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lunes, diciembre 03, 2012

Concreta Peña Nieto la firma del Pacto por México

Claudia Herrera y Alonso Urrutia / La Jornada

El presidente Enrique Peña Nieto y las tres principales fuerzas políticas del país suscribieron ayer el Pacto por México, que impulsará de entrada tres iniciativas de reforma: en telecomunicaciones, educación, además de una ley de responsabilidad hacendaria para regular la deuda pública de estados y municipios.

Flanqueado por los líderes de los partidos de la Revolución Democrática (PRD) y Acción Nacional (PAN) en el Castillo de Chapultepec, Peña Nieto destacó que este pacto es el primero que se firma no para enfrentar una emergencia sino por la voluntad explícita de transformar el país en una nueva etapa de su vida democrática.

En su segundo día de mandato convocó a las otras fuerzas políticas, sin mencionarlas por su nombre, a organizaciones civiles, líderes empresariales y sindicales, investigadores, a medios de comunicación, así como a la sociedad en general, a sumarse para que éste sea un pacto de todo México.

Criticado por miembros de su partido por adherirse a este pacto, Jesús Zambrano, dirigente del PRD, argumentó que el principal partido de izquierda asume este riesgo de manera responsable, porque no apostamos al desastre en el país.

Deber de contrapeso

Mientras, el líder nacional del PAN, Gustavo Madero, rechazó que el acuerdo cancele sus diferencias con el tricolor o condicione el ejercicio crítico o el deber de ser contrapeso; lo que hace es abrir una gran oportunidad para un momento de unidad nacional en lo esencial y lograr una competencia más civilizada en la lucha electoral.

Peña y los tres dirigentes partidistas firmaron el documento frente a los gobernadores de todo el país, con excepción del jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard –aunque asistió su sucesor, Miguel Mancera–; líderes camarales, legisladores de los tres partidos políticos, así como los dirigentes del Partido Verde Ecologista de México, Arturo Escobar y Jorge Emilio González Martínez, quienes acudieron en calidad de observadores, según aclaró el propio mandatario.

Al encabezar su primera ceremonia de relevancia en el regreso del Partido Revolucionario Institucional (PRI) al poder después de 12 años de gobiernos panistas, Peña Nieto insistió en que será un presidente democrático con la voluntad absoluta para conciliar posiciones. La firma del pacto demuestra que los mexicanos sí podemos ponernos de acuerdo.

Ofreció que este acuerdo, cuya firma se iba a realizar la semana pasada pero se pospuso por diferencias en el sol azteca, no sustituye ni limita el proceso legislativo, blinda al país de coyunturas político-electorales y alienta la unidad dentro de la pluralidad.

Poderes fácticos

El primer orador, el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, justificó el sigilo con el que se realizaron las negociaciones durante dos meses, porque fue acuerdo de las dirigencias mantenerlo así en tanto no se concluían, y comentó que todavía hubo modificaciones en la madrugada.

Planteó la agenda de las tres iniciativas de reforma que se presentarán de manera inmediata. También leyó la carátula del texto, el cual pone énfasis en que la creciente influencia de poderes fácticos, frecuentemente, reta la vida institucional del país y se constituye en un obstáculo para el cumplimiento de las funciones del Estado.

La tarea del Estado y de sus instituciones, en esta circunstancia de la vida nacional, debe ser someter, con los instrumentos de la ley y en un ambiente de libertad, los intereses particulares que obstruyan el interés nacional, planteó.

Zambrano, a su vez, reconoció que ha recibido críticas, porque nos dicen que estamos entregando nuestro capital político y que nos estamos desdibujando como izquierda, que estamos perdiendo el perfil de fuerza de izquierda.

Por eso reconoció que es un riesgo participar en este proyecto, pero vale la pena asumirlo, lo que hizo que ganara aplausos del público, lo mismo cuando declaró que no quieren la descomposición ni la violencia, en referencia a los enfrentamientos ocurridos el sábado, mientras Peña Nieto tomaba posesión del cargo.

Al igual que Osorio Chong, dirigió sus baterías contra los poderes fácticos, porque indigna que hayan doblegado una y otra vez a los gobiernos de uno y otro partido.

En respuesta a sus críticos, señaló que el PRD oportunamente hizo un juicio político e institucional sobre la calidad democrática de la elección y arguyó que ni una sola persona ni hombre podrán cambiar el país. Ya otros con voluntad, o por arrogancia, lo intentaron y fracasaron.

Minutos antes, Madero defendió el gran trabajo hecho por los gobiernos del PAN, pero reconoció que faltó apoyo político para sacar adelante sus propuestas.

A tono con los discursos anteriores, consideró que la falta de estas reformas afecta a los más débiles y favorece a los intereses de los poderes fácticos, que no pueden sometidos más que por un Estado democrático, fuerte y soberano.

Hizo un reconocimiento a la voluntad de diálogo de Peña Nieto y declaró que su partido es responsable y está satisfecho, porque gran parte de su agenda legislativa está contemplada en este acuerdo.

Cristina Díaz, presidenta interina del PRI hasta ese momento, prometió que el Pacto por México será un gran facilitador en el tránsito de los acuerdos en el Congreso de la Unión. Aseguró que la corresponsabilidad como partido en el poder público es acompañar al Presidente, pero con una verdadera convicción por México.
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