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jueves, enero 29, 2015

Lavaderos de panadería


Dedo de FCH en PAN e IFE
Madero: recursos oscuros
TT en Twitter sobre EPN

Julio Hernández López / Astillero

Enójense los compadres de blanco y azul y díganse las verdades. Corresponsable del sexenio funerario encabezado por Felipe Calderón, el ex director del Issste (recuérdese el caso de la guardería ABC) y ex secretario de Comunicaciones y Transportes Juan Molinar Horcasitas disparó el primer dardo mediante un artículo titulado Las rutas políticas de Calderón y Madero, que publicó no en algún medio de comunicación tradicional, sino en Scribd, el sitio web organizado para compartir documentos (http://bit.ly/1EqYdtC).

El texto, lleno de reproches políticos y personales (Molinar habla del uso de malas formas, ingratitud, intemperancia, que tendrían a FCH actualmente en el aislamiento), asienta que desde Los Pinos el esposo de la señora Margarita impulsó a dos cercanos para que fueran presidentes del PAN (no los cita, pero se refiere a Germán Martínez y César Nava) y asegura que en esa etapa de intensa cercanía presidente-partido él participaba directamente en los procesos de designación de candidatos y en otras decisiones importantes del partido y que “fueron muchos los episodios en los que Felipe Calderón trató de manera irrespetuosa o inclusive abusiva a los líderes partidarios que se reunían con él… Desde la perspectiva de Calderón, el partido le pertenecía al presidente”. Señala incluso que durante dos o tres semanas de enojos, acomodaba la agenda de sus giras para reunirse al final del día en privado con líderes destacados y con los consejeros nacionales panistas de cada entidad.

Molinar describe a Calderón en la ruta del aislamiento y el rencor, de derrota en derrota, desde Roberto Gil como tercer candidato al hilo a dirigir al PAN hasta los fracasos de Ernesto Cordero y Margarita Zavala, y asegura que el patrón del calderonismo es ganar cargos por designación, pero perderlos en elecciones democráticas. A fin de cuentas, la argumentación de Molinar Horcasitas desemboca en la explicación detallada de las razones por las cuales a su entender Gustavo Madero es un dirigente exitoso, con gran poder y reconocimiento internos. Obviamente, Molinar ahora forma parte del primer círculo de ese maderismo reivindicado frente al calderonismo que pareciera de salida.

Al sacadero de trapos al balcón contribuyó el citado Calderón con una carta que comienza diciendo Querido Juan, mientes (http://bit.ly/18w8Z4v). Asiéndose de uno de los puntos mencionados por Molinar (la presunta frase de en mi casa mando yo, referida al PAN como casa de Felipe, la que éste asegura nunca ha pronunciado ni está en su arquitectura mental), el político del 0.54 por ciento sentencia: sólo una cosa explica que hayas pasado de la honestidad intelectual a la franca invención literaria: la amargura. Tal textura áspera, agrega, no la tenías cuando te propuse, sin margen de negociación, como consejero del IFE, junto al querido Alonso Lujambio y Pepe Woldenberg como consejero presidente.

Calderón también acusa al maderismo de inflar el padrón panista de mala manera “con inserciones masivas que incluyen casos no sólo escandalosos, sino que rayan en la manipulación y el fraude… ni el PRI se había atrevido a tanto. Y no hablemos, por ahora, de los recursos económicos que utilizan. Eso merece capítulo aparte”.

Más allá de estas sentidas batallas epistolares, las prendas políticas de Calderón y Molinar son recordadas de manera negativa en Sonora, donde el PRI asignó al beltronismo la candidatura de la senadora Claudia Pavlovich (tal vez ésta sí triunfe por ser la tierra natal del operador legislativo Manlio Fabio, al que Los Pinos sólo ha concedido postulaciones de sus cercanos para luego dejarlos perder, como ha sucedido en Baja California y hubiera sucedido con Manuel Añorve en Guerrero).

La candidata Pavlovich tuvo la insensibilidad de firmar cartas de recomendación personal en favor de algunos de los dueños de la guardería ABC, buscando influir en el ánimo de los juzgadores para que esos inversionistas fuesen intocados, como así sucedió. Entre ellos estaba una familiar de la esposa de Calderón, Margarita Zavala Gómez del Campo. Esos dueños (entre ellos, priístas de élite), el director del Issste, que era Molinar, y todos los políticos involucrados y corresponsables de aquella tragedia gozan de libertad, en un ejemplo más de impunidad e irresponsabilidad.

Horas después de que Jesús Murillo Karam dio a conocer la secuencia especulativa C3 (Copete- Cejas- Cepillo), conocida en el bajo mundo mediante el alias de La verdad histórica, familiares de los normalistas desaparecidos, abogados, alumnos y activistas dieron una conferencia de prensa para rechazar y refutar dicho guión de mala literatura negra. Fuertes y combativos a pesar de las malas nuevas oficiales de las que se enteraron a través de los medios de comunicación y no directamente por voz de Peña Nieto, como éste se había comprometido a hacerlo el día en que los recibió en Los Pinos (te lo firmo y te lo incumplo), los padres de estudiantes ausentes criticaron con dureza al actual ocupante de la silla presidencial.

Dijo la señora Carmen Cruz (el nombre ya se ha publicado ampliamente en medios electrónicos, de otra manera no se mencionaría aquí), entre otras cosas, que EPN debería irse del cargo actual (si a mí me dicen vete de un lugar, yo me voy, argumentó) y remarcó ante medios que transmitían en vivo esa conferencia (entre ellos, Foro Tv de Televisa) “que se deje de estar haciendo menso y que nos los entreguen ya (a los desaparecidos)… no vamos a permitir que este caso se cierre; que se larguen porque no saben hacer las cosas bien, ni les queda ese pinche puesto que tienen”. De esas palabras se construyó la etiqueta para Twitter #EPNnoTeHagasMenso, que a la hora de cerrar esta columna seguía en primer lugar de las tendencias tuiteras (Trending Topics, TT) en México y había estado entre los primeros sitios a escala mundial.

Y, mientras Peña avanza en el tendido de redes de contención y posterior acción represiva, luego del virtual carpetazo oficial al caso Ayotzinapa, ¡hasta mañana!
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