sábado, noviembre 03, 2012

¿Transición de terciopelo?


Docena trágica: 1.98%
Romney: independencia

Carlos Fernández-Vega / México SA

Recién instalado en Los Pinos, Vicente Fox presumía que la transición gubernamental ha sido de terciopelo, pues, decía, más allá del suave ambiente político heredado por el plurichambista trasnacional Ernesto Zedillo, éste le había dejado una economía sólida y en plena marcha. Más tardó en decirlo que en estallar la crisis en Estados Unidos (la primera de la era Bush junior), y tres años después de tan alegre declaración, la economía mexicana a duras penas reportaba una tasa promedio anual de crecimiento de 0.6 por ciento, tres veces menos con respecto a igual periodo, pero de su antecesor.

Una docena trágica después, en el ámbito gubernamental se mantiene el discurso de la solidez, del navío de gran calado y, ya entrados en gastos, de la envidia que la economía mexicana provoca en la comunidad internacional, por mucho que en ese lapso (con dos administraciones panistas) la citada tasa anual no pasó de 1.98 por ciento, la más reducida en tres décadas. La clase política se prepara para la nueva transición (la del retorno, pues el PAN le devuelve Los Pinos al PRI), y en medio del auto elogio del que se va y las no pocas promesas del que llega el ambiente económico reporta características similares a las imperantes a finales del año 2000, aunque con un tono más obscuro que entonces.

¿Qué economía le hereda Calderón a Peña Nieto? Un navío de gran calado sin motor, sin gasolina, carente de brújula y con marineros desempleados e informales que ya no sienten lo duro, sino lo tupido, en medio de una tormenta global espeluznante que nadie atina a sortear, amén de la desaceleración interna que nada agradable presagia. ¿Aguanta el país otro gobierno de discursos y autoelogios, mientras el barco zozobra? Obvio es que no, pero no se olvide que para eso los políticos mexicanos se pintan solos, y saliva les sobra.

En vía de mientras, el Centro de Estudios de las Finanzas Públicas (CEFP) de la Cámara de Diputados advierte que de terciopelo nada, pues los indicadores económicos más recientes dejan en claro que la actividad económica del país continúa desacelerándose, situación que se presenta en un contexto de presiones inflacionarias y reducción en los salarios reales, afectando principalmente a las familias de menores ingresos, algo que, por lo demás, ha sido la constante lo largo de los últimos 30 años.

El CEFP detalla que de acuerdo con la información del IMSS, en septiembre pasado el salario básico de cotización promedio se ubicó en 7 mil 788 pesos mensuales (nominales), para un crecimiento anual de 4.4 por ciento o 326 pesos por mes. No obstante, en el mismo periodo la inflación fue de 4.8 por ciento, por lo que, en términos reales, el salario cayó 0.4 por ciento, la mayor contracción desde noviembre de 2010. Además, los salarios del sector formal siguen sin recuperar su nivel previo a la crisis.

Por sectores, el de los Servicios para Empresas y Personas, así como el de los Transportes y Comunicaciones presentaron la mayor reducción salarial, de 1.4 y 1.3 por ciento, respectivamente. Destaca que únicamente la Industria Extractiva tuvo un incremento en el salario real de 3.8 por ciento anual. Por lo anterior, es claro que el poder adquisitivo de los trabajadores sigue deprimido y con una tendencia decreciente; en los últimos cuatro meses ha presentado tres caídas anuales y un crecimiento de sólo 0.1 por ciento, aunque en el balance sexenal la pérdida de poder adquisitivo ha sido contante.

Lo anterior se refuerza con el comportamiento alcista de la inflación. De acuerdo con el InegiI en la primera quincena de octubre de 2012 el índice nacional de precios al consumidor registró un aumento de 0.45 por ciento, una proporción si bien inferior a la observado en el mismo lapso de 2011, fue la más alta en lo que va del año. El nivel inflacionario se explicó, sustancialmente, por el aumento en el precio de los productos energéticos (electricidad y gas doméstico LP, con un incremento quincenal de 12.91 y 0.88 por ciento, respectivamente) que contribuyó con 0.35 puntos porcentuales, así como por el alza en la cotización de los servicios (profesionales, loncherías y restaurantes), que aportó 0.07 puntos. La inflación no fue mayor debido a la caída en el precio de las frutas y verduras (naranja, papaya, papa y otros tubérculos, aguacate y cebolla) que incidió a la baja en 0.05 puntos del nivel de precios.

La variación inflacionaria anual fue de 4.64 por ciento, mayor a la de la misma quincena del año pasado (3.24 por ciento) y superior al aumento salarial autorizado para el presente año. La inflación se mantuvo alejada de la meta de 3 por ciento y se ubicó por arriba del intervalo superior de variabilidad establecido por el Banco de México (2-4 por ciento) por novena quincena consecutiva, lo que continúa presionando a la política monetaria.

Por otra parte, el índice de la canasta básica de consumo tuvo un aumento de 1.08 por ciento en el periodo de referencia, proporción inferior a la observada en la primera quincena de octubre de 2011 (1.5). Sin embargo, su crecimiento anual fue de 5.21 por ciento, superior al que tuvo el año pasado (3.56). El precio de los alimentos, tanto procesados como agropecuarios, registró una disminución marginal de 0.03 por ciento, que contrasta con el incremento que tuvo en la misma quincena de 2011 (0.41). No obstante, la variación anual del índice fue de 10.65 por ciento, más del doble de la que presentó un año atrás (4.37 por ciento) y a la del índice general. El CEFP considera que el Banco de México está seriamente preocupadas por el incremento de precios”, especialmente en alimentos, pues tales alzas tienen un severo impacto social.

Las rebanadas del pastel

Alegraos, mexicanos privatizados, que el candidato republicano Mitt Romney desea la independencia energética de América del Norte (léase de Estados Unidos), aunque para lograrlo se tenga que montar en ajenas reservas petrolíferas (léase las mexicanas). Y su plan es sencillo: incrementar la producción regional (léase México), y para ello confía en que las reformas en Pemex abran la puerta al capital privado. En síntesis, el petróleo mexicano para los gringos, con la decidida ayuda del gobierno entrante, porque el saliente no pudo. ¿Así, o más independientes?

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