miércoles, febrero 22, 2017

NASA anunció el descubrimiento de 7 exoplanetas similares a la Tierra

Orbitan alrededor de una estrella enana ultra fría en el sistema TRAPPIST-1, a 40 años luz de nuestro mundo. Tres de ellos se encuentran en la "zona habitable" y podrían albergar agua en estado líquido.

El Dia.Com

El telescopio espacial Spitzer de la NASA descubrió el primer sistema conocido de siete planetas que poseen el tamaño de la Tierra, se y orbitan alrededor de una sola estrella.

El hallazgo fue publicado hoy en la revista Nature y anunciado en una conferencia de prensa en la sede de la NASA, en Washington.

Tres de estos planetas están firmemente ubicados dentro de la “zona habitable”, el área alrededor de una estrella madre donde es más probable que un planeta rocoso tenga agua en estado líquido.

Estos siete planetas podrían llegar a tener agua líquida -clave para el desarrollo de la vida tal como la conocemos- en las condiciones atmosféricas adecuadas, pero las probabilidades de que esto ocurra son más altas en los tres que se encuentran en la zona habitable.

"Este descubrimiento podría ser una pieza importante en la búsqueda de ambientes habitables, lugares que sean conducentes a la vida", dijo Thomas Zurbuchen, administrador asociado de la Science Mission Directorate en Washington.

"Responder a la pregunta 'estamos solos' es una prioridad científica, y encontrar tantos planetas como éstos por primera vez en la zona habitable es un notable paso adelante hacia esa meta", agregó.

EL SISTEMA TRAPPIST-1

El sistema de exoplanetas (cuerpos celestes que se encuentran fuera de nuestro sistema solar), llamado TRAPPIST-1, está relativamente cerca de la Tierra, a unos 40 años luz (37 mil millones de kilómetros) de la Tierra, en la constelación de Acuario.

En mayo de 2016, los investigadores que utilizan el telescopio TRAPPIST (que observó el sistema casi continuamente durante 500 horas) que se emplaza en Chile, anunciaron que habían descubierto tres planetas en ese sistema. Asistido por varios telescopios terrestres, incluido el Very Large Telescope del Observatorio Europeo Austral, Spitzer confirmó la existencia de dos de estos planetas y además descubrió otros cinco.

Usando los datos de Spitzer, el equipo midió con precisión el tamaño de cada uno de los siete planetas y desarrolló las primeras estimaciones de las masas de seis de ellos, permitiendo que su densidad fuera estimada. De acuerdo con sus densidades, todos los planetas de TRAPPIST-1 son probablemente rocosos.

Las próximas observaciones no solo ayudarán a determinar si son ricos en agua, sino que también posiblemente revelarán si alguno podría albergar agua líquida en sus superficies.

La masa del séptimo exoplaneta, el más lejano, aún no se ha estimado. Los científicos creen que podría ser un mundo helado, como una "bola de nieve", pero por el momento son conjeturas.

EL “SOL” DE TRAPPIST-1

En contraste con nuestro sol, la estrella TRAPPIST-1, clasificada como una enana ultra-helada, es tan fría que el agua líquida podría sobrevivir en planetas orbitando muy cerca de ella, más cerca de lo que es posible en nuestro sistema solar: las siete órbitas planetarias de TRAPPIST-1 están más cerca de su estrella anfitriona de lo que Mercurio está de nuestro sol.

Los planetas también están muy cerca uno del otro. Si una persona estuviera de pie en una de las superficies del planeta, podrían mirar hacia arriba y ver potencialmente rasgos geológicos o nubes de los mundos vecinos, que en algunos casos parecerían más grandes que la luna en el cielo de la Tierra.

Los planetas también pueden estar cerrados de forma tidal a su estrella, lo que significa que el mismo lado del planeta está siempre frente a la estrella, por lo tanto cada lado es perpetuo día o noche. Esto podría significar que tienen patrones climáticos totalmente diferentes de los de la Tierra, como fuertes vientos que soplan desde el lado del día hasta el lado de la noche y cambios extremos de temperatura.

"Este es el resultado más emocionante que vi en los 14 años de operaciones de Spitzer", dijo Sean Carey, director del Centro de Ciencias Spitzer de la NASA en Pasadena, California. "Spitzer seguirá en el otoño para refinar aún más nuestra comprensión de estos planetas para que el Telescopio Espacial James Webb pueda realizar un seguimiento. Más observaciones del sistema seguramente revelarán más secretos", añadió.