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Preocupación mundial por lavado de dinero

Miguel Badillo

* Preocupación mundial por lavado de dinero
* En México impune el 98% del dinero sucio
* Corrupción permite el blanqueo de capitales


Al blanqueo de capitales, o “lavado” de dinero como se le conoce comúnmente, se le considera la punta del iceberg que subyace debajo de los escombros que está dejando la debacle financiera iniciada en Estados Unidos con la venta masiva e irresponsable de instrumentos de deuda ligados a hipotecas cuyo pago nunca estuvo del todo garantizado. De hecho, no es casualidad que el primer punto de la agenda del Grupo de los 20 (G-20) haya sido el combate contra el “lavado” de dinero.

Reconocido mundialmente como el principal centro de “lavado” de dinero, Estados Unidos hizo de los créditos a la vivienda el motor de crecimiento de su economía sin medir riesgos. De esa política pública surgieron millones de intermediarios que buscaron a toda costa replicar las ganancias, y fue en medio de ese aparente auge cuando se anidó el fraude como una práctica recurrente en los circuitos financieros de EU.

Para los representantes del G-20, que en estos días se reunirán en Londres como un intento por reconstruir los paradigmas de las finanzas internacionales, el “lavado” de dinero aparece desde sus documentos constitutivos como una de las principales preocupaciones y amenazas de las economías desarrolladas y emergentes.

En breve se dará a conocer la Estrategia Nacional Contra el Blanqueo de Capitales a un año de que el gobierno de Estados Unidos dijo que revelaría los avances en este sector que incluyen los trabajos de la Fuerza de Tarea de Acción Financiera (Financial Action Task Force, FATF), a través de campañas directas dirigidas al sector privado en regiones de todo el mundo. La tendencia y la coyuntura, sin embargo, impondrán nuevos retos a las autoridades mexicanas.

El G-20, que aún encabeza Estados Unidos junto con las principales economía de Europa y Japón, y en el que también México es invitado con categoría de “participante”, ha reconocido indirectamente que los miles de millones de dólares que se esfumaron durante los últimos años debieron haber sido escondidos, transferidos y, finalmente, blanqueados a través de los circuitos financieros. Las actividades fraudulentas predominaron en un ambiente dentro del sector bancario, bursátil y económico que quiso convencerse a sí mismo de que, entre menos transparencia, más bonanza y beneficios para todos.

Pero el resultado ha sido catastrófico. La reforma al sector financiero que se propone para detener los abusos que pusieron en riesgo a la economía mundial tendrá que revisar forzosamente cada una de las reglas que, hasta ahora, habían aparecido como el decálogo dictado por organismos como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) o el Banco Mundial.

Por ello, mientras en las principales naciones de Europa y América se pide a este club de los países más poderosos del mundo que hagan lo posible para que las economías vuelvan a generar empleos y riqueza, la preocupación se centra en detener las fugas y filtraciones que permitieron que el fraude se apoderara del sector bancario y bursátil al prometer abiertamente ganancias fáciles y altamente redituables. En otras palabras: recuperar la confianza.

En México, las autoridades han negado una y otra vez que un contagio directo se hubiera presentado en el sector financiero local a raíz de la crisis de las hipotecas subprime. Sin embargo, varios ejemplos hablan mal, muy mal de la regulación mexicana y la aplicación de las legislaciones vigentes, las cuales, sin embargo, se han exaltado como legislaciones de avanzada.

El caso Standford, por ejemplo, cuya autorización para gestionar una administradora de fondos de inversión terminó por retirarse del territorio mexicano, o la clausura de Inverban que captaba recursos sin autorización y, finalmente, las inversiones en títulos de empresas hipotecarias como Metrofinanciera que se capitalizaron y excedieron los límites de sus actividades al convertirse prácticamente en empresas inmobiliarias, son sólo la muestra de una colección de alertas que las autoridades de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) tendría que estar observando, pero sobre todo preparándose para modificar los marcos regulatorios que vigilan a las Sociedades Financieras de Objeto Múltiple (Sofomes), a los fondos de inversión, a las Sociedades Financieras de Inversión en Fondos para el Retiro (Siefores) y, por supuesto, a la banca instalada en México.

En los últimos dos años y medio las autoridades de la CNBV han autorizado al menos 900 Sofomes, de las cuales no opera ni siquiera la tercera parte. Son, de hecho, el intermediario más buscado para realizar negocios en el sector financiero, dado el escaso nivel de vigilancia y regulación. Así se aprueban y constituyen en el ánimo de ampliar el financiamiento para la población, pero no ha sucedido y los grandes bancos e intermediarios las están utilizando para reducir sus obligaciones de rendición de cuentas y transparencia frente a las autoridades regulatorias. Junto con las uniones de crédito, las Sofomes podrían representar una verdadera bomba de tiempo al convertirse en un riesgo sistémico para la economía mexicana que se encuentra en caída libre.

Las apuestas por dinero sucio

Otra amenaza ya cubre al sector financiero y el G-20 lo sabe: ante la significativa reducción de los niveles de liquidez que se presentan en los circuitos financieros, el dinero sucio, resultado de fraudes y extorsiones, trata de personas, delincuencia organizada, tráfico de armas y, por supuesto, narcotráfico, tendrán un camino mucho más corto hacia la banca y todo tipo de intermediarios financieros. Allí se encuentra la tentación de permitir que los capitales ilícitos ingresen sin grandes restricciones en un momento sumamente complicado. Renombrados futurólogos europeos ya lo advirtieron y es allí en donde debería estar el énfasis de las autoridades en un momento en el que la población y los movimientos sociales resentirán los efectos de una gran depresión económica.

México, capturado por el narcotráfico, ha sido objeto de severos señalamientos y que hace algunos años fueron pretexto de operaciones ilegales transfronterizas a cargo del gobierno de Estados Unidos, como la operación Casa Blanca, cuyo principal objetivo fue demostrar que en México el “lavado” de dinero es una actividad cotidiana que no recibe la suficiente atención de las autoridades. Antes había otro claro ejemplo: el caso de los fondos transferidos por Raúl Salinas de Gortari desde Citibank para decenas de cuentas en Europa y Estados Unidos, lo cual sólo confirmó que los grandes bancos de ese país son los principales receptores de cuentas cuyos fondos y origen nunca están lo suficientemente claros y, a ellos, eso no les importa.

En medio de esta coyuntura, resulta relevante la información que presenta en su más reciente edición semanal la revista Contralínea sobre las actividades de la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda, de lo cual poco se sabe y que ahora ha denunciado ante la Procuaduría General de la República 126 operaciones que podrían constituir el delito de “lavado” de dinero en los circuitos financieros mexicanos.

La investigación de la reportera Nancy Flores devela las transacciones hechas en el circuito financiero mexicano entre 2006 y 2008 y que involucraron recursos por la nada despreciable cifra de 31 mil millones de pesos en total, que equivalen a poco más de 2 mil millones de dólares.

En total, éstas involucraron 31 mil 357 millones 70 mil 881 pesos –equivalentes a 2 mil 90 millones 471 mil 392 dólares, a un tipo de cambio de 15 pesos por 1 dólar–, cifra que representaría apenas el 8 por ciento del capital sucio que entra al país, de acuerdo con David T. Johnson, director de la oficina de narcotráfico internacional del Departamento de Estado de Estados Unidos. Es decir, el 98 por ciento del dinero sucio que se lava en México circula sin problema alguno y sirve para financiar más delitos.

En México, más de 450 mil personas participan en el negocio de las drogas, las cuales mueven capitales hasta por 25 mil millones de dólares al año, según la agencia de noticias AP.

De acuerdo con la investigación periodística, las denuncias interpuestas por la SHCP contra instituciones financieras que operan en México se presentaron en el siguiente orden: 53 en 2006, por un monto de 17 mil 255 millones 396 mil 274 pesos; 25 en 2007, por 5 mil 552 millones 510 mil 314 pesos, y 48 en 2008, por 8 mil 549 millones 164 mil 293 pesos, según consta en la respuesta a la solicitud 0000600021909 hecha por Contralínea a la Secretaría de Hacienda.

A pesar de los montos involucrados, entre diciembre de 2006 y octubre de 2008 la Comisión Nacional Bancaria y de Valores apenas impuso 163 sanciones firmes por sólo 6 millones 36 mil 479 pesos contra 71 bancos, oficinas de representación, sociedades financieras de objeto limitado e inmobiliarias que violaron la Ley de Instituciones Financieras, indica la respuesta a la solicitud de información 0610000026608.

Las infracciones se derivaron de 50 tipos de violaciones a la ley, entre las que se encuentran las relacionadas con el artículo 115, que previene el delito de “lavado” de dinero. Las sanciones en firme pueden significar que el infractor pagó la multa o que agotó todos los medios de defensa legal a su alcance para echar abajo nuestra sanción, y no lo pudo hacer.

De las 126 denuncias que presentó la UIF ante la PGR, 87 fueron proactivas y 39 reactivas, indica el portal en internet de la institución de inteligencia.

En la primera modalidad no interviene ninguna investigación previa de la PGR, sino exclusivamente se hace del conocimiento del Ministerio Público el análisis de conductas que podrían constituir el delito de “lavado” de dinero. La argumentación contenida en la misma se obtiene de las bases de datos de la UIF, explicó la Secretaría de Hacienda al Instituto Federal de Acceso a la Información, en la resolución del recurso de revisión 2202/08.

Según la dependencia que encabeza Agustín Carstens, las denuncias reactivas “son aquellas en que la UIF interviene a petición de la autoridad investigadora. De esta manera, cuando el Ministerio Público considera que tiene reunidos, en forma indiciaria, los elementos del delito previo solicita la intervención de la UIF para que ésta se pronuncie sobre si se ha utilizado el sistema financiero y, en consecuencia, formule la denuncia correspondiente”.

Los expertos consultados en el reportaje de la revista Contralínea ponen en el dedo en la llaga: “el problema en México es la red de corrupción, pues ésta es la que permite hasta cierto punto que siga permeando, dentro del sistema financiero, cierta parte de ese dinero que proviene de la comisión de cualquier delito”.

La exfuncionaria de Hacienda y de PGR, María de la Luz Núñez Camacho, señala por ejemplo que la corrupción es uno de los ilícitos que deja muchos recursos y no es violento. No obstante, indica que ésta va ligada con todos los fenómenos del narcotráfico: “si no hubiera habido corrupción, no tendríamos este nivel de violencia que estamos viviendo”.

La también extitular de la Unidad Especializada en Investigación de Operaciones con Recursos de Procedencia Ilícita de la PGR explica que el gobierno federal tiene que combatir el “lavado” de dinero, para que dé resultado la lucha contra la delincuencia organizada. “Al mermar los recursos de los delincuentes se les va a quitar el poder económico y por lo tanto la violencia tendrá que bajar”.

Los números oficiales parecen no dimensionar adecuadamente el problema. En el periodo de 2006 a 2008, la UIF analizó 536 reportes de “operaciones preocupantes” que le enviaron las autoridades financieras. Éstos se relacionan con las transacciones que presumiblemente involucran a funcionarios, directivos, empleados y/o apoderados de instituciones financieras, que por sus características pudieran contravenir lo dispuesto en las leyes mexicanas.

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Lo reciente: crisis en México y en el mundo

Antonio Gershenson

Agregamos datos recientes a los que ya mostraban parcialmente el tamaño del desplome de la economía mexicana. Ya habíamos visto la caída, especialmente grave, del sector automotor, que depende mucho de las exportaciones. Según el Inegi, organismo oficial a cargo de estas cifras estadísticas, el sector industrial, ya en su conjunto, bajó 11.1 por ciento en enero de este año, frente al mismo mes del año anterior.

En especial, el ramo de las manufacturas bajó 14 por ciento en el mismo periodo. Líderes patronales y empresarios, a partir de los datos mencionados, han señalado que con éstos es imposible soñar con una pronta recuperación de la economía nacional. Y el Indicador Global de la Actividad Económica, al cual se atribuía un 4 por ciento de bajada, ya el Inegi informó que el descenso fue de 9.48 por ciento.

En el campo, sin embargo, la situación parece estar más grave. Un dirigente regional de la Confederación Nacional Campesina (CNC) señaló que en el campo se suma a la crisis financiera el aumento en los precios del diesel –que ya tiene su propia bronca–, los fertilizantes –que ya tienen meses causando estragos y que se derivan de la privatización de la petroquímica del ramo– y de las refacciones. Hay que agregar el aumento salvaje en las tarifas eléctricas para riego agrícola. De una tarifa base de 26 centavos a finales de 2002, han pasado a otra de 1.22 pesos a finales de 2008, casi cinco veces más. El cuadro que describe el mencionado dirigente regional estima la baja en la producción agrícola entre 20 y 30 por ciento. Y el problema humano, tanto en el campo como en el abasto de alimentos a las ciudades, queda totalmente desatendido, y eso se debe cambiar.

Las medidas tomadas ante la crisis son ridículas. A la nueva refinería, cuya inversión, retrasada una y otra vez, iba a contrarrestar la crisis, ahora le agregan una especie de circo romano. Supuestamente para definir el sitio, que hemos visto que en los hechos ya está casi definido, se convoca a varios gobernadores a hacer un show para que, si usamos términos de la Roma antigua, la plebe se entretenga mientras se retrasan los plazos otro mes.

Los bancos regionales. Se están aplicando medidas muy importantes en otras partes del mundo. Es sabido que la falta de crédito ha sido una de las principales causas de la crisis. En América del Sur se dio un paso importante en la formación del ya acordado Banco del Sur, que permitirá que haya crédito para muchos proyectos de la región, sin condiciones impuestas desde el exterior. En una reunión de ministros de economía y finanzas de los siete países miembros –Argentina, Brasil, Bolivia, Ecuador, Uruguay, Paraguay y Venezuela–, en Caracas, capital de este último país, además de que se resolvieron puntos pendientes, se programó una nueva reunión técnica y ministerial en mayo en Argentina, a principios de mayo. Inmediatamente después y en el mismo país, se realizará una reunión de jefes de Estado en la que se instalará formalmente el Banco del Sur, con un capital inicial de 10 mil millones de dólares, aportados por los países miembros.

La nueva ruta de la seda. En otras partes ya se formaron bancos regionales con una intención similar. Y ya están operando. Por ejemplo, el Banco de Desarrollo de Asia (BDA) ya autorizó un financiamiento de 700 millones de dólares, de la llamada "nueva ruta de la seda", que atraviesa de lado a lado Kazajstán, más de 2 mil 700 kilómetros. Este país, situado en el centro de Asia, tiene un nivel de atraso considerable. Aunque produce petróleo y gas, esto no ha bastado por sí solo para cambiar esa realidad.

La antigua ruta de la seda se empezó a usar en el siglo II antes de nuestra era, entre China –la antigua capital, Si-An, fue durante siglos la principal salida hacia Europa– y la antigua Roma. Se transportaban, entre otras mercancías, especias, té, papel, plata, diamantes... y seda. La rama norte pasaba por lo que ahora es el sur de Kazajstán. El tiempo promedio para recorrerla, con camellos u otros animales, era de 200 días. Cuando, a partir del siglo XVI, se desarrollaron las rutas marítimas de Europa a Asia, la ruta de la seda, luego de mil 500 años de vida, fue quedando abandonada y algunos países y regiones que atravesaba quedaron aislados por mucho tiempo.

La obra que ahora tiene asegurado su financiamiento cruzará Kazajstán desde la frontera con Rusia, por el occidente, hasta la frontera con China, por el oriente de este país. Se conecta por los dos lados con otras carreteras y redes ferroviarias, y logrará la comunicación de extensiones gigantescas que ahora la tienen, pero muy deficiente. Se calcula que va a dar un fuerte impulso económico a toda la región. Este es un ejemplo de lo que durante décadas no se pudo hacer con el Banco Mundial, por ejemplo, y sí se está pudiendo hacer con un banco regional. Y bien claro que lo tienen en América del Sur. Sin embargo, aquí, por lo visto, plantear que el actual gobierno haga algo similar, o participe, es pedirle peras al olmo.

El financiamiento. Como se ha publicado, ante la falta de resultado de medidas anteriores, incluidas las de Bush, y en vista de que sigue sin haber suficiente crédito, el gobierno de Obama, con parte del capital de origen privado, destinará hasta un millón de millones de dólares para comprar acciones, o deudas, con problemas de pago. Con eso, nuevamente se podría prestar dinero, ya sin esa traba.

Mientras que en Estados Unidos se busca tener crédito, en China, con un sistema bancario muy sólido, con grandes bancos nacionalizados o en general estatales, y con mucho dinero, se ha prestado más en los últimos tres meses que en los 12 meses anteriores. Esto ha sido parte de las medidas contra la crisis, y uno de los elementos que han hecho posibles las grandes obras que ya muestran sus primeros resultados en el plano económico. Estas inversiones incluyen, por ejemplo, nuevos ferrocarriles y carreteras, que a la larga van a contribuir a menores costos de producción.

El que en Estados Unidos apenas se esté queriendo resolver el problema del crédito significa que para que su recuperación nos llegue a nosotros, por ejemplo volviendo al ritmo anterior de importación de coches hechos en México, falta muuucho tiempo. Y los funcionarios mexicanos que se atienen a eso para nuestra recuperación, van a tener que esperar todavía más.

La Argentina de los Kirchner y las luchas en las calles

Pedro Echeverría V.

1. En el seminario, Los Partidos y una Nueva Sociedad, celebrado la semana pasada en la ciudad de México, me pareció ver que la delegación argentina estaba representada por tres posiciones: 1. La que apoyaba con convicción la obra de gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, 2. La que asumió una posición crítica, el Movimiento Libres del Sur, que nos presentó tres artículos de su revista Patria Grande, y 3. La del Movimiento Patriótico Revolucionario “Quebracho”. Los dos primeros parecen hacer política legal, en la prensa y en el parlamento; por el contrario, los compañeros del MPR Quebracho, de acuerdo con un video que me entregaron, están en la lucha abierta en las calles y manejando posiciones de izquierda radical anticapitalista frente al gobierno de la, o los, Kirchner.

2. La realidad es que es difícil comprender a la Argentina actual sin acudir a los últimos 25 años de su historia, es decir desde la muerte de Perón en 1974 hasta el fin del funesto gobierno de Saúl Ménem en 1999. ¿Puede acaso construirse una idea de la situación actual haciendo a un lado las brutalidades del gobierno de Estela Martínez de Perón que llevó a gran polarización y violencia y los siete años de dictadura militar de los generales Videla, Viola, Galtieri entre los años 1976/83)? ¿Puede olvidarse al fracasado gobierno de Alfonsín que retrocedió ante por cobardía ante los militares y que su fracaso económico dio entrada al nefasto decenio de Ménem? La realidad es que otra cosa sería Argentina si Héctor Cámpora no le hubiese dejado el gobierno a Estela de Perón.

3. Argentina, junto a Brasil y México, por el número de sus habitantes, su extensión territorial, por su fuerza cultural, contribuyeron a construir un bloque de poder en América Latina frente a la dominación yanqui en las décadas de los cuarenta a los ochenta. Sin embargo, al imponerse el neoliberalismo, México adoptó el camino de la sumisión definitiva hacia los gobiernos de Reagan y sucesores, mientras los argentinos y brasileños se sometían y resistían hasta llegar el siglo XXI con gobiernos que parecen luchar en serio por su independencia. Por Brasil y Argentina, a pesar de no haber tomado el camino de construir una nueva constitución y no haberse declarado por la construcción de una nueva sociedad, se tienen algunas esperanzas. No tan grandes como las que tenemos en los pueblos de Venezuela, Bolivia y Ecuador.

4. Después de las dictaduras militares y del civil Ménem, Argentina entró en una gran crisis provocada por luchas entre liderazgos partidaristas y una economía que se desplomaba. El nuevo gobierno de De la Rúa provocó en 2001 una gran fuga de capitales llevando a construir el llamado “corralito” para hacer imposible un mayor desfalco de la banca; sin embargo grandes movilizaciones de masas encabezadas por los “piqueteros” y los “caceroleros” lo echaron del gobierno. Después de breves interinatos, en enero de 2002 subió Duhalde quien frenó en parte el descontento. En aquellas semanas pude estar en varios campamentos de piqueteros en el Gran Buenos Aires, integrados por miles de desempleados y las enormes y combativas manifestaciones de caceroleros en la Plaza de Mayo.

5. Esas poderosas movilizaciones, sin duda, dieron a los argentinos un alto nivel de conciencia y participación. Reivindicaron sus grandes batallas obreras de antaño y los hicieron más críticos y exigentes. Los gobiernos de los Kirchner (2003/07 y 2008/) lograron frenar la profunda crisis política y económica de la Argentina de los últimos nueve años, que se inició con De la Rúa; pero no han podido recuperar a la Argentina que se descompuso desde que Cámpora, el gran presidente Cámpora que en los dos meses de 1973 que gobernó recibió al presidente chileno Allende, al presidente cubano Dorticós y liberó de la cárcel a los presos izquierdistas, entre ellos a los Montoneros. Los argentinos seguramente están arrepentidos por no brindarle a Cámpora el fuerte apoyo que necesitaba.

6. Según documentos de los compañeros de “Movimiento Libres del Sur” el gobierno de los Kirchner viran rápidamente hacia la derecha porque el gobierno de Cristina se ha debilitado. Dicen: “Llegan a tal punto las concesiones que en Catamarca el gobierno nacional acaba de concretar una alianza nada menos que con Barrionuevo y Saadi”. Escriben: “Tenemos a la vieja derecha por un lado (aunque con caras renovadas para disimular) con Macri, De Narváez (Duhalde por detrás) y, lamentablemente, la reciente incorporación de Felipe Solá” Se intenta justificar ese giro hacia la derecha diciendo “que la sociedad se ha corrido hacia la derecha y que a la izquierda del kirchnerismo no hay nada”. La realidad es que ese gobierno no puede virar hacia los trabajadores porque parece ser enemigo de ellos.

7. Por otro lado, basta con observar el material de video que me entregaron hace unos días los compañeros de “Quebracho” para saber que una de sus definiciones políticas más importantes es que jamás han participado en las elecciones por cuestiones estrictamente prácticas. Pero reconocen: “Si en determinada situación viéramos que nuestra participación en las elecciones es conveniente para la causa popular, participaríamos. Lo que vemos es que sin poder real, desde la debilidad, participar de la contienda electoral es facilitar el montaje de un juego tramposo contra el pueblo. Recuerdan que con el cuento de “castigar en las urnas”, al pueblo se le proponía que votara a tal o cual candidato “progresista”. Por eso, ante los llamados burgueses al voto, señala “Quebracho”, el pueblo rechaza la farsa.

8. A los luchadores de “Quebracho” se les acusa de violentos por defender los intereses del pueblo en las calles y las plazas y por no dejarse engañar por los procesos electorales. Por eso explican con mucha claridad: “Acá el único violento es el sistema. La causa de la violencia es la injusticia. Nosotros no estamos en contra de la violencia en manos del pueblo. Creemos que la violencia en manos del pueblo no es violencia, es justicia, y es en defensa propia, contra la violencia del régimen. Si estuviéramos en contra de toda violencia; tendríamos que condenar a San Martín, a Belgrano, a Güemes, a Mariano Moreno, a Yrigoyen; tendríamos que condenar a los pueblos originarios que le hicieron la guerra al invasor europeo, tendríamos que condenar a las masas populares que derrotaron a las invasiones inglesas.

9. No tengo duda de los altos niveles de discusión política que se vive en la Argentina de hoy. Su alta escolaridad, así como la participación política y sindical de su pueblo, convirtieron a la Argentina en modelo de las luchas sindicales. A pesar de las muchas lecturas que pudiéramos tener acerca de las diferentes problemáticas de América Latina siempre estaremos muy lejos de comprenderla en su profunda magnitud. Pero tampoco podemos negar que los que nos dedicamos a conocer lo político tenemos una idea cercana a la realidad. En Argentina, como en todos los países, sólo se resolverán los problemas económicos y políticos fundamentales con la participación directa de los explotados y oprimidos que son la enorme mayoría de las poblaciones. Los cambios en las dirigencias de gobierno son nada ante las necesidades de los pueblos.