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martes, agosto 16, 2011

Prohibido prohibir: 1968-2011

Gregorio Ortega Molina / La Costumbre Del Poder

La insatisfacción de las sociedades con sus gobiernos apunta a crecer, a devorarlo todo, a quebrar el orden, al desdén de los modelos político y económico impuestos a partir de que decidieron entronizar la globalización.

El malestar no es nuevo. Se comporta de manera explosiva, violenta, rampante e intermitente desde 2005, al menos, cuando Nicolás Sarkozy estuvo a un tris de perder el piso, el gobierno, con los estallidos de ira racial en la periferia de París.

Con relación a lo ocurrido en Francia, los analistas políticos, los enterados, sostienen que no se trata de un cambio de tendencia, sino que revela un comportamiento que venía de atrás. Los musulmanes quieren echar definitivamente a la policía -es decir, al Estado francés- de sus barrios. La situación se ha deteriorado mucho en los años subsiguientes. Y lo peor de todo es que, como en 2005, los poderes públicos no saben cómo afrontar el reto. Es decir, no saben cómo proteger a sus ciudadanos.

Simultáneamente surgió en España y otras naciones europeas el movimiento anti Bolonia, referente a un realineamiento en la curricula académica de las universidades, en las que la disputa fue por la desaparición o no de las profesiones humanistas, de esas carreras universitarias que apuestan a la opinión crítica, al cuestionamiento, a la necesidad de fortalecer la reflexión y el libre albedrío, con el propósito de disfrutar de la libertad.

Guy Haug, experto en política universitaria y padre del espacio europeo de educación superior, sostiene, afirma, está convencido que el origen de las protestas está en el malestar con la universidad actual, como si el agua no hubiese corrido bajo el puente desde 1968, cuando Daniel Cohn-Bendit, Rudi Dutschke, Uwe Bergman y otros, discípulos todos de Herbert Marcuse, se alinearon con la turba para sumarse a la decisión de los grafiteros de la Universidad de París, en el edificio de la Sorbona, donde decretaron que estaba prohibido prohibir.

Afirma el experto: “No hay Plan Bolonia, hay acuerdos que apuntan en ciertas direcciones estratégicas… lo que pasa es que España se ha retrasado mucho en la puesta en marcha de estos acuerdos; los anti-Bolonia no saben exactamente en contra de qué están… me parece casi imposible que estén en contra de un sistema que da más libertad al estudiante…que intenta mejorar su formación, darle acceso a más posibilidades. Sin verificarlo dicen que se impone la mercantilización de la universidad”.

Como en 1968, los estudiantes anti Bolonia disfrutaron y aprendieron durante la algarada, muchas veces acompañados por profesores, pero en el tema de la educación europea, quienes dicen saber sostienen que los gobiernos miran para otro lado ante el tamaño de la crisis de la enseñanza, que se sumerge en un futuro impredecible de una universidad pública que no da la talla, cuando lo que se debe discutir es un cambio total en el sistema educativo.

Montados en la espalda del movimiento Anti Bolonia llegaron los “Indignados”, exigiendo, como en África del Norte, democracia real ya; en un inicio los apoyos y simpatías se extendieron con movilizaciones en Praga, Budapest, Atenas o Rabat. “El sistema no funciona. Tenemos que cambiarlo por otro mejor que nos represente a todos”, exigieron en un momento los participantes.

“No es una concentración contra el Gobierno de España, no es contra un partido en concreto, sino contra el mal uso que los políticos están haciendo de la democracia”, gritó a los cuatro vientos Daniel Vázquez Touriño.

Antes o simultáneamente a los disturbios londinenses, encendidos tras el fallecimiento de Mark Duggan, de 29 años y padre de cuatro hijos, a causa de unos disparos de la policía. Se encontraba en un taxi, tras haber sido detenido en el marco de una operación contra la delincuencia afro caribeña en el barrio de Tottenham, los estudiantes mexicanos que no pasaron los exámenes para acceder a la educación media superior y superior realizaron marchas pacíficas, siempre con los ojos puestos en lo ocurrido en otras ciudades, concretamente en Santiago de Chile, donde las manifestaciones fueron violentas.

El caso Inglés me recuerda el 68 mexicano, porque Londres, como el Distrito Federal, está próximo a ser la sede de unos juegos olímpicos. Similitudes hasta en la marcha pacífica convocada por los habitantes del barrio londinense de Tottenham, que culminó con dos vehículos policiales quemados, junto con un autobús de dos pisos. Además de saqueos en tiendas que, posteriormente, también fueron incendiadas.

Pareciera que lugares, fechas y motivos son suficientes para cancelar toda analogía entre la inquietud suscitada en 1968 y lo que ocurre en el mundo desde hace seis o siete años, al menos.

Es cierto, hay un ingrediente adicional, grave, cuyas consecuencias pueden incendiar al mundo, como ocurrió ya durante la II Guerra Mundial y la Guerra de los Balcanes, donde el racismo y las disputas entre religiones, causaron un genocidio de proporciones apocalípticas.

Pienso que es lo mismo, idéntica expoliación con diferentes nombres. La historia es circular, como en esos cuentos borgeanos; no hay duda cuando se rescata de las viejas lecturas un texto estudiado durante esos años: Este sacrificio asume distintas formas, pero se reducen a la cuestión del poder. El poder, por definición, sólo constituye un medio; mejor dicho, poseer un poder consiste, simplemente, en poseer los medios de acción que sobrepasan la restringida fuerza de la que un individuo dispone por sí mismo. Pero la búsqueda del poder, por su esencial incapacidad de apropiarse su objeto, excluye cualquier consideración de fines. Esta inversión de la relación entre el medio y el fin es la locura fundamental que da razón de todo lo que hay de insensato y sangriento a lo largo de la historia.

A diferencia de hace 43 años, hoy la repartición de los medios y de la riqueza está en manos de los administradores de los poderes fácticos –-de ser atribución del Estado-, pero la economía, globalizada o no, padece las mismas enfermedades y está sujeta a idénticos vaivenes en materia de producción y ahorro, por lo que el desmadre es el mismo, los de abajo llegan al techo, antes de que los de arriba puedan ser desplazados, sobre todo porque los sistemas de pensiones y jubilación están quebrados, en todo el mundo.

Acá podría ir para peor, porque la violencia está en la calle, sólo falta un líder que le imprima sello ideológico, político, para que la Iniciativa Mérida muestre abiertamente sus verdaderas funciones en territorio mexicano.

Cuentos de dos ciudades y sus migrantes…

José Carreño Figueras

Por una de esas raras coincidencias, este fin de semana coincidieron dos reportes periodísticos sobre vecinos de ciudades cansados del detrimento que según su opinión producen los migrantes en sus respectivas poblaciones.

Lo grave es que ambos reportes involucran a mexicanos, como víctimas y agresores, sin importar cual sea el reporte que se quiera elegir.

Víctor Adrián Gómez Islas y Jorge Rodríguez Juárez, delegado y presidente del Consejo de Participación Ciudadana de la colonia Lechería, encabezaron el domingo a grupos de vecinos empeñados en lograr el cierre de la “Casa del Migrante San Juan Diego”, donde afirman llegan a diario decenas de centroamericanos que según lo que dicen son sucios, duermen en la calle y llevaron inseguridad a las calles de Lechería.

De acuerdo con el reporte de “El Universal”, los manifestantes encabezados por Gómez Islas y Rodríguez Juárez, “mencionaron que la Casa del Migrante está rebasada y los centroamericanos duermen frente a los domicilios y hacen sus necesidades y se bañan en la vía pública, además de que cometen robos y ofenden a las mujeres; “como al padre no lo acosan”, gritaron unas adolescentes durante la protesta”.

Pero al mismo tiempo llegó un reporte de una pequeña ciudad llamada Greenfield, en California, donde los habitantes -muchos de ellos estadounidenses de origen mexicano- se quejan de la forma en la que la llegada de migrantes oaxaqueños ha echado a perder su localidad.

De acuerdo con un cable de “The Associated Press”, habitantes de Greenfield “y otras comunidades formadas recientemente se quejan de que las familias oaxaqueñas viven hacinadas en apartamentos y cocheras, tiran basura en las calles, atestan parques en la ciudad y efectúan fiestas ruidosas. Algunos individuos se orinan en lugares públicos y se han involucrado en invasiones a propiedad privada”.

Los migrantes, siempre los migrantes. Son distintos, hablan diferente, se comportan de otra forma. Son otros, son extraños. No son como nosotros, quienquiera que seamos “nosotros” y los valores que tenemos-decimos-tener-creemos-defender, porque a fin de cuentas basta conque uno de “ellos” piropee a una de las “nuestras” para que todos sean culpables, porque a la mejor es mas fácil culparles a “ellos” de nuestros problemas.

Para los habitantes de Greenfield, mexico-estadounidenses en su mayoría, los distintos son los oaxaqueños, principalmente indígenas que llegaron ahí, con ideas diferentes, organización social distinta, necesidades distintas. Tal vez hasta se juntan en las esquinas y mironeen o hasta traten de hablarle a las mujeres… intentos de violación tal vez.

En Lechería la situación es parecida. Los centroamericanos son sucios porque-todos-son-sucios, y ven a las mujeres y son incultos de la misma forma que los mexicanos somos incultos en Estados Unidos: no conocen la sociedad local ni acatan las costumbres de la zona ni hablan el mismo lenguaje que hablamos “nosotros”.

A final de cuentas la situación es muy parecida en las dos poblaciones. Son extraños, Son otros. No son dignos de confianza. En Greenfield habrá que ver que sucede. EGn Lechería, luego de una reunión el lunes, se convino que la casa del migrante ahí sería cerrada, para reubicarla en un sitio por determinar.

Greenfield es un pueblo mayoritariamente creado por inmigrantes. Lechería no. Uno se encuentra en Estados Unidos, el otro en México. Y sin embargo se parecen tanto…

La pedrada a Echeverría en la UNAM

Martha Anaya / Crónica de Política

El día que Luis Echeverría Álvarez acudió a la Universidad Nacional Autónoma de México es recordado hasta la fecha por “la pedrada” que recibió el presidente de la República en la frente y su tribulado “escape” de Ciudad Universitaria. Historias se han tejido y destejido al respecto. Pero, ¿cómo ocurrieron realmente los hechos?

Jorge Carrillo Olea, jefe de la Sección Segunda del Estado Mayor Presidencial y encargado de la seguridad de Echeverría para ese acto en concreto, narra en su libro México en riesgo (Grijalbo 2011) que recién ha salido de prensas, su versión de lo que aconteció aquella mañana del 14 de marzo de 1975.

Recuerda, para empezar, que el sólo anuncio de la asistencia de Echeverría a la máxima casa de estudios “generó un rechazo abierto entre los universitarios” quienes aún no olvidaban los acontecimientos de Tlaltelolco en 1968 y el “Halconazo” (1971) desatado precisamente en los primeros meses del gobierno echeverrista.

Pero la decisión estaba tomada y a él, al entonces teniente coronel Carrillo Olea, el general Castañeda, jefe del EMP, le encomendó la tarea de proteger al mandatario en Ciudad Universitaria.

La historia de ese suceso –última visita por cierto de un Presidente de México a la UNAM hasta la fecha—es atractivamente narrada por el creador del Cisen y defenestrado gobernador de Morelos.

Cierta de que lo narración los atrapará, le cedemos la pluma en este extracto de lo que cuenta sobre ese “incidente”:

La noche previa al evento, contrario a mis características sicológicas, advertí y di lugar a una premonición, a un presentimiento. Se fue formando en mi última visita al auditorio, cerca de la media noche y durante mi regreso a mi oficina. Se expresaba en muy pocas palabras: Algo grave iba a pasar mañana. Pero al mismo tiempo había una subyacente certidumbre de que sería yo el sujeto de los hechos y no el Presidente. Esto es, iba a pasar algo conmigo. Sin concretar ideas pasaron por mi mente fugaces pensamientos sobre un posible hecho accidental o un error desgraciado de mi parte, una imprevisión, algo no considerado. No sentía temor o miedo ante lo venidero, era simplemente una certidumbre, una fijación mental.

Como una reacción, ya en mi oficina, fuera de tiempo, de lugar o lógica, se me ocurrió a esa hora afeitarme, bañarme, vestirme con unos jeans, una sudadera y calzarme unas viejas botas de montar. ¿Todo esto por qué? Quién sabe. Así dormí, con gran serenidad aquella noche. Salí para la Ciudad Universitaria de madrugada a fin de revisar todas las medidas que se había adoptado, pero sobre todo para ubicar en el estacionamiento cuatro o cinco automóviles y una camioneta Van, pintada como si fuera distribuidora de Bimbo. En cada automóvil estarían el conductor y dos escoltas y en la Van un equipo médico de emergencia.

De manera muy acelerada empezaron a llegar estudiantes que pronto llenaron el auditorio. El barullo era terrible, los corredores atestados, pero no de manera amenazante ni preocupante. Pero pocos minutos antes de la llegada del Presidente se escucharon ruidos estruendosos en la parte de arriba, se golpeaban las puertas de acceso y finalmente fueron estas rotas. Entró una turba de muchachos con gran ruido. El clima se calentaba y mi preocupación crecía. A punto de llegar el Presidente me trasladé a la planta baja que era un vestíbulo con una escalera de acceso hacia el auditorio. El punto vacío estaba invadido por estudiantes que se manifestaban de manera ruidosa, lanzando las consignas más contradictorias a favor y en contra del Presidente.

El Lic. Echeverría llegó en un auto café. En el asiento de adelante el chofer, que con la mirada me decía mil cosas enigmáticas; a su lado, el Jefe de Estado Mayor vestido de civil, inmóvil, no me dirigió ni siquiera una mirada. Bajó el Presidente solo, como se había planeado, y él sí estableció una mirada de inteligencia conmigo, pero no cruzamos una sola palabra. Subimos la escalera ya con muchos trabajos dada la multitud y nos dirigimos al corredor de la derecha a la develación de la placa. Como era costumbre, pero siempre un acto de prestidigitación, el Dr. Jekill se transformó en una especie de Super star. Magnético, dueño del espacio, sugestivo. Entramos al auditorio por el pasillo de la derecha, él subió al escenario y yo me situé al pie, en la parte baja frente a él y al doctor (Guillermo) Soberón.

No sé si el Presidente se llegó a enterar pero, contrariando sus órdenes, en el propio escenario había algunos jóvenes oficiales con batas blancas, prenda que abundaba entre el estudiantado ya que era la Facultad de Medicina. Dejarlo auténticamente solo hubiera sido sencillamente irresponsable y estúpido. Se inició el acto con el canto del Himno Nacional y empezaron los discursos a cargo, primero de Evaristo Pérez Arreola, líder del Sindicato de Trabajadores, lo siguió algún estudiante a quien yo había conocido en Sinaloa, que era semi rubio, ojos claros, dominador de gentíos, esplendido orador pero creo que fue un punto más allá de lo deseado en elogios, lo que provocó un recalentamiento de los ánimos, sobre todo de los estudiantes de galería, que evidentemente acudían, por lo menos, a boicotear el acto.

Los gritos eran de tal intensidad que hicieron imposible que el orador siguiera con su discurso; bajó de la mesa del presídium a donde había subido y empezó el Dr. Soberón, rector de la Universidad con su informe, último evento antes de la inauguración de cursos por el Presidente. El escándalo era ya tal que hacia inaudible la voz del rector a pesar de los equipos de sonorización. Yo cruzaba miradas con él invitándolo a acortar su informe pues empezaban a sentirse sobre el presídium y el escenario en general una lluvia de monedas procedentes de la galería. Una moneda de 20 centavos de aquel entonces, lanzada desde aquella altura era suficiente para provocar una seria herida en quien recibiera el impacto.

La gritería arreciaba e increpaban ya directamente al Presidente Echeverría. Este tomó el micrófono e inició un altercado verbal con los estudiantes gritándoles a toda voz: “Jóvenes manipulados por la CIA” y otras lindezas que no recuerdo, pero aquella expresión se convirtió en frase histórica. Apresuradamente y siguiendo las palabras rituales de costumbre, el Presidente declaró inaugurados los cursos.

Hice señas a los oficiales de bata blanca para que indujeran al Presidente a bajar del presídium y emprender la salida, los mandaba un ayudante del licenciado Echeverría al que cordialmente siempre llamé “J.G.”, amistosa burla de su nombre: José Guadalupe Castellanos. Me encontré con el Presidente al pie de la escalerilla, dándole el frente y, caminando yo hacía atrás, iniciamos lentamente el recorrido de salida hacía el corredor por el que habíamos entrado. Él saludaba a diestra y siniestra.

A pesar de la diferencia de estaturas, lo abrazaba por la cintura y él, en su euforia, no se daba cuenta de nada, así la marcha se hacía razonablemente fácil. A la mitad del pasillo, procedentes del corredor exterior se escucharon fuertes ruidos que para algunos sonaban a disparos. No para mí que conocía muy bien el sonido de una detonación.

El Presidente, ahora mirándome a los ojos, me dijo:

-Están disparando.

-No –repuse–, están rompiendo los macetones y aventando contra los vidrios los tepalcates (fragmentos de ollas o macetas).

Disparos o tepalcatazos, lo razonable era no seguir, de manera que dimos la vuelta en “U”. Regresamos hacia el escenario en busca de las salidas de emergencia. Opté por la de la derecha que era la que nos llevaba directamente al jardín y cometí el error de inducir al Presidente a bajar por la estrechísima escalera, e invité al Dr. Soberón a seguirlo y a alguien o algunos más. En ese momento caí en la cuenta de que me había aislado del Presidente, ello me perturbó pues el alejarme de él había sido un error enorme y busqué cómo alcanzarlo. Por la escalera era imposible dado lo estrecho. Entonces apareció a mi izquierda una ventana circular, de las llamadas “ojo de buey” y me lancé de cabeza por ella sin saber exactamente su altura ni sobre qué caería, pero sí que me conduciría al Presidente.

Efectivamente, a unos pasos de donde caí de espaldas había una puerta de lámina negra, la salida de la escalera de emergencia. Golpee fuertemente con los puños gritando:

-¡Señor Presidente, Señor Presidente!

Y él contestó desde adentro:

-¿Mi Teniente Coronel?

-Sí, abra usted la puerta-, grité.

Así lo hizo y se produjo en mí una sensación inenarrable: Estaba ahí el Jefe del Estado, propiamente en mis manos y todavía indemne, sin daño alguno. Ahora nada ni nadie tenían mi responsabilidad. Reflexioné: El jefe del Estado está en grave peligro y con él, el país mismo. Su bienestar está bajo mi responsabilidad.

Atrás de mí había cuatro oficiales que habían sido elegidos por su corpulencia y por sus esplendidas cualidades de valor y lealtad a los que grite: “¡Tráiganselo, tráiganselo!” Y tomándolo de los brazos y la espalda empezamos a caminar a grandes zancadas hacia el estacionamiento mientras nos perseguían los estudiantes. Entusiasma ese ánimo maravilloso que tiene la juventud y que se puede estimular tan fácilmente, en este caso para mal, pues las pandillas buscaban hacerse cargo de la situación. Favorablemente ellos no tenían un plan preconcebido, todo se había salido de cauces, ¿qué hubiera sido si hubieran llevado a cabo un acto culminante? El caso es que se había desatado ya una persecución llena de improperios hacia el Presidente.

Yo iba por delante, oteando el estacionamiento en busca de los coches. Los oficiales, parados en los estribos, me hacían señas para identificarse y llamarme, pero estando tan cerca, no más de veinte metros, me parecían tan lejos que dudaba de poder alcanzarlos. En uno de mis frecuentes voltear hacia atrás para verificar que todo viniera bien, ya que el Presidente y los oficiales me seguían a tres pasos, vi sangrando la frente del licenciado Echeverría de manera profusa. Es imposible también reconstruir las escenas imaginarias que se vinieron a mi mente: ¿Qué pasaba y qué pasaría, qué iba a pasar con el país, con el Presidente como persona y conmigo mismo ante mi fracaso?

Providencialmente, a tres o cuatro metros de donde íbamos, se ponía en marcha un pequeño coche Maverick rojo que seguramente huía de la peligrosa turba. Hice señas a los oficiales a cargo del Presidente para que lo condujeran hacia ese coche mientras yo me adelantaba hacia el lado del chofer, me introducía en la parte trasera del coche y tomando al chofer por la garganta, desde una posición por demás ventajosa para mí y seguramente gritándole muy fuertes majaderías para amedrentarlo, le solté: “¡No te muevas, aquí mando yo!”

Los oficiales con el Presidente ya habían abierto la portezuela delantera derecha y trataban de introducirlo al auto, pero él se había afianzado entre el techo y la propia portezuela en una postura de gran resistencia, mientras seguía en su debate a gritos con los estudiantes. Se negaba a entrar al auto. Le ordené a uno de los oficiales, el teniente Agüero, el que lo tenía tomado por la cintura, que lo forzara a entrar al auto. Sus inhibiciones propias de joven y de oficial del ejército le impedían forcejear con el Jefe del Estado, hasta que levantando fuertemente la voz le ordené de nuevo: “¡Mételo, Mételo!” Afortunadamente, mediante un irrespetuoso jalón, así lo hizo.

Como caído del cielo, o más bien como salido del infierno porque es su espacio natural, apareció José Murat dando gritos al chofer y en un estado de exaltación máxima ordenaba: “¡A Derecho, a Derecho!”

Impulsé al chofer a acelerar pues empezaban a llover piedras y tepalcates al auto, rompiendo el medallón trasero y lastimando el techo. Nuestra velocidad pronto dejó atrás a la multitud y entonces le ordené al jóven que detuviera el auto y dirigiéndome al intruso le dije: “¡Bájate, Murat, bájate!” Y algo habrá visto de determinación en mí que optó definitivamente por bajar del coche. El Presidente reía a carcajadas.

Llegamos al término del estacionamiento y aprovechando una especie de rampa de tierra brincamos a la banqueta y entramos al bosque, mezcla de bosque y pedregal, que es tan propio de C.U., pero yo no sabía, porque nunca lo calculé, a dónde llevaba aquella brecha. Podría haber sido a cualquier parte pero una cosa era segura, nos alejaba de los estudiantes que aún corrían tras nosotros. Después de tal vez un kilometro, caímos a Insurgentes en sentido contrario al tránsito que en ese sitio se da de sur a norte. El pobre chofer no sabía qué hacer, hasta que lo impulsé a que, tomando precauciones y pegado a la izquierda, empezara a circular. Las mentadas de madre de todos los conductores que lo hacían en su sentido correcto eran de tal grado que el Presidente reinició sus carcajeadas.

En aquel entonces no existía camellón para dividir los dos sentidos de Insurgentes sino que había un bordo que de tantos a tantos metros daba lugar a una vuelta en ”U”. Le ordené al conductor que se pasara al sentido correcto, esto es de norte a sur, hacia lo que hoy es Perisur y así lo intentó hacer, pero por el peso del coche –chofer, teniente y Presidente en el asiento delantero, y atrás yo y cientos de libros que eran unas tesis que aquel muchacho-chofer había ido a entregar, pues así se ganaba unos pesos para apoyar sus estudios en el Instituto Politécnico Nacional–, el brinco se hizo imposible. Las tesis fueron a dar a la calle. Me bajé e intenté medio cargar el auto mientras el chofer aceleraba, produciéndose los rechinidos característicos de las llantas que giraban sin suficiente apoyo. Yo no daba crédito ni entendía las motivaciones sicológicas del Presidente pero éste, ante la situación, se carcajeaba y gritaba:

-¡Igual que en Los Intocables!

Todavía hoy me río y no sé si admirar su entereza y confianza en mí o buscar alguna otra explicación más enredada.

Iniciamos la marcha rumbo al sur, hacia lo que hoy es Perisur. En el trayecto, desde el asiento de atrás, habiendo desgarrado la falda de mi camisa, le quité los lentes al Presidente y comencé a limpiarle la frente, en el ánimo por supuesto de asearlo, pero más bien de ver cuál era la naturaleza de la herida; una evaluación de daños, como se dice en los desastres, pero ya se adivinaba leve pues había dejado de sangrar. La leyenda de la pedrada fue alimentada por los medios ya que cualquier piedra golpeando en la frente de un ser humano le hubiera producido un daño mayor. Debe haber sido, otra vez, un fragmento de tepalcate, de tamaño muy menor.

Después me contarían que apenas salimos nosotros llegó el Jefe de Estado Mayor a lo que había sido el campo de batalla, que su estado de ánimo –de espanto–, era absolutamente perceptible, con una preocupación rayana en la desesperación pues su responsabilidad por ser el titular de la institución era mayúscula, independientemente de la mía. Preguntó por el Presidente de manera compulsiva e inmediata y ya algunos de los oficiales que por ahí estaban en espera de ordenes le informaron: “Se lo llevó el Teniente Coronel Carrillo”. Eso pareció atenuar su angustia, pero esta no podía cesar ya que la conexión por radio entre él y yo no existía, pues así se había ordenado: que no se llevaran ni armas, ni radios. En el trayecto mi inquietud era esa, pues adivinaba que los medios de comunicación de todo orden habían disparado ya la noticia al mundo entero y no necesariamente en los términos reales. Se hablaba de un secuestro o de graves heridas y lo más cercano a la auténtica terrible verdad: Nadie sabía en dónde estaba el Presidente ni en manos de quien.

Creo que esta desaparición transitoria es singular: Un jefe de Estado que no está, que no se sabe de él y lo peor, en dónde ni en qué condiciones está. Temporarily lost, and then what, explicó para sí mismo con su pícara risa el embajador británico Sir John Galsworthy el día que lo comentamos.

Ya habíamos tomado el Periférico hacia el norte y autoritariamente le dije al licenciado:

-Señor Presidente, vamos a Magnolia (su casa particular en San Jerónimo) para que se asee y pueda yo hacer algunas llamadas telefónicas que son extremadamente urgentes.

-No –fue la respuesta cortante–, vamos a Los Pinos que es la residencia oficial.

Ante este grueso argumento no tuve nada más que decir.

Sorpresivamente apareció a nuestro lado, manejando su propio auto, Rodolfo Echeverría Zuno, tocando repetidamente la bocina y agitando con gran alegría la mano izquierda casi en la nariz de su padre. Él había asistido como incognito a los actos. Debo confesar que ver las expresiones del hijo en aquel fortuito encuentro, tal vez perdiendo yo el control de tantas y tantas emociones acumuladas ese día, me provocó un nudo en la garganta. Yo tenía con Rodolfo una particular identificación. Tenía fama de muchacho difícil en términos de su independencia y autonomía; conmigo fue siempre atento, gentil y amigo, le estimé tanto como lamenté su muerte en 1983.

Todavía sobre el periférico a la altura de la avenida Altavista nos cruzamos con un convoy de autobuses de granaderos rumbo al sur, unos diez camiones, escoltados por patrullas. El Presidente me preguntó, pero había una afirmación en su pregunta:

-El Gral. Gutiérrez Santos es una persona muy prudente, ¿verdad?

-Si señor Presidente es una persona muy sensata- contesté.

Muchas nubes negras habrán pasado por su mente ante la posibilidad de que un error o exceso por parte de la policía generara otro drama nacional. Podría otra vez mancharse la nación con sangre de estudiantes.

Al llegar a Los Pinos naturalmente la guardia impidió el paso desde una distancia prudente, que es lo correcto ante un vehículo desconocido. Saqué la cabeza por la ventanilla y le grité al comandante teniente Mercado:

-¡Es el Sr. Presidente, abran la puerta y para toda la red (de radio) infórmese que el señor está en Los Pinos y completamente a salvo!

Llegamos a la entrada de la residencia. Era un desierto, no había nadie más que el ayudante de guardia, quien seguramente ya había notificado a la señora Echeverría de nuestra llegada porque ella apareció al fin del larguísimo pasillo exclamando con voz muy alta, sollozando y levantando los brazos:

–¡Luis, Luis, Luis!– y corrió a abrazarlo.

Di la media vuelta y me topé con Rodolfo, que también había ya entrado. Me dio un gran abrazo. No se pronunció palabra alguna.

Le pedí al ayudante de guardia que verificara que el Jefe de Estado Mayor ya había sido informado y que le invitara al dueño del automóvil un refresco o café. Volteé hacia el Sr. Presidente y la Sra. en busca de instrucciones y él me dijo “Quiero ver una película después de comer, busquen al proyeccionista”.

En esos momentos arribó el Dr. Eduardo Echeverría, su hermano y subieron a las habitaciones. Empezaba a llegar la más disímbola clase de gente: miembros del gabinete, legisladores, en fin. También apareció antes que todos ellos y aún demudado el Jefe de Estado Mayor quien preguntó por el Presidente. “Está en sus habitaciones con la señora y el Dr. Eduardo”, le dijeron. A mí no me dirigió una sola palabra.

Minutos después bajó el Sr. Presidente vestido con particular empeño de lucidores colores, sereno y con un simple vendolete en la frente. Ordenó que se pasara a su comensal al comedor, que si no mal recuerdo era Julio Scherer, director de Excélsior, y no hizo caso ninguno de la gente que había llegado. Yo prestaba atención, impresionado, a la cantidad de versiones que ya se daban sobre los hechos y a que en todas ellas el narrador había sido parte importante de la seguridad.

El subsecretario de Gobernación, Fernando Gutiérrez Barrios hacia saber que había tenido infiltrados entre los estudiantes a cien agentes de la Dirección Federal de Seguridad, ¡Vaya, utilísimos!, pero el más protagónico fue el entonces líder de la Cámara de Diputados, Carlos Sansores Pérez, que reclamaba el mérito de haber sabido todo con anticipación, tomado no sé cuántas y tantas providencias y haber apoyado no sé con cuántos cientos de personas. El Jefe de Estado Mayor llegó a su límite y con bastante crudeza le gritó: “¡Por qué no se calla licenciado!” y le hizo notar que ni su sombra apareció por ahí.

Terminada la comida, el Presidente pasó a la sala de cine con la instrucción de que no recibiría llamadas y de que a todo el que hablara se le informara precisamente lo que estaba haciendo, o sea viendo una película. Los primeros en llamar fueron el Presidente Figueres, de Costa Rica; el Presidente Castro, de Cuba y bueno, la lista fue interminable. Instruyó también que como el acto programado para la tarde era su asistencia al Consejo de Administración del Instituto Mexicano de Comercio Exterior, éste se transmitiera en vivo por todas las estaciones de televisión.

Antes de pasar a la sala de cine el Presidente pidió que enviaran al dueño del automóvil a su despacho. Lo que ahí pasó y lo que le dijo sólo lo saben ellos dos, pero el joven salió con una gran sonrisa, seguramente producto de recibir un abrazo presidencial y algún numerario consistente. A alguien encargó el Presidente que se reparara completamente el vehículo. Para mis adentros yo pensé: ¿y por qué no regalarle uno nuevo?

Sería una lástima

Jorge Diaz

Se han dado a conocer cifras frescas sobre las preferencias de los mexicanos dentro y fuera de los partidos, para saber qué personajes están mejor posicionados y ver si estos números influyen al final para definir al candidato que abanderará los diferentes colores de la paleta política.

En el PRI no hay novedad, Enrique Peña Nieto encabeza las simpatías de los priistas y de los que son considerados electores independientes o sin partido.

En el PAN, están punteando Santiago Creel y Josefina Vázquez Mota. Cordero se sitúa muy distante a los dos anteriores y sin embargo, se le nota muy activo estos últimos días. Inclusive hay quienes ya lo acusan de estar descuidando sus funciones como Secretario de Hacienda en estos momentos tan difíciles por los que atraviesa la economía, sólo para hacer proselitismo entre los panistas.

Señalado como el delfín presidencial, Cordero empezó tarde y parece que sólo está tratando de ver si puede acortar el camino de aquí a que se defina el candidato panista; de no darse un cambio serio en sus posibilidades de competir por la presidencia basado en lo que quieren los electores internos y externos, entonces, quiero suponer, declinaría.

Sería una lástima ver que al final, sólo por el hecho de contar con el apoyo presidencial se imponga a pesar del deseo de los individuos y que los panistas se vean representados por alguien que no tiene posibilidades de mantener la presidencia para ese partido.

El caso del PRD por complicado, es muy sencillo. Las preferencias fuera de las estructuras partidistas, están con Marcelo Ebrard y son precisamente los independientes quienes podrían hacer que el perredista fuera una opción competitiva frente a Peña Nieto. Pero dentro del PRD, las simpatías están con López Obrador, que además cuenta con el primer lugar de negativos entre el electorado en general; es decir, podrá ganar al interior de los partidos que controla (algo prácticamente obvio, por el control), pero afuera tiene todas las de perder.

Sería entonces también una lástima ver que sólo por el deseo del tabasqueño de ver nuevamente su foto en las boletas de 2012, le quite a los simpatizantes de izquierda; que no a los fanáticos lopezobradoristas, la oportunidad de verse representados por alguien que ofrezca la esperanza de ganar.


Parece que a Ebrard no le queda otra más que guardarse el apoyo de muchos, entre los que se incluye Carlos Fuentes -asunto mayor- y esperar al 2018, de lo contrario la otra opción sería migrar a otro partido ¿pero cual? El PANAL… mejor que se espere.

De imponerse la lógica del que tiene más músculo y no la del que acumula más intenciones de voto, estoy seguro que la única apuesta del PAN y PRD en 2012 será la de apelar al voto anti-PRI y creo que a estas alturas, eso no les va a alcanzar.

Eruviel Ávila, mandatario electo del Edomex; el PRD impugnará

Israel Dávila / Corresponsal La Jornada

El Instituto Electoral del Estado de México (IEEM) entregó al priísta Eruviel Ávila Villegas la constancia de mayoría que lo acredita como gobernador electo, durante una sesión donde el Partido de la Revolución Democrática (PRD) advirtió que presentará impugnación y coincidió con el Partido Acción Nacional (PAN) en que faltó un árbitro que garantizara equidad, imparcialidad y certeza en el proceso.

Mientras Ávila Villegas recibía el documento, casi un millar de militantes del Partido del Trabajo (PT) instalados en campamento ante el IEEM exigían la renuncia de los consejeros electorales, a quienes también gritaron culeros y vendidos cuando desplegaron en el acceso a la sede una manta con los resultados de la elección, que no variaron sustancialmente en el recuento, pues el priísta mantuvo casi 64 por ciento, con 3 millones 18 mil 588 votos, y gobernará desde septiembre próximo hasta 2017.

Antes de la entrega de la constancia y la declaratoria de validez de la elección, el IEEM realizó el cómputo final, según el cual el perredista Alejandro Encinas, de la coalición Unidos Podemos Más, obtuvo un millón 20 mil 857 sufragios y el panista Luis Felipe Bravo Mena 598 mil 45. El Tribunal Electoral Estatal anuló 179 casillas de las 17 mil 500 instaladas el 3 de julio, con lo cual la suma se redujo en 43 mil votos.

Tras verificarse los resultados, los miembros del consejo general asentaron que el derecho al sufragio fue garantizado y las campañas transcurrieron en condiciones de equidad: sin embargo, los representantes de PAN y PRD acusaron al IEEM de favorecer al vencedor y aseguraron que las autoridades rompieron el orden constitucional al no actuar ante las violaciones a la ley cometidas por el gobierno estatal, el propio Ávila Villegas y la coalición Unidos por Ti, que formaron los partidos Revolucionario Institucional (PRI), Verde Ecologista de México (PVEM) y Nueva Alianza (Panal).

No hubo competencia. El signo de los comicios fue la inequidad de un gobierno que se fusionó al PRI, poniendo a su disposición recursos humanos y materiales, infraestructura y programas sociales, dijo el panista Francisco Gárate Chapa. Recordó el episodio que protagonizó Bernardo García Cisneros, presidente de la Junta de Conciliación y Arbitraje del Valle de Toluca, videograbado cuando exigía a beneficiarios de programas oficiales respaldar al PRI, sin que lo sancionara el IEEM.

El común denominador del proceso fue la dádiva para que se sufragara por una opción política, la inequidad que se convirtió en parcialidad y ésta en complacencia y encubrimiento de la autoridad electoral, insistió el panista.

Manuel Camacho Solís, representante de la coalición Unidos Podemos Más –compuesta por PRD, PT y Convergencia– calificó la elección de retroceso para la vida democrática del país, pues hubo excesos en el gasto, actos anticipados de campaña, no se suspendió la propaganda oficial y siempre se buscó utilizar el derecho para justificar la asociación entre gobierno estatal y PRI, todo con la complacencia del IEEM.

Anunció que la coalición impugnará la entrega de la constancia de mayoría ante los tribunales electorales local y federal.

En respuesta, el priísta César Camacho Quiroz, representante de la coalición Unidos Por Ti, pidió a la oposición un poco de autocrítica, no atribuir su derrota a lo que hizo el de enfrente, y vaticinó que el PRI también ganará de forma contundente los comicios de 2012.

Ávila Villegas (acompañado de Cristina Ruiz, secretaria general del PRI, y Mónica Arriola, del Panal: por los líderes estatales de ambos partidos y del PVEM), recibió la constancia tras el debate, y después de reconocer al IEEM su labor imparcial, pidió disposición a todas las fuerzas políticas para construir un acuerdo en beneficio del estado.

Repelerse y necesitarse

¿AMLO o Ebrard?
Posesión, más que posición
Oaxaca, demagogia justiciera

Julio Hernández / Astillero


La izquierda electoral acelera la resolución de la interrogante de mayor trascendencia que ha tenido desde que cinco años atrás le fue cerrado el paso a la Presidencia de la República: ¿Ebrard o López Obrador?

No es, desde luego, un asunto a definir a partir de meras consideraciones personales de los contendientes, sino del talante y objetivos que esa izquierda electoral se trace para 2012 cuando, según los indicios ampliamente publicitados por quienes así resultan beneficiados, todo apuntaría a que el PRI estaría en mejores condiciones que cualquier otra fuerza política para hacerse de ese poder hoy ensangrentado y turbulento.

Parte de la trama oscura y morbosa que rodea este proceso de definiciones internas radica en que los segmentos en competencia se repelen y se necesitan con tanta pasión como pragmatismo, a tal grado que, aun cuando mutuamente se suministran dosis aniquilantes de descalificaciones e improperios, son incapaces de romper una con otra porque a fin de cuentas, y en el contexto específico del rejuego partidista en que ambas fuerzas competidoras se mueven, saben que prescindir unos de otros significaría facilitar y casi garantizar el triunfo de actores ajenos, en especial el priísmo, si el curso comicial se mantiene más o menos dentro de rangos pacíficos y tradicionales, o el panismo belicista si las cosas se descomponen aún más y las elecciones acaban siendo definidas por factores armados, tanto los delincuenciales supuestamente fuera de control como los gubernamentales orientados a garantizar el continuismo del régimen calderonista.

En tal escenario, AMLO se queja de traiciones del aparato perredista lo mismo que considera el acto de los Demócratas de Izquierda, en favor de MEC, como la más reciente manipulación de la clase dominante contra nosotros (entrevista con Rosa Elvira Vargas en Fortín de las Flores, Veracruz), pero asegura estar absolutamente decidido a sostener el pacto con el jefe de gobierno para encontrar al mejor posicionado. Ebrard, por su parte, usa la fuerza infiltrada de sus asociados chuchos, amalios y demás para que desde esos flancos se insista en la inviabilidad práctica de la insistencia lopezobradorista, acusando de antemano al tabasqueño de empecinarse en una segunda candidatura que no sólo no tendrá la fuerza de la primera oportunidad, sino que en 2012 podría significar un grave retroceso para la izquierda en general.

Entrampados en esa rijosidad de límites definidos por la mutua necesidad en términos de institucionalidad electoral, los adversarios se encaminan a la búsqueda de definir no solamente la mejor posición, sino la mejor posesión: AMLO posee un voto duro, activo, implacable, que muy difícilmente aceptaría que su guía declinara en favor de un Ebrard al que presuntamente sí dejarían pasar los mismos factores de poder real que impidieron en 2006 el arribo del tabasqueño a Palacio Nacional. Y MEC posee una mescolanza de intereses y arreglos con poderes reales, entre ellos el calderonismo en sí, más algún gobernador aliancista desperdigado, y los poseedores del control estructural de la franquicia llamada PRD, los Chuchos siempre dispuestos a la mejor transacción posible.

De la resolución de ese problema dependerán muchos años de la izquierda. Si ganaran el desánimo o su contrario, la tozudez, en las filas lopezobradoristas, y se acabara cediendo el paso en el PRD al marcelismo, el futuro inmediato se concentraría en la lucha de elites entre el priísmo peñanietista y el priísmo camachista de reflujo, con la izquierda institucional convertida en pálida pieza de acompañamiento esperanzada solamente en el reparto de regalías luego del corte de taquilla. Si no hay arreglo digno y viable entre esas fuerzas de izquierda (ésas son las que hay, con ellas hay que trabajar), la postulación de AMLO podría quedar como un segundo intento glorioso, merecedor de reconocimiento pero políticamente insuficiente. Ése es el drama de la izquierda electoral. Es decir, en el fondo, el resultado neto de sus años de indefiniciones, distorsiones y errores.

Astillas

Ayer el diputado Flavio Sosa hizo en la tribuna del congreso local una crítica a fondo de lo que sucede en la administración de Gabino Cué (http://j.mp/pKcZCV). Entre otras cosas, aseguró, la sociedad oaxaqueña, sobreviviente al régimen de terror y lastimada por el desfalco de la pasada administración gubernamental, demanda acciones claras para castigar a quienes hayan sido responsables de la corrupción reinante, el abuso del poder, la violación a los derechos humanos y al estado de derecho. Falta pasar de las denuncias mediáticas por corrupción al inicio y desahogo de los procesos, para poder aspirar a la justicia. Sin justicia es imposible aspirar a la democracia. Sin justicia, la democracia es demagogia. Sosa advirtió: Y de la esperanza al descontento hay un solo paso. Tras más de un año de los comicios históricos de 2010 y casi nueve meses del nuevo gobierno, hay factores diversos que ponen en riesgo los avances alcanzados. Externos, sí, como quienes arrojaron por la borda los remos y ahora cuestionan la falta de avance, pero también, es importante dejarlo claro, también factores internos... Que dice bla, bla, Blake que la presencia en México de agentes extranjeros, como los pertenecientes a la CIA y la FBI, está plenamente apegada a la Constitución, los tratados internacionales, las leyes y demás lindos productos que adornan la vitrina jurídica mexicana... En Veracruz está sucediendo lo que, por ejemplo, pasó en Nuevo León. Gobernadores fuertes, que contenían al narcotráfico por excelsitud política o por entendimientos complicitarios, dejaron como sucesores a personajes de menor talla política, meros guardaespaldas de negocios públicos y privados, que han sido rebasados de inmediato por las fuerzas delictivas ya sin arreglo firme. Rodrigo Medina, en Nuevo León, y ahora Javier Duarte en Veracruz, hacen pagar a sus ciudadanos los desajustes político-mercantiles desatados a partir de la transmisión del poder contaminado... ¡Hasta mañana!

Hacienda y sus focos amarillos

Burocracia y deuda de los estados
Ni un peso más a gobiernos ineptos

Carlos Fernández-Vega / México S.A.


Entre gritos y sombrerazos se desarrolla el debate entre tricolores y el inquilino de Los Pinos (quien utiliza a la borregada blanquiazul y a la Secretaría de Hacienda para defender el punto), en torno al tema de la deuda pública de las 32 entidades de la República. Pero quién sabe qué es lo que reclama el gobierno federal, pues la propia dependencia a cargo del candidato-funcionario Ernesto Cordero (que utiliza el tema para desviar la atención sobre asuntos mucho más delicados y, de paso, permanecer en la escena electoral) públicamente ha dicho que tal débito no es considerado un riesgo para las finanzas públicas del país, pero el hecho es que no sueltan el asunto cuando, como dirían los clásicos, los encargados de lo federal también tienen su historia.

Aseguran los funcionarios de Hacienda que no hay riesgo con la deuda de los estados, pero que sí es necesario encender focos amarillos para atender con oportunidad eventuales problemas en ese renglón. Bien, pero la oportunidad que reivindica la Secretaría de Hacienda para atender dicho asunto, también debería aplicarla a situaciones del ámbito federal que representan bombas de tiempo de escasa mecha. Por ejemplo, la voluminosa cuan creciente erogación por concepto de prestaciones de la burocracia federal, o el incremento –ese sí histórico– de los mandos medios y superiores (los de mayores percepciones), o el brutal costo de la nómina del Poder Ejecutivo, sin olvidar el Judicial, el Legislativo y organismos autónomos, que tampoco cantan mal las rancheras.

El saldo de la deuda de los estados de la República, más el Distrito Federal, cerró el pasado junio en un nivel cercano a 315 mil millones de pesos, equivalentes 2.3 por ciento del producto interno bruto del país. De diciembre de 2006 (cuando se instala Calderón en Los Pinos) a marzo del presente año tal débito se incrementó 0.7 puntos porcentuales, que en líquido equivale, según las cifras de la Secretaría de Hacienda, a 155 mil millones de pesos. No es un monto despreciable, desde luego, pero equivale a lo que el gobierno federal gasta en nueve meses, sino es que en menos tiempo, en prestaciones para su burocracia. Por este último concepto, en lo que va del calderonato se ha erogado alrededor de un billón de pesos, es decir, 6.5 veces más que el aumento en el saldo de la deuda estatal de 2006 a marzo de 20011. Por si fuera poco, en 2010, 33 centavos de cada peso del presupuesto de egresos de la federación se destinaron al pago de la nómina del gobierno federal (en el entendido que los mandos medios y superiores engullen la mayor parte, por ser ellos los que obtienen los mejores sueldos y prestaciones), pero de esto el de Los Pinos, Cordero, la siempre oportuna Secretaría de Hacienda y la borregada panista no han dicho ni pío.

En cuatro años y tres meses de calderonato (enero de 2007 a marzo de 2011), la deuda de los 31 estados y el Distrito Federal se incrementó en alrededor de 101.3 millones de pesos por día como promedio (la deuda pública federal lo hizo a un ritmo 14 veces superior). Qué horror, pero sólo en 2010 el pago de prestaciones a la burocracia representó una erogación, también diaria, de alrededor de 660 millones de pesos, y en el mismo año para nómina del gobierno federal se destinaron, cada 24 horas, 3 mil 14 millones de pesos. El costo para el país es brutal por donde se le vea, pero en Los Pinos y zonas anexas, candidato incluido, consideran que lo único oportuno es encender los focos amarillos sólo por la deuda de los estados.

La deuda pública federal, con Calderón en Los Pinos, se ha incrementado 134 por ciento, que en líquido equivale a 2.38 billones de pesos. En el mismo periodo, el débito de los estados aumentó 155 mil millones, 15 veces de diferencia entre una y otra, pero los focos amarillos de la oportuna Secretaría de Hacienda se encendieron sólo para el segundo de los adeudos. El folclórico dirigente de los tricolores, Humberto Moreira, denuncia que durante los gobiernos panistas la burocracia dorada (los buenas huesos para los amigos de los amigos, con los mejores sueldos, las prestaciones más jugosas y los gastos de representación más abultados) pasó de 4 mil 95 a 8 mil 217 personas, 100 por ciento de aumento, pero ello ni siquiera provoca encender una linterna. En el segundo trimestre del presente año, el pago de prestaciones en el sector público federal fue cercano a 60 mil millones de pesos, equivalente casi a 40 por ciento del aumento registrado en casi cinco años en el saldo de la deuda de los estados, pero ello tampoco motivó la oportunidad de la SHCP de encender siquiera un cerillo.

Qué bueno que el de Los Pinos y su candidato Ernesto Cordero estén atentos, según dicen, a eventuales problemas financieros por la deuda de los estados de la República, pero deberían empezar por lo que directamente les atañe: deuda federal, nómina ídem y prestaciones, una bomba de tiempo mucho más potente que los citados focos amarillos. En vía de mientras, retomo algunos puntos de un análisis elaborado por el Centro de Investigación en Economía y Negocios, del Tec de Monterrey (Gasto de gobierno en servidores públicos y erogaciones adicionales): la erogación presupuestal destinada a los ramos administrativos y entidades del sector público para cubrir remuneraciones adicionales y especiales, otras prestaciones sociales y económicas, pago de estímulos a servidores públicos, remuneraciones al personal de carácter transitorio, servicios profesionales, científicos, y técnicos y otros servicios, alimentos y utensilios, servicios de arrendamiento, servicios financieros, bancarios y comerciales, servicios de comunicación social y de publicidad, servicios de traslado y viáticos, remuneraciones al personal de carácter permanente, seguridad social y pensiones y jubilaciones, sumaron un billón 100 mil millones de pesos en el ejercicio fiscal 2010, algo no registrado en ningún país del planeta. Por ejemplo, para solventar este nivel de gasto en burocracia, Uruguay necesitaría destinar 229 por ciento de su producto interno bruto, Bulgaria, 210 por ciento y Ecuador, 152 por ciento.

Pero en México los focos amarillos se encienden por el equivalente a 2.3 por ciento del PIB, sin que el proceso electoral nada tenga que ver, desde luego.

Las rebanadas del pastel

Con sangre en la comisura de los labios, el inenarrable Juan Molinar Horcasitas, premiado con el hueso de secretario de Acción de Gobierno del PAN, exige que no se otorguen más recursos a gobiernos ineptos y derrochadores, porque es inmoral e inaceptable. Y tiene razón: ni un peso más al gobierno calderonista.

En sobrevivencia, los cultivos de cacao en México

Matilde Pérez U. / Enviada La Jornada

Cárdenas, Tab. México, cuna del cacao, está en riesgo de quedarse sin este cultivo. El cambio climático, las enfermedades, el abandono, el crecimiento urbano y la expansión de la actividad petrolera redujeron los plantíos.

El cacao, del que se obtiene el xocolatl, dulce que en la boca se convierte en felicidad, y en tiempos prehispánicos fue moneda valiosa y base de una bebida estimulante, ligeramente amarga y picante, dejó de ser cultivo emblemático de las tierras tropicales de Tabasco, Chiapas, Oaxaca, Guerrero y Veracruz.

En Cunduacán, municipio que junto con Comalcalco, Cárdenas, Huimanguillo, Jalpa de Méndez, Paraíso y Centro es parte de la región del trópico húmedo de la Chontalpa, bañada por el río Samaria, otrora paraíso de los cacaotales, Pedro García afirma: la gloria de la abundancia se acabó, ahora da tristeza.

Con la playera pegada al cuerpo sudoroso y protegiéndose del sol con una gorra decolorada, el hombre de 50 años dirige la mirada a los pocos cacaotales aún sanos, de cuyas ramas penden frutos ovoidales verdes con amarillo o violáceos.

“Hace 20 años se veían los árboles tapizados de frutos; daba alegría estar allí, pero las enfermedades y el abandono de las labores propias del cultivo –limpiar las parcelas, fertilizar la tierra, evitar el exceso de humedad y mantener la sombra adecuada– terminaron con las recolecciones abundantes que dejaban ganancias”, expresa.

El cacao en Tabasco dejó de ser fuente principal de recursos para campesinos y municipios, pero ese estado continúa como el productor de 80 por ciento de ese cultivo, cuyos frutos son de un blanco cremoso, violeta o verde amarilloso, dependiendo de la variedad: forastero, guayaquil –el cual predomina–, calabacillo, ceylán o criollo, el más escaso.

Con la creación de la ruta turística para recorrer haciendas cacaoteras en Comalcalco, Jalpa de Méndez y Paraíso, el gobierno estatal se esforzó en conservarlo como cultivo de arraigo social y cultural.

Entre los objetivos están que de tierras tabasqueñas no desaparezcan las variedades del cacao y que el turismo conozca el pozol, bebida regional elaborada con maíz y chocolate.

Esto ya no da para comer, señala Pedro García. En el suelo de su parcela están los frutos semirredondos partidos en dos, en los cuales permanecen las semillas de color café rojizo o seminegras, signo de enfermedad.

Las enfermedades más importantes, causadas por hongos, que afectan el cacao son la monilia, la mancha negra de la mazorca y la escoba de la bruja, según estudios del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias.

La monilia es la más agresiva, pues provoca la pudrición del fruto y causa pérdidas casi totales. La escoba de la bruja afecta hojas y flores y la mancha negra infecta las raíces, ramas y el tronco.

Con un punzón en la mano, medida precautoria ante la posible presencia de una nauyaca –serpiente venenosa originaria de las selvas subtropicales–, García busca los frutos sanos y acumula el grano fresco, cubierto con una baba blancuzca.

Varios cacaoteros que durante generaciones conservaron los árboles los tumbaron y sembraron caña, maíz o metieron ganado porque con ellos reciben subsidio; con el cacao fueron acumulando pérdidas, pues sus ingresos bajaron más de 10 mil pesos por tonelada debido a la caída internacional del precio en la década anterior y por las mermas causadas por la monilia. Por muchas ganas que tengas de conservar el patrimonio de tu padre, la necesidad aprieta.

Las plagas avanzaron rápidamente porque la mayoría de los dueños de las plantaciones han dejado de ser agricultores, se han convertido sólo en recolectores. Renovar los árboles, cuyo límite productivo es de 30 años, y cubrir todas las labores agrícolas cuesta 80 mil pesos por hectárea. El cultivo dejó de ser rentable, pasó a ser una actividad de subsistencia para los 30 mil cacaoteros tabasqueños, pues casi la totalidad de las plantaciones tienen más de 40 años, explica Zaragoza Rodríguez Rivera, del Consejo Superior de Agricultura Tropical.

En el patio de su finca La Joya, localizada en Cunduacán, 26 kilómetros al poniente de la ciudad de Villahermosa, Clara Echeverría Díaz presume las 15 hectáreas sembradas de cacao criollo, semilla calificada dentro de las 10 mejores en el ámbito internacional.

No hago nada del otro mundo, sólo mantengo con la sombra correcta los cacaotales, nivelo la tierra para evitar exceso de agua, elimino el exceso de hojarasca y los riego en temporada de secas.

Ganadora el año pasado del International Cocoa Award, en una competencia con productores de 146 países, explica que en la finca se ha sembrado cacao criollo, originario de Tabasco, desde 1940.

La mayoría de los campesinos abandonaron ese cultivo por su susceptibilidad a las enfermedades y lo sustituyeron con variedades que entonces eran una novedad. Pero los cultivos de La Joya no han sido dañados por las enfermedades que han provocado pérdidas a la mayoría de los cacaoteros tabasqueños.

Del tronco de los árboles de no más de dos metros de altura penden las vainas sanas que serán trasladadas al patio de secado, donde las semillas serán extraídas a mano y colocadas en enormes cajas de madera para su fermentación, proceso que puede durar de tres días a una semana. Cuanto más largo sea el proceso, el aroma del cacao se intensificará.

Ese tipo de cacao no cotiza en la bolsa internacional, pues representa uno por ciento de la producción mundial.

Hija de Carlos Echeverría Valenzuela, fundador de la unión de productores de cacao de esta región y apegada a la tierra desde pequeña, narra que a los 15 años aprendió cómo mantener el cultivo.

La ventaja de este tipo de cacao es que produce a los dos años y medio de haber sido sembrado y genera dos toneladas por hectárea. Las otras variedades tardan hasta cinco años en producir y de ellas se obtienen de 500 a 800 kilos. Pero el costo de sembrar una hectárea es de 80 mil pesos y durante dos años hay que invertir en total 20 mil pesos para el mantenimiento.

Mi cacao es apreciado por su rareza. Su aroma es frutal y tiene más grasa. Yo vendo a quien me compre, no firmo exclusividades, apunta.

Uno de sus compradores es el belga Pierre Marcolini, uno de los chocolatiers más importantes del mundo; sus chocolates, elaborados con los cacaos más finos, son comercializados en tiendas de Europa a precios elevados.

La productora explica que el declive del cacao en Tabasco empezó con la llegada de Pemex. Los jóvenes ya no quieren ir al campo, ya no hay amor por la tierra ni por los cultivos. Nadie quiere poner más de su parte. Sólo esperan la ayuda del gobierno.

Jaime Beltrán, Manuel Pérez de la Cruz y Agemar Pérez Córdova, agricultores y directivos en turno de la Asociación Local Agrícola de Productores de Cacao Río Seco, confirman: se está perdiendo el gusto por el cultivo porque es mucho el gasto y poca la producción.

En las oficinas de la agrupación, en Cunduacán, los tres platican que mantienen los plantíos por tradición. Jaime mueve las manos delgadas y fuertes al explicar que por esa razón conserva la hectárea y media que heredó de su padre.

“En ella obtengo 600 kilos; quitarle la maleza me costaría 15 mil pesos y cambiar los árboles que tienen 40 años –cuando la vida productiva es de 30– es un gasto más, pues la espera es de cuatro años para tener la primera cosecha. Hay que agregar las pérdidas por las enfermedades y los robos cotidianos que cometen grupos de tres o cuatro personas, quienes se llevan 20 kilos del producto en cubetas.”

Acostumbrados a caminar más de un kilómetro en calles sin pavimentar para abordar un transporte público, al calor húmedo y a tener agua por tandeo en sus casas, los tres productores mencionan que sus padres recibieron altos ingresos por la venta del cacao, por lo cual tuvieron la oportunidad de estudiar. Después llegó Pemex y la mayoría de los hijos de los campesinos buscaron trabajo en la paraestatal. Allí empezó el abandono de los plantíos.

Ahora el gobierno del estado está promoviendo nuevamente el cultivo del cacao, pero los jóvenes ya no quieren dedicarse al agro. Jaime precisa: mi padre dedicaba todo su tiempo a atender el cacao. Además sembraba calabaza, chayote, maíz. Yo no siembro la tierra aunque la tenga, y mis hijos ya no quieren ir al campo.

Beltrán, Pérez de la Cruz y Pérez Córdova dicen que la ruta del turística del cacao no genera beneficios para la mayoría de los productores. Los turistas son llevados a las fincas cuyos propietarios pueden pagar a jornaleros, renovar los árboles y esperar cuatro años para tener el primer cultivo. ¡Hay que tener dinero y un terreno como doña Clara para que esto deje!

La UNAM, con 316 mil alumnos, el mayor registro en su historia

Dan la bienvenida a 85 mil nuevos universitarios

Karina Avilés


El rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), José Narro, dio a conocer que la institución recibió a cerca de 85 mil estudiantes de nuevo ingreso –el mayor número en su historia–, y estimó una población estudiantil de más de 316 mil para este periodo, que también es el registro mayor en la máxima casa de estudios.

En la ceremonia de apertura del ciclo escolar 2011-2012, frente a decenas de jóvenes que comenzarán sus estudios de bachillerato y licenciatura, enfatizó: Cómo no va a ser grande una institución que tiene casi 380 mil integrantes. La nuestra es grande por el tamaño, más de 315 mil alumnos, más de 36 mil académicos y, el resto, de trabajadores administrativos de base y de confianza. Luego, habló de la extraordinaria grandeza de la UNAM en términos de su compromiso con el país.

Desaparecidos, tres oficiales y un cadete de Marina

Alfredo Méndez

La Secretaría de Marina (Semar) informó este lunes, en un comunicado, que tres oficiales y un cadete de esa dependencia permanecen desaparecidos desde hace varios días, pues presuntamente fueron privados de su libertad por miembros del crimen organizado en el puerto de Veracruz.

A decir de fuentes militares, desde hace dos meses han desaparecido en esa entidad un total de seis elementos de la Semar, quienes han sido privados de su libertad por grupos criminales.

De su lado, el contralmirante José Luis Vergara, vocero de Semar, dio a conocer ayer que hay indicios de que detrás de la desaparición de tres oficiales de infantería y de un cadete de la Naval está el crimen organizado, en específico el cártel de Los Zetas.

“Las testimoniales que hemos tenido hasta el momento nos dan indicios de que detrás de todo esto están Los Zetas, pero no ha sido confirmado. Hemos tomado cartas en el asunto para evitar que el personal pueda ser víctima de estos grupos delincuenciales. Hemos girado instrucciones para los militares y recomendaciones para los familiares en el sentido de protegerse”, puntualizó el contralmirante en entrevista radiofónica.

Además, el militar confirmó que no es la primera ocasión que sucede lo anterior en el puerto de Veracruz. A la fecha suman seis elementos secuestrados en los dos meses recientes, dijo.

Destacó que se lleva a cabo una investigación por parte de medios de inteligencia naval. Creemos que (las desapriciones) tienen el fin perverso de amedrentar a personal de la Armada en las operaciones que estamos realizando en el estado, pero puedo decir con toda seguridad que, por el contrario, nos motiva más a trabajar en favor de la sociedad, refirió.

De acuerdo con información, a partir del viernes 29 de julio por la noche ya no se tuvo conocimiento del paradero de los tres oficiales, quienes habían sido designados para una nueva comisión en el puerto de Progreso, Yucatán, en la novena Zona Naval, y no se presentaron a su destino el primero de agosto, como se tenía planeado.

En tanto, el cadete “salió franco el domingo, como comúnmente se hace en la Heroica Escuela Naval Militar, y en la noche ya no regresó. Esto preocupó a las autoridades académicas del plantel y de inmediato se informó a los familiares.

Al otro día el cadete continuaba faltando, razón por la cual nos preocupamos mucho. Un cadete de cuarto año normalmente ya no presenta ese tipo de conductas. Hay indicios, por lo que corresponde a su celular, que fue privado de su libertad por la delincuencia organizada, señaló.

El contralmirante José Luis Vergara apuntó que sobre estas desapariciones ya están en contacto con el gobierno de Veracruz, y hay coordinación. Incluso las autoridades locales han coadyuvado en la búsqueda del personal que se encuentra privado de su libertad, y no pierden las esperanzas de encontrarlos, aunque son pocas las evidencias.

A su vez, la Semar refirió en el comunicado que la desaparición del cadete y de los oficiales ya derivó en el inicio de las averiguaciones previas correspondientes en la Procuraduría General de la República.