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martes, febrero 05, 2013

¿Reforma de gran calado?


IVA en todo y para todos
Deschamps, desaparecido

Carlos Fernández-Vega / México SA

En la mira del gobierno federal, legisladores y abajo firmantes del Pacto por México se encuentra la aplicación del impuesto al valor agregado (IVA) a medicinas, alimentos y todos los productos y servicios que hasta ahora no están incluido en dicha cadena fiscal. Parece que, una vez más, la reforma tributaria de gran calado no pasaría la frontera descrita, toda vez que dar un paso hacia adelante ofendería a los barones de este país y, por lo mismo, pondría en riesgo el financiamiento de no pocas campañas político-electorales.

Desde su implantación en 1980, hasta la fecha, alimentos y medicinas (más libros y revistas) han quedado fuera del alcance del IVA, aunque en ese periodo no han sido pocas las intentonas de gravar dichos productos con este moderno impuesto que inició con una tasa general de 10 por ciento y de 6 por ciento en la frontera. A estas alturas dichas proporciones son de 16 y 11 por ciento, respectivamente, y todo apunta a que con esos colmillos gravarían los productos más indispensables para los mexicanos como resultado de la enésima reforma fiscal de gran calado, que de resolver, como todas las anteriores, no resolverá nada, dado que los grandes capitales permanecerían intocados.

Información de la Secretaría de Hacienda revela que el erario deja de captar alrededor de 160 mil millones de pesos por la exención de IVA a medicinas y alimentos, y alrededor de 400 mil millones adicionales por otros regímenes fiscales especiales que mayormente benefician a los grandes consorcios. Es notoria la diferencia entre uno y otro concepto, pero la reforma de gran calado se limitaría a resolver sólo el primero de los citados, pues parece que el gobierno federal y los legisladores no quieren correr el riesgo de molestar a los dueños del dinero.

¿A quién afectaría que se gravaran alimentos y medicinas con IVA? El Centro de Estudios de las Finanzas Públicas de la Cámara de Diputados hizo un ejercicio sobre el particular, y de sus observaciones y conclusiones se toman los siguientes pasajes.

Si bien la tasa cero en IVA a alimentos significa una renuncia recaudatoria, para las familias representa un beneficio fiscal al adquirir bienes a menor precio; sin embargo, dicho beneficio no es en la misma proporción para todas las familias, el beneficio está en función del monto que cada una de ellas pague por consumir productos gravados a tasa cero. De acuerdo con información de la Secretaría de Hacienda, al clasificar el gasto total de los hogares en deciles por ingreso per cápita se tienen dos efectos:

Del total de bienes y servicios gravados a tasa cero en México (principalmente alimentos), 12 por ciento de estos productos son consumidos por los hogares con mayores ingresos, mientras 6.5 por ciento corresponde al consumo de los hogares con menores ingresos. Esto implica que aquellos hogares con ingresos más altos se favorecen en mayor medida del beneficio fiscal que representa la tasa cero en IVA.

Sin embargo, partiendo del total del gasto que realiza cada hogar, los de menores ingresos destinan 47 por ciento a la compra de artículos sujetos a tasa cero de IVA –entre los que se encuentran los alimentos, principalmente–, mientras los hogares con mayores ingresos asignan únicamente 13.2 por ciento del total de su gasto a dichos productos. Significa que, ante un mayor precio de los productos sujetos a tasa cero de IVA, el poder adquisitivo de los hogares de menores ingresos se vería afectado en mayor proporción respecto a aquellos de mayores ingresos.

Entonces, apunta el centro de estudios, la tasa cero del IVA a alimentos representa una renuncia de recaudación de un punto porcentual del PIB, resultando las familias de mayores ingresos el segmento de la población más beneficiado, en tanto que las familias de menores ingresos se benefician al destinar casi la mitad de su gasto en productos gravados a tasa cero del IVA. Por tanto, gravar los alimentos a una tasa distinta a cero por ciento implica un posible incremento en la recaudación, el cual sería aportado por las familias con mayores ingresos, principalmente, pero aquellas de menores ingresos resultarían severamente afectadas en su poder adquisitivo.

En los 33 años de existencia del IVA se ha observado que, ante cambios en sus tasas, dicho impuesto ha mostrado un comportamiento con tendencia positiva, convirtiéndose en la segunda fuente de ingresos más importante para las finanzas públicas; no obstante, en el agregado con los demás impuestos que componen el sistema tributario mexicano, los ingresos no han sido suficientes para cubrir las necesidades de gasto público, las cuales se han cubierto con recursos de origen petrolero.

De igual forma, la evasión y los gastos fiscales asociados al IVA sin duda limitan el potencial recaudatorio de este impuesto. En lo que se refiere a los gastos fiscales asociados a la tasa cero del IVA, particularmente a alimentos, su eliminación en principio significa un posible incremento en la recaudación tributaria, pero dicha eliminación conllevaría al incremento del precio de productos de primera necesidad, repercutiendo en mayor proporción en el poder adquisitivo de las familias más vulnerables, que son la mayoría. Por tanto, ante cualquier propuesta que modifique la tasa cero del IVA aplicable a alimentos, se deberá plantear también algún mecanismo de resarcimiento orientado a la población con ingresos más bajos.

En suma, el beneficio fiscal de la tasa cero de IVA a alimentos favorece en mayor medida a los menos necesitados, situación que dista de cumplir con objetivos económico-sociales, por lo que su eliminación representa una posible fuente de ingresos de magnitud considerable. Sin embargo, ante posibles propuestas de gravar con IVA a los alimentos, ya sea con la tasa general o una menor, es indispensable implementar un mecanismo resarcitorio dirigido a la población más vulnerable que resultaría altamente afectada en su poder adquisitivo ante los incrementos de los precios en alimentos. Esto, sin dejar de lado análisis en paralelo en temas relacionados con las exenciones en IVA y medidas para combatir su evasión fiscal. De 1980 a 2012 la recaudación del IVA creció a 4.5 por ciento como promedio anual real, contra 2.8 por ciento del impuesto sobre la renta (ISR), el de las ganancias del capital.

Las rebanadas del pastel

Trabajadores petroleros exigen a las autoridades no cancelar las labores de rescate en las oficinas centrales de Pemex, pues en calidad de desaparecido se mantiene Carlos Romero Deschamps, aunque ellos mismos reconocen que en él eso es normal. Si alguien tiene noticias de su paradero, favor de notificarlo a la PGR.
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