domingo, marzo 13, 2011

¿Hombres de empresa u hombres de presa?

Álvaro Cepeda Neri

Con los trabajos pioneros de Humberto Musacchio, tiene bastante auge la investigación para la elaboración de diccionarios, como 200 emprendedores mexicanos. La construcción de una nación. El primero, con las fichas de 100 empresarios del siglo XIX; el segundo, con 100 empresarios del siglo XX. Ciento catorce investigadores, con Leonor Ludlow como directora y María Eugenia Vázquez como coordinadora, son autores de este trabajo donde encuentran individualidades y familias empresariales, emprendedores y políticos-empresarios. Muchos de éstos ya están en otros diccionarios, biografías y autobiografías, pero juntos y revueltos en esta obra son un utilísimo servicio para consultores, inversionistas, investigadores, estudiantes y periodistas.

Poco más de 1 mil 500 páginas integran los dos libros, cada uno con la presentación de Ludlow y Vázquez, que ubican a los 200 personajes que, de 1791 hasta finales de 1950, se han clasificado como emprendedores, conocidos como empresarios y tratados por los autores con sumo respeto. No van más allá del umbral de lo que han creado económicamente, desde el incipiente capitalismo mexicano, de manera que no penetran en los orígenes de sus empresas y riquezas, clasificados sociológica y políticamente como hombres de empresa y hombres de presa, en cuyo seno se han acumulado fortunas multimillonarias, y más de un 80 por ciento, desde el porfirismo, ha prosperado en el capitalismo a la sombra del gobierno al que, empero, embisten cuando ha intervenido en los mercados.

Esos capitalistas, para decirlo con Keynes, casi siempre son “marineros de buen tiempo”, y en cuanto estallan las crisis, ponen a salvo sus capitales y regresan cuando, sacrificando al pueblo, los gobiernos las resuelven ­–como en nuestro país el Fondo Bancario de Protección al Ahorro Proempresarial salvó a esos “emprendedores” del naufragio–. En la presentación, no se mencionan los diccionarios de Humberto Musacchio, y sí, en cambio, el de Armando Ruiz Massieu y el de Roderic Camp, ambos, obsoletos.

Un libro para consulta, donde además aparecen otros que simple y llanamente responden, según el criterio de las autoras y autores, al concepto de emprendedores. Y, como ya dije, revueltos con los que más que hombres de empresa han sido hombres de presa en el capitalismo mexicano nacido desde los albores tanto del liberalismo político como del liberalismo económico y su desdoblamiento en neoliberalismo económico, navegando en las corrientes encontradas del capitalismo racional y el capitalismo salvaje (con su elite de “emprendedores” político y empresariales, generadores de empobrecimiento masivo sobre el que se han creado fortunas multimillonarias). Por sus páginas, pues, desfilan, más que mujeres, familias encabezadas por hombres y éstos, por lo general, son los nombres de esos 200 empresarios investigados por 114 analistas. Está su bibliografía, sus cuatro índices, la semblanza de los autores, etcétera.

En México: Partidos y circo

Alfonso López Collada especial para RMX

En la vida pública de México hay un hecho observable digno de atención y de interpretación: los temas que abordan con mayor frecuencia los políticos y los medios. Por encima de la miseria que niegan, la guerra que va ganando Calderón o el desempleo, los funcionarios públicos y sus repetidoras tienen especial inclinación por las campañas electorales.

De lo anterior se derivan dos significados atendibles: uno –y dados los indignos beneficios de que goza la clase política–, es lógico: la mayor preocupación de un político es la de, apenas asumido un cargo, saber cómo puede armar su siguiente brinco. Y si llegada la hora no es ungido por las ocultas fuerzas preelectorales, entonces comienza la delicada tarea de arrimarse al “bueno” para al menos volver a ser bendecido con su incorporación al equipo del “señor”.

El otro significado del comportamiento cupular político tiene un impacto aún más fuerte en la sociedad que el provocado por caza-huesos tomando decisiones cuyo análisis previo, cuando lo hay, ignora al pueblo. Se trata de una cortina de humo casi transparente, que es en lo que se convierte la agenda de los funcionarios, los partidos y los medios.

Saturar los medios y los discursos con incógnitas como las alianzas, los 10 candidatos de Madero, el extraño que lanzó Calderón al abrir la puerta a la competencia -¿la ve perdida?-, anticipar el 2012 desde el 2009 y más, logra que el imaginario colectivo asuma el tema como principal. Y de ahí se deriva un acto de magia: la vida pública del país se convierte en un espectáculo de luces, colores, maquillajes, sonrisas, mientras la embelesada opinión pública invierte toda su atención en seguir los tropezones de uno, los mítines del otro, los espaldarazos de los personajes cruciales y, con todos esos datos, tratar de adivinar quién será el ganador. La política convertida en una competencia y nada más.

En su libro El Cerebro de Broca, Carl Sagan explica lo que siente un aficionado cuando compite su equipo favorito. Explica que el espectador se apropia de la fuerza del equipo o deportista, de su destreza y carácter, al grado de llenarse de gloria con la victoria que le es ajena, o sufrir un revés que le desmorona con la derrota.

Dice Sagan que las raíces del espectáculo deportivo son hondas y han dejado huellas que van desde las “arenas” y el Coliseo romano, hasta los estadios de nuestros días: fútbol, carreras, olimpíadas, box, en cada uno de estos encuentros nos vemos reflejados y elegimos a uno de los rivales para sentirnos él, coronarnos con su éxito o llorar con su fracaso.

Llegando a la exageración de tener pre- pre- pre- campañas, los políticos y los medios imponen un contexto a la dócil opinión pública y ésta lo asume hasta volverse una fuerza repetidora más influyente que todos los medios de comunicación: las elecciones se vuelven el tema crucial, central de la política nacional. Lo peor de este asunto es que, una vez elegidos los funcionarios, lo único en lo que piensan es en cómo dar el siguiente brinco. ¿Pobreza, economía, educación, salud, derechos humanos, oportunidades o empleo? Sólo si sirven para el discurso que cuide la imagen, por aquello del siguiente brinco.

En medio de tantas luces no debemos encandilarnos porque perderíamos de vista que la única medida fiel para evaluar la eficiencia de un gobierno, es la cantidad de pobres que hay en su país.

Duopolio Televisa-TV Azteca en guerra con Carlos Slim

No hace mucho tiempo que Carlos Slim Helú –empresario y dueño de las empresas de telecomunicaciones Telmex (telefonía local) y Telcel (telefonía móvil e Internet)– ha intentado incursionar en el negocio de la televisón restringida, elevando su oferta al conocido Triple Play.

Sin embargo, diversas demandas e intentos de más de 20 compañías competidoras han empleado una gran cantidad de recursos legales para impedir esto, alegando actividades monopólicas del actual hombre más rico del mundo.

Esta situación de tensión e incertidumbre llevó recientemente a una nueva fragmentación entre Slim y las dos grandes televisoras de México: Televisa y TV Azteca. Según versiones de algunos medios, Slim decidió retirar sus anuncios de ambas televisoras debido a las “tarifas excesivas” y la insistencia de una de éstas por reducir tarifas para sus operaciones de negocios. La negativa causó mayor molestia en las televisoras, y el pasado fin de semana desembocó en algo más: la constante repetición de un anuncio en Televisa que delata que el cobro de los servicios de teléfono y servicios móviles es exageradamente alto, superando a países del primer mundo como Francia.

Aunque en este momento varios medios mexicanos acusan a Slim y sus empresas como “los malos del cuento”, llama la atención que es hasta esta fricción que las televisoras deciden atacar al empresario empleando la influencia del llamado “cuarto poder”. Es cierto que hay deficiencias en el servicio y que el costo de servicios de interconección es excesivo. Pero, ¿es esta una forma honesta de hacerlo?

La realidad es que los usuarios mexicanos brindan más de $470 millones de pesos (más de US$38.500 millones) al día en servicios móviles solamente. ¿Causará este movimiento que cambien las cosas? Por lo pronto, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes de México está dando seguimiento a las quejas de la alianza de compañías en contra de las actividades “monopólicas” de Slim.

¿Qué opinan? Sea cual sea el resultado, lo ideal sería que los usuarios finales contaran con un servicio de calidad a un precio justo.

López Obrador contra Marcelo Ebrard: El choque de trenes más anunciado

Sabina Berman

1. Bienvenidos al choque de trenes más anunciado del lustro. El choque entre la Izquierda y la Izquierda. El choque entre las locomotoras de las aspiraciones presidenciales de Marcelo Ebrard y las de Andrés Manuel López Obrador.

Tome su lugar. Allá, del lado derecho de la encrucijada de las vías, están ya sentados los panistas y los priistas, comiendo palomitas y deleitándose de antemano con el encontronazo que viene, con su estruendo, con la destrucción.

O tome su lugar acá, del lado opuesto de la encrucijada, donde los simpatizantes de la Izquierda están sentados con los ojos muy abiertos y mordiéndose las uñas.

Algo es seguro. Es un choque del que saldrá, no un candidato fortalecido rumbo a la Presidencia, sino una Izquierda descarrilada y destrozada en vagones volcados ruedas arriba.

2. Tan pronto como en el año 2007, a pregunta expresa, Marcelo Ebrard me respondió en una entrevista: “No, no habrá choque de trenes. La derecha puede esperar en vano. Andrés Manuel y yo sabemos que eso sería suicida. Si no hay un candidato único, no hay manera de que las Izquierdas ganen”.

Y por esas fechas, Andrés Manuel declaró lo propio. “Nos pondremos de acuerdo en quién es el candidato único”. ¿Cómo se pondrían de acuerdo? “Habrá una encuesta”, dijo Andrés Manuel. También en el año 2008 lo anunció Marcelo. “Se decidirá con una encuesta”.

¿Quién votará en la encuesta? ¿Los militantes del PRD o los de los distintos partidos de Izquierda? (Ambos universos de votantes donde AMLO lleva ventaja, según sondeos recientes.) ¿O será una votación abierta a la población? (Donde Ebrard y AMLO van más parejos, y que por cierto reflejaría mejor quién de los dos sería un mejor candidato para ganar la Presidencia.) ¿Y quién demonios –oh pregunta crucial– contará los votos?

“Ya se sabrá”. Palabras de Andrés Manuel en el 2010.

Pues es el 2011 y todavía no se sabe. Y el choque de trenes parece inminente.

3. Decidir el universo de votantes y el árbitro de la contienda: los dos primeros puntos centrales. Luego, lograr un conteo de votos irrecusable.

Dice Aristóteles que nada es más importante en la política (la vida de la polis, la ciudad) que el acuerdo sobre cómo se elige a los gobernantes. Si no hay un acuerdo en ello, quien por fin accede al poder, se enfrenta al arduo e ingrato intento de conducir a ciudadanos que entre sí se odian.

Para muestra estos seis años de gobierno de Felipe Calderón. Su elección contendida explica su Presidencia débil, ritmada por golpes impulsivos de timón, que han pretendido fortalecerla, y la han hecho perder cualquier rumbo.

Le asiste la razón al presidente Calderón cuando declara que una parte considerable de los ciudadanos, a estas alturas del sexenio, “sencillamente no están contentos con que yo haya ganado”. (Entrevista con Roberto Rock, El Universal, 22 de febrero del 2011).

Pero entenderlo no evapora la violenta discordia en que vivimos. Calderón no pudo, o tal vez ni siquiera se propuso poder, luego de un acceso a la Presidencia disputado por un tercio de la población, crear el acuerdo de que él gobernaba.

En vista de lo cual, viene a cuento de nuevo la pregunta, simple como el agua. ¿Qué espera la Izquierda para sentarse a dirimir el método y el árbitro de la elección de su candidato a la Presidencia?

4. La Izquierda está dejando correr el minutero, en espera nadie sabe de qué. Acaso de que la realidad imponga las condiciones para lo que todos sospechamos que sucederá. Un choque de trenes. Como si la única intención de los líderes actuales de la Izquierda, grandes y pequeños, fuese que luego del desastre nadie pueda señalar un culpable. Nadie pueda decir: el ingeniero Cárdenas se equivocó al contar los votos; Martí Batres sesgó las cosas hacia Ebrard; Fulana de Tal se equivocó en esto y esto otro.

Mejor ausentarse. Mejor que no se encuentre culpable. Esa parece ser la intención de los líderes actuales de la Izquierda. Dejar correr el minutero y hacerse al lado para no poder ser señalados luego del estruendoso choque de máquinas. Que el dios del Azar cargue con la culpa del choque.

Pero el dios del Azar no existe y la inacción es la peor equivocación.

5. Aunque cabe otra resolución. Andrés Manuel acelera y a último momento, para evitar el choque, Ebrard desiste, frena, deja pasar el tren obradorista y él mismo se engancha a su vera. La razón del más fuerte es siempre la mejor, ironizaba La Fontaine, que era súbdito de un monarca absoluto.

Sería un desenlace con poco ruido pero sí malos augurios. Confirmaría entre los votantes independientes, que son los que deciden las elecciones, el temor de que Andrés Manuel no respeta la democracia y sólo cree en el derecho del más fuerte.

Los ciudadanos quieren poder confiar en una Izquierda democrática, lúcida y premeditada. Una Izquierda que permite, como es su vocación ideológica, la diversidad. La diversidad de corrientes, de opiniones, de candidatos. Pero en el momento oportuno, sabe decidir. Sabe reunirse en torno a una decisión. Y sabe, reunida, ganar.

Japón evacua 200 mil personas ante riesgo nuclear

170 mil personas fueron evacuadas de Fukushima I y 30 mil de Fukushima II

La evacuación que se está realizando en la zona de la planta nuclear japonesa afectada por el terremoto de este viernes ya afecta a unas 200.000 personas, según informaron hoy domingo medios locales, anunció la agencia DPA.

Unas 170.000 personas debieron ser evacuadas de las regiones aledañas de Fukushima I y otras 30.000 por encontrarse en las inmediaciones de Fukushima II.

Según el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), las regiones evacuadas tienen un radio de 20 kilómetros en torno a Fukushima I y de 10 kilómetros en torno a Fukushima II. Y la evacuación aún no está finalizada, indicó la fuente.

Este sábado se registró una explosión en la planta nuclear Fukushima I que destruyó uno de los edificios de la central. Sin embargo, el reactor que se encontraba en su interior no resultó dañado, según declaraciones de la empresa que opera la planta, Tepco.

Tepco intenta desde las 20:20 hora local rodear el reactor con una mezcla de agua de mar y ácido bórico para evitar la temida fusión de núcleo.

El ácido bórico absorve neutrones y ayuda a detener una reacción en cadena que podría producirse en el reactor. Llenar los espacios necesarios con esta mezcla podría llevar hasta diez horas. A su vez, podría llevar diez días refrigerar los reactores sobrecalentados.

Pide AMLO a simpatizantes no meterse en "politiquería" de partidos

Comparó a Peña Nieto con Santa Anna y a Josefina Vázquez Mota con Elba Esther Gordillo.

Mariana Chávez y Carlos García, corresponsales


Querétaro/Guanajuato. Andrés Manuel López Obrador invitó a sus seguidores a no meterse en la “politiquería” de los grupos internos de los partidos e impulsar el Movimiento Regeneración Nacional (Morena) al que, dijo, ya pertenecen 100 mil personas.

En una reunión con más de 500 simpatizantes en la capital queretana, López Obrador dijo a sus seguidores que solicitó licencia temporal al Partido de la Revolución Democrática (PRD) y espera que se la concedan porque no está de acuerdo con el “contubernio de los dirigentes nacionales del PRD con (Felipe) Calderón y con el PAN”.

Destacó que su postura de rechazar las alianzas entre PAN y PRD no es únicamente por cuestiones ideológicas, sino para impulsar el proyecto alternativo de nación.

Andrés Manuel López aseguró que la “mafia del poder” no quiere perder sus privilegios y busca impulsar a la presidencia de la república a Enrique Peña Nieto, lo que representaría “el regreso de Antonio López de Santa Anna que sería acabar con todo, vender todo, hasta Palacio Nacional”.

Asimismo, en Guanajuato, López Obrador señaló que la aspirante del Partido Acción Nacional (PAN) a la presidencia, Josefina Vázquez Mota, es una “tramposa” que ayudó a concretar el fraude electoral del año 2006.

La coordinadora de los diputados federales panistas “pertenece a la mafia del poder de México, es lo mismo, fue la que ayudó a Fox para hacer el fraude a favor de Calderón, utilizando los listados de los programas sociales de la Sedesol”, afirmó el tabasqueño.

Agregó que Vázquez Mota, quien la semana pasada se destapó con aspirante presidencial, es “igual de tramposa que Elba Esther Gordillo, son lo mismo”.

Televisa y Tv Azteca impulsan la candidatura del gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto y tienen trato preferencial para el Partido Acción Nacional, aseguró.

Guerra en México, Slim vs Televisa: Monopolio, duopolio, magnates y ciudadanos

Orlando Delgado Selley

Dos noticias han marcado la semana empresarial: la lucha entre el duopolio televisivo y el monopolio telefónico, y el anuncio de que la riqueza de los magnates mexicanos sigue en ascenso.

Con el uso de los medios de comunicación, Telmex, Televisa y Televisión Azteca se han dedicado a denunciarse mutuamente.

Por un lado, Teléfonos de México presentó un par de denuncias por supuestas prácticas monopólicas absolutas y relativas en contra de Televisa y TV Azteca, mientras que otro grupo de operadores de televisión abierta, restringida, de telefonía móvil y fija, acusaron a Movistar y a Telcel de colusión tarifaria para evitar competencia.

Las autoridades han dicho poco, pero una de las pocas cosas que han declarado es que ambas partes tienen razón.

Televisa y Televisión Azteca (el duopolio televisivo) han impedido que Telmex participe ofreciendo televisión abierta y cerrada, cuando tiene derecho a hacerlo, aunque, efectivamente, la empresa de Carlos Slim aplica cobros excesivos por la interconexión, que deberían alinearse con los precios internacionales.

Y, al mismo tiempo, como todos los años, la revista Forbes publicó en días pasados su lista de súper millonarios del mundo. Entre los diez mexicanos que aparecen este año en esa lista figura, en primerísimo lugar, Carlos Slim, pero también aparecen Ricardo Salinas Pliego –dueño, entre otras empresas, de Televisión Azteca– y Emilio Azcárraga Jean, de Televisa.

Así pues, el pleito es entre magnates: la familia más rica de México y del mundo, contra los Salinas Pliego y Azcárraga, el cuarto y séptimo entre los más ricos del país.

Tan pronto empezó el pleito, daban ganas de sentarse a ver de qué cuero salen más correas, pero lo que importa es que el ataque deje algún beneficio para los mexicanos de a pie.

Si la autoridad piensa que ambas partes tienen razón, pues lo que debiera seguir es que ambas se les reconozca por igual y, consecuentemente, que se abra inmediatamente la posibilidad de que ingresen otros operadores a ofrecer televisión y que se establezcan tarifas de interconexión a precios internacionales.

Teóricamente, los beneficiados con esta decisión gubernamental serían los consumidores, toda vez que la reducción de las tarifas de interconexión tendría que traducirse en precios más bajos y, también, mejor calidad en el servicio.

Asimismo, la existencia de una o más televisoras ampliaría la oferta televisiva y tendrían que bajar los precios para los anunciantes, de manera que los consumidores saldrían beneficiados.

Más aún, la ruptura de la aguda concentración en estos mercados podría provocar un impulso generalizado para que los mercados con control oligopólico, es decir los controlados por unas cuantas empresas, se abrieran a la competencia.

Es obvio que, pese a que es evidentemente conveniente, la apertura a mayor competencia en estos mercados es un asunto complejo, y una de las dificultades presentes tiene que ver con política, pues se trata no sólo del peso que tienen estas grandes empresas y sus dueños, sino de las relaciones de los magnates con algunos de los institutos políticos que hay en el país.

Siempre ha sido clara la relevancia política de los medios electrónicos de comunicación y su enorme capacidad de influencia en los procesos electorales.

Por años fueron una herramienta de apoyo al PRI y luego, con el fin de la “dictadura perfecta”, sirvieron al candidato del PAN, sin abandonar por completo sus relaciones y compromisos políticos con el Revolucionario Institucional, y en las elecciones de 2006 jugaron abiertamente contra el candidato de las izquierdas y a favor de la continuidad panista.

La eficiencia política demostrada en el proceso electoral de 2006 evidenció que se habían convertido en los grandes electores, capaces de decidir quién gobernaría al país. Ello permitió que los partidos con mayor respaldo electoral acordaran modificar el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (Cofipe), eliminando la posibilidad de que los partidos compraran tiempo televisivo y reduciendo ese medio de propaganda política a los tiempos oficiales.

El proceso electoral de 2009 demostró que los medios electrónicos son capaces de sortear las dificultades legales para influir. Y, coludidos con candidatos y partidos, desarrollaron formas novedosas para apoyar a sus candidatos.

En los tiempos preparatorios a la contienda presidencial de 2012, los medios electrónicos tienen candidato desde hace muchos meses. Lo han construido, han invertido en él, le han creado una imagen que aparece con una frecuencia inusitada en las pantallas. Ese candidato tiene nombre y corresponde a un partido: Peña Nieto, del PRI.

De eso no hay la menor duda. Tampoco la hay en relación con que constituye un enorme desafió a la posibilidad de que gane la presidencia otro candidato.

Y, así, el duopolio televisivo tiene apoyos poderosos, de manera que romper ese duopolio para la maltrecha democracia mexicana es absolutamente fundamental.

La oportunidad que abre el conflicto con Telmex es extraordinaria, y es el momento para que las instancias del estado actúen.

El Ejecutivo debiera enviar las iniciativas legales que correspondan para abrir los espacios televisivos y así determinar las tarifas de interconexión. Y, con prontitud, el Legislativo tendría que dictaminar favorablemente esas iniciativas, para permitir que se instrumentes las acciones. Pero no parece posible que esto ocurra.

Si el Ejecutivo tuviera la capacidad para decidir a favor del país y no del duopolio y monopolio, probablemente en el Legislativo habría grupos parlamentarios y diputados sueltos que se alinearan con la telebancada que, obviamente, instrumentaría todas las medidas dilatorias posibles y sería una oposición beligerante.

Pese a ello, habría que mandar esa iniciativa y forzar un debate nacional, con salidas que apelaran a la ciudadanía y que construyeran una voluntad mayoritaria nacional capaz de obligar a cambiar las reglas del juego a favor de la democracia y la competitividad nacional.

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