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domingo, marzo 22, 2009

Cuando señalamos a la luna, los legisladores ven el dedo

Mario Di Costanzo Armenta

En las últimas semanas se ha desatado un tremendo debate sobre la conveniencia de que se regulen las tasas de interés y el costo de los servicios bancarios en el país.

Más aún (y dado que son tiempos electorales), legisladores del PRI encabezados por Manlio Fabio Beltrones, perredistas encabezados por Carlos Navarrete y hasta algunos panistas (no encabezados, puesto que no tienen cabeza) se han convertido en unos verdaderos "ombudsmanes financieros" que, ahora sí, al menos en el discurso se envalentonan contra los bancos y sus abogados, los funcionarios de la Secretaría de Hacienda, y parecen muy decididos a ponerles tope tanto a las tasas de interés que estas instituciones cobran como al costo de los servicios bancarios.

Sin embargo, nuevamente (y como ya se ha hecho costumbre) con el único objetivo de conseguir votos para sus causas, se enfrascan en una absurda discusión que versa sobre el dilema de "regular o no las tasas de interés", cuando el problema de fondo radica en la "competencia que existe en el mercado bancario mexicano". En otras palabras, en las reglas del juego que, como siempre, favorecen por mucho a un selecto grupo de instituciones que además de ser extranjeras son las que controlan al sistema financiero.

Basta recordar que la extranjerización de la banca en México se dio como resultado de una crisis bancaria y de su ilegal rescate y no como producto de una política bancaria y financiera que buscara garantizar que el control del sistema quedara en manos del Estado y de los mexicanos.

De hecho, si los legisladores quisieran hacer su chamba deberían haber empezado por revisar los comentarios que hiciera en este sentido Michael W. Mackey, quien fue el auditor del Fobaproa. Pero, desafortunadamente, tanto a los priístas como a los panistas y hasta algunos perredistas el tema todavía los indigesta.

Y señalo lo anterior porque en materia de "reglas del juego" el sistema bancario que opera en México enfrenta dos graves problemas: primero, una tremenda concentración de mercado (oligopolio); y, segundo, una fuerte discriminación a la incipiente banca mexicana.

Pero como dijera Jack El destripador, "vámonos por partes".

Primero: de acuerdo con la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), en México existen 43 bancos –desde BBVA-Bancomer hasta el Banco Amigo, pasando por Banorte–; sin embargo, de este total, cinco instituciones (BBVA, Banamex, Santander, HSBC y Scotiabank, todas ellas de capital 100 por ciento extranjero) controlan 70 por ciento de los activos y la captación bancaria; 69 por ciento de la cartera total; 61 por ciento de las 10 mil 354 sucursales y 55 por ciento de los 75 millones de cuentas de depósito que existen. Esto quiere decir que tan sólo 11 por ciento de las instituciones bancarias controlan en promedio 65 por ciento del mercado en el país.

Esta "imperfección de mercado" –como dicen los que dicen saber– permite que estos cinco bancos impongan las "reglas del juego" a las demás instituciones bancarias y al propio Estado mexicano, incluyendo a la Comisión Federal de Competencia, que no ha podido o no ha querido "regular y romper este oligopolio".

Segundo: la situación se complica si a lo anterior añadimos que dentro de la propia banca que opera en México se observan "clases sociales". Al respecto, vale decir que bancos mexicanos pequeños no participan de algunos "tratos con el gobierno". Así, por ejemplo, Ixe o Banco Azteca no manejan la tesorería de Pemex o bien no son los encargados de "bajar" los recursos que el gobierno dice que canaliza a través de Nafin o Bancomext a diversas empresas.

Es decir, a esta incipiente banca no se le permite quedarse con los "jugosas comisiones" que aquello representa, permitiendo con ello que sean fundamentalmente los bancos extranjeros los que se benefician directa o indirectamente de esta situación. Sólo que sus utilidades las remiten a sus matrices en el exterior.

Esto es una pequeña muestra de que tanto para las autoridades que ejercen la regulación y la supervisión como dentro de la misma Asociación de Bancos de México (ABM) se da un proceso de "discriminación" a la incipiente banca nacional, lo que da como resultado que tengamos un mercado bancario con falta de competencia, costoso y con una fuerte discriminación a la banca nacional.

Desafortunadamente (y en gran medida debido a la ignorancia de los legisladores, a la falta de compromiso que han mostrado con el país algunos dueños de bancos mexicanos y a la necesidad de "ganar votos"), ahora los legisladores buscan resolver el problema de "arribita" y no de fondo. Desgraciadamente, en ese intento pueden llegar incluso a violar hasta "la ley de la oferta y la demanda" –que, creo, es la única que les falta por violar–, olvidándose del problema de fondo y perjudicando con ello a las pequeñas instituciones bancarias y financieras mexicanas, y a los usuarios de estos servicios.

No se trata de resolver en un mes lo que se ha gestado por la complicidad de gobernantes, banqueros y algunos empresarios en años.

Por ello, si se quiere contar con un sistema bancario eficaz y eficiente se deben corregir las imperfecciones que no permiten que exista una verdadera competencia en el sistema, sin discriminaciones.

Entonces: los legisladores deben primeramente obligar al cumplimiento de la Ley Federal de Competencia Económica en el sistema bancario que opera en México; y deben adecuar el marco jurídico, para que se promueva el surgimiento de una banca mexicana apegada a las sanas prácticas bancarias, buscando un balance entre beneficio para el país y la rentabilidad de las instituciones, ya que de no poderlo hacer así, se tendría que valorar la nacionalización de la banca que opera en nuestro país.

Desafortunadamente la decisión de la SHCP en torno a Banamex, muestra que el Estado está empeñado en seguir como rehén de estas cinco instituciones, y lo peor de todo, es que tal parece que los legisladores continuarán haciéndoles el juego.

Por ello, como dice mi amigo "el vocal incómodo": la discusión y el análisis deben ir más allá del dilema de "regular o no regular tasas". De no ser así, lamentablemente, seguiré sosteniendo que "cuando señalamos a la luna, los legisladores ven el dedo".

Acuden miles a la primera convención de comités municipales del gobierno legítimo

Jaime Avilés

De la nada, en medio de una cancha futbolera del deportivo Reynosa, en la delegación Azcapotzalco, surge una inmensa carpa de lona, que se extiende de portería a portería y de línea de banda a línea de banda.

Bajo sus toldos, una alfombra de plástico porosa y chicluda, que parece una monumental ficha de dominó, cubre el pasto y sostiene las patas de miles y miles de sillas plegadizas. Desde las nueve de la mañana de ayer, sábado 21 de marzo, día de la primavera y de don Benito Juárez García, en el mejor guardado de los secretos, esa instalación se convierte en escenario de la primera "convención nacional de comités municipales del gobierno legítimo de México".

¿Cómo? Con la llegada de al menos 12 mil personas, procedentes de casi todos los municipios del país, que vienen a reunirse en privado con Andrés Manuel López Obrador –y, ¡oh, sorpresa!, al final de todo, con Marcelo Ebrard, quien clausuró el evento–, y a discutir cuatro temas: democracia, organización, comunicación y defensa de la economía popular. Es como un congreso fundador de algo en el que se mezclan, al hacer colas para recoger gafetes y documentos básicos, indígenas de la Sierra Negra de Puebla, vestidos con calzón de manta; señoras descalzas de La Montaña de Guerrero, con sus camisas bordadas y sus bocas chimuelas; campesinos de las tres huastecas y norteños de sombrero tejano y habla golpeada, pero también gente joven, vestida sport, con buena mezclilla, vestigios de la clase media del Bajío, harta del panismo y, desde luego, representantes de todos los estados del sureste.

Son, de algún modo, los personajes anónimos del relato El país desde abajo. Apuntes de mi gira por México, que López Obrador escribió y publicó hace unos días, después de recorrer los 2 mil 38 municipios de régimen de partido que hay dentro del territorio nacional.

El tabasqueño agradece el sacrificio

Los trabajos comienzan a las 11 de la mañana cuando, desde un modesto templete, el político tabasqueño toma la palabra para saludar, agradecer y trazar las nuevas metas que persigue el movimiento que encabeza: afiliar, desde ahora y hasta marzo de 2012, a 15 (¡quince!) millones de ciudadanos al "gobierno legítimo", para enfrentar a "la mafia que acapara todo: el gobierno, las instituciones, los medios de comunicación, la riqueza, todo", y derrotarla electoralmente para iniciar la transformación del país.

El planteamiento, que incluye reflexiones autocríticas sobre el esfuerzo que hasta ahora se ha hecho –"tenemos credencializados a 2 millones 400 mil ciudadanos, pero muchos se cambiaron de casa y necesitamos volver a afiliarlos"– dura hasta las 12:30. Entonces, desde arriba, con el concurso de hombres apurados que suben y bajan por escaleras, descienden o, más bien, se desenrollan tres cortinas paralelas que dividen la carpa en cuatro salones gigantescos, con dos bloques de miles de sillas cada uno, a derecha e izquierda, y de tal modo cobran forma las mesas de discusión.

Sus respectivos coordinadores –Octavio Romero Oropeza, en la de Democracia; Eduardo Cervantes, en Organización; Jesús Ramírez Cuevas, en Difusión, que al final se convertirá en Comunica- ción en movimiento, y Mario di Costanzo en la de Defensa de la economía popular– exponen los temas generales que se van a tratar y, acto seguido, se integran los grupos de trabajo por estados y regiones, mediante el reacomodo de las sillas en círculos de diversas dimensiones.

A las 14:30 hay un receso para comer. Los dirigentes municipales acuden a los entoldados de distribución de refrigerios, detrás de los cuatro –por ahora invisibles– banderines de córner, y reciben una caja de plástico que les contiene una ración de pasta con crema, otra de verduras hervidas, un sandwich, una manzana, un camote poblano de fresa y un refresco. Para los sedientos hay garrafones de agua y conitos de papel, y para después hay café y galletas. A espaldas de la megacarpa hay dos hileras de letrinas portátiles, y en puntos estratégicos, barriles de agua para lavarse las manos.

Dos horas más tarde, la primera que cierra es la mesa de Economía popular, en la que han abundado las quejas sobre problemas agrícolas y maltratos de militares en caminos y retenes; luego acaba la de Democracia, seguida de la de Organización, y la que se cuelga un poco es la de Comunicación en movimiento, pero de acuerdo con lo previsto, antes de las 5 de la tarde las cortinas interiores desaparecen otra vez y los coordinadores suben al templete a leer las conclusiones.

Romero Oropeza es tajante cuando informa que "nuestra lucha por la transformación del país será pacífica y por la vía electoral". Para alcanzar la meta de los 15 millones de afiliados al "gobierno legítimo", cada integrante deberá "credencializar" a cinco más. Luego se extiende en tácticas y mecanismos para defender el voto durante los comicios del próximo 5 de julio.

Eduardo Cervantes declara, en nombre de los que debatieron en la mesa dos, que "la transformación de la vida pública sólo será posible con la organización del pueblo, y cada ciudadano tendrá un papel en esta tarea". Y anuncia: "se descentraliza la credencialización"; la llevarán a cabo los comités municipales, "y ya no con computadora y cámara fotográfica, sino con tinta de pluma y un sello". La meta de los 15 millones se alcanzará en 12 trimestres, al término de cada uno de los cuales habrá reuniones de evaluación.

También se refiere a las casas del Movimiento Nacional en Defensa de la Economía Popular, el Petróleo y la Soberanía, aunque nada más les dice, igual que todos los oradores en todas las mesas, "casas del movimiento", que si bien ya existen en las 16 delegaciones del DF y en casi todas las capitales de los estados, ahora se intentará que, para diciembre de este año, haya también una en cada municipio con más de 100 mil habitantes.

Ramírez Cuevas postula que "todos los ciudadanos deben ser un medio de difusión, usando todos los recursos a su alcance para divulgar las ideas del movimiento, generar campañas, promover talleres y reuniones con artistas e intelectuales", y anuncia que a partir del intercambio de direcciones y teléfonos de todos los participantes de la mesa tres, acaba de nacer una "red nacional de comunicación" que enlazará todos los municipios.

Di Costanzo revela que la mesa cuatro acordó proponer la figura del procurador de justicia económica para todo lo relativo a abusos en materia de precios, créditos, deudas, etcétera, y entonces, de nuevo toma la palabra López Obrador para reiterar su gratitud por el "sacrificio" que hicieron los dirigentes municipales al venir desde tan lejos a la reunión, y poco a poco va metiéndose en el tema electoral para subir el tono y terminar tronando contra "los candidatos que reparten despensas a cambio de votos", y que "son una lacra, una vergüenza", que el movimiento debe repudiar –subraya– "con toda energía".

Rubén Luengas entrevista al presidente electo de El Salvador, Mauricio Funes


http://www.youtube.com/watch?v=VG8O9xkLVec




http://www.youtube.com/watch?v=tvQ2xukJee0