EL BALANCE SOBRE EL SECTOR PETROLERO QUE CALDERON LE ENCARGO A LOS DIPUTADOS DE ACCION NACIONAL ES UNA “CORTINA DE HUMO”:

LAS REFORMAS A LA CONSTITUCIÒN SE ACORDARON DESDE NOVIEMBRE DE 2006

Mario Di Costanzo
Secretario de la Hacienda Pública
Gobierno Legitimo

El análisis sobre el sector petrolero que Felipe Calderón le encargo a los diputados de Acción Nacional, es una “Cortina de Humo” pues las modificaciones a diversos ordenamientos jurídicos incluyendo a la propia Constitución Política que formarían parte de la propuesta de Reforma al Sector Energético que el Poder Ejecutivo enviará a la Cámara de Diputados, fueron presentadas y acordadas desde el mes de Noviembre de 2006.

Lo anterior se desprende del documento denominado “Pemex: Situación Actual y Perspectivas”, en donde todavía la administración saliente de Vicente Fox, presentó tanto a su Director Actual como al equipo de Calderón las propuestas para modificar el régimen jurídico de PEMEX.

El documento que fue presentado en 53 diapositivas consta de 5 capítulos donde se muestra desde su estructura organizacional y situación actual, hasta los resultados esperados de la estrategia,
Del análisis del documento se observa que los propios directivos de PEMEX reconocen que la paraestatal es 9ª compañía a nivel mundial de crudo y gas, con ventas superiores al billón de pesos y con exportaciones que superan los 390 mil millones de dólares.



Sin embargo también se observa que a pesar de sus ventas y su importante contribución a los ingresos públicos, la inversión pública directa gubernamental durante los últimos 7 años, apenas fue 15 mil millones de dólares, lo que significó una inversión promedio de sólo 2.5 mil millones de dólares por año.

En el diagnóstico resulta dramático que por ejemplo en el año 2005 Pemex a pesar de haber registrado ventas por 928 mil millones de pesos, registró una utilidad neta negativa por 76 mil millones de pesos, mientras tanto por ejemplo, CEMEX, TELMEX y América Móvil, quienes registraron ventas por 162 mil millones de pesos, obtuvieron utilidades de 28 mil, 23 mil y 31 mil millones de pesos respectivamente.



Desde luego esta situación se explica por la elevada carga fiscal que Pemex enfrenta ya que es la empresa petrolera con la mayor carga fiscal en el mundo.



Lo anterior significa que las propias autoridades de PEMEX reconocen que a pesar de que la paraestatal es una empresa de probada rentabilidad, la poca o nula atención presupuestaria, sobre todo en materia de inversión y la elevada carga fiscal que enfrenta, son la principal causa de sus problemas.

Más aún, del documento citado se observa que son las propias autoridades de Petróleos Mexicanos, las que reconocen que para darle viabilidad a la empresa es necesario contar con inversiones que en promedio tendrían que ascender a 190 mil millones de pesos anuales.



En este punto es conveniente recordar, que de acuerdo con la propuesta realizada por Andrés Manuel López Obrador sería absolutamente factible alcanzar este monto de inversión pública, mediante la utilización de los excedentes petroleros, complementados por un programa de austeridad en el gasto corriente y de operación del gobierno, así como con la utilización de una parte de las reservas internacionales, para liquidar los pasivos de la empresa incluyendo los PIDIREGAS.



Sin embargo la administración Calderonista pretende optar por el “camino fácil” y el “pago de facturas” y en vez de mantener el control del sector energético y con ello el control para el Estado de la Renta Petrolera, describe en el documento citado al principio de esta nota, la estrategia de modificaciones al marco jurídico, para reformar el sector energético.

Dicha estrategia acordada desde el mes de noviembre de 2006, si contempla cambios a los Artículos 27 y 28 Constitucionales, así como Reformas a otros ordenamientos como la Ley de Derechos, la Ley Reglamentaria de los Artículos 27 y 28 Constitucionales, así como a la Ley Orgánica de Petróleos Mexicanos y la Ley Orgánica de la Administración Pública, así como la Ley de Obras Públicas y de Adquisiciones, todas estas modificaciones encaminadas a permitir la participación de empresas privadas nacionales y extranjeras, en la apertura del transporte, almacenamiento, distribución, de petróleo, petrolíferos y petroquímicos básicos.

Más aún de en la estrategia de reformas, se observa la creación de una “autoridad que ejercería los derechos sobre los hidrocarburos”, otorgando permisos, asignaciones, permisos y concesiones para poder usufructuar los yacimientos petrolíferos del país, para la propuesta reformaría los Artículos 27 y 28 Constitucionales.





Finalmente hay que recordar que la renta petrolera es la que hasta ahora se ha utilizado como una de las principales fuentes de ingreso de las finanzas públicas y no como una de las principales fuentes de ingreso para la expansión del sector energético o, en todo caso, del sector petrolero nacional.

A lo anterior hay que agregar que en virtud de que el petróleo es un recurso natural no renovable, en la medida en que no se invierta esa misma renta petrolera en el sector energético le seguiremos robando a las futuras generaciones de mexicanos esa riqueza.

Por ello del documento presentado por PEMEX desde noviembre de 2006 y, a pesar de que tanto Felipe Calderón como los legisladores del PRI y del PAN han señalado que la “reforma energética” que se presentará no buscará la privatización de Petróleos Mexicanos, el simple hecho de permitir la inversión privada en los procesos de refinación, exploración, distribución y comercialización del petróleo implicaría la “transferencia o cesión” de buena parte de la renta petrolera, que es de todos los mexicanos, a compañías privadas nacionales o extranjeras.

Es obvio que la elevada carga fiscal que tiene PEMEX, no se mantendría para las empresas privadas que pudieran entrar al negocio del petróleo, en virtud de que ninguna compañía del mundo aceptaría o sería rentable con esa carga fiscal.

De hecho, la inversión o empresas del sector privado que pudieran entrar al “nuevo negocio” no aceptarían hacerlo ante tal carga fiscal, por lo que necesariamente a ellos se les aplicaría una tasa fiscal diferente y más reducida que la que actualmente enfrenta PEMEX, lo que les permitiría adueñarse de la renta petrolera.
Cabe señalar que por lo menos sin la apertura se está garantizando que dicha renta petrolera tenga como destino “las arcas nacionales”, pero con la apertura a la inversión privada —aunque esto no implique de fondo una privatización total— se estaría cediendo una buena parte de esa renta petrolera a empresas privadas, que la utilizarían para construir más infraestructura petrolera, lo que les permitiría cada vez más adueñarse de una porción mayor de la renta petrolera nacional.

Por ello, si bien es cierto que aun y cuando en el discurso de Calderón y de los legisladores del PRI y del PAN se niega que la “reforma energética” busque la “privatización del petróleo”, la poca o nula inversión gubernamental en PEMEX combinada con una apertura al capital privado permitiría que los nuevos inversionistas se adueñaran paulatinamente de la renta petrolera de la Nación, que es equivalente a privatizar a la industria del petróleo.

De hecho, esto es lo que ha venido sucediendo, sólo que esta inversión privada se ha dado a través del esquema conocido como PIDIREGAS, lo que ha evitado —al menos parcialmente— que la renta petrolera nacional se haya privatizado, ya que si revisamos qué ha sucedido durante los últimos 25 años nos damos cuenta de que la inversión pública en PEMEX pasó de casi 18 mil millones de dólares en 1981 a sólo 1.6 mil millones de dólares en 2007, mientras la inversión privada a través de Pidiregas pasó de 2 mil millones de dólares en 1998 a 11 mil 440 millones en 2007, lo que significó un crecimiento de 484%.

Por ello, el verdadero fondo de la discusión es y deber ser quién o quiénes van a controlar la renta petrolera del país. Y en este sentido, para que la Nación pueda conservar la renta petrolera como un patrimonio de los mexicanos, tiene que y debe de realizar las inversiones de manera directa

Más aún si el principal argumento que se ha dado por parte de los grupos que quieren abrir el sector consiste en señalar que el país no cuenta con recursos para financiar la expansión de la industria.

La misma gata, pero revolcada: abrir o privatizar Pemex

Mario Di Costanzo
Secretario de la Hacienda Pública
Gobierno Legítimo de México

La renta petrolera se define como la diferencia que existe entre el precio de venta del petróleo y su costo de extracción: si en promedio extraer un barril de petróleo en nuestro país tiene un costo de cuatro a ocho dólares y en los mercados internacionales se vende en aproximadamente 80 dólares, la renta petrolera equivale a 72 dólares por barril.

Luego entonces, esta renta petrolera es la que hasta ahora se ha utilizado como una de las principales fuentes de ingreso de las finanzas públicas y no como una de las principales fuentes de ingreso para la expansión del sector energético o, en todo caso, del sector petrolero nacional.

A lo anterior hay que agregar que en virtud de que el petróleo es un recurso natural no renovable, en la medida en que no se invierta esa misma renta petrolera en el sector energético le seguiremos robando a las futuras generaciones de mexicanos esa riqueza.

Por ello, a pesar de que tanto Felipe Calderón como los legisladores del PRI y del PAN han señalado que la “reforma energética” que se presentará no buscará la privatización de Petróleos Mexicanos, el simple hecho de permitir la inversión privada en los procesos de refinación, exploración, distribución y comercialización del petróleo implicaría la “transferencia o cesión” de buena parte de la renta petrolera, que es de todos los mexicanos, a compañías privadas nacionales o extranjeras.

Más aún si el principal argumento que se ha dado por parte de los grupos que quieren abrir el sector consiste en señalar que el país no cuenta con recursos para financiar la expansión de la industria.

Y para corroborar lo anterior, sólo basta señalar lo siguiente:

De acuerdo con el último informe financiero de Pemex, al 30 de septiembre de 2007 la paraestatal reportó ventas totales por 808 mil 128 millones de pesos (73 mil 927 millones de dólares) y un costo de ventas más gastos generales de 375 mil 339 millones de pesos (34 mil 336 millones de dólares); es decir, que la renta petrolera fue de 432 mil 789 millones de pesos.

Sin embargo, el mismo informe señala que al 30 de septiembre la paraestatal entregó o pagó al fisco (entre impuestos, derechos y aprovechamientos) 457 mil 341 millones de pesos; es decir, tuvo que entregar “la totalidad de la renta petrolera” más 25 mil millones de pesos aproximadamente.

Es obvio que esta situación muestra, entre otras cosas, la elevada carga fiscal que tiene Pemex y que sin lugar a dudas no se mantendría para las empresas privadas que pudieran entrar al negocio del petróleo, en virtud de que ninguna compañía del mundo aceptaría o sería rentable con esa carga fiscal.

De hecho, la inversión o empresas del sector privado que pudieran entrar al “nuevo negocio” no aceptarían hacerlo ante tal carga fiscal, por lo que necesariamente a ellos se les aplicaría una tasa fiscal diferente y más reducida que la que actualmente enfrenta Pemex, lo que les permitiría adueñarse de la renta petrolera.

Cabe señalar que por lo menos sin la apertura se está garantizando que dicha renta petrolera tenga como destino “las arcas nacionales”, pero con la apertura a la inversión privada –aunque esto no implique de fondo una privatización total– se estaría cediendo una buena parte de esa renta petrolera a empresas privadas, que la utilizarían para construir más infraestructura petrolera, lo que les permitiría cada vez más adueñarse de una porción mayor de la renta petrolera nacional.

Por ello, si bien es cierto que aun cuando en el discurso de Calderón y de los legisladores del PRI y del PAN se niega que la “reforma energética” busque la “privatización del petróleo”, la poca o nula inversión gubernamental en Pemex combinada con una apertura al capital privado permitiría que los nuevos inversionistas se adueñaran paulatinamente de la renta petrolera de la nación, que es equivalente a privatizar a la industria del petróleo.

De hecho, esto es lo que ha venido sucediendo, sólo que esta inversión privada se ha dado a través del esquema conocido como Pidiregas, lo que ha evitado –al menos parcialmente– que la renta petrolera nacional se haya privatizado, ya que si revisamos qué ha sucedido durante los últimos 25 años nos damos cuenta de que la inversión pública en Pemex pasó de casi 18 mil millones de dólares en 1981 a sólo 1.6 mil millones de dólares en 2007, mientras la inversión privada a través de Pidiregas pasó de 2 mil millones de dólares en 1998 a 11 mil 440 millones en 2007, lo que significó un crecimiento de 484 por ciento.

Por ello, el verdadero fondo de la discusión es y deber ser quién o quiénes van a controlar la renta petrolera del país. Y en este sentido, para que la nación pueda conservar la renta petrolera como un patrimonio de los mexicanos, tiene que y debe de realizar las inversiones de manera directa, ya que en el contexto actual, privatizar o abrir resultaría ser la misma gata, pero revolcada.

NO EXISTE UN PLAN CONTRA LA CRISIS ESTADOUNIDENSE

Mario Di Costanzo

Resulta totalmente absurdo, que la SHCP de Agustín Carstens haya modificado a la baja las expectativas de crecimiento económico para 2008 de 3.5% a 2.7% sin haber modificado sustancialmente los demás indicadores macroeconómicos del país, así por ejemplo el menor crecimiento esperado, ya no es consistente con la inflación esperada, la cual permaneció sin modificación aún y a pesar de que el crecimiento en los EUA será menor y la inflación en ese país será mayor debido al efecto de los precios internacionales del petróleo.

Así vemos que los Programas de Inversión e Infraestructura recientemente anunciados por Felipe Calderón no son “nuevos” ya que prácticamente la totalidad de ellos, ya estaban contemplados en el Presupuesto para 2008, que fue aprobado en el mes de noviembre del año pasado por los diputados.

Por ello, el impacto de los Programas Anunciados, sobre el empleo y el crecimiento económico será prácticamente nulo, y los 600 mil empleo que se proyecta generar para 2008, serán imposibles de alcanzar.

Hay que recordar que los Criterios de Política Económica, también llamados Marco Macroeconómico, constituyen las proyecciones de los principales indicadores macroeconómicos sobre los cuales se hacen las estimaciones de ingresos y gastos públicos, por ello de la consistencia y veracidad que tengan las proyecciones macroeconómicas dependerá el comportamiento de las finanzas públicas y de la economía en general.

Más aún y cuando parece que con excepción de los altos niveles en el precio del petróleo, la mayoría de las condiciones económicas que enfrento la economía norteamericana a principios del sexenio anterior se están repitiendo, pero estas son aún peores que durante el primer trienio de Vicente Fox.

Así podemos darnos cuenta que entre 2001 y 2003, mientras que el crecimiento promedio de la economía estadounidense fue de apenas 2.0%, la economía mexicana registró un crecimiento de apenas el 1%, y la generación de empleo fue negativa, ya que si comparamos los asegurados en el IMSS entre 2001 y 2003 se observa que estos disminuyeron en 39 mil 413 personas.

Lo anterior a pesar de que entre 2001 y 2003, la economía mexicana tuvo ingresos excedentes por concepto de petróleo por aproximadamente 80 mil millones de pesos y el gobierno realizó una inversión pública en esos tres años por casi 400 mil millones de pesos.

Es un hecho que desde que Calderón anuncio la incorporación de Agustín Carstens, como el encargado de su Programa Económico, se generaron diversas reacciones y opiniones en prácticamente todos los sectores económicos y políticos del país y si bien es cierto que en los círculos financieros del poder, la designación del ex Subdirector Gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), causó buenos comentarios, también planteo fuertes críticas por parte de analistas y académicos, que manifestaron duramente su inconformidad al señalar que, Felipe Calderón se supedito nuevamente a las instrucciones del FMI y de Roberto Hernández.

Lo cierto es, que desde que Carstens tomó el control de las finanzas del país se ha dedicado a aplicar la misma estrategia que su antecesor su antecesor Francisco Gil Díaz, por ello la economía mexicana sigue enfrentando el principal problema del sexenio foxista, es decir, falta de crecimiento y de empleo.

De esta manera Carstens al aplicar las mismas medidas económicas que se vienen aplicando desde principios de la administración foxista , no ha podido ni podrá obtener resultados diferentes a los que hasta ahora se han obtenido.

Es pertinente recordar, que también durante la gestión de Agustín Carstens como Subsecretario de Hacienda del gobierno foxista (2001-2003), se logró la aprobación por parte del Congreso de la llamada Reforma Financiera y buena parte de la Reforma Fiscal, pero también, sin lugar a dudas fue durante la primera mitad del sexenio, cuando se obtuvo un menor crecimiento económico.

De esta manera se observa que la situación se repite, ya que Carstens, aparentemente ha logrado obtener “un parche fiscal” con la mal llamada “Reforma Fiscal de Calderonista” , sin embargo hasta ahora, nada muestra que la economía mexicana pueda retornar al camino del crecimiento y del empleo.

Lejos de eso se observa que durante el 2007 la economía mexicana de acuerdo con los datos reportados en los Criterios de Política Económica apenas registró un crecimiento de 3.3%, cifra que se compara desfavorablemente con el 4.7% registrado en el 2006.

Cabe destacar que para 2007 los empleos generados disminuyeron en más 139 mil personas con respecto de los empleos generados durante el 2006 y de acuerdo a los cifras dadas a conocer por Agustín Carstens la generación de empleos será aún más precaria para el 2008, al ser inferior en más de 239 mil puestos de trabajo con relación a 2006.


Más aún la crisis inmobiliaria en los Estados Unidos y las consecuencias que esta ha tenido sobre los mercados financieros y económicos estadounidense hacen prever que resultara prácticamente imposible que los norteamericanos se salven de una recesión en el 2008, lo que sin duda alguna traerá consecuencias desastrosas para nuestro país.


Por ello el propio Fondo Monetario Internacional ha advertido que se espera un menor crecimiento mundial y a revisado a la baja tanto el crecimiento de los EUA como de la economía mundial en general.


A esto se añade que si bien es cierto que un precio elevado del petróleo es conveniente para nuestras finanzas públicas, también lo es, que en la medida en que estos máximos históricos en los precios de este energético se mantengan, el costo de muchas materias primas que no son producidas en nuestro país, se empezaran a incrementar y con ello empezaremos a “importar inflación” que acelerará aún mas el crecimiento de los precios y que se combinará con los altos precios de los alimentos.

Finalmente es importante señalar que el único camino para mitigar los efectos de la recesión estadounidense, nuestra economía debe modificar sus condiciones estructurales, y para ello se debe de ejercer un combate frontal contra los monopolios, aplicar un programa de austeridad en el gobierno que libere recursos que permitan establecer un programa de incentivos fiscales para empresas, así como un programa emergente de subsidios a los productores agropecuarios y de nueva inversión en sectores como el de la energía y la infraestructura.

Gran Parte del Incremento en los Precios de los Alimentos Responde al Tremendo Intermediarismo que Además No Beneficia a los Productores:

Es Preciso que el Senado de la República Apruebe la Ley de Precios Competitivos

Mario Di Costanzo

Si bien es cierto que a nivel mundial, los precios de los alimentos han registrado incrementos que durante el año pasado, en promedio alcanzaron el 36%, también lo es que al menos en el caso de nuestro país, el crecimiento observado en el precio de muchos granos básicos, frutas, legumbres, hortalizas y cárnicos, se explica en buena medida por las tremendas imperfecciones del mercado de comercialización de estos productos y en especial a la existencia de grandes y poderosas empresas, que debido a la capacidad económica que tienen actúan como monopolios o bien se ponen de acuerdo entre varias ejerciendo un control oligopolio del mercado en el que operan.

Esta situación que desde hace mucho tiempo ha existido en nuestro país, se ha manifestado más duramente, por el “efecto aparente” del incremento de los alimentos a nivel mundial.

De esta manera, si revisamos los precios al mayoreo de diversos productos que se pueden adquirir en la central de abasto y los comparamos con los que se pueden encontrar en la diferentes tiendas de autoservicio como; Wall Mart, Chedraui, Comercial Mexicana o Soriana, nos damos cuenta que en la mayoría de los casos, existen diferencias que pueden ser hasta del 500%.

Así por ejemplo, se observa que mientras que el maíz blanco, el frijol, la zanahoria y el pollo entero, se cotizaron la semana pasada en la central de Abasto del DF, en 3.40, 7.60, 2.86 y 7.60 pesos por kilogramo respectivamente, en las principales tiendas de autoservicio del DF y de la zona metropolitana, sus precios por kilogramo se ubicaron en 16.69, 18.00, 9.99 y 26.0 pesos por kilogramo; lo que significa un diferencia 390.8%, 136.84%, 249.30%, 242.1%, respectivamente.




Por ello, es preciso que el Senado de la República apruebe la iniciativa de Ley de Precios Competitivos que a finales del mes de noviembre de 2006, Andrés Manuel López Obrador, envió a los senadores del Frente Amplio Progresista.

Conviene recordar, que dicha ley persigue retornar a las políticas de “fijación o control de precios” sino más busca el combate a las prácticas monopólicas u oligopòlicas en cuánto a su manifestación que es la existencia de “precios exagerados” en la economía.

Para ello, la Ley de Precios Competitivos que fue enviada al Senado de la República en el mes de noviembre de 2006, busca el establecimiento de una Comisión de Precios” que estaría analizando en base a diversos indicadores como índices de precios, costos, etc, el nivel que deben tener los precios al público, y cuándo esta Comisión determinara que existen elementos suficientes para determinar que el precio de un `bien o servicio es “exagerado” se tomarían las medidas conducentes.

Finalmente conviene mencionar que la Comisión de Precios, no estaría suplantando o duplicando las funciones de la Comisión Federal de Competencia, ya que mientras la primera combatiría la existencia de prácticas monopólicas u oligopòlicas por sus efectos; la CFC continuaría combatiendo las prácticas monopólicas u oligopòlicas por sus causas; es decir por la concentración del mercado o la dominancia.

SOBRE ADVERTENCIA NO HAY ENGAÑO

Mario Di Costanzo

El 23 de agosto de 2007, Andrés Manuel López Obrador advirtió, mediante una carta dirigida a la opinión pública, sobre la fragilidad económica de Estados Unidos y los impactos que podría tener en nuestra economía.

En dicho documento, entre otras cosas, señaló: “Por desgracia, esta turbulencia ha empezado hoy a manifestarse y el gobierno espurio, en forma totalmente irresponsable, no ha tomado las medidas para hacerle frente”.

Desafortunadamente para millones de mexicanos, esta advertencia se ha hecho realidad: la economía estadunidense ha entrado en una importante fase de desaceleración que seguramente se convertirá en una profunda recesión económica y tendrá severos efectos para nuestro país.

Sin embargo, mientras en Estados Unidos la Reserva Federal (Fed) ha decidido bajar las tasas de interés para tratar de reactivar la economía y hasta el presidente George W. Bush, quien por cierto no tiene fama de ser inteligente, ha propuesto un agresivo programa de devolución de impuestos, en México, Felipe Calderón se encuentra verdaderamente contento porque, según él, aun con el deterioro económico mundial nuestra economía saldrá fortalecida.

Para ello, el que se hiciera llamar el “presidente del empleo y de la estabilidad”, más recientemente convertido en “almirante”, ha “descubierto” que el programa de construcción de vivienda, el desarrollo de infraestructura, la inyección de recursos al campo y la diversificación de exportaciones, así como el turismo, se convertirán en los motores de la economía que nos permitirán “navegar a contracorriente” y tener durante 2008 el mayor de los éxitos económicos.

Desafortunadamente, los vastos conocimientos sobre “economía marina” mostrados por Calderón distan mucho de la realidad, ya que los programas anunciados serán incapaces de mitigar los efectos de la situación económica estadunidense y mundial.

Así, por ejemplo, convendría reflexionar quién o quiénes adquirirán las miles de viviendas que se construirán con el programa anunciado, ya que uno de los principales efectos de la situación económica que se vive ha sido el tremendo deterioro del poder adquisitivo de los ciudadanos, lo que es una consecuencia del crecimiento de los precios y que combinado con las altas tasas de interés, ha originado un disparo de la cartera vencida en créditos hipotecarios, así como la existencia de más de 110 mil juicios de desalojo de vivienda en todo el país, por problemas de pago de sus créditos.

En cuanto a la inyección de recursos al campo, vale recordar que los ya famosos 200 mil millones de pesos destinados al Programa Especial Concurrente para el Campo (PEC) en el Presupuesto 2008, no serán enteramente para inversión o apoyos, ya que mañosamente este paquete de recursos se integra con presupuestos de diversas dependencias y muchas veces nada tienen que ver con los apoyos a la producción ni a la comercialización: del total de recursos aprobados por los legisladores, menos de 8 por ciento corresponderán a Procampo.

Por su parte, la diversificación de las exportaciones suena como un disparate “marino” por dos motivos: el primero, porque parece absurdo que una vez llegando a la última etapa del Tratado de Libre Comercio –considerado por el propio Calderón como un éxito–, ahora se pretenda diversificar exportaciones en vez de buscar una renegociación del acuerdo para mejorar la relación comercial y requilibrar los resultados.

En segundo lugar, ¿cómo van a diversificar sus exportaciones las empresas en México, si además de salir a vender sus productos a un mundo que comprará menos por la recesión enfrentan un crecimiento en sus costos porque muchas, sobre todo medianas y pequeñas, tendrán una mayor carga fiscal, además de que pagarán más caras la gasolina y la energía eléctrica?

En materia de turismo, las estrategia de navegación planteadas por Calderón deberían tener en cuenta, nuevamente, dos aspectos centrales: 85 por ciento del turismo que visita el país proviene de Estados Unidos (que pronto estará de plano en recesión); y segundo, la Organización Mundial de Turismo advirtió ya que la recesión estadunidense disminuirá los flujos mundiales de viajeros.

En cuanto al programa de desarrollo de infraestructura anunciado, es conveniente señalar que el monto de inversión física aprobado en el Presupuesto 2008 representa apenas 10.5 por ciento del gasto total. Así, por ejemplo, los 10 mil millones de pesos que se invertirán para “reconstrucción de carreteras federales” apenas generarán 32 mil empleos, que representan sólo 12 por ciento de los 253 mil puestos de trabajo que ya se han perdido.

Finalmente, lo único bueno: López Obrador, en esa misma carta, señaló lo que se debe hacer y, entre otras cosas, estableció como líneas de acción el combate a los monopolios, la urgencia de contar con una verdadera reforma fiscal que acabe con los paraísos fiscales, la necesidad de impulsar la inversión en el sector energético, así como la reducción del gasto corriente y el rechazo al Tratado de Libre Comercio.

Por ello, sería muy conveniente para millones de mexicanos que tanto Agustín Carstens como Felipe Calderón lean esa carta. Sobre advertencia, no hay engaño.

EL GOBIERNO TIENE SUFICIENTES RECURSOS PARA DESTINARLOS A PEMEX;

EL PERMITIR INVERSION PRIVADA TRANFERIRIA PARTE LA RENTA PETROLERA A EMPRESAS EXTRANJERAS

Mario Di Costanzo

A) La Transferencia de la Renta Petrolera a Privados:

La renta petrolera se define; como la diferencia que existe entre el precio de venta del petróleo y su costo de extracción, esto significa que si en promedio el extraer un barril de petróleo en nuestro país tiene un costo de 8 dólares y se vende en los mercados internacionales en aproximadamente 80 dólares, la “renta petrolera” equivale a 72 dólares por barril.

Luego entonces, esta “renta petrolera” es la que hasta ahora se ha utilizado como una de las principales fuentes de ingreso de las finanzas públicas y no como una de las principales fuentes de ingreso para la expansión del sector energético o en todo caso, del sector petrolero del país.

Por ello, a pesar de que tanto Felipe Calderón, como los legisladores del PRI y del PAN han señalado que la “Reforma Energética” que se presentará no buscará la privatización de Petróleos Mexicanos, el simple hecho de permitir la inversión privada en los procesos de Refinación, Exploración, Distribución y Comercialización del Petróleo, implicaría la “transferencia o cesión” de buena parte de la Renta Petrolera que es de todos los mexicanos, a compañías privadas extranjeras.

Más aun, si el principal argumento que se ha dado por parte de los grupos que quieren abrir el sector, consiste en señalar que el país no cuenta con recursos para financiar la expansión de la industria:

Para corroborar lo anterior; solo basta señalar lo siguiente:

De acuerdo con el último informe financiero de PEMEX, al 30 de septiembre de 2007, la paraestatal reporto ventas totales por 808 mil 128 millones de pesos (73,927 millones de dólares) y un costo de ventas más gastos generales de 375 mil 339 millones de pesos (34,336 millones de dólares), es decir que la “renta petrolera” fue de 432 mil 789 millones de pesos.

Sin embargo el mismo informe señala que al 30 de septiembre, la paraestatal entregó o pagó al fisco; entre impuestos, derechos y aprovechamientos, 457 mil 341 millones de pesos, es decir, tuvo que entregar; “la totalidad de la renta petrolera” más 25 mil millones de pesos aproximadamente.



Es obvio que esta situación muestra entre otras cosas la elevada carga fiscal que tiene PEMEX y que sin lugar dudas no se mantendría para las empresas privadas que entraran al negocio del petróleo, lo anterior en virtud de que ninguna empresa del mundo, aceptaría o sería rentable, con esa carga fiscal.

Por ello, necesariamente la inversión privada o empresas privadas que entraran al “nuevo negocio” no aceptarían hacerlo ante tal “carga fiscal” por lo que necesariamente a ellos se le aplicaría una tasa fiscal diferente y mas reducida que la que actualmente enfrenta PEMEX, lo que les permitiría a las nuevas empresas en el negocio, es decir las “nuevas empresas” adueñarse de la “renta petrolera”.

Cabe señalar que por lo menos sin la apertura se esta garantizando que dicha “renta petrolera”· tenga como destino “las arcas nacionales”, sin embargo con la apertura a la inversión privada aunque esto no implique de fondo una privatización total, se estaría cediendo una buena parte de esta “renta petrolera” a empresas privadas, quienes utilizarían la “renta petrolera” que antes era de la nación para construir mas infraestructura petrolera, lo que les permitiría cada vez más adueñarse de una porción mayor de la renta petrolera nacional.

B) Si hay Recursos para Invertirlos en el Sector:

De acuerdo con la última información disponible de la SHCP, al mes de noviembre de 2007, las finanzas públicas registraron un “superávit fiscal” es decir mas ingresos que gastos, por 192 mil 097.9 millones de pesos, lo anterior es producto de haber obtenido ingresos por 2 billones 35 mil 500 millones de pesos y de haber realizado gastos por 1 billón 874 mil 615 millones de pesos.



Es conveniente señalar que la favorable evolución de los ingresos presupuestarios se explica en gran medida debido a la favorable evolución de los ingresos petroleros que el mes de noviembre fueron de 753 mil 153.3 millones de pesos, lo que representó el 37% del total, es decir que de cada peso que ingreso al gobierno 37 centavos provinieron directamente del petróleo, es conveniente señalar que esta proporción es mayor si se considera la recaudación proveniente del IVA de las gasolinas y los excedentes petroleros estos últimos se estima que al mes de noviembre ascendieron a 113,399 mil millones de pesos.



En contraste se observó que el gasto público se concentró en el gasto corriente que ascendió a 1 billón 231 mil 836.1 millones de pesos, cifra que representa el 61.1% del gasto total, seguido por el gasto no programable que representó el 25.5% y que se conforma principalmente por el Costo Financiero de la Deuda y las Participaciones Federales a los Estados de la República,

Es importante señalar que a pesar de contar con recursos en caja, es decir con un importante superávit fiscal, la inversión física del gobierno representó sólo el 12.5% del gasto total realizado al mes de noviembre de 2008, al ascender a 253 mil 569 millones de pesos, en tanto el pago de sueldos y salarios del gobierno, fue de 565 mil 275.2 millones de pesos, cifra que representa más del doble del gasto destinado a la inversión, a esto hay que añadir que al mismo período el gasto de operación del gobierno se ubicó en 425 mil 499.1 millones de pesos siendo también mayor a la inversión física directa gubernamental.



Esto comportamiento resulta aún más absurdo y contradictorio al observar que tan solo al mes de septiembre la inversión en obra pública para PEMEX fue de 4 mil 314.3 millones de pesos y para mantenimiento de proyectos fue de 1 mil 599 millones de pesos, mientras que el costo de los PIDIREGAS ascendió a 21 mil 790.6 millones de pesos y el pago de intereses de su deuda a poco más de 31 mil millones de pesos

Esta situación que ilustra claramente la tremenda descapitalización de PEMEX en cuanto a infraestructura y mantenimiento de sus activos físicos productivos



Finalmente es importante señalar que el “superávit fiscal” obtenido al mes de noviembre y que no es otra cosa mas que recursos que tiene en “caja” las arcas públicas, son equivalentes al programa de gasto anual de petróleos mexicanos para 2007,

C) Para bajar el costo de los energéticos e incrementar la competitividad de las empresas es necesario modificar la estructura de PEMEX y para ello no se requiere de inversión privada


A pesar de contar con varios complejos petroquímicos, así como con petróleo y gas natural, México desperdicia el gran negocio de la petroquímica, debido a una política energética diseñada expresamente para entregar este gran negocio a los privados y a las empresas extranjeras.

De esta manera y de acuerdo con los datos publicados por el Sistema de Información de Energía de Pemex Petroquímica, se observa que mientras que en 1995 la producción de petroquímicos fue de 19 mil 073 millones toneladas anuales, para el 2006 fue de sólo 10 mil 422.5 millones de toneladas toneladas.



Este comportamiento se explica por 2 factores importantes; el primero es el olvido presupuestario en el que se ha tenido a la petroquìmica, ya que los recursos destinados a esta actividad de PEMEX se han reducido permanentemente con respecto al año 2000, con lo que su disminución real ha sido de 35%, con respecto al año 2000.



Y el segundo, se explica en función de la manera en como esta organizado Petróleos Mexicanos y sus diferentes subsidiarias, ya que Pemex – Exploración, que es la empresa encargada de extraer el gas, le vende a Pemex – Gas y Petroquímica, el gas extraído a precios internacionales, aún y cuando el costo de extracción de este energético es infinitamente menor.

Esta situación provoca que las plantas petroquímicas que existen en el país (Morelos, Cangrejera, Cosoleacaque, Pajaritos) entre otras, de inicio queden fuera de competitividad en precios, para poder competir en el mercado internacional por lo que muchos de estos derivados del gas y del petróleo tienen que ser importados a un precio mayor, lo que definitivamente impacta negativamente en la competitividad de la industria en el país.

En este sentido y muy particularmente llama la atención el caso de la producción de Amoniaco, ya que esta sustancia es el insumo más importante para la producción de fertilizantes y en dónde la producción se ha visto totalmente devastada en los últimos 7 años, a grado tal, que el complejo petroquímico de Cosoleacaque, que está diseñado para producir aproximadamente 2 millones 220 mil toneladas anuales de amoniaco, o sea 15 millones 440 mil toneladas en 7 años, produjo apenas 4 millones 200 mil toneladas, lo que implico que dado el valor comercial de este producto (2 millones 700 mil pesos por tonelada) dejaran de ingresar al país, poco más de 30 mil millones de pesos.

Es importante destacar que el Amoniaco es un ingrediente fundamental en la elaboración de fertilizantes y que el costo de los fertilizantes representa casi el 20% del costo en la producción de maíz, por lo que este es un claro ejemplo de cómo la falta de coordinación entre la política energética y la política agroalimentaria, tiene consecuencias graves tanto para la alimentación de los mexicanos, como para el intercambio comercial ya que México es un importador de maíz, debido supuestamente a que en los Estados Unidos se comercializa más barato este producto.

Es de señalar que precisamente en el caso de los fertilizantes, muy cerca del Complejo Petroquímico de Pajaritos, en Coatzacoalcos Veracruz, y en parte de las instalaciones abandonadas que algún día fueron propiedad de Fertimex, opera una empresa llamada Agro-Mex, que importa Amoniaco y lo transforma en fertilizantes que vende a los productores agrícolas nacionales a precios internacionales.

Otro caso que resalta, es el de la producción de polietileno en dónde se observa que es en el Complejo Petroquímico de Pajaritos, el único lugar en el país, en donde se produce polietileno de alta densidad, producto que es muy demandado en la industria y según las autoridades de PEMEX, dicho complejo opera con pérdidas.

Un factor adicional es que mientras que en nuestro país, el gas natural se utiliza para producir electricidad, en otros países, y dado que existen procesos para dañar menos el medio ambiente, la electricidad se genera con combustòleo que es un residuo del proceso de refinación del petróleo, guardando el gas natural para la producción de petroquímicos, que es el verdadero negocio de la industria del petróleo.

Esta situación refuerza y confirma que la propuesta hecha por el Gobierno Legitimo de Andrés Manuel López Obrador, en el sentido de que si es posible rescatar al sector energético, puesto que se cuenta con recursos gubernamentales para la expansión y crecimiento del sector, siempre cuando se lleve a cabo la eficientaciòn y reducción del gasto público superfluo, la canalización de los excedentes petroleros a la propia industria y la reorganización de PEMEX para contar con una industria petrolera integrada que elimine los altos precios de transferencia entre las subsidiarios de PEMEX, ya que el único beneficiado de esta política de precios, ha sido el gobierno y no la industria, ni mucho menos PEMEX.

Por ello, si bien es cierto que a un y cuando en el discurso de Calderón y de los legisladores del PRI y del PAN, se niega que la Reforma Energética, busque la “privatización del petróleo” el hecho combinado de la poca o nula inversión gubernamental en PEMEX, combinada con una apertura al capital privado, permitiría que los nuevos inversionistas privados se adueñaran paulatinamente de la “renta petrolera” de la Nación, que es equivalente a privatizar a la industria del petróleo.

Por ello, el verdadero fondo de la discusión, es y deber ser, quien o quiénes van a controlar “la renta petrolera del país”, ya que la única, aún sin privatizar al petróleo, la inversión privada, seguramente se apropiaría de la renta petrolera de la nación.

Por ello, para que la nación pueda conservar a la “renta petrolera” como un patrimonio de los mexicanos, tiene y debe de realizar las inversiones de manera directa.