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miércoles, enero 16, 2013

¿Estallidos sociales en el DF, 15 años gobernado por el PRD, igual que PRI y PAN?


Pedro Echeverría V. 

1. “En la ciudad de México, un millón 204 mil 46 personas laboran en la informalidad, que se despliega principalmente en zonas de gran afluencia de público: calles, escuelas, hospitales, oficinas, transporte público, estaciones y andenes del Metro, iglesias, parques o jardines. No hay sitio donde no se encuentre un ambulante”. Al inicio del gobierno de Marcelo Ebrard -dijo Benito Mirón, ex secretario del Trabajo y Fomento al Empleo- sumaban 983 mil 766 las personas que laboraban en ese subsector de la economía, pero las crisis económica y sanitaria ocurridas entre 2008 y 2009 provocaron que su número creciera en 220 mil 280. Actualmente “una de cada cuatro personas económicamente activas se encuentra en la informalidad, donde el ambulantaje se ha convertido en la “solución inmediata” para miles de ciudadanos, sobre todo jóvenes –algunos con estudios profesionales–, a diferencia de lo que podría pensarse, lo cual es muy grave”.

2. La ciudad de México y zona conurbada, por su número de habitantes, es de las dos o tres ciudades más grandes del mundo. Sigue siendo la metrópoli donde se concentran todos los poderes de gobierno, los grandes bancos, los negocios de la economía y las finanzas, universidades, los hilos comerciales, una poderosa industria, millones de vehículos y una gran contaminación atmosférica. Por tanto, dar una grave o  terrible noticia como esta del gigantesco ambulantaje, no causa ninguna preocupación central de los gobiernos; sólo se preocuparían si provocara levantamientos, luchas, protestas o sangrientas confrontaciones. Mientras eso no suceda –que la cuarta parte de la PEA viva como pueda- la clase política seguirá pensando en hacer más negocios y en arribar a más altos cargos políticos. Y conste que sólo son datos de la ciudad de México, excluyendo a Guadalajara, Monterrey, Puebla y otras 1000 ciudades cuyos habitantes viven en la desesperación. 

3. La subsistencia o la comida diaria es lo más importante en los seres humanos; sólo después está la salud, la vivienda y la escuela. Si cada año, de acuerdo a la edad de trabajo de los jóvenes, el gobierno tiene la obligación de crear un millón 300 mil empleos y sólo crea la mitad o una tercera parte, está llevando a un necesario estallido social. Se puede dormir en un rincón de la calle, se puede esperar un poco para ir al médico, pueden pasar los años sin ir a la escuela, pero sin comer no pueden pasar tres días. Por eso si no hay trabajo hay que vender algo, robar, asaltar o matar; la comida es primero, sobre todo si se tiene familia. ¿Qué sucede si por el trabajo de ocho horas te pagan 60 pesos, es decir, poco más de cuatro dólares, como a la mayoría de la población? Pues que no alcanza para pagar pasajes de autobús y comerse una torta. Parecería que es igual no tener empleo o tener uno donde no alcanza ni para los primeros gastos. 

4. Pero el hecho que el trabajo informal en el país supere ampliamente el trabajo fijo parece importarle un bledo al gobierno, a los partidos y empresarios. Incluso les parece más cómodo porque los “trabajadores informales” no cuentan con sindicato, no se organizan, carecen de  servicios de salud como IMSS, ISSSTE, así como de derechos de maternidad o jubilación. Concuerda con el pensamiento individualista y neoliberal de Fox que decía que cada individuo tendría un “changarro y un vocho” al terminar su gobierno. ¿Puede olvidarse acaso que Felipe Calderón, que prometió ser el presidente del empleo ha sido en la historia el que mayor desempleo registró en sus seis años de gobierno? Para quienes cuentan con empleo e ingresos es muy fácil decir que “quien no trabaja es porque no quiere”; sin embargo las estadísticas son claras: hay poca inversión porque hay desconfianza y desgobierno y al no haber inversión no hay fuentes de trabajo. 

5. Sólo la Presidencia de la República no ha sido ocupada por el PRD, pero ha tenido bajo su control a unos 15 gobernadores, cientos de senadores y miles de diputados federales y locales, así como alcaldías municipales; sin embargo –con excepción de uno o dos diputados- sus actuaciones han sido negativas o mediocres, se han desarrollado dentro de la corrupción que nada los ha distinguido del PRI o del PAN. No solo no se salvan los apoyados por el PRD en coalición, sino que tampoco sus ex gobernadores que se autocalificaron de “izquierda” o de “progresistas” de Zacatecas, Michoacán, ciudad de México, Guerrero, Chiapas y demás. Si acaso ahora argumentan que dentro de la estructura capitalista nada se puede hacer, ¿por qué siguen ocupando cargos como legisladores o aspirando a los mismos puestos donde nada se ha hecho? ¿De qué sirvieron las estudios en cada entidad si sabían que nada importante harían?

6. Desde que tuve conciencia que el gobierno y el Estado han sido y son instrumentos de la clase dominante, nunca he aspirado, menos luchado por un cargo electoral o público; si “me cayera del cielo” como regalo, sin hacer nada por ello, renunciaría al otro día por tener la convicción de que nada importante se podría hacer en beneficio de los explotados del país; pero también porque moriría de vergüenza hacerme el idiota cobrando millones de pesos y haciendo declaraciones triunfalistas y mentirosas. Preferí trabajar 42 años como profesor-articulista-agitador,  para luego retirarme de lo primero. En las filas de la izquierda y el progresismo hubo gente muy honesta y valiosa, pero al entrarle al registro, lo electoral, los subsidios, las posibilidades de escalar cargos, se le despertaron otros sentidos muy escondidos. ¿Cómo dejar los altísimos salarios, las comisiones, los restaurantes, los viajes, los hoteles, los vinos, los viáticos, siempre difíciles de gozar? 

7. Si realmente los gobernantes hubiesen sido de izquierda o por lo menos progresistas, hubieran puesto el acento en crear leyes vitalicias que beneficien directamente a la población pobre y miserable: creación de empleos, aumentar salarios, elevar y extender los sistemas de salud y educación, asegurar ingresos a los pobres de la III edad,  crear miles de guardería gratuitas con alimentación, ampliar los desayunos escolares, asegurar cuadernos y libros gratuitos en escuelas públicas; producir más huevos, verduras y leche, para abaratarlos y crear miles de círculos de estudios y de publicaciones para que los trabajadores cuenten con educación ideológica o por lo menos con publicaciones alternativas ante la terrible dominación de la TV comercial. Pero al gobernar igual que el PRI y el PAN, pensando sólo en brincar de un cargo u otro o en asegurar cargos para sus hijos, dejan las cosas igual de siempre: a punto de un estallido.  (16/I/13).
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