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jueves, diciembre 18, 2008

El fraude electoral de 1988

Por Jesús Anaya Rosique

Reconoce Muñoz Ledo: “Hay un fracaso histórico en nuestra generación porque el país está mucho más lejos hoy de lo que nosotros pensábamos”.

La experimentada periodista Martha Anaya ha escrito un libro excepcional: “He vuelto a recorrer pasajes del 88 de la mano de algunos de sus protagonistas.” Junto con otros libros que develan momentos inéditos para entender lo que sucedió ese año en México, este libro se propone desprender un velo más –que no será el último, sin duda—de aquel paradójico periodo.

La primera parte del libro es una crónica de aquellos días: “no sólo lo que en su momento vimos y supimos, sino lo que hoy sabemos que sucedió tras bambalinas”. Arranca el 6 de julio, día de la jornada electoral y la consabida “caída” del sistema, y concluye el 2 de diciembre del mismo año, cuando la cúpula panista llegó a hurtadillas a Palacio Nacional para “saludar” al impugnado presidente Carlos Salinas de Gortari.

Todavía hoy, en las entrevistas que integran la segunda parte, se advierte cómo algunos de los actores del 88 “mantienen bajo llave retazos de la historia. Extrañarán la ausencia de aquellos que prefirieron callar al ver los cuestionarios (Salinas, Manuel Camacho Solís, Luis H. Álvarez, Diego Fernández de Cevallos, Luis Felipe Bravo Mena). En cambio, quienes respondieron nos regalan no sólo sus recuerdos de lo que vivieron en 1988, sino que los reconocen con la perspectiva que dan los 20 años transcurridos”.

Los entrevistados fueron, por parte oficial (identificados con el cargo que tenían ese año): el presidente Miguel de la Madrid Hurtado (quien afirma que “cumplió su deber”), y su secretario particular, Emilio Gamboa Patrón; el secretario de Gobernación, Manuel Bartlett Díaz (“el 88 es el gran quiebre a la derecha”), Óscar de Lassé, responsable del “sistema que se cayó”, y José Newman Valenzuela, director del Registro Nacional de Electores; el presidente del PRI, Jorge de la Vega Domínguez (“si digo lo que realmente pasó, voy a lastimar a muchos”); el presidente de la Cámara de Diputados, Guillermo Jiménez Morales; Manuel Aguilera Gómez, enlace de Camacho con Cárdenas. Por el PAN sólo respondió José Luis Salas Cacho, operador clave de Clouthier para las negociaciones con Salinas. Y por la oposición: Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano (“me reuní con Salinas para intentar limpiar la elección”); Rosario Ibarra de Piedra (“con el fraude quedó mucha tristeza en el pueblo”); y Porfirio Muñoz Ledo (“toda pelea que no se da a fondo es una pérdida”). Se entretejen las diferentes y encontradas versiones de los hechos, surgen matices y controversias que iluminan zonas oscuras pero que no permiten aún una reconstrucción fidedigna de la verdad histórica (si esto es posible alguna vez…); parece más una comedia de enredos y equívocos intencionales… La cronología incluida va de la asamblea del PRI el 4 de marzo de1987 a la muerte de Clouthier el 1º de octubre de 1989.

¿Qué nos queda hoy de esas jornadas históricas? El fraude electoral y la oportunidad perdida de reformar el anquilosado sistema político, el principio del fin de la hegemonía del partido único, la alianza de Salinas con el PAN que consolidó el giro a la derecha e instauró —en lugar de una transición moderna a la democracia ciudadana— el régimen esperpéntico que no logramos derrotar… En palabras de Cárdenas, el 88 enseña que “las luchas para romper cadenas son largas y no hay que aflojar”.

anaya.jess@gmail.com

Martha Anaya, 1988: El año que calló el sistema, Debate, México 2008, $186, 296 pp. ISBN 978-607-429-091-2

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