema principal de la paraestatal no es la escasez de recursos para inversión, sino la ineficacia operativa e incapacidad en el momento de ejecutar proyectos de gran complejidad y tamaño.

Siete de los ponentes invitados al foro sobre el régimen fiscal de Pemex, incluidos los que defienden la iniciativa de reforma del Ejecutivo federal, argumentaron que la renta petrolera pertenece al pueblo de México y no al gobierno ni a la empresa paraestatal.

No obstante, el subsecretario de Ingresos de Hacienda, José Antonio Meade, reseñó la concepción del Ejecutivo sobre el tema: “Los mexicanos son dueños de la renta petrolera sólo en la medida en que Pemex pague impuestos, y el organismo estará en posibilidad de pagarlos en tanto logre extraer el petróleo de los yacimientos”.

Juan José Suárez Coppel respaldó la iniciativa de reforma enviada por el presidente Felipe Calderón, al cuestionar la dependencia de Pemex de las asignaciones presupuestales por año; el sometimiento de las adquisiciones y contrataciones a un marco regulador rígido, y el impedimento legal para asociarse con empresas privadas para optimizar su producción.

Destacó que el principal lastre de Pemex “no es la falta de recursos, sino problemas de eficiencia operativa y capacidad de ejecución en proyectos. La propuesta del Ejecutivo crea el marco normativo que permitirá a los mexicanos exigir cuentas de la operación” a la paraestatal, aseguró.

Críticas al proyecto

Por su parte, Fluvio Ruiz Alarcón señaló que la Secretaría de Hacienda “controla y reparte” la totalidad de los ingresos excedentes del petróleo con fundamento en criterios financieros convertidos en obligaciones de ley.

También criticó la propuesta de reforma en materia de derechos, enviada el 13 de mayo por el Ejecutivo Federal, porque adiciona tres derechos sobre extracción de petróleo crudo y gas natural en los campos de Chicontepec y aguas profundas. También crea uno más que, dijo, resulta poco significativo, al que se denomina derecho para la fiscalización tributaria.

“Salvo estas propuestas, la parte fiscal de Pemex se mantiene intacta, es decir, tan sólo se adecua el marco jurídico en materia de derechos para engarzar las propuestas operativas, donde el capital privado jugará un papel fundamental, y aquellas que tienen que ver con las contribuciones que deberán reportar Pemex y los privados que participen en las actividades de la industria petrolera, específicamente en Chicontepec y aguas profundas”.

Para el priísta Jorge Chávez Presa no cabe sombra de duda respecto de la propiedad de la renta petrolera: no le pertenece ni al gobierno ni a Pemex; corresponde a la nación el dominio directo sobre los hidrocarburos y, consecuentemente, las ganancias que esto genera.

“El gobierno tiene la obligación de destinar estos ingresos extraordinarios a conformar la riqueza de la nación. Esto, tristemente no ha sucedido así. Los mexicanos, por falta de ingresos tributarios, hemos dilapidado la riqueza petrolera. Como estos ingresos provienen de un recurso natural no renovable, significa que en su aplicación deben ser consideradas las futuras generaciones.

“La única forma de tomar en cuenta a las futuras generaciones en la explotación de los hidrocarburos es transformando la renta petrolera en activos o bienes de capital, que pueden ser infraestructura de alta rentabilidad social, capital humano, invertir en el bienestar de la población, en ciencia y tecnología que amplíen el potencial productivo de la economía nacional, esto es, generar riqueza”.

Para Sergio Ramírez Martínez Pemex está a un paso de la crisis, porque la empresa importa 40 por ciento de las gasolinas; subsidia el consumo de petrolíferos; las reservas han caído casi 28 por ciento; se tiene enorme deuda en Pidiregas; se encuentra descapitalizada; se tiene dificultad para contratar financiamientos, y carece de personal calificado para enfrentar graves retos.

Subrayó que “la falta de inversión en las áreas de refinación y petroquímica, actualmente ineficientes, podrá resolverse mediante una adecuada y bien regulada mezcla de la participación de Pemex y de la iniciativa privada”.

En abierta defensa de la iniciativa gubernamental, Roberto Newell, director del Instituto Mexicano para la Competitividad, adujo que generaría mayores beneficios para el país:

“Daría estabilidad a la finanzas públicas y con ello mejores perspectivas de competitividad, y mejoraría el funcionamiento del mercado energético a través de una mejor arquitectura institucional. Se obtendría el mandato institucional más claro para Pemex y se fortalecería la autonomía de gestión”.

Asunto fiscal, no energético

En tanto, Mario di Costanzo criticó la iniciativa calderonista en materia del régimen fiscal de la paraestatal, porque “el problema obedece a un asunto fiscal y presupuestario, y no de carácter energético. Pemex es uno de los principales damnificados de la política económica. Por ello la solución debe buscarse en el marco de una reforma hacendaria que provea los recursos financieros que permitan el diseño de una política energética que respete el marco constitucional y no lo viole”.

En contra de esas críticas, el subsecretario de Ingresos José Antonio Meade, repitió parte del discurso de Felipe Calderón en defensa de la iniciativa, al subrayar que el esquema tributario propuesto aporta las bases para el desarrollo nacional.

“Los mexicanos son dueños de la renta petrolera sólo en la medida en que Pemex pague impuestos, y el organismo estará en posibilidad de pagarlos en tanto logre extraer petróleo de los yacimientos.”

domingo, junio 15, 2008

Y se les hizo bolas el engrudo

No cabe duda que la petición que hicieran en días pasados tanto Felipe Calderón como Agustín Carstens al gobernador del Banco de México en el sentido de que “baje la tasa de interés”, fue por demás inconstitucional, absurda, y sólo refleja la ausencia de una estrategia económica seria y responsable para paliar el vendaval al que cada día nos acercamos más: resulta patético que nuevamente, a pesar de los cuantiosos ingresos petroleros, la economía mexicana registre un magro desempeño en materia de crecimiento, empleo, bienestar e inversión pública directa.

La ya famosa petición fue inconstitucional, porque nuestra Carta Magna establece en su artículo 28 que “el Estado tendrá un banco central que será autónomo en el ejercicio de sus funciones y en su administración. Su objetivo prioritario será procurar la estabilidad del poder adquisitivo de la moneda nacional, fortaleciendo con ello la rectoría del desarrollo nacional que corresponde al Estado. Ninguna autoridad podrá ordenar al banco”.

Lo anterior quiere decir, aunque nos pese a muchos, que el objetivo prioritario del Banco de México es impedir a toda costa que exista inflación en la economía; es decir, que se mantenga la estabilidad del poder adquisitivo de la moneda, aun a costa del propio crecimiento económico. Cabe señalar que esta situación es un tema que se ha discutido mucho y desde hace varios años en la propia Cámara de Diputados.

Más aún, el propio artículo añade que “ninguna autoridad podrá ordenar al banco” y esto lo saben bien Calderón y Carstens.

Fue absurda, porque saben también que una de las principales herramientas de política para atacar la inflación es la tasa de interés, por lo que su incremento responde a una reacción para contener la escalada de precios y, por tanto, al mandato constitucional dado al Banco de México.

También refleja que al Banco de México, a la Secretaria de Hacienda y al propio Felipe Calderón se les hizo bolas el engrudo, ya que Agustín Carstens declaró esta misma semana que “todo esto (refiriéndose a la petición) no representa ninguna descoordinación, simplemente una manera diferente de ver las cosas”.

Este hecho resulta verdaderamente alarmante, ya que refleja que las “máximas autoridades económicas del país” tienen una manera diferente de ver las cosas y la gente es la que pagará las consecuencias de esas diferencias.

Así, en menos de dos semanas, el gobernador del Banco de México señaló que durante el mes de mayo la inflación fue negativa; es decir, que los precios se redujeron, a pesar de que en el mundo y en México el precio de los alimentos alcanzó niveles históricos, pero paradójicamente incrementó la tasa de interés para contener las presiones inflacionarias.

Por su parte, el Secretario de Hacienda sostuvo que no existen excedentes petroleros, aun y a pesar de que el petróleo mexicano se ha vendido en 58 dólares por arriba de lo programado originalmente.

Su posición la ha tratado de justificar señalando que dichos excedentes se utilizaron para subsidiar la importación de gasolina, pero de acuerdo con el oficio GP-0437/2008 de la Gerencia de Precios de Pemex (de fecha 13 de mayo del presente año), se observa que el precio promedio del litro importado de gasolina Magna y Premium durante el primer trimestre de 2008 fue de 7.40 pesos, mismo que resultó inferior al precio al que vendió Pemex la gasolina en el país.

Pero a pesar de estos datos, algunas gentes del equipo de Calderón todavía insinúan que es necesario “eliminar el supuesto subsidio a la gasolina”, como si ignoraran que de acuerdo a la última encuesta ingreso-gasto del INEGI el mexicano promedio gasta el 30% de su ingreso en alimentos y el 18% en transporte, entre otros gastos, es decir que a pesar del incremento en la comida, ahora estos señores, al menos están considerando elevar el costo del transporte.

Mientras tanto, Felipe Calderón, quien hace algunos meses jubilosamente celebraba que México estaba completamente preparado para “navegar contracorriente”, lanzó un “grito desesperado” al gobernador del Banco de México para que, contraviniendo la Carta Magna, disminuya la tasa de interés y se olvide de combatir la inflación, que según el propio banco central resultó ser “deflación” en el mes de mayo.

De esta manera, después del “cantinflesco” actuar de Calderón y su equipo, lo único que queda claro es que no tienen una estrategia para hacer frente al vendaval económico en puerta y, lejos de “arrear las velas ante la tormenta”, han decidido desplegarlas con todo y los costos sociales y económicos que esto representa.

Vale recordar que desde el 23 de Agosto de 2007, Andrés Manuel López Obrador advirtió, mediante una carta dirigida a la opinión pública, sobre la situación que se avecinaba para nuestra economía.

En esa misma carta señaló lo que se debía hacer para contrarrestarla y, entre otras cosas, estableció como líneas de acción el combate a los monopolios, la urgencia de contar con una verdadera reforma fiscal que acabara con los paraísos fiscales, la necesidad de impulsar la inversión en el sector energético, así como la reducción del gasto corriente y el fomento a la producción en el campo. Sin embargo, fue completamente ignorado y el resultado es que a estos señores se les hizo bolas el engrudo.

viernes, junio 13, 2008

NO CONCUERDAN LAS CIFRAS DE PEMEX Y DE HACIENDA CON RESPECTO AL PAGO DE DERECHOS A LA EXPLOTACION DE HIDROCARBUROS


De acuerdo con el reporte de resultados financieros publicado por Pemex al primer trimestre del presente año, se observa de que a pesar de que la paraestatal tuvo ventas totales por 321 mil 463 millones de pesos, cifra que represento un incremento de 32.1% con respecto al mismo periodo del año anterior, obtuvo un rendimiento neto, es decir una utilidad de sólo 3 mil 253 millones de pesos.

Esta situación se explica porque del mismo documento se observa que durante los tres primeros meses del presente año Pemex entregó impuestos, derechos y aprovechamientos al fisco por 201 mil 642 millones de pesos, lo que significó una carga fiscal neta efectiva de 62.72%, en otras palabras la paraestatal le entrego a la SHCP más del 62% de sus ventas totales.

Cabe señalar que del total de ventas, el 49.05%, es decir 157 mil 695 millones de pesos fueron por concepto de exportaciones, mismas que mostraron un incremento del 48% con respecto al mismo período del año anterior, lo que se explica fundamentalmente por el elevado precio del petróleo y confirma la existencia de excedentes petroleros.



Esta situación de elevados ingresos y poca utilidad para Pemex que no es nueva, pero no por ello deja de ser escandalosa, se ha visto reforzada por las recientes declaraciones de Agustin Carstens y de Georgina Kessel en el sentido de que no existen excedentes petroleros en virtud del subsidio a la gasolina, a pesar de que el precio al que se exporta el petróleo mexicano ha sido muy superior a lo largo del año, a lo que fue presupuestado originalmente (49.50 dpb).

Dentro de estos enredos ha surgido una nueva divergencia pues si comparamos los diferentes datos que reporta la SHCP con los que reporta Pemex, se observa que mientras que Hacienda establece que los ingresos propios de Pemex fueron de 11 mil millones de pesos, la paraestatal señala que sólo tuvo un remanente de 3 mil 253 millones.

Sin embargo en materia de los derechos que paga PEMEX por concepto de Hidrocarburos, las diferencias con lo que la SHCP reporta que recibió de la paraestatal, son totalmente diferentes.





Si comparamos ambos informes nos damos cuenta que no existe relación alguna y mientras que la paraestatal reporta que entrego al fisco 201 mil 642 millones de pesos, la Secretaria de Hacienda, en su informe sobre las situación de las finanzas públicas al mes de marzo de 2008, sostiene que recibió 253 mil 576 millones de pesos; es decir que existe una diferencia de aproximadamente 52 mil millones de pesos .

Asi por ejemplo mientras que Pemex reporta que entrego 173 mil 596 millones de pesos por concepto de derecho ordinario sobre hidrocarburos, la SHCP reporta que recibió 229 mil 505.7 millones de pesos.




Lo más preocupante es que mientras que Pemex reportó que había entregado 18 mil 724 millones de pesos para el Fondo de estabilización de los precios del petróleo y la SHCP reporto que recibió para este concepto 16 mil 397 millones de pesos, si se revisa dentro del mismo informe de hacienda el saldo actual del Fondo de Estabilización de los Precios del Petróleo, se puede observar que este ascendió al mes de marzo de 2008 a 56 mil 903 millones de pesos, mientras que en diciembre de 2007 (es decir tres meses antes) registró un saldo de 57 mil 284 millones de pesos, cifra que inclusive resulta superior al saldo actual, esto muestra claramente que el saldo actual de dicho fideicomiso no refleja las aportaciones que hizo Pemex, durante el primer trimestre del presente año, que a decir de Pemex fueron de 18 mil 724 millones de pesos.

Más contratos a Oceanografía y a Cotemar:


De manera adicional se observa que en la sección de anexos del informe financiero de la paraestatal, durante el primer trimestre del año, se continúo con la adjudicación de contratos a la empresa de Oceanografía y Cotemar , a las cuales inclusive ya se les habían cancelado diversos contratos por estar involucradas en manejos poco transparentes y en accidentes que han costado la vida de trabajadores.


De esta manera del informe se observa que durante el primer trimestre del año, se otorgaron 5 contratos para transportación marítima a Oceanografía por 1 mil 429 millones de pesos, mientras que a Cotemar se otorgó un contrato por 2 mil 680 millones de pesos.

jueves, junio 12, 2008

Agustín Carstens miente sobre los excedentes petroleros y viola el decreto de presupuesto de egresos para 2008:

al mes de marzo del presente año el precio de importación de gasolina fue menor al que se vende en el país

Mario Di Costanzo,
Secretario de la Hacienda Pública,

Gobierno Legítimo


Agustín Carstens miente al negar la existencia de excedentes petroleros viola el Decreto de Presupuesto para desaparecer los excedentes petroleros, más aún si para ello ha argumentado que el costo de las importaciones de gasolina está absorbiendo los excedentes petroleros.

Sin embargo datos de PEMEX muestran que el precio promedio de importación de gasolina durante el primer trimestre fue de $ 7.39 para la gasolina magna y de $ 7.44 para la gasolina Premium, esto significa que el precio promedio de importación de ambos tipos de energéticos fue $ 7.41 por lo que en realidad el precio de importación fue menor al que se vendió a las gasolineras del país, ya que del mismo documento de PEMEX se observa que durante el primer trimestre del año el precio a gasolineras nacionales fue de 7.08 para la gasolina magna y de 8.86 para la gasolina Premium.

Esto significa que a pesar de que durante el primer trimestre del año, se importaron aproximadamente 30 millones 687 mil litros de gasolina, el diferencial de precios entre importación y venta en el mercado interno le genero a PEMEX ingresos por aproximadamente 3 mil 434 millones de pesos.

Excedentes Petroleros al mes de marzo:

Para corroborar lo anterior sólo basta mencionar que de acuerdo con información de PEMEX durante los tres primeros meses del año el precio promedio de `la mezcla mexicana de exportación de crudo, se ubico en 82.8 dólares por barril con una plataforma de exportación mensual promedio de 44.9 millones de barriles.

Lo anterior significa que durante los 3 primeros meses del año los ingresos por concepto de exportación de petróleo ascendieron a 120 mil 853 millones de pesos, esta cifra resulto en un excedente de 37 mil 129 millones de pesos, con respecto a la estimación original en virtud de que en la Ley de Ingresos para 2008, se proyectó un precio promedio de 49.5 dólares por barril de la mezcla mexicana de exportación y una plataforma de exportación de 50.3 millones de barriles mensuales.

Sin embargo, a pesar de estos cuantiosos excedentes Agustín Carstens ha pretendido “esconder” o “negar” su existencia argumentando que dichos excedentes se han utilizado para financiar las importaciones de gasolina, que han aumentado en valor debido principalmente al incremento de las “gasolinas en Estados Unidos” como consecuencia del incremento en los precios del petróleo.


Por ello, el señalamiento de Carstens es un argumento falso y tendencioso ya que de acuerdo con información de PEMEX actualmente el costo promedio de la importación de gasolina como lo establece PEMEX en su oficio GP- 0437/2008 de fecha 13 de mayo de 2008, 7.41 pesos lo anterior significa que en promedio por lo menos para el primer trimestre del año, el costo de un barril de gasolina importado fue de 112.3 dólares por barril.

De esta manera, si asumimos estos valores , el costo de importación para México de un barril de gasolina es de 112.3 dólares por barril dado que un barril equivale a 159 litros y de acuerdo con PEMEX, al mes de marzo se habían importado 30 millones 687 mil barriles de gasolina, el gasto total en importación de gasolina fue de 37 mil 200 millones de pesos, sin embargo a este total tenemos que descontarle, los ingresos que obtuvo PEMEX por la venta de esa gasolina importada, puesto que PEMEX importa esa gasolina para venderla en el mercado nacional.

En virtud de que el precio promedio de venta de la gasolina que importa PEMEX (Magna y Premium) es de 7.97 pesos, es decir 0.75 centavos de dólar, se puede decir que PEMEX recupera 120.7 dólares por cada barril que importa, o dicho de otra manera, “que el subsidio neto actual por cada barril de petróleo importado es negativo” es decir que PEMEX no subsidió al menos al mes de marzo del presente año la importación de gasolina, ya que dados estos precios durante los tres primeros meses del año, la venta neta total de gasolina arrojo una utilidad para PEMEX DE 3 MIL 434 MILLONES DE PESOS, QUE SE REFLEJA EN EL CUADRO 2 COMO UN SUBSIDIO NEGATIVO.


Inconsistencias en las Estadísticas Presentadas al Mes de Marzo Violan Decreto de Presupuesto y Ley de Ingresos:

Más aún, de acuerdo a la “página A2” de los anexos del Informe Trimestral de Finanzas Públicas más reciente, se observa que los ingresos totales del sector público durante el primer trimestre del presente año, ascendieron a 674 mil 628.4 millones de pesos, cifra superior en 20 mil 429 millones de pesos a la proyectada originalmente.

Sin embargo, si revisamos la información publicada por la SHCP, se observa que los ingresos recibidos por concepto de “Derechos a los Hidrocarburos”, fueron de 229 mil 505.7 millones de pesos, lo que representó un ingreso adicional a los programado por 82 mil 29 millones de pesos,
pero mañosamente la misma SHCP, señala que la recaudación por concepto deI Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), FUE NEGATIVA en -61 mil 749 millones de pesos, esto significa en otras palabras que la SHCP de manera absurda y mañosa está descontando artificialmente una supuesta “desrecaudación de 61 mil 749 millones de pesos, de los ingresos excedentes por concepto de “Derechos sobre Hidrocarburos” que fueron de 82 mil 29 millones de pesos, para concluir que los “ingresos excedentes durante el primer trimestre del año, son de sólo 20 mil 429 millones de pesos.

Cabe destacar que si como lo ha señalado el informe referido esta desrecaudación obedece al subsidio que implica el diferencial de precio entre la importación de la gasolina y la venta en el mercado interno de las mismas, el “subsidio otorgado” debería de registrarse o bien reflejarse en los diversos conceptos del gasto programable y no como un ingreso negativo, en virtud de que se distorsiona la evolución real tanto del ingreso como del gasto, violando con ello el Decreto de Presupuesto para 2008.

Más aún, tan existen ingresos excedentes que si se revisa el resultado del ejercicio presupuestario se observa que durante el primer trimestre del año, las finanzas del sector público arrojaron un superávit fiscal, es decir más ingresos que gastos, por 100 mil millones de pesos.

viernes, junio 06, 2008

Con Calderón la pérdida en el poder adquisitivo del salario mínimo es ya del 27%:

ES URGENTE UN INCREMENTO SALARIAL DE EMERGENCIA Y LA DEROGACION DEL IMPUESTO DEL 2% Y LA REGULACION EN EL MERCADO

Mario Di Costanzo,
Secretario de la Hacienda Pública,
Gobierno Legítimo

De acuerdo con datos obtenidos por la Secretaria de la Hacienda Pública del Gobierno Legitimo se observa que la evolución de los precios de 42 productos que componen la canasta básica revela que durante los 18 meses de administración de Felipe Calderón, el poder adquisitivo del salario mínimo ha registrado una pérdida acumulada que asciende al 27% y que se acentuará durante los próximos meses afectando con ello el nivel de vida de toda la población.

Para corroborar lo anterior sólo basta señalar, que de acuerdo con información publicada por la Procuraduría Federal del Consumidor se observa que, en diciembre de 2006, el costo de “una canasta básica” de 42 productos se ubicó en 818.44 pesos, lo que significa que una persona que percibiera el salario mínimo tenía que destinar 134.81 horas de trabajo, es decir 16.8 días de trabajo (en jornadas de 8 horas), para adquirir estos productos, mientras que para el mes de mayo del presente año, la misma persona tiene que destinar 183 horas de trabajo, es decir 23 días de trabajo (en jornadas de 8 horas) para adquirir la misma canasta de 42 productos básicos para su sustento.

Así por ejemplo productos como el frijol, la lenteja, el huevo, el arroz, la carne, el pollo han registrado incrementos superiores al 50% , por lo que por ejemplo mientras que una persona que percibiera el salario mínimo en enero de 2006, tenía que destinar 2.54 horas de trabajo para adquirir un kilo de frijol, para el mes de mayo del presente año, tiene que destinar 2.74 horas de trabajo para adquirir el mismo producto, o para adquirir un kilogramo de carne molida a la que ahora tiene que dedicar 10.81 horas de trabajo, mientras que hace 18 meses tenía que destinar 10.14 horas de trabajo.

Cabe señalar que el repunte en el crecimiento de los precios y en especial en el caso de los alimentos, afectan mucho más a las personas de bajos ingresos, ya que de acuerdo a la última encuesta de ingreso-gasto, llevada a cabo por el INEGI, los mexicanos destinan en promedio el 30% de su ingreso para adquirir alimentos, el 18% de este para transporte, el 15% para educación entre otros.

Esta situación deteriorara aún más la precaria distribución del ingreso en el país, y polarizara aún más a la sociedad, ya que por ejemplo como señalamos anteriormente, mientras que un obrero requiere actualmente de 23 días de trabajo para adquirir una canasta básica, Felipe Calderón o Agustín Carstens, dados los salarios que perciben requieren de tan sólo 1.9 horas de trabajo para adquirir esta canasta básica de 42 productos.

Hay que recordar la entrada en vigor del impuesto del 2% a las transacciones en efectivo, reducirá aún más el poder adquisitivo de las personas, por lo que debe ser derogado.

A esta situación se añade el intermediarismo y la especulación sobre todo en el sector de granos básicos, frutas y legumbres y hortalizas que se explica por la existencia de grandes y poderosas empresas, que debido a la capacidad económica que tienen actúan como monopolios o bien se ponen de acuerdo entre varias ejerciendo un control oligopolio del mercado en el que operan.

Esta situación que desde hace mucho tiempo ha existido en nuestro país, se ha manifestado más duramente, por el “efecto aparente” del incremento de los alimentos a nivel mundial.

De esta manera, si revisamos los precios al mayoreo de diversos productos que se pueden adquirir en la central de abasto y los comparamos con los que se pueden encontrar en la diferentes tiendas de autoservicio como; Wall Mart, Chedraui, Comercial Mexicana o Soriana, nos damos cuenta que en la mayoría de los casos, existen diferencias que pueden ser hasta del 500%.

Así por ejemplo, se observa que mientras que el maíz blanco, el frijol, la zanahoria y el pollo entero, se cotizaron la semana pasada en la central de Abasto del DF, en 3.40, 7.60, 2.86 y 7.60 pesos por kilogramo respectivamente, en las principales tiendas de autoservicio del DF y de la zona metropolitana, sus precios por kilogramo se ubicaron en 16.69, 18.00, 9.99 y 26.0 pesos por kilogramo; lo que significa un diferencia 390.8%, 136.84%, 249.30%, 242.1%, respectivamente. (véase cuadro 2).

Por ello, es preciso que el Senado de la República apruebe la iniciativa de Ley de Precios Competitivos que a finales del mes de noviembre de 2006, Andrés Manuel López Obrador, envió a los senadores del Frente Amplio Progresista.

Conviene recordar, que dicha ley persigue retornar a las políticas de “fijación o control de precios” sino más busca el combate a las prácticas monopólicas u oligopólicas en cuánto a su manifestación que es la existencia de “precios exagerados” en la economía.

Para ello, la Ley de Precios Competitivos que fue enviada al Senado de la República en el mes de noviembre de 2006, busca el establecimiento de una Comisión de Precios” que estaría analizando en base a diversos indicadores como índices de precios, costos, etc, el nivel que deben tener los precios al público, y cuándo esta Comisión determinara que existen elementos suficientes para determinar que el precio de un `bien o servicio es “exagerado” se tomarían las medidas conducentes.

Finalmente conviene mencionar que la Comisión de Precios, no estaría suplantando o duplicando las funciones de la Comisión Federal de Competencia, ya que mientras la primera combatiría la existencia de prácticas monopólicas u oligopólicas por sus efectos; la CFC continuaría combatiendo las prácticas monopólicas u oligopólicas por sus causas; es decir por la concentración del mercado o la dominancia.


domingo, junio 01, 2008

La demagogia es la hipocresía del progreso

Mario Di Costanzo Armenta

Ahora resulta que 15 meses después de que Andrés Manuel López Obrador, advirtiera de la necesidad de establecer un Programa para Defender la Economía Popular Frente a la Carestía, Felipe Calderón anuncio un plan para apoyar la economía de las familias más pobres del país y al mismo tiempo garantizar el abasto de alimentos básicos para la economía.

Sin embargo, es conveniente advertir que su propuesta es demagógica e ineficiente, por lo que resultará totalmente ineficaz para revertir el deterioro del nivel de vida de la población y en especial de los grupos más vulnerables.

Para corroborar lo anterior basta mencionar que el plan anunciado por Calderón es sólo un resumen de lo que se ha venido haciendo desde que estallara hace más de un año la llamada “crisis del maíz y la tortilla”; es decir, los “eruditos” diseñadores de este plan pretenden solucionar el problema del abasto y del precio de los alimentos, permitiendo la entrada de mayores importaciones de los mismos.

¿Qué acaso no saben que una parte del problema es que el precio de los alimentos se ha incrementado en el resto del mundo y que por más que se “abran las fronteras” compraremos comida cara en el exterior?

Por esa misma razón, López Obrador propuso desde el 29 de enero de 2007 que la solución debía ser de fondo y centrarse en aumentar la producción, con base en una mayor productividad, en programas de apoyo a productores, inversiones públicas y la adopción de una estrategia moderna de mediano y largo plazo, para recuperar la autosuficiencia en la producción de alimentos, y con ello estar razonablemente protegidos ante los aumentos de los precios internacionales, cuyas causas escapan a nuestro control.

Resulta insultante que ahora le preocupe a Calderón el incremento en el costo de los fertilizantes y que hace dos semanas haya “cerrado” operaciones —por no ser rentable— la petroquímica de Cosoleacaque, que era la única planta en el país que producía amoníaco, el principal insumo para la elaboración de fertilizantes.

Pero la demagogia de su programa alcanza su punto máximo con el incremento de 120 pesos en el apoyo que hasta ahora es de 535 pesos al mes y que se otorga a cinco millones de familias mediante el Programa Oportunidades: en primer lugar, porque el apoyo otorgado, con todo y el incremento (655 pesos mensuales), sigue siendo inferior al Programa de Pensión Alimentaria para Adultos Mayores que implementó López Obrador durante su gestión como jefe de gobierno del Distrito Federal a las personas de la tercera edad.

Es mezquino, ya que el incremento de 120 pesos a cada beneficiario del Programa Oportunidades representa un costo adicional de sólo 600 millones de pesos mensuales, cuando las finanzas públicas al mes de marzo del presente año registraron un superávit (es decir, más ingresos que gastos) por 100 mil millones de pesos.

Es una aceptación tácita de que el costo de la vida se ha incrementado, en lo que va del año, en más de 22% y no en 4.5% como lo establece el Banco de México, ya que el incremento de 120 pesos representa apenas 22% más de lo que hasta ahora reciben estas personas.

Vuelve a ser mentiroso cuando señala que “el gobierno federal seguirá realizando un esfuerzo para evitar el aumento del precio de los energéticos y para ello se destinarán casi 200 mil millones de pesos, que provienen de los recursos excedentes derivados del mayor precio del petróleo”.

En este punto, y en particular en el tema de la gasolina, Calderón vuelve a decir medias verdades, ya que actualmente el costo promedio de la gasolina en Estados Unidos es de 3.78 dólares por galón, lo que significa que un litro de gasolina en la Unión Americana cuesta aproximadamente un dólar: luego entonces, un barril de gasolina (a precio de gasolinera) cuesta 159 dólares.

Por ello, si asumimos que por máximo (dado que estamos tomando un valor de gasolinera) el costo de importación para México de un barril de gasolina es de 159 dólares por barril y de acuerdo con PEMEX al mes de abril se habían importado 38 millones 64 mil barriles de gasolina, el gasto en importación fue de 65 mil 19 millones de pesos, pero a este total tenemos que descontarle los ingresos que obtuvo PEMEX por la venta de esa gasolina importada, puesto que la vende en el mercado nacional: en virtud de que el precio promedio de venta de la gasolina que importa PEMEX (Magna y Premium) es de 8 pesos, es decir 0.73 centavos de dólar, se puede decir que PEMEX recupera 116 dólares por cada barril que importa, o dicho de otra manera, “que el subsidio neto actual por cada barril de petróleo importado es de 42.9 dólares”.

Lo cual implica que durante los cuatro primeros meses del año, el subsidio neto total a la importación de gasolina fue de 17 mil 555 millones de pesos, cifra que representa 34% de los excedentes petroleros, que se ubicaron en 51 mil 500 millones de pesos.
Finalmente, quiero mencionar que como respuesta a mi colaboración anterior, se recibió en este periódico una carta enviada por la oficina del ex presidente Carlos Salinas de Gortari, en la que señalaba entre otras cosas que no había pruebas o evidencias de que durante la reprivatización de los bancos hubiesen existido irregularidades o tráfico de influencias.

En razón de lo anterior, no me queda más que invitar al ex presidente a debatir públicamente sobre este asunto, sin que esto sea un tema de “política ficción”.

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