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lunes, abril 21, 2014

Malova y los ataques a “Noroeste”

Ernesto Villanueva

El diario Noroeste, que circula en los 18 municipios de Sinaloa, con plantas de edición en Culiacán y Mazatlán, vive hoy momentos de tensión por el acoso a su equipo de redacción. Hasta ahora ha habido ataques a sus oficinas con armamento de alto calibre, tres reporteros golpeados por la policía por cubrir la nota de un grupo de personas que mostraba su apoyo a Joaquín El Chapo Guzmán, amenazas telefónicas anónimas y, en días pasados, el robo del vehículo del director general, Adrián López Ortiz, quien además fue baleado en ambas piernas. Esto no es casual. Noroeste es culpable de ello. Veamos.

Primero. Noroeste es culpable de ser el único diario que se ha apartado de la verdad oficial de lo que sucede en Sinaloa, y de no reconocer a diario las virtudes del gobernador Malova.

Segundo. Noroeste es culpable de abrir sus páginas a las más distintas voces que aportan sin censura sus puntos de vista sobre la vida pública, a efecto de que sea el lector el que tenga la última palabra para formar su criterio.

Tercero. Noroeste es culpable de ser autocrítico y de actuar con responsabilidad social al contar con un código de ética y un defensor de los lectores que funciona y no es una simulación, como sucede en los pocos diarios que disponen de esta figura de autorregulación.

Cuarto. Noroeste es culpable de ser el único diario que ejerce, con profundidad y veracidad, un periodismo de investigación de lo que sucede en Sinaloa, utilizando la ley de acceso a la información pública y todos los elementos lícitos a su alcance.

Quinto. Noroeste es culpable de promover la socialización del conocimiento, y de dirigir y acompañar movimientos sociales para evitar que se violen derechos humanos de los sinaloenses, por ejemplo las “licencias intrusivas” que en el mundo al revés buscaban promover un gobierno opaco y una sociedad abierta.

Sexto. Noroeste es culpable de dar cabida a las denuncias de la sociedad civil frente a los abusos de los poderes públicos y privados, así como de procurar su seguimiento si son de interés público.

Séptimo. Noroeste es culpable de organizar foros y talleres de discusión sobre los temas de la agenda nacional con diversos expertos para generar conciencia crítica en la sociedad sinaloense.

Octavo. Noroeste es culpable de ser un activo promotor de las prácticas democráticas y de criticar aquellas que no lo sean, independientemente del partido en el que se presenten.

Noveno. Noroeste es culpable de ser el medio que busca desterrar la apatía colectiva, el miedo social y la derrota moral derivada del sentimiento de que nada puede cambiar y de que lo que sucede hoy en Sinaloa es un destino fatal.

Décimo. Noroeste, en suma, es culpable de no incurrir en complicidades.

Por las razones anteriores, no extraña la embestida del gobierno de Malova contra Noroeste. El ataque a Adrián López Ortiz fue calificado por el gobernador como ¡mala suerte!, haciendo juicios a priori, sin tener elementos derivados de una averiguación previa bien hecha por la Procuraduría General de Justicia del Estado, a cuyos funcionarios, en cambio, felicitó por su trabajo. Los felicitados, según relatan los detenidos, los amenazaron si no se autoinculpaban del ataque al director general de Noroeste. Es comprensible en ese contexto que Sinaloa se haya convertido en tierra de nadie.

El Consejo de Administración de Noroeste ha responsabilizado por acción u omisión al gobernador Malova, lo cual comparto sin reservas a la luz de los hechos que aquí he señalado. Los ataques a Noroeste y a la otra expresión crítica, el semanario Ríodoce, que también ha sido objeto de agresiones, constituyen agravios a la sociedad porque se busca intimidar y silenciar a la crítica constructiva para uniformar la información en agravio del derecho a la información de los sinaloenses y de los mexicanos en general, así como del ejercicio de la libertad de expresión en perjuicio de todos.

La PGR debe investigar a fondo al gobernador Malova, quien fue señalado por uno de sus escoltas como parte del narcotráfico. Si ayer fue Jesús Reyna, exgobernador interino de Michoacán, puesto a investigación con menores elementos públicos de juicio que los que existen en contra de Malova, ¿por qué en Sinaloa no se procede de manera similar? Se le imputa haber enviado a la policía a golpear a reporteros de Noroeste porque sabía que harían un trabajo sin consigna al cubrir la marcha a favor de Joaquín El Chapo Guzmán, además de que exonera de antemano a su propio gabinete de seguridad de los ataques a Noroeste y responsabiliza a la “mala suerte” de esos delitos. ¿Qué falta, procurador Jesús Murillo Karam, para que abra una investigación sobre el gobernador Malova?
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