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lunes, enero 14, 2013

Los mal nacidos


Crisis en estados
La cruda de Emilio
Graco y Wal-Mart

Julio Hernández López / Astillero

Mientras el centralismo se extasía en los pactos y arreglos de cúpulas en la ciudad de México, en otras partes del país crece el descontento ante la corrupción de los gobiernos estatales y municipales, en particular contra la pretensión de crear nuevos impuestos o de revivir algunos, como el del pago de la tenencia de vehículos automotores, y marcadamente en contra de la frivolidad, cinismo e ineficacia de gobernadores y presidentes municipales que han hundido las haciendas locales.

Ayer, por ejemplo, se desarrolló en varias ciudades de Sonora una protesta de ciudadanos que se han autodenominado Los mal nacidos, en respuesta a las significativas palabras con las que el gobernador panista, Guillermo Padrés, señaló que no son bien nacidos quienes en oposición a que se cobre el citado impuesto por tenencia de vehículos habían anunciado acciones en el contexto de la beisbolera Serie del Caribe que habrá de realizarse en Hermosillo del primero al 7 de febrero en el nuevo estadio Sonora, que en medio de polémicas sustituye al histórico inmueble que lleva el nombre del gran pelotero Héctor Espino.

Padrés ha resultado un mal gobernante, que no ha respondido a las expectativas de quienes deseaban justicia y mejoría en relación con la también pésima administración de Eduardo Bours. Altamente beneficiado por el voto de castigo que se generó por la tragedia de la guardería ABC, el panista Padrés ha ido en contra de movimientos en defensa de intereses populares y ha servido especialmente a las élites sonorenses de siempre, entre constantes acusaciones de corrupción en favor del grupo en el poder.

En Chiapas también se ha expresado el rechazo airado al endeudamiento y a los indicios de corrupción correspondientes al paso de Juan Sabines por la gubernatura. Además de la irritación popular, la nueva administración, a cargo del joven Manuel Velasco, tiene motivos para impulsar un linchamiento cuando menos mediático contra el vulnerable Sabines, quien le maltrató políticamente en el tramo en que aún era mandatario electo y pretendió imponerle condiciones en busca de una especie de pago transexenal de aduana. Sin ninguna base para suponer que le mueven genuinas motivaciones justicieras, pues su instalación en el poder es también la del salinismo (en sus dos vertientes, la del ex presidente pero, sobre todo, la de Salinas Pliego y su Televisión Azteca) y la de los depredadores del presupuesto que son los directivos del Verde Ecologista, Velasco Coello ha emprendido acciones penales contra ex presidentes municipales corruptos, aunque al mismo tiempo impulsa los nuevos cobros hacendarios que ayudarían a compensar las impunes correrías del alegre Sabines.

En Jalisco, la cruda presupuestal es fuerte. Luego de la gran fiesta de los Juegos Panamericanos, en octubre de 2011, el gobernador Emilio González Márquez ha aceptado que gastó más de lo previsto y ha llevado la calificación crediticia de la entidad al nivel de bonos basura. A unas semanas de entregar el poder (el primero de marzo lo tomará el priísta Aristóteles Sandoval) y absolutamente descalificado en las urnas, González Márquez ha solicitado al Congreso de Jalisco le autorice un endeudamiento por tres mil 200 millones de pesos para salir de compromisos económicos relacionados con los mencionados juegos continentales. El próximo 21, por ejemplo, se vence un crédito quirografario por mil 400 millones de pesos. Según el secretario de finanzas del gobierno jalisciense, la crisis se desató porque la administración de Calderón no envió recursos que se habían considerado, ante lo cual González Márquez recurrió a un préstamo desesperado y a prometer pagos sin contar con fondos. Era eso o el escándalo internacional.

Tal es el generalizado panorama de endeudamiento, corrupción y ligereza que han elaborado quienes han gobernado gastando más de lo que tienen, construyendo de más para quedarse con tajadas (obra, que sobra, es la consigna clásica) e hipotecando el futuro de sus estados y municipios. Los arreglos y desarreglos luego son aprobados por diputados locales que con frecuencia reciben tajadas del botín y los sucesores en el Ejecutivo suelen ser cómplices, sobre todo si sus campañas electorales fueron financiadas con dinero proveniente de esas maniobras corruptas, o bien usan los indicios delictivos como mecanismos para apaciguar a los antecesores y mantenerlos bajo amago que normalmente no pasa de allí.

En Morelos, mientras tanto, causan preocupación las revelaciones estadunidenses sobre actos de corrupción de Wal-Mart para abrir más tiendas en México. Según correos electrónicos mencionados en el proceso en el país vecino (ni modo que en México: acá ni pío ha dicho autoridad judicial alguna), el actual gobernador, Graco Ramírez, habría recibido billetes verdes para aceitar las autorizaciones irregulares. Se habla de decenas de miles de dólares que habrían sido entregados al propio Graco y a Raúl Arroyo (que entonces era director del Instituto Nacional de Antropología e Historia y ahora ha sido reinstalado en ese jugoso puesto por el peñanietismo), pero según The New York Times el total de las asignaciones de Wal-Mart para corromper a funcionarios y políticos mexicanos fue de 24 millones de dólares.

Graco ya había sido mencionado como beneficiario de dinero oscuro, pues el corruptor empresario rosarista Carlos Ahumada así lo hizo saber. En su libro, Derecho de réplica, el financista del perredismo menciona: Recuerdo que Graco Ramírez iba a mi oficina, me hablaba a mi oficina sinfín de veces y me prometía que Ana Lilia Cepeda, su cuñada responsable del Centro Histórico, me podía dar obras; se me plantaba horas e invitaba a comer, no quería ir con él. No tenía tiempo, ni me caía bien; le pedía a Luis Molina, mi secretario particular, que se fuera a un restaurante con Graco, era una molestia constante. El ahora gobernador terminó reconociendo que en 2002 recibió un préstamo por 50 mil pesos que luego pagó.

Y, en tanto se afianza en Guerrero la autodefensa armada en la Montaña y la Costa Chica, con Ángel Aguirre más preocupado por la grilla nacional y sus relaciones con Peña Nieto, ¡hasta mañana!
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